Crecí en un ambiente familiar tradicional, políticamente de
derechas, que había reprimido mis deseos y enjaulado mis anhelos más profundos.
De manera que cuando conseguí emanciparme, convertir en realidad la idea que
había rondado mi cabeza durante tanto tiempo empezó a a obsesionarme. Deseaba
convertirme en la puta de otro hombre, que me hiciera todo suyo, que me
utilizara como a una vulgar furcia. Había perdido la cuenta de las noches que me
había masturbado metiéndome cualquier cosa en el ano (dedos, botellas,
rotuladores, desodorates...) y que terminaba corriéndome como un bestia,
llenandome el pecho de semen, con la boca abierta intentando que alguna gota me
llegara a la boca. Decidí darle una patada a todas mis represiones y me puse a
navegar por Internet en busca de alguna página de contactos, pero nunca me
atrevía a contestar a las peticiones, aunque cada vez mis iba a más. Necesitaba
un hombre desesperadamente.
Una noche había salido con mis amigos pero me aburría. Sus
conversaciones sobre tías, fútbol y demás sólo me provocaban tedio, asi que,
mientras ellos hablaban de sus cosas, yo bebía una copa tras otra de manera que,
aunque temprano, yo ya iba bastante cargadito. El alcohol me ayudó a decidirme,y
,diciendo adiós, me fui para casa, pensando en llegar y hacerme una paja
metiéndome los dedos. Cuando llegué encendí el Pc para comprobar el email y,
casi sin pretenderlo, lancé el programa para "chatear" . Me metí en un canal gay
de esos que terminas hablando en un privado, diciendo guarradas para que ambos
interlocutores se pajeen delante de la pantalla.
Buscando quien sería mi victima, encontré uno que tenía de
nick "Desvirgator". El nombre me hizo gracia "Perfecto para mí", pensé riéndome,
asi que inmediatamente entablé conversación con él. Le dejé que me preguntara de
dónde era, mi edad, mi descripción, si yo era activo o pasivo... lo normal en
estos casos. Le conté que yo era virgen, y que ardía en deseos de que algún
macho me follara, aunque aún no había reunido el valor para estar con ninguno
porel famoso "Qué dirán". Pero un temblor me sacudió cuando aquella frase
apareción en mi pantalla : "Vivo muy cerca de tí, si quieres puedes venirte a mi
casa y hacemos realidad lo que pensábamos escribir".
El alcohol y lo cachondo que estaba respondieron por mí :
"Dame tu dirección completa y voy para allá". Me dió su dirección y su teléfono
móvil por si me perdía, aunque yo sabía ir. Antes de cortar la comunicación me
lanzó una advertencia: "Si vienes, espero que lo hagas dispuesto a todo".
Por el camino yo me sentía nerviosísimo, incluso estuve a
punto de volverme a casa un par de veces. Pensamientos cruzaban mi cabeza a toda
velocidad "Puede que sea una broma", "Puede que el tío sea horroroso"... pero
las ganas podían conmigo y el deseo que me consumía me empujaban a ir. Me daba
igual como fuera el tío, yo lo que necesitaba era sentir una polla dentro, ser
follado.
Subí al piso que me había indicado por el chat y llamé a la
puerta. Me temblaba todo el cuerpo. La puerta se abrió y ante mí apareció un
joven que tendría unos 30 años.
Era normal, ni guapo ni feo, con el pelo castaño y los ojos
del mismo color. Vestía pantalones vaqueros y una camiseta ceñida Eso sí,
parecía bastante deportista y bajo la camiseta se adivinaba un buen cuerpo.
"Hola, pensé que no te atreverías a venir", me dijo mientras me sonreía. No
recuerdo lo que le respondí mientras pasaba dentro de lo que se veía un
apartamento grande. Nos presentamos y el se avalanzó sobre mi. Me abrazó con sus
fuertes brazos y nuestras bocas se juntaron.
Me metió la lengua dentro y la mía busco la suya. Un calambre
de excitación me recorrió el cuerpo. Todas mis dudas y temores desaparecieron al
instante.
Todo el deseo reprimido durante años afloró y se adueñó de mi
cuerpo. Bajó sus manos hasta mi culo y lo apretó fuerte contra sí, quería que
notara su polla ya medio tiesa... y vaya si la noté. Separé mi boca de la suya
un instate y musité, avergonzado "Es verdad lo que te dije, jamás he estado con
un hombre". Una sonrisa se dibujó en su cara: "¿Sabes por que me llamo
Desvirgator en el chat?... porque lo que más me pone en desvirgar putitas como
tú". Lo que dijo, además de que me llamará putita me encantó y no pude por menos
que sonreir. "Eso te ha gustado, ¿verdad, zorra?". Le dije que si con la cabeza.
Yo ya era totalmente suyo.
Tomándome de la mano me llevó hasta el baño y me dijo "Vamos,
desnúdate". Yo le dije "¿Que vamos a hacer?", pero hizo algo que me dejó
atónito. Se acercó a mi y me soltó una bofetada. Realmente no me hizo mucho
daño, ya que no había sido muy fuerte, fue más la sorpresa que otra cosa
"Obedéceme, puta, yo soy tu hombre". Un calor intenso me recorrió el cuerpo.
Realmente parecía que había escuchado mis pensamientos de las largas noches de
calentón en solitario. Sin decir ni una palabra comencé a quitarme la ropa hasta
que me quedé completamente desnudo. Entonces me obligó a que girara "Quier ver
que tal estas", yo obedecí sus órdenes.
Me ordenó entonces que me metiera en la bañera "Voy a lavarte
bien, ¿no creerás que me iba a follar una puta como tú sin limpiarla primero?".
Me metí en la bañera y acto seguido me pidió que me pusiera a cuatro patas.
Encendió la ducha y dirigió el chorro a mi ano. "Que buena estás, hija de puta.
Vaya culito que tienes" me decía. Tengo que aclarar que aunque físicamente no
soy espectacular, si que tengo un buen culo, ya que varias amigas me lo han
dicho. Mientras me dirigía el chorro del agua empezó a pasarme la mano por el
ano. Inmediatamente sentí como una descarga de electricidad. Cada vez que pasaba
la mano por mi ojete yo respondía levantándolo hacia arriba, buscando más roce.
El se reía "Tranquilo, tranquilo, que ya tendrás más a su debido tiempo". Mi
polla empezaba a ponerse dura y sin poder aguantarme dirigí mi mano a su
paquete, que se marcaba ya bien duro en el vaquero. Entonces el metió uno de sus
dedos en mi culo. Me pilló de sorpresa y se me escapó un supiro de gusto. Su
dedo entraba y salía facilmente de mi culo gracias al agua de la ducha.
Por fín alguien entraba en mi culo virgen. Aceleré el sobeteo
que le estaba dando al paquete mientras le preguntaba "¿Me vas a follar?. ¿Vas a
abrirme el culo?". El no me contestaba y seguía riéndose, acelerendo el
movimiento de su dedo en mi culo, ahora tambíén girándolo además de
metiendólo."Déjame verte la polla por lo menos, necesito chupártela", le rogué,
pero él me respondió con un "Luego" e inmediatamente metió un dedo más. Me dolió
un poco, pero estaba tan caliente que casi no fue nada. Mi polla se me había
puesto durísima. Me ardía el culo pidiendo ser follado. Él debió notar mi
estado, pues añadió un tercer dedo a los que ya follaban mi culo. No aguantaba
más y llevé mi mano a mi polla, empezando a masturbarme.
Pensaba en la escena que estaba viviendo, desnudo, a merced
de un hombre que me metía sus dedos, asi que no tardé treinta segundos en
empezar a correrme, con uno de esos orgasmos que nacen del ano. Gemía y me
retorcía de gusto, buscando con mi culo los tres dedos que me penetraban,
intentando metérmelos más y más adentro.
Cuando terminé de correrme sacó los dedos y cerró la ducha.
Me sacó de la bañera y me envolvió en una toalla. "¿Te ha gustado verdad?",
"Mucho, casi me matas de gusto cabrón. Pero me has dejado con más ganas", "Que
zorra eres, tranquilo que te vas a hartar de polla".
Me llevó hasta su habitación y allí se desnudó. Por primera
vez pude contemplar su cuerpo y su polla. Realmente si se notaba que hacía
deporte, estaba fuerte sin llegar a ser un cachas. Su polla me miraba tiesa, no
creo que se le hubiera bajado desde la escena del baño, así que si yo estaba
caliente el debía de estarlo el doble. Su polla era normal, debía medir unos 17
centímetros, aunque era mas gorda que la mía. Estaba ligeramente torcida a la
izquierda y en la punta colgaba una gotita de líquido seminal. Realmente debía
ser buen follador si había aguantado la escena del baño sin intentar abrirme el
culo.
Se sentó en el borde de la cama y abrió un poco las piernas.
"Ven aquí, quiero que me comas la polla". ¡Por fín!. Me moría de ganas de
comerme su polla. Le iba a hacer la mejor mamada de la que era capaz, todo lo
que había imaginado hacerle a un hombre ahora se iba a hacer realidad.
Prácticamente me lancé de cabeza. Me arrollidé en el suelo, delante de él, y me
acerqué a su polla. Lo primero que noté fue su olor, que ya empezó a gustarme.
Ese olor a sexo me puso cachondo otra vez.
La cogí con una mano y empecé a masturbarle lentamente,
gozando del tacto de una polla ajena en mi mano. "Asi, despacito, quiero que
dure", me dijó. Tras unos segundos de hacerle una paja enfrente de mis ojos no
pude más y acerqué mi lengua a su capullo, haciendo un círculo con ella. De paso
limpié la gotita que todavía tenía en la punta. El sabor era delicioso y mi
polla empezó a empinarse otra vez. Subí y bajé lamiendo toda su verga con mi
lengua, parando solo para decirle cosas como "Que polla tienes cabrón, me la voy
a comer entera. ¿Te gustaría que me la comiera?". Él me había puesto una mano en
la nuca e intentaba que yo me la comiera entera, que me la metiera en la boca,
pero ahora era yo el que mandaba. Quería demostrale lo guarro que era. Me dirigí
a sus huevos y empecé a lamerlos, metiédomelos en la boca, bajando mi lengua
hasta el borde de su ano. "Cométela ya, cabrón, que no puedo más", me suplicó.
Entendí que ese era el momento y no esperé más. Mi boca se
dirigió a la punta de su polla y me la tragué hasta dentro. Me hice daño en la
garganta pero no me importaba. Quería comérmela entera, tenerla toda en mi boca.
El soltó un grito de placer, que me animó a subir de nuevo su polla hasta el
borde de mis labios y volver a metérmela hasta el fondo. Mi mano se dirigió
hacia mi polla y empece a pajearme al compás que me metía su polla en mi boca, o
mejor, dicho, en mi garganta. Tuve que parar un momento pues me ahogaba con toda
su tranca metida en mi boca, aprovechando para pasar de nuevo mi lengua a lo
largo de su cipote. Seguí durante un rato más hasta que me cogió la cabeza con
ambas manos y se puso de pie, sin sacar su polla de mi boca "Comételo todo,
cabrón, cométe mi lefa, trágatela" empezó a chillar al tiempo que con sus manos
apretaba mi cabeza contra si hasta que mi nariz rozaba con su vientre.
"Aaaaaaaaahhhhh, me corroooo, cometelooooooo". Mi mano sacudía mi polla a toda
velocidad y él comenzó a descargarme en la garganta toda su leche. Me llenaba la
boca de áquel líquido caliente, espeso. Pensé que no podría, pero comencé a
tragarlo todo. El era mi macho y yo quería toda su leche. No pensaba dejar ni
una gota fuera. Tragué lo que me parecieron litros de semen, caliente y salado.
Dios, que rico estaba. No había conseguido correrme, hacía demasiado poco que lo
había hecho y además me había concentrado en tragarmelo todo.
Cayó como desmayado en la cama, pero yo seguí chupándosela,
necesitaba hasta la última gota. El de vez en cuando daba respingos, como en los
últimos estertores de su orgasmo, y me premiaba mi constancia con alguna gota
rezagada de semen, que yo degustaba con ruiditos de gusto.
Subí hasta la altura de su cabeza, lamiendole por le vientre,
el ombligo, los pezones, el cuello, la lengua. Estaba ardiendo, el culo me pedía
guerra. Le susurré al oido "El culo, por favor, folláme, abréme el culo,
metémela.", "Pero que perra más insaciable eres, ven, vamos, haz como que te
sientas sobre mí", me pidió mientras con una mano abría un cajon de la mesilla y
sacaba un bote de algo que me imaginé sería algún lubricante. Me senté en
cuclillas, como si fuera a hacer de vientre sobre su boca y empezó a prepararme.
Su lengua rozó mi ano, que me devolvió una descarga de placer que me recorrió la
espalda, como un calambre.
Empecé a jadear de la excitación "Así, ay, comeme el culito.
Joder que lengua tienes, que bien lo haces." se me escapaba mientras me moría de
gusto, sintiendo su lengua entrando por mi ojete. Me movía haciendo círculos,
apretando mi culo contra su cara para que pudiera entrar más adentro. En un
momento dado me dijo "Ponte para hacer un 69". Obedecí al instante, encantado de
poder dedicarle otra chupada a su polla mientras el me hacía lo propio en mi
culo.
Noté como me untaba el culo con el lubricante mientras yo me
metía su pene en la boca. Aún estaba flácido, pero estar dentro de mi boca y
notar el jugueteo de mi lengua empezó a crecer hasta que tuve que sacármelo para
poder respirar. Mientras, él había iniciado el calentamiento de mi culo, que ya
estaba bien dilatado de antes, metiendóme dos dedos de golpe, que entraron con
suma facilidad, por lo que decidió meterme uno más. Mientras yo seguía chupando
su verga, ya bien tiesa.
"Ahora, ponte a cuatro patas", me pidió dejando de meterme
los dedos. "No, quiero verte cuando me lo haces, quiero ver tu cara, fóllame por
delante como a una tía", me negué yo. De nada sirvieron sus consejos acerca de
que a cuatro patas entraría mejor y me dolería menos, yo quería verle
follándome. Me tumbé boca arriba y levante mis piernas hasta que mis rodillas
quedaron cerca de mi cara. Me abrí el culo con ambas manos y se lo pedí
"Follame, ábreme el culo". Se tumbó sobre mi y acercó la cabeza de su pene a mi
agujero. A pesar del lubricante y su saliva costó que entrara. Yo creía que iba
a ser más fácil por la de veces que me había masturbado el ano, pero no fue así.
Un grito de dolor se me escapó cuando por fín consiguió meterme la punta "Ahora
te va a entrar, ¿Quieres más, cabrón, la quieres entera?, ¡pídemelo!". El culo
me ardía de dolor, pero también de ganas "Metémela entera, folláme, vamos,
revientame el culo".
Comenzó a meterla y a sacarla rítmicamente. El dolor me hacía
llorar, pero al mismo tiempo un escalofrío de placer empezó a recorrerme. Si,
aunque me doliera me estaba dando gusto. "Asiiiiii, ahora más adentroooo, más
deprisaaaa", empecé a rogarle, mientras mi culo se alzaba en busca de cada
embestida de su polla. El dolor había desparacido poco a poco y el placer se
hacía más y más intenso. Notaba su verga abriéndome el culo, llenarme entero el
ano, era todo suyo. Podía verle su cara, como la de un animal furioso, la
mándibula apretada "toma cerda,¿te gusta mi polla?, ¿te gusta que te follen?,
¿quién es el primero que te ha abierto el culo?".
Sus embestidas eran salvajes, prácticamente saltaba encima
mío. Su polla me penetraba como una lanza, yo abría mis piernas y le ayudaba con
la pelvis para que me penetrara más adentro. Le agarraba el culo y lo atraía
hacia mi. Oía sus huevos chocar conmigo, sentía el vello de sus muslos rozarme,
el peso de su cuerpo sobre mí. De repente una gota de saliva salió de su boca,
directo a mi cara. Abrí la boca para tragarmela. Lo quería todo de él. Ya no
pude más. Empecé a gritar de gusto, a retorcerme debajo de él. Estaba teniendo
el mayor orgasmo de mi vida y sin ni siquiera tocarme mi minga. El lo notó y
aceleró aún más su embestidas, que se hicieron más brutales, de auténtico
animal. Arqueé mi espalda con lo que entró dentro de mí cada milímetro de su
pene. Hasta la última gota de semen brotó de mis huevos, llegándome hasta la
cara, manchando mi pecho. Aullaba de gusto mientras mi ano sufría espasmos
ciñiendóse a su tranca. Él me gritaba "Córrete puta, así, corréte bien, ¿te
gusta, verdad?". Seguía atravesándome cada vez más rápido hasta que noté que él
también se venía porque elevababan sus gritos, su respiración.
"En mi boca, corréte en mi boca, por favor", le supliqué como
una auténtica perra. Sacó su polla de mi culo, bajé mis piernas y puso sus
rodillas sobre mis hombros.
Empezó a cascarsela delante de mi cara. Yo abrí mi boca y
saque la lengua, esperando el delicioso semen. Quería que viera como me llenaba
la boca con su leche, como la saboreaba y me la tragaba, asi que no me metí su
polla en la boca, aunque lo estaba deseando.
Comenzó a correrse en mi boca, con largos y espesos chorros
de leche. Realmente se estaba vaciando. Algunos chorros de semen iban directos a
mi garganta, otros salían con mas fuerza e iban a mi cara. Sus gritos se debían
de oir en todo el bloque: "Toma puta, cometelo, asiiiiiiiiii, aaahhhhhh,
tragátelo todoooo".
La corrida fue espectacular, me dejo la boca llena de semen y
la cara cubierta de espesas gotas, que resbalaban por mis mejillas, se me metían
en los ojos, se pegabana mi pelo. Esperé a que abriera sus ojos, cerrados por lo
brutal del orgasmo, para mostrarle mi boca llena de su leche y comenzar a
tragármela, con ruidos de satisfacción. El se reía mientras seguía teniendo
convulsiones del orgasmo. Con mis dedos recogí el semen que me cubría la cara y
me lo llevé a la boca, al menos todo lo que pude, aunque seguía manchado.
"Joder, que polvo me has echado. ¡Dios como amo tu tranca!",
le dije cuando se retiró de encima mío para tumbarse agotado en la cama. Le
cubría el cuerpo de besos, adorándolo como a mi dios, besaba sus pezones, su
vientre, su polla, su boca, su cuello. Mientras el reía diciéndome "Vaya con los
vírgenes de ahora, cada vez sabéis más". Yo tenía el ano dolorido, pero la
satisfacción cubría cualquier dolor. El placer que había sentido siendo poseido
por un hombre era superior a cualquier cosa que hubiera sentido antes.
En esas estábamos cuando oí una voz detrás nuestro, que venía
desde la puerta de la habitación: "Joder, podías haber avisado de que tenías
fiesta". Me dí la vuelta sobresaltado y contemplé a un hombre negro, de casi
1'90 de estatura y casi lo mismo de ancho, una auténtica mole, esperando en el
quicio de la puerta. "Te presento a mi compañero de piso", dijo mi amante.
Continuará.... (si queréis). Cualquier comentario, sugerencia
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