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El árabe que me puso mirando a la meca
TODORELATOS » RELATOS » BIENVENIDA PUTA (1)
[ Las cosas de palacio van despacio. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 07 de Octubre, 2008.
Fecha: 05-Abr-03 « Anterior | Siguiente » en Dominación (403 de 3442)

Bienvenida puta (1)

Jose Luis
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Fiesta de recepción a una perra. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Abro la puerta y te hago pasar. Nada mas cerrar, te beso la boca y pongo una mano en tu nuca. El beso es largo, cariñoso, pero al acabar y separar los labios, aprovecho mi mano en tu nuca para empujarte, agarrándote del pelo, a ponerte de rodillas. Enseguida has cedido y en cuanto estabas de rodillas me has sacado la polla para saludarla.

Buenos días Diosa, tu puta esta lista – le has dicho mientras la besabas.

Has llegado a tiempo puta, me estaba meando. Vamos.

Rápidamente te desnudas del todo y vuelves a ponerte de rodillas, lista para seguirme. Llego al baño contigo detrás siguiéndome a cuatro patas, como una buena perrita obediente. Me quedo ante el baño de pie y tu te acercas para, de rodillas siempre, bajarme los pantalones, dar al grifo del baño, y con delicadeza cogerme la polla y los huevos y darme besos laterales mientras me acaricias esperando mi meada.

Cuando sale el chorro, tu le miras divertida y le das lengüetazos a mi glande. Estas atenta hasta que acabo, y entonces te dedicas a limpiármela chupándola suavemente y recogiendo las ultimas gotas que saboreas con placer.

Antes de retirarte de mi polla, te aseguras bien de mi limpieza del glande y le das unos últimos lengüetazos. Con la ducha riegas bien el baño limpiándolo de restos de orina. Me siento en el inodoro y me quitas los pantalones.

Lávate la boca puta mía. Me apetece una mamada aquí. - Me miras entre pícara y molesta. – Venga, guarra, a saber a quien se la habrás chupado hoy… - y sonrío, tu también, pero con el ceño fruncido -… y seguro que hasta se la habrás chupado mientras meaba, que eres una viciosa… - ahora las sonrisas son mas intimas.

A un cabrón de Amo que tengo

Si es que ya no hay Amos como los de antes. – reímos abiertamente.

Te incorporas para lavarte la boca con el cepillo que te compré, ese que llevaste todo el día en el culo para estrenarlo. En cuanto acabas, te pones ante mi y comienzas a chupármela como bien sabes. Noto el frescor de tu boca recién lavada con esa pasta de dientes tan fuerte que uso para lavarte y excitarte el clítoris.

Me encanta tanto como la chupas que no tengo mas remedio que cogerte del pelo e izarte la cabeza hasta mi para darte un lascivo beso. Te suelto para que sigas y tomo una revista de viajes y un cigarrillo mientras tu te afanas con tu Diosa.

A la tercera calada y segunda pagina te tiro del pelo. Me miras esperando la orden.

Tráeme un cubata – te quedas parada un instante y levantas las cejas – ¡Vamos!

Te veo irte a la cocina a gatas, y veo tu culo y parte de tu coño. Lo veo mojado. Te quiero. Me gustas. Al rato vuelves arrastrando el cubata a tramos según vas gateando, hasta que lo pones en el mármol del lavabo a mi disposición.

¿Esta cómodo el Señor? – dices con sarcasmo

Ummm… pues mira no, así no puedes lamerme el culo. Voy a la cama, tráete todo – y salgo sin llevarme nada, esquivándote, sin mirarte, pero te imagino, estarás poniendo esa cara de mal genio, y de placer, y si oyera tu mente, oiría claramente un ‘será cabrón…’

Me coloco cómodamente en la cama, con las piernas muy abiertas para que puedas chupármela y lamerme el culo, y te observo como vas trayendo las cosas. Lo primero es la revista que sujetas con la boca. Me la ofreces y te la retiro de la boca con un ‘¡date prisa coño!’. Me miras desafiante.

Esa mirada no me ha gustado nada – lo digo serio, pero con una sonrisa, me lo estoy pasando fenomenal y en tu mirada veo que tu también. – Cinco azotes. – dictamino y obediente coges con la boca una zapatilla de las mías, y me la entregas dándote la vuelta.

Te voy dando los azotes que tu vas contando y agradeciendo. Entre azote y azote, te acaricio el culo y el coño. Tu no me ves, pero mis dedos en cuanto salen de tu culo o del coño van a mi boca. Me gustas.

En cuanto acabo con el quinto azote, te increpo:

¡Mira! – señalándote mi polla erecta por el placer de tu culo y coño – ¡Está esperándote! ¡Date prisa puta!

Pones cara de lujuria y rápidamente gateas al cuarto de baño a por el resto de cosas. Me traes primero el cubata, cosa que agradezco. Te vuelves a ir y vuelves sin nada.

El cigarrillo se ha consumido. Lo he apagado… Amo

Dame uno de los tuyos

Tu no fumas, ‘uno de los tuyos’ significa que te metas un cigarrillo en el coño, solo la boquilla y cuando esté bien impregnado de ti, lo enciendas así y me lo des. Ejecutas esa preparación y lo dejas en tu coño mientras atacas mi polla con húmedas lamidas. Bajas por mis huevos y lames mi ano. Yo chasqueo los dedos prepotentemente y con el encendedor enciendes el cigarrillo que me pasas. Antes de ello, al acercarte para dármelo, te pellizco un pezón y te atraigo hacia mi tirando de él para besarte, para meterte la lengua hasta la garganta, luego te dejo que sigas con tu Diosa. Y mi ano.

La revista tiene un articulo sobre un viaje que me gustaría hacer. Es a Birmania. Todo un lujo. Me encanta sentir como mi polla llega a tu garganta. Los templos son preciosos y debe ser un país muy exótico. Levanto el culo para que lamas bien mi ano. El hotel es de lujo asiático. Toda una maravilla para ir contigo como mi esclava. Esa lengua tuya vale mas que este viaje, es una gozada como me lames.

Apago el cigarrillo y dejo la revista. Te miro. Veo como te metes mi polla en tu boca con gracia y lascivia. Como la lames, como lames mis huevos y recorres con la lengua hasta mi ano. Levanto mas las caderas. Me gusta como lo haces, como empujas con tu lengua en el ano. Vuelves a mi glande. Te la metes hasta la nuca. Me miras. Te lanzo un beso, y vas al ataque, a ordeñarla. Te follas tu boca con violencia, sin dejar de acariciarme la polla ni de tocarme los huevos.

Instintivamente te cojo del pelo. No es necesario, pero me gusta sentir tu ritmo, además así te podré apartar para llenarte la cara de semen.

El vicio me puede y en una gran introducción tuya que te debe haber llegado al esófago, te sujeto la cabeza, tus labios están sobre mi pubis, toda la polla dentro, te asfixias, te sujeto, me pongo a cien, a punto de correrme y cuando te suelto, basta un beso tuyo en el glande, tras recuperar el aire, para soltarte mi liquido en tus labios y separándote la cabeza, en tu cara, en tus ojos, en tu cuello. Tu sacas la lengua esperando recibir el maná, algo te cae.

Dejo que lamas el semen que ha rebotado en ti y ha caído sobre mi vientre y que recojas con la lengua lo que te cae de la cara. Te miro. Te quiero. Me gustas.

Lascivamente, te vas limpiando con un dedo la cara, lamiéndolo y tragando mi leche. Lo alternas con lengüetazos a gotas que escurren por mi polla.

Tras un buen rato, que ha servido para que me limpies del todo con tu boca y lengua y yo recupere el ritmo cardiaco normal, te acurrucas en la cama con tu cabeza sobre mi sexo.

Es tu turno, lo sé porque te veo frotarte los muslos, señal que estas mojada y te restriegas tu coño. Me levanto y te voy atando boca abajo, tengo la imagen de tu culo cuando fuiste a la cocina a hacerme el cubata. Ahora toca culo, cariño.

Ya estas atada, con el culo contemplándome. Le acaricio con mi glande aun en estado de recuperación. Me agacho y lo lamo, lamo tu ano bonito. Me apetece follartelo, pero he de esperar. Me fumaré un cigarrillo mientras. Una luz se me enciende. Saco una vela, la mojo en tu coño que rezuma, pobrecito, ya le tocara, y te la introduzco en el ano, solo unos centímetros. La enciendo. Y con esa llama me enciendo el cigarrillo.

Das una imagen deliciosa, atada a la cama boca abajo con las piernas separadas, con la vela encendida saliendo de tu culo iluminando tus glúteos, yo sentado contemplándote mientras fumo.

Has dado un respingo, me fijo bien y es una gota de cera que se ha ido deslizando por la vela hasta tu ano. Sonrío. Te miro y tienes cara de temor. Me acerco a ti y te beso mientras te susurro ‘tranquila cariño, la vela es larga y enseguida la apago, relájate’.

Mi polla se ha ido animando viendo como mueves tu cuerpo con cada gota caliente que sientes en tu ano. Y apago el cigarrillo, te doy otro beso y me dispongo a atenderte.

Te meto bien un dedo en tu coño, empujo hacia el ano y la vela se mueve. Te meto hasta tres dedos, y con ellos mojados apago la vela. Los deslizo por la vela recogiendo la cera y te acaricio el ano mientras te la saco. Al quitártela tu ano abierto me llama, y me mojo mas los dedos en tu coño para introducirlos en él.

Muevo las ataduras para permitirte ponerte con las rodillas en la cama, todo el culo levantado hacia mi.

Te golpeo el coño con mi polla, sin dejar de follarte el culo con mis dedos, tu das respingos. Voy a metértela en tu coño, pero recuerdo la protección. Saco un preservativo y te lo pongo justo en la entrada del coño y así te la meto y me lo meto al mismo tiempo. Mis manos no han parado de follarte el culo.

A pesar de la goma, siento tu humedad y calor. La postura me obliga a sacarte los dedos del culo. Me agacho y te los llevo a la boca. Los limpias bien. Luego, mientras te follo, te iré metiendo un dedo en el ano y te lo iré dando para que lo saborees.

Te suelto una mano y te ordeno que te masturbes al mismo tiempo, que te lo metas junto a mi polla, que te frotes el clítoris. Cuando llevo mi dedo de tu culo a tu boca, me agacho y te pido tu dedo que tienes en tu coño, así lamemos ambos tus dos sabores. Te quiero.

Estas excitadísima. Y me excitas a mi. Bombeo con mas rapidez, siguiendo tus gemidos, tus estertores. Mi dedo, además de perforarte el ano, te ha ido quitando los restos de cera seca, y eso te ha gustado porque tu orgasmo ha coincidido con el despegue de uno de esos restos.

Me quedo enganchado a ti. Acariciándote. Te saco lentamente el dedo del culo y lo sustituyo por mi polla. Para no dejar a tu coño solo, una mano lo cubre y se empapa de su jugo. No te follo el culo, solo te penetro y así me quedo. Mirándote. Disfrutándote.

Cuando te veo tranquila, te vuelvo a atar bien, y me pongo sentado ante tu cabeza. Te cojo del pelo para besarte la boca y hacerte un encargo: ‘Quítame el preservativo’. Solo tienes tu boca para ello y estas un buen rato hasta que lo consigues. Me deslizo por debajo de tu cuerpo atado, hasta situar mi polla entre tus tetas y así te acaricio el pelo mientras me besas el vientre.

Echo una cabezadita y me despierto contigo sobre mi polla, en tu boca, dormida y teniéndola como un chupete. Comienzo a moverme lento para ir poniéndome tan a tono como esa imagen me resulta de lasciva y cariñosa.

Cuando mi polla ha crecido lo suficiente, te despierto a golpes de glande en los labios y las mejillas.

¡Despierta puta!

Abres los ojos sorprendida, pero pronto pones los labios para recibir a besos los golpes de la polla, y me miras con una sonrisa, esa sonrisa que tanto amo.

Te desato de la cama para atarte las muñecas a los tobillos y haciéndote dos coletas de tu largo pelo, atarlas a una cuerda que llevo junto a tus muñecas y tobillos. Estas doblada cóncavamente. Saco las pinzas para los pezones unidas por una cadena que te compre en el sex-shop, y te las coloco. Paso la cadena por detrás de mi polla y así te coloco la polla en la boca, y sigo con la revista por donde la dejé, sólo te ordeno una cosa: ‘atiende a tu Diosa’

En la revista vienen pequeños artículos variopintos. Uno de ellos trata sobre la felicidad en tono de humor. El resumen es que hay que repetirse lo ser feliz y al final uno se lo cree, aunque no sea así.

Cariño, ¿qué eres? – te sorprende mi pregunta y me miras con las cejas levantadas

¿Cómo?

Si, ¿qué que eres?

Tu puta… - lo dices dudando, como no sabiendo si es eso lo que quiero oír

Eso es, pero nunca te lo oigo decir. Debieras decírmelo mas a menudo, decírmelo y decírtelo. Venga empieza ahora.

¿Qué?

Si. Vamos a ver. ¿Cómo te llamas?

Angela.

Bueno, pues imagina repetir tu nombre cada 3 minutos, no seria raro… ‘me llamo Angela’, pues eso, repítete que eres mi puta, a mi me gustara, a ti te gustara oírte y despejará dudas, si es que las hay – me miras como si me hubiera vuelto loco del todo, pero haces un gesto como pensando que es un nuevo juego.

Soy tu puta.

Cariño… con ganas, con lujuria, con entrega…

Soy… tu puta, Amo.

Ummmm – te cojo del pelo y te como la boca, mi polla aplaude contra tu cuello.

Sigo con la revista, pero otra vez estoy mas atento a tus cuidados y atenciones que al articulo del viaje a Australia. Tu alternas los besos a la punta de la polla, con la mamada profunda, con la lamida de todo el miembro y con:

Soy tu puta, Amo.

Y has notado que me gusta, lo has notado en el golpe de mi polla contra tus labios al oírte.

Me incorporo para sentarme mejor, porque me había ido resbalando y al tener la cadena tras mi polla, he estirado de tus pezones, entonces me he erguido mas para tirar mas de ellos. Tu me persigues la polla con la boca y yo la alejo para tirar de los pezones. Es un movimiento el tuyo muy gracioso. La postura en la que estas atada no te deja moverte bien y pareces una serpiente sujetada por la cola.

Al fin comprendes y te quedas quieta, dejando que mi polla estire de la cadena y tus pezones sean arrastrados con ella.

Te quito las pinzas y con mi glande te acaricio los pezones para compensarlos.

Habrá que comer algo, ¿no? – me ha entrado hambre

Si, es hora. Yo también tengo hambre.

Te desato y juntos vamos a la cocina. Tu de pie. Decidimos preparar una macro-ensalada, y vamos rebuscando por todas partes ingredientes. Según los vamos echando en la ensaladera, nos miramos para pedir la aprobación del otro, y a veces te beso. Has ido a poner unas pasas y yo estaba lavando la lechuga y no miraba, entonces me has cogido de la polla para que me girara. Te he mirado fijamente y sin esperarlo, lo has soltado.

Soy tu puta, Amo.

Un escalofrío me ha recorrido la espalda y sin soltar la lechuga de la mano, te he abrazado y besado con lascivia, comiéndote la boca. Así te he llevado hasta la mesa de la cocina, he tirado todo al suelo y sobre ella te he puesto. He cogido la ensaladera y la he volcado sobre tu vientre. Con las manos he movido los ingredientes sobre tu piel, tu haces tope con los brazos por los lados, con las tetas apretadas por los brazos por arriba y mi pubis, que ya esta pegadito al tuyo, limita el sur.

Cuando he creído que todo estaba bien mezclado, he empezado a comer de esta forma: Pongo mi lengua pegada a la mesa, tocándote el culo, y la voy subiendo, haciendo una paradita en tu ano, la meto en tu coño, y la muevo dentro de él para llevarme su jugo, la restriego contra tu clítoris, y recojo parte de la ensalada que me encuentro en tu vientre, voy hasta tu boca y te deposito en ella lo recogido, luego lo repito para mi ración y pego mi boca a la tuya para que mientras masticamos nuestro labios se rocen.

Sugieres beber algo, y abro una lata de Sprite, pongo mi polla sobre tus labios, tu abres la boca, y dejo caer un chorro del químico liquido sobre tu boca, cuando acabas de tragar, meto mi polla en tu boca para que absorbas las gotas de Sprite que hayan quedado y vuelvo a por la comida. Tu ración y mi ración.

Nunca había tardado tanto en comerme una ensalada. Nunca había comido una ensalada tan rica.

Al final tu cuerpo esta brillante, de los restos de la ensalada, del aceite, del atún, de las anchoas, de las pasas, de la lechuga. Me relamo los labios y me dedico con lentitud a lamerte, a limpiarte, pero eso si, siempre partiendo de tu ano y dándote algo.

En un descanso, digo:

¡Joder! Esto es mas cansado que follar. No veas mi lumbago, vaya marcha que le estoy dando.

Descansa cariño

¡Nooooo! ¡¡Aun quedan restos!! Jejeje

Te he limpiado al máximo, me retiro y contemplo mi obra. Estas brillante, pero es de mi saliva.

Bueno, ahora el postre.

Cojo el mantel que estaba en el suelo y me hago un improvisado cojín sobre el que me siento. Estiro de ti para que salga fuera de la mesa tu culo y tu coño, y me dedico a lamerlos y comerlos, a besarlos y morderlos, a hacerte ver las estrellas y no paro hasta que tu me lo pides en medio de mil orgasmos.

Me levanto, te abrazo y te cojo en volandas, y con las caras muy próximas, te digo:

Una buena siesta. Te quiero mi puta.

Soy tu puta, tu puta, tu puta…

Y me abrazas fuerte mientras lo dices y no paras de decirlo hasta que te meto en la cama pegadita a mí.

TodoRelatos.com © Jose Luis

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