.. restregando clítoris contra clítoris, intercambiando caldos calientes y deliciosos: lengua con lengua, pezón con pezón, clítoris con clítoris, coño con coño...
Mis ojos no eran capaces de cerrarse, estoy segura que se quedaban en blanco mientras él entraba y salía de mí. Nunca imaginé que el sexo anal fuera tan placentero. En breves segundos la lubricación era completa ayudada por la saliva del rudo hombre ...
Me quede con los ojos cerrados recuperando el aliento, note que se movía,
abrí mis ojos y me lo encontré encima mío con su polla a pocos centímetros de mi boca, me cogio de las muñecas, bajó y me la metió en la boca hasta el fondo