Desde aquel día, el de la despedida de soltero, me volví, mucho mas descarada que antes, y dejó de importarme si la gente que me conoce se enteraba de mi nueva vida.
Cuando llegaste a casa y viste como me estaba culeando el vecino, inmediatamente te ocultaste para espiar como ese enorme cilindro entraba y salía dale que dale de mi culo. Naturalmente, como siempre, te hiciste flor de paja... Desde aquella primera ...