Mi nombre es Mariana, chica Argentina de 22 años, bien
formada, mediana estatura, senos y nalgas bien formados y tonificados y por
segunda oportunidad narro aquí un relato que me sucedió hace algunos días y el
cual disfrute al máximo.
Cuando cursaba mi secundaria y a fin de mantenerme en
forma, asistía a un GYM, cerca de la escuela, donde realizábamos ejercicios
aeróbicos y diferentes rutinas; Tomaba clases de 6 a 8 PM de lunes a viernes, me
cambiaba en las duchas y siempre me ponía unas trusas súper ajustadas y zapatos
tenis para mayor comodidad, en ese entonces tenía 17 años y como deseaba
mantener mi cuerpo en forma, sacaba tiempo para asistir al gimnasio, la
instructora de aeróbicos del GYM se llamaba Patricia, una morena espectacular,
se notaba en su cuerpo el ejercicio que realizaba a diario; 1.72 de estatura,
pelo corto negro, senos perfectos y prominentes, nalgas duras y paraditas y unas
piernas de infarto, largas y muy bien contoneadas, ella tendría unos 26 años, me
encantaba verla en su top de práctica, pues resaltaba de una manera escandalosa
si se quiere su bello y fantástico cuerpo, más de una envidiábamos su figura,
varias veces había soñado con estar con aquella mujer e invariablemente
terminaba muy excitada por lo que tenía que recurrir a masturbarme, incluso en
plena práctica corría al baño a tocarme, aquella morena me fascinaba!!!, para mi
desgracia se encontraba casada y tenía dos hijas pequeñas, Sonia y Diana, varias
veces había visto su escultural y moreno cuerpo desnudo, cuando al terminar las
prácticas nos dirigíamos a las duchas, me ponía a mil el verla enjabonándose y
viendo el agua escurrir y palpar su cuerpo, sus aureolas grandes y morenas
coronadas por unos exquisitos y firmes pezones, su bello púbico abundante era
una delicia, un gran matorral de pelo negro y ensortijado, sus protuberantes y
suaves nalgas, no había duda, la deseaba!!, en más de una oportunidad ella
amablemente me llevaba a casa luego de nuestros ejercicios de rutina, no dejaba
de admirar su bello cuerpo y sus hermosos labios, admiraba la forma en que se
vestía y el olor embriagador de su perfume, todo en ella me encantaba, a pesar
de que ya había tenido encuentros con chicas, no me atreví nunca a manifestarle
mi atracción por ella. Era tanto mi admiración que trataba de imitar su forma de
vestir y comportarse, muchas, muchísimas veces me masturbe
pensando en mi linda instructora.
Casualmente hace unos días nos encontramos en un centro
comercial, estaba como siempre radiante, más hermosa que nunca e iba acompañada
de sus dos hijitas que ya tenían 9 y 10 años, dos chicas muy hermosas, con la
misma cara angelical de su madre, nos dirigimos a un café a conversar un poco y
hablar del rumbo de nuestras vidas, aquella mujer me fascinaba y sus
hijitas......bueno, no puedo negarlo, de cierta manera me atraían, a pesar de su
corta edad, me causaba gran morbo el pensar como sería estar con aquellas dos
chiquillas; Patricia se encontraba en su sexto mes de embarazo, y aquella
pancita la hacia lucir muy sexy, note que sus senos,
debido tal vez al estado en que se encontraba, habían aumentado
considerablemente de tamaño y a través de su bata se marcaban perfectamente unos
grandes y hermosos pezones, daría lo que fuera por poderlos disfrutar!!!!.
Ella se encontraba un tanto preocupada, pues sus hijas
iban un poco mal en matemáticas, materia que para mi ha sido una de mis
favoritas, encantada me ofrecí a darles unas clases particulares, Patricia se
puso dichosa y en señal de agradecimiento me abrazo y estampo un sonoro beso en
mi mejilla, me ruborice un poco pero quedamos que cuando ellas salieran de la
escuela, hacía las 2:00 PM, las dejaría en mi casa para ayudarlas con sus tareas
y explicarles algunas cosas, a esa hora mi casa se encontraba vacía, pues mis
padres y hermanos se encontraban trabajando y solo regresaban
hacia la noche.
Invariablemente la rutina se repetía todos los días,
puntualmente a las 2:00 PM, Patricia dejaba en mi casa a sus hijitas y las
recogía a las 6:00PM, ellas llegaban con sus uniformes escolares, vestidito
corto a cuadros azul, chaqueta azul, medias tobilleras blancas y zapatos azules,
eran monisimas!!, ambas muy inquietas y vivarachas, aprendían con gran rapidez,
por lo que me extrañaba que en el colegio no rindieran y aprendieran con la
misma velocidad, ellas aducían a que la maestra en su escuela no era cariñosa
con ellas; efectivamente yo trataba de complacerlas en todo, no solo
estudiábamos, sino que jugábamos y conversábamos de muchas cosas, nos hicimos
muy buenas amigas y hablábamos con toda libertad, me había ganado su confianza,
incluso nos saludábamos y despedíamos de beso en la boca . En mi mente seguía
rondando la idea de estar con aquellas preciosuras, sabía que era una idea loca
y descabellada, pero por mas que intentaba no podía apartarla de mi mente,
máximo cuando una vez Sonia se encontraba soñolienta, por lo que le dije que se
recostara en mi cama, cuando volví a mi cuarto 1 hora después, la chiquilla
dormía placidamente y muy delicadamente le levante la faldita de su uniforme,
acerque mi cara a su conchita y aspire el virginal aroma que de allí manaba,
pase mi lengua sobre su bombacha y muy delicadamente lo descorrí observando su
conchita, una conchita abultadita y preciosa, no pude continuar pues Diana me
esperaba en la sala, por lo que entre al baño y me masturbe con fuerza, con
rabia, deseando aquella conchita.
Cierto día entre las tres nos pusimos a hablar de la mamá, de
mi amiga Patricia, yo les decía que eran muy lindas y que cuando grandes se
parecerían a ella, me decían que su mamá era muy hermosa, les pregunte si la
habían visto desnuda y me dijeron con total inocencia y naturalidad que si, que
generalmente se bañaban las tres juntas, mi excitación iba en aumento, les
pregunte que qué les gustaba mas de ella, Sonia decía que todo su cuerpo, en
especial sus pechos, que eran muy grandes y que algún día ella quisiera tenerlos
así, Diana decía que lo que mas le impresionaba era “el matorral
de su concha”, que era muy “peluda” y me preguntaba cuando le saldrían
pelitos a ella; yo me encontraba muy nerviosa y mi bombacha un poco húmeda; como
no queriendo la cosa les dije: -creen que tu mami tenga las tetas mas grandes
que las mías?- Sonia no dudo y me dijo que tendría que verlos; les hice prometer
que no dirían nada a mami de esto, ese sería nuestro gran secreto, nos sentamos
en el piso de la sala y desabotone mi blusa, aquellas niñas permanecían en
silencio, -quítate el brasier-, me dijo Sonia, rápidamente me lo quite y mis
pechos saltaron libres y erguidos, ellas abrían la boca sin apartar la vista,
-bueno niñas, que creen?- les dije, mientras acariciaba mis pezones, -son muy
grandes pero creo que mamá los tiene más grandes- dijo Diana, -no, no es cierto,
ahora los tiene más grandes por que esta embarazada, cierto Marianita? aducía
Sonia. No sabía hasta donde podía llegar con aquellas niñas, pero estaba
decidida a intentarlo, -los botones de sus pechos son muy grandes- decía Sonia,
-quieren tocarlos?- les pregunte y aquellas chicas sin vacilar pusieron sus
manos en mis senos, palpando y tocando, sus deditos rozaban mis pezones que ya
estaban de por sí muy duros y erectos, - están duritos, yo quiero verte la
concha-, me dijo Diana, aquellas palabras de esa dulce niña me sobre calentó,
las abrace a las dos contra mis pechos desnudos, ellas estaban felices, -bueno
mis amores, esta haciendo un poco de calor, por que no subimos y nos bañamos las
tres?- les dije, ambas al unísono exclamaron que si, tiernamente beses sus
labios y les dije: -además si yo les muestro mi concha, ustedes
me mostraran la suya, no?- claro, profe, respondieron.
Subimos a mi cuarto agarradas de las manos donde se
encontraba el baño, yo tenía puesta únicamente una falda cortita y mis senos
estaban al aire, al agacharme para llenar la bañera mi falda debió subirse, pues
Diana de inmediato exclamo –que lindo culito tienes profe-, yo
le sonreí pícaramente y les dije: -bueno lindas, a desnudarnos-, aquellas
chicas obedecieron de inmediato y en cuestión de segundos estaban completamente
como dios las trajo al mundo, sus cuerpecitos eran muy lindos, estaba absorta
mirándolas embobada hasta que Diana me dijo si no me iba a desnudar yo también,
procedí a quitarme mi falda y acercándome a Diana le dije: -de verdad te gustan
mi culo?-, si, es muy lindo profe-, me respondió, mi panty, una pequeña tanguita
negra se encontraba un poco húmeda y procedí a quitármela sin dejar de mirar sus
lindos cuerpecitos hasta quedar completamente desnuda, Diana miraba mi concha ,
la cual entre mis amiguitas Carolina y Marta habían depilado completamente hacía
unos días, -por que no tienes pelos como mamá-, me pregunto, -ella tiene un gran
matorral negro allí-, -me gusta mas así, es mas suave, me afeito, quieren
tocarlo?-, aquellas niñas se miraron y antes de que respondieran me subí a mi
cama con las piernas semi abiertas, mi mano izquierda separo los labios
vaginales y les dije: -vengan amores, miren mi concha-, como resortes se
subieron a la cama, tanto Diana como Sonia tenían unos senitos incipientes, pero
sus piernas y nalgas eran muy hermosas; se acomodaron una a cada lado de mis
piernas observando extasiadas mi vulva húmeda, pase mi mano derecha sobre mis
ojos, los cuales cerré, mientras mi otra mano separaba mis vagina para que
aquellas preciosuras observaran, sentía mi orgasmo muy próximo, -podemos
tocarte?-, oí que decían, -claro niñas, pero recuerden nada de esto a mami,
ok?-, sentí sus deditos hurgando sobre mi vagina y clítoris, sus deditos me
masajeaban deliciosamente mi botón, Diana que era la mayor y la más lanzada,
introdujo dos de sus dedos en mi anegada concha, aquello me produjo un gran
espasmo, contuve mi orgasmo lo más que pude, era deliciosa la sensación de los
deditos de Diana dentro de mi sexo y los de Sonia apretando mi clítoris, luego
de un tiempo de este delicioso acto, Diana retiro sus deditos y comprobó que
estaban mojados, -por que te sale este líquido?- me pregunto, -no te preocupes
cariño, ven yo te los limpio-, y cogiendo su manito le chupe los dedos uno a
uno, me tragaba mis propios jugos, -si eso se puede beber, pues bebámoslo de
aquí-, dijo Sonia, -claro preciosas, bébanselo-, y acto seguido Sonia enterró su
cabecita en mi entrepierna chupando y lamiendo mis jugos vaginales, guié la
manito de Diana hasta mis senos, ella procedió a acariciarlos, mientras Sonia
continuaba chupando y succionando mis jugos, -que rico sabe, es como un batido
de crema-, me decía, -me toca a mi- le dijo Diana a Sonia e intercambiaron
posiciones y la lengüita de aquella niña penetro mi vagina, -si, sabe como a
crema, es muy rico-, mi orgasmo estaba punto de llegar, doble mis piernas y le
dije a Sonia que acompañara a su hermanita, encantada obedeció y entre las dos
se devoraron mi concha:-jamás habíamos echo esto, es muy sabroso- decían mis
niñas, -sigan, chupen todo lo que deseen mis amores- replique en medio de
jadeos, - crees que mi mami nos dejara hacerle a ella esto?- decía Sonia, -no
lindas, a tu mami no le gusta, cuando quieran me dicen a mi, pero sigaaaaaaaaan-
hasta que un gran orgasmo me llego en medio de convulsiones y suspiros de
placer, sus caritas estaban untadas de mis jugos, por lo que una a una procedí a
limpiarlas con mi lengua, aprovechando para introducirla también en sus bocas y
sentir el calor de su deliciosa y húmeda lengüita, Sonia se resistió un poco,
pero Dianita me ofreció sus labios muy apetecibles.
-Les gusto mis amores?- dije yo un poco exhausta y
sudorosa, si Marianita contestaron al unísono, -por que no nos haces lo
mismo?-me dijo Diana, no podía creerlo, aquellas niñas me ofrecían su virginales
vaginas, nuevamente les recordé que no dijeran nada a su mamá y se acostaron
boca arriba, -a mi primero- dijo Sonia, -bueno amor, tu primero- le respondí,
-ven Dianita, mira como lo hago-, le dije, me arrodille entre sus piernitas y
separándolas mi lengua como un dardo busco su conchita, me eternecí chupando
aquella linda conchita, suave, sedosa, lampiña, apretada, era un exquisito
manjar que mi boca devoraba con gran placer, mientras mi mano revoloteaba sobre
mi concha haciéndome una terrible y deliciosa masturbada, su sabor era algo
único, -me gusta Mariana, seguime chupando mi conchita- decía Sonia, -ahora tu
Diana, ya sabes como es-, aquella chiquilla poso sus labios sobre la vulva de su
hermanita, mis ojos no podían creer lo que veía, observaba extasiada mientras
mis dedos restregaban con fuerza mi vulva, metí dos de ellos salvajemente hasta
casi hacerme daño, Diana succionaba y pasaba la lengua por la rajita de su
hermanita, aquella decía -que rico es esto, no te
detengas hermanita, sigue-, no pude más y termine rendida en medio de las dos,
desgraciadamente ya iban a ser las 6:00 PM, hora en que Patricia las recogería,
procedimos a vestirnos, haciéndoles prometer que si no contaban nada al otro día
nos bañaríamos y le besaríamos la conchita a Diana; no sabía aún que al otro día
me esperaba una gran sorpresa con Patricia, la mamá de las chiquillas
adorables con las que acababa de tener un delicioso encuentro.
Confieso que esa noche no dormí casi nada, me acosté temprano
y sin cenar, aduciendo que estaba muy cansada, pero la verdad tan pronto me
desnude empecé a recordar todo lo que había realizado con aquellas chiquillas y
lo bien que la pasaría con ellas dentro de algún par de años, invariablemente
termine acariciando mi cuerpo y masturbándome de una manera como casi nunca lo
había disfrutado.
Al día siguiente a las 1:00 PM, llego Patricia sola, casi me
muero del susto al imaginarme que las niñas le habían contado, quería que la
tierra me tragara, pero la cara de ella era de felicidad, me tranquilice un poco
y la hice seguir a la sala, llevaba una bata de maternidad azul
claro y al sentarse por lo voluminosa de su barriga sus piernas se separaron
hasta casi observar su bombacha, yo me encontraba en bata, debajo no llevaba
nada puesto, pues acaba de salir de la ducha y me proponía a vestirme,
pues esperaba a las niñas que llegarían a las 2:00; la visita de ella era para
agradecerme el gran adelanto que observaba en las niñas en matemáticas, estaba
dichosa con mis clases y no sabia como agradecérmelo, le comente que lo hacía
con mucho gusto y que encantada seguiría con sus clases, le ofrecí una soda y me
excuse para vestirme, ella me dijo que si no le importaba acompañarme, desde
luego le dije que no, la ayude a incorporarse de la silla y nos dirigimos a mi
cuarto, mi cama aún estaba sin arreglar, al descorrer las cobijas para tenderla,
deje al descubierto un consolador que había utilizado la noche anterior para
masturbarme, rápidamente lo fui a agarrar pero Patricia se me adelanto y lo
cogió, casi me muero de vergüenza, me debí ruborizar mucho, pues ella me dijo
que no me preocupara, que ella en su estado también utilizaba vibradores, pues
su marido aduciendo su embarazo hacía tiempo no la tocaba.
Nos sentamos en la cama y nos pusimos a conversar al
respecto, le decía que como era posible que su marido no la tocara, que siendo
ella tan bonita cualquier hombre sería feliz de estar con ella, yo acariciaba su
pelo, ella me decía que se sentía como un hipopótamo con esa barriga, y de
verdad era bastante pronunciada, que envidiaba mi cuerpo y deseaba volver a
tener su figura de antes, recordamos nuestras clases en el GYM y me pregunto si
sequía haciendo ejercicios, le dije que no, que andaba muy ocupada y no había
vuelto, ella no soltaba el consolador, -pero bueno, sigues teniendo un buen
cuerpo-, me dijo, -no creas, tengo algunos rollitos-, le respondí, -yo sigo con
mi GYM, claro que ahora no dicto clases, tu sabes, por mi estado, a ver, déjame
verte para saber donde necesitas realizar ejercicio y bajar esos rollitos que
dices-, me dijo. Tal vez esta era la oportunidad que había estado esperando
desde hace años, -me da un poco de pena- dije haciéndome la tonta, -pero si nos
hemos visto desnudas, no te acuerdas de las duchas del GYM?- respondió Patricia,
y al verla allí sentada en mi propia cama y con mi consolador en su mano, me
abrí la bata dejándola caer al suelo, estaba completamente desnuda y parada
frente a ella, que con gran naturalidad y ojos de experta recorría cada
milímetro de mi desnudo cuerpo, yo temblaba, no se si por el frío o por la
excitación, -no amor, tienes un cuerpo perfecto, tal vez necesitas tonificar un
poquitín tus brazos, pero por lo demás, eres sencillamente espectacular- me
dijo. Yo como pude le agradecí sus comentarios, venían de una experta y me
halagaban sus palabras, luego fijándose en mi concha depilada me pregunto que
desde cuando la tenía así, sin darme cuenta le conté que dos amigas mías
Carolina y Marta me la habían rasurado, muy tarde caí en cuenta que le había
confesado mis inclinaciones lésbicas, ella pareció tomarlo con naturalidad y me
comento que siempre había deseado rasurarse pero siempre lo posponía, quiso que
le contara como me la habían afeitado y desde cuando conocía a mis amigas, me
senté a su lado y le comente que desde muy pequeña me gustaban las chicas y que
me excitaba mucho cada vez que la veía a ella ducharse en el GYM; Patricia me
dijo que ella también me observaba pero no se atrevía a decirme nada, pues para
esa época hacía poco se había casado y además estaban sus hijas. Le pregunte si
le depilarían la concha cuando fuera a tener su bebé, ella me dijo que si,
entonces le pregunte si quería que se la depilara, ella encantada accedió y me
dijo que qué debía hacer.
Me pare al baño y traje mi estuche de afeites, ella se
recostó en la cama, subí su falda hasta la cintura, llevaba un panty blanco
normal transparente que traslucía su abultada y peluda vagina, se lo quite y
quede embobada por unos segundos viendo aquella deliciosa concha, jamás había
visto una vagina tan abultada y con tanto bello púbico, sus piernas eran
magníficas, muy fuertes y lisas, cogí las tijeritas y procedí cortar su bello
casi a ras de su concha, empape una esponja en agua y humedecí suavemente su
vulva, luego aplique crema de afeitar, alce un poco la vista y por encima de su
panza note la respiración agitada de Paty, sus enormes senos subían y bajaban,
aplique la navaja con gran cuidado a su concha afeitándola y aspirando el rico
aroma que emanaba aquella hembra.
Volví a aplicar la esponja retirando todo el pelo, había
quedado reluciente y brillante, Patricia me pregunta si ya había acabado, le
dije que no, que tenía que aplicarle crema para que no sintiera picazón, me pare
al baño y traje crema de manos, el espectáculo era impresionante!!!, Note que
sobre sus pezones se había mojado la tela, Paty me dijo que eran los calostros
de sus senos, la leche materna había empezado a bajar, le dije que se quitara el
vestido del todo para que se le secara y ante mí, aparecieron los dos globos más
hermosos y protuberantes que hubiese visto jamás, dos enormes aureolas coronadas
por unos oscuros y gruesos pezones de los cuales salían algunas gotitas de
leche. Ahora las dos estábamos desnudas, me arrodille entre sus piernas, puse
una porción generosa de mi crema en mis manos y con gran cuidado empecé a
aplicarla sobre su vulva, mi concha estaba húmeda viendo los gruesos pliegues de
su vagina.
Mi mano resbalaba libremente sobre el sexo de aquella morena,
una y otra vez recorría su concha y su ano, suavizándolo con la crema, observaba
su clítoris rosado y vigoroso que se asomaba entre sus pliegues, oí suaves
gemidos de Patricia, alce mi vista y vi que ella tenía mi consolador en su boca,
su lengua acariciaba la punta de mi juguete, aquella era la oportunidad de mi
vida, separe sus labios vaginales con mi mano y hundí mi cabeza en su sexo,
quería devorarme su preciosa concha, mi lengua jugaba como una serpiente sobre
su clítoris, lo mordía lo acariciaba, lo succionaba, lo olía, aquella abultada y
rica concha era el sueño de cualquiera, Paty introducía y sacaba mi consolador
de su boca, gimiendo y contoneando su cintura, su mano se deslizo hasta su seno
izquierdo, apretó su pezón y un hilillo de leche broto de él, me abalance sobre
él, teniendo cuidado de no aplastar la barriquita de ella, me aferré a su pezón
como una naufraga, pasaba mi lengua y succionaba como si fuera el bebé a que
ella amamantaría, el sabor de su leche me pareció dulce y deliciosa, mi mano
apretó su otro pezón e igualmente broto aquel delicioso líquido, mi lengua
pasaba de un seno a otro succionando y deleitándose con sus erguidos y duros
pezones, Patricia había dejado el consolador y acariciaba tiernamente mi pelo
mientras gemía del placer, mi boca busco la suya, mi lengua se encontró con la
suya, paso sus manos por mi nuca atrayéndome hacía ella fuertemente, nuestras
lenguas se enroscaban, nuestro aliento era uno solo, mis senos aplastaban los de
ella mojándolos con su leche, mi mano se poso en su raja ardiente y uno de mis
dedos se hundió en su cavernosa y húmeda vagina sin separar mi boca de la de
ella, suavemente empecé a bajar por su cuerpo acariciando su cuello, senos,
deteniéndome en su barriguita, la cual lamía con delicadeza, hasta llegar a su
recién depilada concha, Patricia separo sus piernas y de nuevo arremetí con gran
ardor sobre su botoncito, mi lengua recorría su vagina hasta posarse en su
delicado ano, durante varios minutos introduje mi lengua allí, su aroma era
delicioso, -Si Mariana, segui cogiendome con tu lengua, cojéeme el culo-.
Paty movía su pelvis ofreciéndome toda su feminidad, mi cara se perdía en su
deliciosa concha, sentía mi orgasmo próximo, me pare y a horcajadas ofrecí mi
concha a Paty, sentí sus manos separar mi vagina y su ardiente lengua penetrando
en mi interior, me deje caer sobre ella, -mmmm que bien me
chupas la concha amor-, quedando en un 69 como nunca lo había hecho, su
lengua devoraba mi concha y la mía hacía otro tanto con la suya, nos dábamos una
deliciosa sesión de sexo oral, sentí sus manos en mis nalgas y algo duro y
grande penetrándome, llenando mi vagina, -cogeme fuerte, rómpeme
toda-, Paty había introducido mi consolador totalmente mientras
continuaba besando mi clítoris, dos de mis dedos se revolvían dichosos en su
vulva, en cuestión de segundos nuestro orgasmo llego simultáneamente, devore sus
jugos y ella los míos, aquello era el máximo placer que dos mujeres se podían
brindar, sudorosa me acosté a su lado, nuestros labios se volvieron a juntar,
Patricia estaba radiante y muy agradecida, por supuesto yo también, serían cerca
de las 6:00 PM cuando Patricia se marcho de mi casa, con la promesa de que nos
reuniríamos otra vez antes de tener su bebé.
Este relato esta dedicado muy especialmente a mi amante
Carolina Cruz J., quien depilo por primera vez mi concha y me enseño
a disfrutar plenamente el sexo.