Un matrimonio, con muchos años de diferencia de edad, decide recurrir al único hijo para saciar el feroz apetito sexual de la mujer, cuyo marido ya no es capaz de satisfacer sus necesidades carnales.
Lo que empezó cómo la frustración de quedarnos sin vacaciones, terminó en que fueron las mejores de nuestra vida. Claro que mi hermana y yo no lo imaginábamos al comienzo.