Un joven padre de familia se siente atraído por el atractivo profesor de natación de su hijo, que aprovecha la oportunidad para enseñarle algo más que a nadar.
Ante esa vista, sólo atiné a sacar mi vergota gruesa y prieta lentamente del hoyito de Emilio y zambullírsela lentamente una vez más, con el fin de apreciar como se perdía mi “camote”. El placer ante el sentido del tacto, de la vista y el oído fue mú...