No sabía que me pasaba pero estaba muy decidida, así que comencé a masturbarme por encima de las tanguitas, eran color agua marina que le hacían juego al bra, tenían una malla en algodón que las hacía transparentes y se me veía la cuquita bien rica.
Lo que empezó cómo la frustración de quedarnos sin vacaciones, terminó en que fueron las mejores de nuestra vida. Claro que mi hermana y yo no lo imaginábamos al comienzo.