Ya no era el mismo, ni mucho menos, cuando hice el recorrido de regreso a casa. Así pudo haberse sentido Adán al consumir los primeros bocados de la manzana. Otro mundo se abría ante mí.
Dos hermanos que trabajan en el campo, en una región solitaria y casi inaccesible, descubren una interesante forma de aliviar su abstinencia y soledad.