Ayy… no me puedo creer que Eugenia me haya hecho el amor de esa manera tan romántica, como siempre me había imaginado. Ahora sé que los sueños se pueden cumplir si los sigues.
Cada hombre que veía en el conjunto podía ser el famoso “P” e instintivamente les miraba el bulto en el pantalón y me divertía tratando de adivinar cual de ellos se emocionaba tanto al verme como para meneársela.