Tomo unos ladrillos que estaban arrinconados y los puso a mis pies, haciéndome subir a ellos, me abrazó por la cintura y comenzó a besarme. Subió sus manos por mis caderas y las llevó directamente a mis pompas. Las sobaba de arriba abajo y pronto ya ...
Algunos dicen que cuando una mujer te quita tu marido la mejor revancha es dejar que se quede con él. Sabias palabras, definitivamente no hay mal que por bien no venga.