Unas flechas camufladas en miradas dieron paso a la primera de muchas otras noches y momentos de intenso sexo-amor. (Dedicado al permanente recuerdo de Sergio)
Nos les veía desde hace años; parecía que la tierra se las hubiese tragado. Para mi gusto, aquella noche nos reencontramos y rememoramos nuestro primer encuentro,…junto con mi odiosa enamorada….
La chica comenzó a gemir. Su respiración estaba incontrolada. No era sólo el placer. Era algo más. Algo que podía superarlo. Morbo. El morbo de lo prohibido. Sexo anal, acto contra natura, propio de putas, y no de señoritas...