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Era una máquina pensada para el placer y la seguridad de sus dueños, pero R. John Decker tenía un problema, no lograba satisfacer los apetitos de la Capitana Dana. No era que no fuera capaz de follar, de hecho su pila de energía nuclear le permitiría estar bombeando durante el próximo siglo. Era su programación la que no lo permitía. |