Desperté abrazada de Luz, ella tenía una terrible resaca por tanto vino y yo tenía una resaca moral horrible, la abrace.
Yo – Buenos días amor, ¿quieres desayunar?
Luz – hummmmm…. No…. Quiero dormir más….
Yo – muy bien
Estábamos solas en casa, así baje a preparar desayuno, eran casi las 10 am, habíamos dormido demasiado, mi madre nos dejo su coche y una nota que decía “Leny, pasea a tu novia… llegamos tarde ;) tienen la casa para ustedes hasta las 11pm ;)”. Disfrute mucho su gesto de complicidad, me prepare un té y un pan tostado, mientras decidía que hacer con Luz el día de hoy.
Había pasado media hora, cuando escuche que tocaron a la puerta… era la chica rubia que estaba en la casa de Luisa. Dude si abrir o no la puerta, honestamente no quería que Luz se enterara de lo que había pasado la noche anterior, asi que Sali.
Yo – Hola.
Rubia – Hola, te vi anoche.
Yo – si, te recuerdo.
Rubia – soy Victoria.
Yo – Mucho gusto.
Victoria – ¿tú eres Hellena?
Yo – si, yo soy.
Victoria - ¿ Podemos hablar?.
Yo – Mira, discúlpame, no sabia que Luisa tenia pareja, no es mi intención interponerme en su relación, solo la lleve a casa porque estaba muy borracha para manejar… yo no quiero nada con ella y lo que paso a noche te aseguro que fue un error que no se repetirá.
Victoria – ¿Cuántos años tienes?
Yo – los necesarios… dime lo que has venido a decirme y terminemos con esto – dije en un todo honestamente molesto.
Victoria – yo también te recuerdo, eras esa pequeña… te vio y salió corriendo tras de ti, después te marchaste… siempre corre tras de ti…
Yo – No importa… te aseguro que esto es asunto terminado.
Victoria - ¿tú la quieres?
Yo – No, yo quiero a mi novia, Luisa y yo… solo tenemos historia juntas.
Victoria – Ok.- dijo mientras daba la vuelta y se marchaba de mi puerta. -Regrese a lo mio con la idea de que esa chica había tenido la osadía de venir a mi casa… seguro Luisa le había dado mi dirección, eso me hizo decepcionarme un poco mas.
Le lleve desayuno a Luz, me gustaba verla dormida en mi cama, empecé despacito a acariciarle el vientre, me gustaba su piel, su cuerpo bonito, le di besitos en los hombros para que despertara, le acariciaba su carita, sus labios y ella… se hacia la dormida, para ver que tanto la acariciaba, le gustaba hacer eso y honestamente a mi también… empecé a besar su cuello, despacio, bajando hacia su clavícula, levante su camisetita que usaba al dormir, bese sus pechos, lamí sus pezones que en ese momento ya estaban erectos, rosas y pequeños… me gustaba jugarnos en mis dientes, jalarlos despacio, me gustaba porque siempre soltaba un pequeño gemido, bese su vientre, sus caderas, sus muslos, le di mordiditas subiendo de sus rodillas a su ingle, bese su sexo sobre los pantis, estaba húmeda, calientita, por instinto abrió las piernas - ¿ya quieres despertar? –dije coqueta, mientras besaba su sexo… levanto sus caderas como respuesta… tome el elástico de sus pantis con mis dientes y jale hacia sus rodillas (encuentra muy erótico que le quite los pantis con la boca), hundí mi cara en su sexo, lamia su clítoris haciendo circulitos como a ella le gustan, empecé a sentir su mano acariciando mi cabello, marcándome el ritmo que deseaba y yo comencé a succionar su clítoris despacio pero firme, baje un poco, lamí la entrada de tu vagina le metía un poco la lengua y yo adoraba su sabor, dulzón y embriagador… el sexo oral es algo que disfruto mucho hacer, me encantan todas las sensaciones que lo acompañan, sentir los muslos cerrándose apretándome contra su cuerpo, los gemidos de placer, el delicioso sabor…. Despacio comencé a notar que tenía contracciones en su vagina, así que empecé a lamer más y más fuerte, con ritmo, ya no pudo acallar sus gemidos y cada vez se hicieron mas agudos y deliciosos… se vino en mi boca, pero yo no quería dejarla ir, así que continúe lamiéndola, hasta que me regalo 3 orgasmos mas… mi boca quedo impregnada de ella, de su sabor delicioso, la bese, la abrace, le ofrecí desayuno… a estas alturas estaba medio frio el té…
Luz- ¿ya desayunaste amor?.
Yo- sip….. a ti – dije abrazándola.
De nuevo escuche que llamaban a la puerta… detestaba el timbre, quería quedarme ahí con Luz, pero tuve que bajar por la insistencia… al abrir la puerta era un chico de una mudanza, me extraño mucho pero preguntaba por mi.
Me dijo que traía un mueble, que si donde lo ponía, así que fui al camión a ver que mueble era por que honestamente no esperaba nada... era el diván rojo de Luisa, me negué a recibirlo, me dijeron que no podían regresarlo, venia con una carta.
“Mi nena:
Si no puedo vivir a tu lado, quiero que al menos te quedes con mi diván, todos estos años lo he guardado para ti, con la idea de que podríamos dormir y despertar en el, juntas como esos días, sé que no te dije que vivía con Victoria, no sabia como decirlo y fue una estupidez de mi parte.
Nada me hubiera gustado mas que empezar una vida contigo y nada me entristece mas que saber que fui yo la que se negó esa oportunidad… fue imposible para mi alejarme de ti desde el momento que te vi… te he amado desde siempre, desde que vi tus ojos bellos, no seme olvida, nunca seme olvida, la sensación de verte en el piso, indefensa, tome tu mano y te lleve conmigo… no quería soltarte y todavía no lo hago…
Sé que no existe nada que pueda hacer para componer todos los errores y estupideces que he hecho... pero nada me cuesta pedir porque ya no tengo nada que perder…
Quédate conmigo… por favor Hellena… mi nena… quédate conmigo….
Te amo.
Luisa. “
Me quede pasmada al leer su carta, no sabia que hacer, que decir, la guarde en mi bolsillo y bajaron el diván, lo pusieron en mi sala.
Lo acaricie, era como ver a un viejo amigo, me recosté sobre el, su piel roja, sus molduras de madera obscura y sus remaches dorados… siempre me gusto mucho, pero al estar ahí, recostada, me sentía pequeña de nuevo y añoraba a Luisa, a pesar de su locura, esa parte de mi vida, de mi historia, pero honestamente no quería exponerme, no quería tener el corazón hecho trizas de nuevo, no quería llorar como antes… justo eso pensaba cuando Luz bajo por la escalera…
Luz- ¿y eso?
Yo – Es un diván
Luz – sé que es, tontita… no estaba aquí ayer ¿o si?
Yo – no recién lo trajeron, ¿te gusta?- pregunte con algo de emoción.
Luz – la verdad…. Hummmm no.
Yo – a mi me gusta mucho.
Luz – me parece escandaloso… hummmm no va contigo….
Yo – ¿No me veo bonita sobre el? – dije mientras lo acariciaba.
Luz – ¿de quien es?
Yo – Luisa me lo ha enviado.
Luz - quiero que te deshagas de él, no lo quiero cerca de ti, nada de esa mujer – dijo en un tono muy serio.
Yo – Cálmate es solo un diván.
Luz – No, es que es ella…. Ella tratando de meterse en tu vida, en nuestra vida.
Yo – Luz estoy contigo…
Luz – No, no quiero que tengas nada suyo….
Yo - lo entiendo… pero Luz, no lo puedo tirar, no este diván… puedo deshacerme de todo lo que quieras, si quieres jamás hablo con ella de nuevo… pero no tirare.
Luz – escoge Hellena, ese mueble… esa vieja o yo.
Yo – Luz, por favor….
Luz - escoge - dijo muy seria y firme
Me puse de pie, abrace a Luz... la bese...
Yo - déjame tratar de devolvérselo... amo a ese mueble... no puedo solo tirarlo.
Luz - has lo que desees dijo molesta.
Salí de la casa y fue a buscar a Luisa