-Dale vamos, te acompaño a tu casa- mientras me arrastraba tomando mi mano hasta el taxi.
-Me gusta eso- le dije dándole un beso en la comisura de los labios.
Capítulo III
Íbamos en el taxi en silencio, ella rozaba su nariz contra mi mejilla, a veces me besaba la línea del mentón o el cuello, yo buscaba sus labios pero ella no me dejaba besarla, este juego me está calentando y aun falta treinta minutos para culminar el recorrido.
-Disculpa señor- me dirigí al conductor del taxi- puede usted llegar más rápido al destino, le aseguro que le daré una muy buena propina-
Carmen me tomo la mano derecha con su mano derecha, entrelazando nuestros dedos, quedándose quieta mientras llegábamos a mi apartamento, brindándome miradas seductoras, su aroma de mujer fatal era lo único que podía percibir.
No sé como hizo el conductor del taxi, tampoco me fije estaba concentrada en Carmen, pero nos dejo en tan solo diez minutos, y así mismo lo recompense.
No sentí en qué momento entramos al ascensor, lo único que sentí fue sus labios devorando los míos, mis manos metiéndose por debajo de su camisa, sus manos quitando mis manos, intentando ganar algo de tiempo mientras llegábamos a mi apartamento.
Al abrirse las puertas del elevador ella se separo de mis labios y me arrastro hasta el apartamento de una mano, mi pulso estaba errático después de varios intentos fallidos pude introducir la llave, cuando por fin di el giro a la llave y entramos, sus manos descansaron en mis mejilla, dándome un beso rápido, cuando retiro sus labios me quede con ganas de mas.
-Espérame en la habitación mientras voy al baño… y por fa’ no olvides mi bolso ahí algo dentro que se que te encantara- camino rápidamente hasta el baño, mientras se iba despojando de los zapatos, por impulso pase saliva imaginando que se vendría para nosotras esa noche.
Me acerque primero a la cocina buscando algo de comer, pero no había más que cereales, algunos enlatados y cervezas ligera en lata, no sé porque Alexis mi parcero de la universidad siempre para las fiestas compra de esta cerveza si sabe que nadie se la toma.
Tome los cereales, y desde la caja me comí algunos, salí de la cocina con la caja en la mano y buscando el bolso para ir hasta mi habitación, prendí mi laptop, mientras escuchaba como la ducha de mi baño hacía eco en las paredes de la habitación, imaginar el cuerpo desnudo de Carmen bajo el agua tibia, su tersa piel ser recorrida por miles de gotas, creo que me estoy calentando mas.
Seguí esperando a Carmen que ya tardaba mucho bajo la ducha, sentada en la silla del escritorio revisaba el correo de la universidad con toda la basura publicitaria que nos mandan, las redes sociales riéndome de alguno que otro MeMe o video corto que publican en mi muro, aproveche para quitarme los tenis y las medias, junto con el buzo de lana pesada.
Sentí como el agua dejo de correr y supuse que Carmen saldría en algunos pocos minutos del baño, me molestaba la presión de mi bra sobre la piel, me lo quite sin despojarme de la camisa, así me sentía más relajada.
-Hermosa me alcanzas el camisón que está dentro de mi bolso- su bolso descansaba en el respaldar de mi asiento lo tome para buscar la prenda, me tomo poco tiempo abrir el bolso, tome la prenda de una tiranta entre mis dedos, estaba justo encima, al levantarla note que es de seda verde oliva, con algo de encaje, un camisón que más te provoca quitarlo que dejarlo puesto.
Me coloque de pie y camine rápido hasta el baño, ella medio saco su cabeza por entre la puerta, me dio un fugaz beso en los labios, tomando el camisón de mis manos, cuando termino el beso por entre la puerta pude detallar el nacimiento de sus senos, la piel desnuda de sus hombros.
-Oye yo quiero ver- Le dije después de que ella cerrara la puerta del baño sin dejarme apreciar mas.
-Dame uno minuto ya salgo-
Regrese a la silla del escritorio, intentando calmar mis ansias de besarla toda, regrese a la computadora, intentando hacerle tiempo a mis ganas de ella, aunque en escancia no podía concentrarme en nada, creo ese minuto, escaso minuto ah sido uno de los más largos de mi vida.
Al sentir que ella salía del baño me gire en mi silla, pude admirar su cuerpo dentro del camisón, como la tela delineaba su piel, caía libre por su cuerpo, sus pezones marcados en la tela, sus piernas libres jugando en algunas caras con la tela del camisón, mis ojos viajaron hasta los suyos, que me miraban con deseo.
-Te gusta- dijo ella girando un poco.
-Me encanta- le dije mientras ella caminaba a mi encuentro.
Cuando me tuvo a su alcance me retiro lentamente la camisa, sentándose sobre mis piernas, y tirando mi camisa lejos, mis manos viajaron por la tela, tomándola de las caderas, pegándola más a mi cuerpo, ella tomo mis mejilla llevando mi boca hasta la suya.
Fundiéndonos en un beso, lento, tierno y pasional, sentí sus manos recorrer la piel de mi torso hasta mis senos, adueñándose de ellos, dándome suaves caricias sobre mi piel erizándome los bellos de los brazos, bajando una de sus manos por mi abdomen y la otra subiendo hasta posarse en mi cuello, atrayendo mas mi boca a la suya.
-Carmen- le dije entre beso y beso.
-mmmmm- respondió ella sin separarse de mis labios.
-Porque no vamos a la cama- le propuse.
Ella detuvo los besos y me miro de forma profunda, me beso en la mejilla y se puso de pie en silencio.
-Creo que mejor la silla- me dijo mientras veía como se levantaba un poco el camisón y se sacaba las bragas, mis manos le ayudaron a terminar la tarea, tomo las bragas entre sus manos y dio media vuelta lanzando lejos la prenda.
La tome de las caderas y la senté sobre mis pierna, acariciando caderas por encima de la tela, bajando mis manos aun mas tocando sus muslos y levantando un poco la tela, mi nariz rozando contra la piel desnuda de su espalda, empecé a besar su piel, acariciar con mis mejillas su extensión, ella tomo una de mis manos y le llevo a uno de sus senos, mi mano viajo aun más arriba y zafó una de sus tirantes, liberando su seno de la tela del camisón apoderándolo entre mi mano.
Ahora tenía la piel de su espalda en una mayor extensión, la besaba con devoción, brindándole más roces y caricias de mis manos sobre su seno, con mi otra mano ingresando en su zona íntima, sintiendo como esa zona desprendía más calor que todo su cuerpo, haciendo que mi temperatura aumentara, mi corazón galopaba de excitación, mis dedos llegaron a sus labios vaginales, descubriendo su humedad, buscando su clítoris, cuando lo halle empecé a masajearlo, de forma lenta, aumentando el ritmo despacio.
Ella echaba hacia atrás su cabeza, permitiéndome oler su cabello, besar su cuello, movió un poco su cuerpo hacia un lado, buscando con sus cabeza mis labios, fundiendo sus labios con los míos, en someros roces, para luego profundizarlos, dejándome masajear su lengua con la mía, así como mis dedos lo hacían con su clítoris, para luego penetrarla despacio en busca de su punto G.
Las embestidas de mis dedos se hicieron más rápidas, sintiendo como su cuerpo se tensaba, una de sus manos que se sujetaba de mi antebrazo me retuvo con fuerza, la sentí llegar al orgasmo, las contracciones de su cuerpo, y como al final perdía fuerzas.
-Te amo Carmen- le dije, ella se quedo callada por algunos segundos, sé que me escucho, pero lo dejo pasar.
Nos quedamos en silencio por algún tiempo, mientras mis manos acariciaban su piel, besando despacio su espalda.
-¿Si te he dicho que me gustas?- me dijo ella recuperando fuerzas.
-Sí, creo que anoche… después de una sesión parecida a esta-
Ella se puso de pie, yo tenía toda la intención de irme para la cama pero ella no me dejo.
-Creo que me está gustando esa silla-
-¿Si?-Ella solo asintió, ayudando a quitarme el jean.
-Creo que no me molestan tus bragas- dijo ella de forma picara.
Me coloque de pie para sacármelas, ella me ayudo a quitármelas, cuando levante mi pierna para despojarme por fin de la bragas, ella me empujo, cayendo sobre la silla, me termino de sacar las bragas y tirándolas lejos hacia donde estaban las suyas.
Se sentó sobre mis piernas, de frente a mí, me dejo totalmente desnuda a comparación de cómo estaba ella, con ese sedoso camisón que cubre solo parte de su piel, besando mis labios de una forma única, sus manos jugaban con la piel de mis senos, brindándome caricias, jugando con mis pezones.
-Te deseo Charlotte-dijo esto regresando a mis labios, al terminar mordió levemente mi labio inferior, sentía sus caricias en todo mi cuerpo, no sé en qué momento sus manos llegaron hasta mi entrepierna, solo sentí cuando empezó a jugar con mi clítoris, haciendo que me tensara un poco, me desconecte del mundo, todo mi mundo era ella, sus dedos me penetraron mientras su boca me daba besos en el mentón, los labios y las mejillas.
Los latidos de mi corazón estaban acelerados, así como las embestidas de sus dedos sobre mi entrepierna, sentí llegar el orgasmo y me deje llevar, entrado en un estado de paz momentáneo.
Terminamos en la cama, comiendo de la caja de cereales, bajando la comida con la cerveza ligara de mi parcero de la universidad, entre beso y beso nos quedamos dormidas.
Solo la conocía hace un mes y medio, esa noche fue la primera de muchas donde le diría que le amo, la primera de muchas donde ella no contestaría nada, solo lo ignoraría.
Llegue a la casa, agotada, lo primero que vi al traspasar la puerta era la carta sobre el sofá, agite la cabeza imponiendo mi rutina diaria sobre mis pensamientos, camine con desanimo hasta el contestador, viendo que tenía dos mensajes, los puse a reproducir.
-Buenas tardes Señorita Charlotte, la llamamos para ofrecerle un servicio que pensamos le puede gustar, por favor regrésenos la llamada, pregunte por Miriam Manrique de Casa Editorial El Tiempo, mi teléfono es…-
Camine despacio hasta el refrigerador, abriéndolo recordando que ahí no estaba lo que yo buscaba.
Cerré el refrigerador, mirando el número de los domicilios.
-Parceeeee… ¿Por qué no me contestas el celular? Ya sé que ahora eres una ejecutiva eminente pero eso no te justifica el hecho de olvidarte de tus parceros, por favor llámame… ahmm y contéstame el celular, mira que llamo Carmen preguntándome por tu número, me gustaría que habláramos de ese tema-
Me quede petrificada en la cocina, después de darles tantas vueltas al asunto quería y necesitaba a Carmen, pero antes de actuar de forma impulsiva mejor hablar con mi parce.
Regrese por el teléfono fijo, y lo tome marcando los números de Alexis, que me sabía de memoria.
-Hola parce-
-Uy apareciste, hasta el mismo diablo te está buscando, ¿dónde estabas?-
-No le llames así a Carmen, sabes que no me gusta- me senté en el sofá junto a la carta- Ya sabes el trabajo, líos de oficina-
-Ahmmm cosas aburridas, cuando regresas por estos lares y repetimos nuestras rumbas-
-Parce me gustaría pero me es imposible… La empresa no me da respiro-
-Bueno, en fin lo que quiero hablar con vos es mejor que lo hagamos en persona, si quieres voy a tu casa-
-Dale, aun es temprano vente para el apartacho y acá hablamos… oye ¿Estás donde tu mamá?-
-Si- dijo como no entendiendo lo que le decía.
-Vale dale mis saludos y que extraño sos almuerzos- Fue cuando escuche que él le gritaba mi recado a su Mamá y como su Mamá gritaba algo más.
-Dice que cuando vienes que acá te espera el sancocho que tanto te gusta, que preciso está preparando uno ahora-
-Uy! que rico, sabes que, mejor no vengas ya salgo para allá… hablamos en un rato no olvides decirle a tu Mamá que voy a cenar-
Al terminar la llamada en cuestión de minutos ya me encontraba en la habitación cambiándome de ropa, colocándome algo más cómodo, jeans, unas botas mas descansadas, un buzo y una chaqueta muy abrigada.
Tome las llaves del auto, pero de seguro el trafico para ir hasta el otro lado de la ciudad estaba un poco complicado, preferí dejar el auto e ir en la moto, tome el casco y las llaves.
Llegue en media hora a las casa de Alexis, timbre en su casa y me aleje un poco para poder mirar la ventana colonial verde con blanco del segundo piso donde se que vive Alexis, el pequeño Juancho y la Mama de los dos, Doña Sara.
Nunca salió por la ventana para confirmar mi llegada como siempre hacia, me sorprendió de una abriendo la puerta del improvisado garaje que construyo Alexis junto con el abuelo hace dos años, para que nos le robaran el viejo auto del abuelo.
Al final el abuelo murió hace un año y con él se fue el auto, lo vendieron para poder pagar el entierro, desde entonces nadie más vive en el primer piso de la casona colonial.
-Parce!!!, que bueno es verte- me abrazo con el cariño de siempre- mírate no mas si estas más delgada, faltaba más, ven entremos la moto- Mire a mi parcero detenidamente estaba más grueso, con la misma barba de tres días que le gustaba dejarse desde que en quinto semestre de la carrera ya le salía en forma y no solo unos pocos bellos, el cabello más corto.
-No estoy delgada, solo es el estrés de la oficina- le dije mientras veía a Alexis meter la moto al garaje de la casa.
-A mi no me engañas te conozco desde hace años, ven que Mamá desde que supo que venias no ha servido la cena, a veces pienso que te quiere más a vos que a sus propios hijos- Me dijo mientras él le ponía el seguro a la moto y yo cerraba el portón del garaje-Es que ni a Kate la quiere tanto-
-Oye y hablando de Kate ¿ya le pediste compromiso?-
-Shhhh…no hables de eso, mira que aun no termino de ahorrar para el anillo, además Kate está arriba no quiero que oiga, es sorpresa-
En menos de unos segundos y tras subir las escaleras el calor del hogar me recibió, Doña Sara ya me tenía en sus brazos dándome un sonoro beso en la mejilla.
-Hola mi Charlotte, ¿porque me tenias tan abandonada?-
-Buenas Doña Sara, ya ve la oficina que me aleja de mi familia adoptiva-
-Vengan siéntense todos de una vez en la mesa voy a servir la cena- dijo Doña Sara en voz alta, como tratando de sacar a Juancho de su estado de trance ya con once años dejaba parte del niño tierno y juguetón, ahora era más una maquina de estar siempre pegado al portátil que le regale la navidad pasada.
-Venga Juancho- le dijo Alexis-
-Desde que le regalaste ese aparato nunca sale de ahí- Dijo Doña Sara colocando los platos de sancocho sobre la mesa.
Me encamine hacia el baño.
-Permítame Doña Sara un minuto su baño voy a lavarme y en menos de nada estoy con ustedes en la mesa-
-Hágale pues mijita, de una vez aproveche y llámeme a Kate que está en la habitación de Alexis hablando por teléfono-
-Si señora- le respondí sonriendo.
La comida transcurrido de forma natural y familiar, entre los temas del trabajo de cada uno, anécdotas de la universidad, de las demostraciones de cariño entre Alexis y Kate, los pocos regaños y reproches de Doña Sara hacia mí, porque no le gusta que me desaparezca mucho de su casa, aunque quien llevo la peor parte fue Juancho, lo castigaron por llegar tarde a la cena.
-Ven Charlotte, llevamos a Kate a casa y de regreso hablamos vos y yo- Me dijo Alexis despreocupado.
-Vamos, Parce, Doña Sara no tardamos vamos a llevar a Kate-
Durante el camino de ida hasta la casa de Kate, dos calles más hacia el norte de donde vive Alexis, hablamos de planear una salida como las de antes, no quise comprometerme en asistir, Kate me insistió mucho y Alexis no paraba de apoyarla.
El camino de regreso fue muy lento, paramos en la tienda pedimos unas gaseosas, y nos sentamos en el andén a tomarlas.
-Parce, ¿Que te dijo Carmen?- Le pregunte mirando la botella.
-Me pidió tu teléfono de eso ya como una semana, le dije lo que me pediste al graduarnos- me dijo después de un largo sorbo.
-Hace una semana... ¿Y porque hasta ahora me avisas?- Le reproche.
-Estaba meditando lo de contarte, la última vez que hablamos de ella me dijiste que no querías saber nada mas de Carmen… -Jugaba con la botella en sus manos.
-En eso tienes razón- tome un sorbo largo de gaseosa, me llene de fuerzas y empecé a contarle todo lo que había sucedido hacia tres noches, lo que paso con algunos detalles, hasta la parte que en que ella se enoja de la nada y se baja en medio de la calle, por último la carta y el contenido de la misma.
-Espera, espera…- el tomo el último trago de gaseosa y reubicándose donde estaba sentado- ¿Me estás diciendo que Carmen te quiere dejar a la niña…-
-Arami- Le corregí.
-Bueno… ¿la niña, Arami por unos días?-
-Sí, ella me pide que por favor le llame en el transcurso de la semana y le cuente si le ayudo o no, la verdad no se qué hacer-
-¿Estas consciente de lo que implica cuidar a un niño?-
-Niña- le volví a corregir-¿Si?- Le dije no muy segura de mi palabra.
-Eso no te lo crees ni vos misma, Charlotte ponme atención…- él se coloco de pie y pidió unas papas fritas de paquete al tendero, para luego sentarse donde estaba antes.
Lo mire todo el recorrido, cuando regresaba lo mire con reproche.
-Vos no cambias, sigues siendo el mismo payaso de siempre-
-No me cambias el tema Charlotte, yo se que te lo estas pensando muy bien, como también se que la respuesta que le darás será un “si” aunque no estés muy segura de donde metes la cabeza- se metió una papita a la boca y me brindo una a mí, al terminar de masticar prosiguió, seguramente cada que se mete una papita a la boca es para pensar en lo que me dirá- Discúlpame lo que te voy a decir pero creo que pondrás tu vida de cabeza una vez más-
-¿Como así?- le interrogue tomando otra papa y metiéndola en mi boca.
-Cuando conociste a Carmen tus notas bajaron, que si no es por mi y por Julieth, no te gradúas, yo se que antes consumimos drogas pero con ella se te fue la mano, estabas incontrolable, durante algún tiempo no te reconocí…-
-Y por eso parce mil gracias-
-Cuidar a un niño no es fácil, implica constancia y disciplina, volcar tu vida para velar por que se encuentre bien… sabes que es cuidar a pequeño, tienes que adecuar una habitación para ella, conseguir una niñera para cuando no le puedas cuidar, el colegio, la comida… y hablando de comida, vos medio sabes cocinar y no le puedes tener todos los días con comida de domicilio, que te conozco, sin contar las otras múltiples cositas que salgan en el camino-
Me quede pensando en sus palabras, en lo mismo que yo me había dicho mentalmente cuando estaba leyendo la carta, más otras cosas que nunca había detallado.
-Parce la verdad yo si fuera vos, preferiría dejar las cosas como están… porque no rehaces tu vida, recuerdas esa niña hermosa de la universidad que te caminaba, porque no le das una oportunidad- Alexis se quedo callado.
Mi oídos estaban concentrados en lo que él me decía, pero mi ojos estaban clavados en el cielo nocturno, podía divisar perfectamente el cinturón de Orión, en esas escuchamos un carro venir por la calle bajando, baje la mirada encontrándome con el oscuro de las imponentes montañas, encimadas sobre el paisaje, la casa de enfrente muy colonial, como todas las de ese barrio de la ciudad.
Los recuerdos se adueñaron por un momento de mi cabeza, hace tan solo un año, podríamos estar los compas de la universidad a solo unas calles de ahí, emborrachándonos con chicha, recordando los primeros semestres de la universidad, burlándonos de las pintas y peinados de moda.
La luz del auto nos pego en la cara, el auto se había detenido al costado de la calle donde estábamos sentados.
-Venga parce, piénselo bien- me dijo Alexis poniéndose de pie.
-Lo hare- dije poniéndome de pie y alejándome de la luz- ¿Y vos como te va en el trabajo?- le dije cambiando un poco el tema.
-Bien mi jefe es un completo imbécil, si las cosas siguen como van, lo más probable es que el otro mes empiece a buscar un nuevo trabajo-
-Tranquilo… de seguro todo mejora…aunque la verdad no entiendo porque no me aceptas la ayuda y empiezas a trabajar conmigo en la empresa-
-No parce, yo no soporto a tus papas, más bien ayúdame con el capital para montar el negocio de la tesis, y por fin te independizas-
-Solo dame más tiempo esa idea me interesa mucho, en uno o dos meses y empezamos a redondear todo, te prometo que en tres ya está todo listo… vamos para la casa ya es tarde y mañana como todos los días debo trabajar-
-Pero si es sábado-
No le respondí caminamos en silencio por las pequeñas calles de ese barrio colonial, con el viento helado de la noche en golpeándonos las cara.
-Sabes que si, el otro fin de semana… el que viene de mañana en ocho, nos reunimos como hace mucho no lo hacemos, dile a Kate que yo pongo las cervezas y la comida, ustedes solo reúnan a la gente-
-Va pa’ esa- me dijo Alexis con un fuerte abrazo.
Al llegar a la casa me despedí de mi familia adoptiva, tomando la moto y saliendo a una velocidad moderada, tenía alrededor de doscientas calles para pensar mientras llegaba a mi apartamento.
A medida que pasaban las calles, se fue afianzando la idea en mi cabeza, Arami viviría conmigo una temporada, el cuarto de huéspedes de mi apartamento es el lugar indicado para hospedarla, y debo de contratar a una niñera como me dijo Alexis, si es necesario inscribirla en algún curso libre para que salga de la casa, debo hablar con Carmen.
Al pensar en Carmen no solo como la Mamá de Arami, ya en este caso como la mujer que me mueve el piso hizo que disminuyera la velocidad y sintiera una comezón en las manos viajando hasta el pecho, la cabeza caliente.
-Dentro de poco veré a Carmen- me dije en vos alta.
Al entrar al parqueadero del el edificio donde vivo y dejar la moto, ya estaba muy ansiosa eran casi las once de la noche, otra vez odie la ubicación del apartamento, me quite el casco, cuando ya estaba dentro del ascensor, tome mi celular y marque el numero de la casa de Carmen.
Repico dos veces y me contesto la Señora Ester.
-Buenas noches Señora Ester con Charlotte-
-Hola Mijita ¿Como esta?-
-Bien si señora y ¿usted como sigue?-
-Bien, esperando lo que me indiquen los médicos para el otro mes-
-Que bueno Señora Ester, ¿me puede usted hacer el favor de comunicar con Carmen?-
-Claro mi niña-
Después de esperar algunos segundos, escuche la voz de Carmen acercarse y hablar de algo que no entendí.
-Hola Charlotte-
-Hola Carmen… ¿cómo vas?-
-Bien aprovechando unos días de vacaciones que me dio el patrón, aunque en cualquier momento me llama… esperaba tu llamada-
-Bueno-
Después de un silencio incomodo donde solo escuchaba su respiración, camine hasta mi apartamento y entre, cerrando despacio la puerta.
-Carmen la respuesta es…Si, acepto tener a Arami bajo mí cuidado unos días pero quiero hablar del tema personalmente contigo, puedes venir mañana a mi apartamento…- dije esto último sentándome en el sofá donde aun descansaba la carta.
Continuara…
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Muchas gracias por leer, siempre es grato saber que otras personas leen lo que una escribe, siguiente capítulo ya lo estoy escribiendo espero que no tarde tanto como este. Démosle gracias a la facultad donde estudio que me extendió las vacaciones de mitad de año veinte días, logrando así que pueda dedicarle más tiempo a escribir.
ana: Muchas gracias por tu comentario, cumpliendo en la medida de las posibilidades con lo que prometí.
labrys28: Gracias por el comentario, Claro que puedes saber, soy Bogotana o Rola, muy Rola en realidad, y vos de que parte sos? …Espero que este capítulo que publique sea de tu agrado.
angie: Gracias por tu comentario, ojala te guste la continuación.
HombreFX: El enigmático, siempre comentando, muchas gracias por siempre comentar y dar tu opinión.
dalu89: Gracias amor por tus palabras de ánimo, me encanta saber tu punto de vista, Te amo mucho hermosa guaraní!!!
Astrid: Parce! Muchas gracias por tus palabras y tu apoyo, espero que te siga gustando el relato, estamos hablando.
Shantyy: Muchas gracias por tu comentario, espero esta parte te guste así como la anterior.
Tc Pxndx: Parce, que no te deja comentar?... en fin gracias por tu comentario y leer ^.^
Shrek: Tienes sospechas, sobre qué? …espero que esta parte del relato te haya ayudado con tus sospechas, la idea que me diste ya la estoy implementando pero va en el otro capítulo, gracias por comentar. Estemos hablando :)
Isa (Noctabog)