Alberto, agobiado por las deudas, insta a su mujer Lucía a que busque empleo de secretaria. Lucía encuentra trabajo en una oficina poco convencional...
Entre Santiago y ella me ataron a una palmera y volvieron a incorporarse al grupo... jaleando con gritos y risas a los hombres que se estaban follando a su hija pequeña... me eché a llorar de impotencia... oyendo los jadeos de placer que daba Sara...
Cuando la conocí, me atrajo maravillosamente, pero nunca imaginé que llegaría a ocupar un sitio tan especial en mi vida, después de vivirla tan intensamente a su lado, entregándonos los dos al disfrute y satisfacción de nuestros deseos.