Había conocido a expertas mamadoras de todas las edades, pero nunca había conocido a una glotona de la verga como Aroa. Era una auténtica guarra, una devorafalos en toda regla.
Preocupados por el despertar sexual de sus dos hijos adolescentes, Carlos y Alejandra toman una decisión límite para asegurarse de que su iniciación sea perfecta.