Hoy es el día. Ha esperado mucho, pero hoy es el día. Lo supo
nada mas llegar, y se lo ha confirmado como la sesión ha ido de mas a menos.
Comenzó lamiéndole la polla mientras meaba y ha acabado siendo llevada en brazos
a la cama. Ahora es su turno. Hoy es el día.
Ha procurado estar pegado a él, pero evitando que alguna
parte de su cuerpo quede bajo él. Le vigila. Espera a oírle roncar mientras va
elaborando su plan de acción.
Le mira fijamente como duerme, aun no profundamente. Le
gusta. Desde el primer día, sin verle la cara, había algo que le atraía de él,
además de su intención de domar a un Amo, con José había algo más. Había
acertado de pleno y estos días, hasta hoy, en que había estado como su sumisa,
no habían sido tan malos.
Pero estaba claro que le había ido ganando, comiéndole el
terreno. Del primer día que le hizo lamer su propia orina en el suelo, hasta
hoy, que solo le pedía limpiarle después, sensibilizado por su rechazo, ganado
por su voluntad.
Sin saberlo, José, había ido cediendo, había ido perdiendo su
papel de Amo, y hoy era el día de domarle.
El inicio de los ronquidos fue el inicio de la doma. Con
mucho cuidado, muy lentamente, suavemente, se fue separando de él. El colchón de
látex le facilitaba el moverme por la cama sin que él notara el movimiento.
Le cogió una mano y muy despacio se la llevó hasta la cuerda
que aun estaba atada a la cama, y le ató su muñeca, con suavidad, sin apretarle,
pero sin dejarle holgura. Salió de la cama y fue al otro lado a repetir la
maniobra con la otra mano. Él seguía roncando, plácidamente. Ella le había atado
con extremo cuidado y no se había enterado.
Hizo lo propio con su tobillo izquierdo, separándole las
piernas muy despacio hasta llegar a la atadura de la cama. El ultimo tobillo fue
más fácil puesto que, somnoliento, él mismo se había abierto de piernas. Poco
movimiento mas le quedaba, estando atado ya en tres extremidades.
Acabada la primera maniobra, le miró con gusto desde los pies
de la cama. Segunda fase.
Con mucho cuidado subió a la cama y puso sus rodillas a ambos
lados de la cabeza de José, suficientemente separadas para su objetivo. Estaba
lista. La emoción del momento le producía arritmia. Tomó una bocanada de aire y
comenzó.
Le coge del pelo y le lleva la cabeza a su sexo, la boca a su
coño. Se despierta. Abre mucho los ojos. La mira. Mira el vientre de ella sobre
su cara. En ese momento se da cuenta que esta atado, lo confirma miembro a
miembro, y vuelve a mirarla. Ella sonríe y le aprieta mas su boca contra su
coño. La nariz queda tapada también por su clítoris, ella aprieta. Como puede
intenta zafarse de la presión, no puede respirar, agita violentamente la cabeza.
Ella le afloja un poco.
Hola perro
Por favor, no me asfixies, no lo soporto, eso no.
¡Cállate perro! – y le vuelve a apretar la cabeza contra su
sexo, pero atiende la petición, esta vez es más breve, soportable.
¿A que juegas?
¡Háblame con respeto, perro! – y esta vez le ha soltado el
pelo y se sienta sobre su boca, mirando de dejarle justo la nariz libre,
rodeada de su vello púbico, a milímetros de su clítoris que recibe el calor de
su respiración. - ¿Quién soy?
Mi puta Angela jugando con fuego – acierta a decir él con
su boca tapada con el coño húmedo de ella. Esta excitadísima.
No. Era. Ahora tú eres mi perro y yo soy tu Ama. No te
resistas. Entrégate. Has perdido. Podemos estar así 24h hasta que lo asumas.
No me decepciones. Espero que sepas asumir tu papel, como yo asumí el mío. Te
doy solo una hora.
Se levanta y apagando la luz sale del dormitorio. En su cara
se refleja una sonrisa triunfante, feliz, orgullosa de su plan. Piensa pasar la
hora chateando por Internet, jugando con la gente, ejerciendo de Ama
cibernética.
José no desaprovecha el tiempo. Está dándole vueltas a la
situación, analizándola. De repente una sonrisa, que por la oscuridad no se ve,
ilumina su rostro. Ya ha decidido. Ha sido muy rápido. Seguirá siendo el Amo y
ella no lo sabrá. Ríe. Piensa en llamarla para avisarla que no espere mas, pero
se calla. Tiene que disimular, dejarla creer que ha ganado. Se relaja y por
primera vez le jode estar atado, le apetece un cigarrillo. La probará y probará
su teoría.
¡Ama! – el dormitorio esta al lado del ordenador y Angela
le ha oído perfectamente - ¡Ama, por favor! – ambos están pensando lo mismo en
este momento: los vecinos. Pero a José le importan un bledo y Angela ríe
preveyendo la cara de alguno cuando la vea por la escalera. No obstante acude
a la llamada de José.
¿Ya has decidido, perro?
No Ama, estoy en ello, pero quiero pedirle un favor. Déjeme
fumar, me ayudará a pensar, como si fuera el ultimo cigarrillo del condenado a
muerte. Le doy mi palabra que dentro de una hora dejare que me vuelva a atar.
Por favor.
Se quedan mirando. Él con verdadera cara de santo inocente.
Ella con cara risueña. Acepta y le desata una mano, le acerca el cenicero, el
tabaco y un mechero.
Te quedan 39 minutos – y se da la vuelta y vuelve al chat.
Ambos ríen, ambos creen haber confirmado sus teorías.
Ella piensa que él aceptará y será buen sumiso, la quiere y
eso será su perdición para su entrega. Ella también le quiere, pero no se lo
puede decir.
Él piensa que sigue actuando como Amo. Ella solo dirigirá la
acción, pero el guión seguirá siendo suyo. Le necesita y admitirá que intervenga
en el juego, pero él no se dejará devolver el rol de Amo. Que lo haga ella, y él
con su manipulación mental será el verdadero Amo. Es su puta. Eso no lo
cambiará.
Es la hora. Entra enérgicamente. Retira el cenicero, el
tabaco y el mechero y se sienta sobre la polla de él.
¡Perro!, ¿Te entregas?
Si Ama, soy y seré tu perro fiel, pero sólo le pido que no
me asfixie. Me pone muy nervioso.
¡Cállate maricón!. ¡Vamos! – y le desata rápidamente – ¡Me
estoy meando! – en cuanto esta libre, ella se pone de pie y le indica con la
mano el suelo - ¡Ponte aquí!
Displicentemente, él se pone a cuatro patas en el lugar
indicado. Sabe bien como ha de actuar.
No se lo esperaba, pero ella se ha montado sobre él y le
ordena que la lleve al aseo. A cuatro patas no le pesa, pero le ha sorprendido y
cumple su encargo notándolo en sus rodillas contra el suelo.
En el aseo, el Ama se ha metido en el baño, con el culo
sacado y le ha ordenado lamerle el ano y llegar hasta su vagina. Él sabe que por
ahí no sale la orina y se da cuenta que le esta devolviendo sus ordenes.
Comienza a mear y él tiene una visión de primera fila. La
acaricia las piernas abiertas y los muslos mientras le lame el ano y la parte
inferior del coño. Al acabar, ella se da la vuelta y le ordena que la limpie. No
lo duda y llega con su lengua hasta el clítoris recogiendo las gotas de orina
que han quedado en su vello publico. Ahora se lamenta de no haberla obligado a
depilárselo.
Le ordena que le limpie los pies y los tobillos salpicados de
orina. Él se afana en ello y ella sale del baño para que él acabe de limpiarlo
de restos de orina con la ducha. Siempre de rodillas.
Aun no ha acabado con el baño cuando ella le increpa:
¡Date prisa perro inútil! Tu Dios te reclama, me apetece
que me lo comas, aquí, ¡ahora!
Si Ama – y lo deja todo para meter su cabeza entre las
piernas de su Ama, que se ha sentado en el inodoro con el coño al borde.
La lame con ansia, con placer, se da cuenta que tiene una
erección. ¿Seré esclavo?, se pregunta.
Le coge del pelo levantándole la cabeza:
Tráeme un zumo.
Si Ama – contesta mientras piensa ‘el numerito del cubata,
me va a devolver cada una de las mías’ y gatea a la cocina.
Ella, al verle gatear de espaldas camino de la cocina, se ha
dado cuenta de la erección. Se ríe y piensa ‘está perdido’.
Al volver ante ella, arrastrando el zumo, piensa que ahora a
él le tocaría ser sarcástico, pero no lo hará. Que piense ella, que se doblegue
y se someta definitivamente. Le va a salir el tiro por la culata, piensa él.
Aquí no me puedes lamer bien el culo, llévame a la cama,
perro.
Si Ama – y se coloca para que le monte y gateando la deja
en la cama.
Tráete el zumo
Si – y corre a gatas al aseo para arrastrarlo hasta la
cama.
¿Te has dado cuenta lo que has dicho?
… - él pone cara de no saberlo
Has dicho ‘Sí’, a secas, sin el ‘Ama’
Perdón Ama, no volverá a ocurrir
Cinco azotes
Si Ama – y se agacha para coger una zapatilla con la boca y
depositarla en una mano de ella. Acto seguido se gira ofreciéndole su culo
Como él mismo la enseñó, al recibir cada azote, los cuenta en
voz alta y le da las gracias, pero retándola en este juego psicológico, añade
una coletilla:
Uno. Gracias Ama. Perdón Ama, no lo volveré a hacer
Le gustaría volverse y ver la cara de ella, pero está en su
papel.
Nada mas de dar el quinto. Le achucha:
¿Qué haces? Tu Dios te espera. Lámeme el culo. ¡Vamos!
Rápidamente sube a la cama y mete su cabeza en el sexo de
ella, que tiene levantadas las caderas. La lame el ano, el coño, con placer, con
servidumbre. Su lengua intenta penetrarla analmente. En el coño, saca al máximo
la lengua para llegar lo mas profundo posible. Al clítoris le aplica sus mejores
besos y lametones. Incansable. Repitiéndolo.
Ella se deja llevar por el placer, pero pronto reacciona.
Tu polla. Quiero ver tu polla.
Si Ama – y se pone de rodillas ante su cara mostrándole su
erección. Ella la coge con fuerza, apretándola. Tira de ella y se la lleva a
la boca. La suelta.
La quiero mas dura. Y ponte un preservativo. ¡Follame!
Sí Ama. – y comienza a masturbarse mientras con la otra
mano busca el condón. Se lo pone sin dejar de acariciarse y la penetra.
¡Muévete perro! No te corras hasta que yo te diga
Si Ama – y comienza un fatigoso bombeo, pensando en
Hacienda, en el Jefe. Intentando no sentir el placer que le transmite su Dios,
el coño de su Ama, y la cara de ella. La besaría, pero no se atreve.
¡Sigue perro, sigue! – ella está también muy excitada y
pronto el sudor de él y su acción la llevan al punto del orgasmo - ¡Córrete en
mi cara, vamos!
La saca rápido y se quita el preservativo con algo de dolor,
pero pronto tiene la polla apuntando a la boca de su Ama y pronto la inunda de
semen, que ella traga con la cara más viciosa que nunca le había visto. Esto
hace que la corrida sea mas larga, más extensa.
Cuando ya no sale mas, ella se la acerca a la boca y la chupa
extrayendo hasta la ultima gota. Con la boca llena de semen, saliendo por sus
labios, manchando su cara, le coge del pelo y le obliga a besarla y lamerla.
Ella le aprieta fuerte contra su boca mientras alcanza el orgasmo.
Le mantiene así hasta que se relaja.
Muy bien perro, serás un buen esclavo. Ahora vete a lavarte
la boca, tu Dios te espera.
Sí Ama
Mientras se cepilla la boca, se mira en el espejo, y ve su
sonrisa. Vuelve al coño de ella y le besa con cariño, diciéndole lo que no se
atrevió a su Ama.
Te quiero mi Dios, seré tu esclavo, tu perro, tu sumiso… te
quiero