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---No seas tonta, ¡si tu también lo quieres! ---dijo Fernando volviendo a abrazarla---
Ana se deshacía nerviosa, se daba cuenta que esto se le iba de las manos. Había sido una ingenua permitiendo la entrada a su casa a un extraño y ahora no sabía que hacer.
---NO, YO NO QUIERO NADA…¡¡¡VETE!!! Gritó con fuerza--- |