Nuestras eyaculaciones quedaron impregnadas en las sábanas de la cama de mamá, pues tanto mi hermana como yo, tenemos eso que se conoce como orgasmos mojados... nuestro hermano quedó fascinado al probar algo que no conocía de nosotras...
Existe otro modo de pagar una deuda que no tiene fin. Trata de como un hombre se aprovecha de una jovencita para cobrarse la deuda que sus padres tienen con el.
Os diré que mi nombre es Elvira y que soy una cuarentona que aún está de buen ver. Al menos eso me demuestran mis ocasionales amigos con los cuales me relaciono siempre que puedo.
Aunque ya sabia que la curiosidad no es buena consejera sino preguntenle al gato, Mi obcesión y morbo controlaron mi razón...aunque, quien sabe, Quizas repita.
Mariela nos relata su experiencia en donde una hija decide ayudar a sus padres a salir de sus deudas aún cuando tenga que dar lo mas preciado que ella tiene a cambio.
Esta es una de las historia que dejo en esta web, avisando que una de todas ellas es real, puede ser esta o otra de las que vaya subiendo.
De momento os dejo con esta historia que cuenta la especial relación entre mi madre y yo.
Todo comienza como siempre, un autobús, cercanía, tren o cualquier sitio donde halla acumulación de personas, donde una simple caricia sin parar a tiempo se puede convertir, en un manoseo y a veces en un abuso.
Me levanté a beber agua y oí unos ruidos extraños en la habitación de mis padres. Gracias a mi curiosidad, aquella noche tuve un espectaculo erótico gratuito.