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Hacía un rato ya que había terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolvía la imagen de una putita y eso me hacía feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre sonó, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recibí con un besito en la boca, él me tomó por la cintura y me besó con un beso muy profundo. |