...creí que no sería posible sentir algo mejor que lo que estaba sintiendo, con esas dos mujeres rozando sus lenguas con la mía y tocando sus tetas y sus vaginas calientes…
Ninguna de las dos se consideraba lesbiana, ni tan siquiera bisexual, pero había algo entre nosotras que nos atraía irremediablemente y nos llevó a cometer esa gran locura.