De frente al grano:
Por ese entonces tenía 18 años. Todo transcurrió un domingo
en el que mis padres y mi hermano se fueron con unos amigos a la sierra,
quedándome sólo en casa durante casi todo el día. He de decir, que no tenía
planeado nada, en ese momento y ese día, no me apetecía ir a la sierra y por
tanto me quede en mi casa.
Me levante sobre las diez de la mañana y mis padres y mi
hermano ya se habían ido, como era normal. Entonces empecé a pensar en que podía
hacer durante todo el día, ya que no llegarían hasta las ocho de la tarde como
mínimo y pensando y pensando, se me ocurrió la idea de comprar el periódico "El
País" y mirar los anuncios que tanto había leído y a los que nunca me había
atrevido a llamar. He de decir, que por ese tiempo estaba muy salido, ya que con
mis novias anteriores no había durado lo suficiente como para tener una relación
sexual.
Sin pensármelo dos veces, me vestí, me lave la cara, cogí
dinero y baje a por el periódico. Al poco rato subí a mi casa, desayuné y
comencé a ojear los anuncios en lo que a sexo se refiere. Al cabo de un rato, y
de haberme leído un buen puñado de ellos, leí uno que decía: "Me llamo Samantha,
tengo 25 años, me gustaría acariciarte y besarte todo tu cuerpo. Luego me harás
lo que tú quieras. Sólo hay un problema, tengo que ir a tu casa, ya que vivo con
mis padres". A continuación, ponía el teléfono.
Nada más terminar de leer el anuncio, descolgué el teléfono y
marque el número. Al tercer tono, me salió una voz muy bonita que me dio los
buenos días y que a continuación se describía físicamente y que me preguntaba si
le gustaba, a lo que yo conteste que por supuesto, ya que su descripción era muy
atrayente, ya que me dijo que era morena, ojos negros, estatura media, buen culo
y 100 de pecho. Sobre las dos de la tarde más o menos, sonó el timbre abajo, era
ella.
Al minuto toco el timbre de la puerta de entrada y la abrí.
Estaba buenísima, era tal y como había dicho. Estaba para comérsela enterita. Le
dije que pasara, nos presentamos, nos dimos dos besos en las mejillas y me dijo
que tenía una casa muy bonita. La conteste que gracias. Se quito el abrigo, me
dio el bolso y lo metió todo en la habitación de mis padres. Yo estaba
nerviosísimo, me latía el corazón a mil, y eso que todavía no estábamos ni
desnudos. Entonces le dije que era mi primera vez y que estaba muy nervioso, a
lo que me contesto que si quería que se fuera. Naturalmente le dije que no.
Estaba nervioso, pero no soy tonto. Total, que se metió al cuarto de baño para
cambiarse y yo me metí a mi habitación. Al poco rato salió en bragas y con una
camiseta de manga corta que le cubría a duras penas sus braguitas. Se acercó y
me pregunta la edad y sí tenia novia. Le conteste que 18 y que en ese momento no
la tenia.
Nos tumbamos en la cama y nos empezamos a besar, entrelazando
nuestras lenguas, así estuvimos durante un buen rato, hasta que le quite la
camiseta que dejaron salir dos buenas tetas con unos pezones semi-duros. Nos
seguimos besando. Me quite la camiseta y ella se quita las bragas. Yo me quite
los calzoncillos. Estábamos totalmente desnudos. Nuestros cuerpos expulsaban
calor por un tubo. Le empecé a tocar las tetas, mientras ella me besaba el pecho
y me acariciaba mi polla, la cual estaba como una roca de dura. A continuación,
la comencé a acariciar suavemente su coño empapado por los flujos que soltaba.
Así estuvimos durante un buen rato.
Seguidamente, comencé a besarla el cuello suavemente,
mientras continuaba con mi tarea de besarla cada rincón de su cuerpo. Llegue a
sus tetas, y le chupe sus pezones con avidez, mordiéndoselos con suavidad, a lo
cuál ella respondió con un gemido de placer. Seguí bajando, y llegue a su tripa,
la cuál bese con mucha dulzura, por fin llegue a su coño, el cuál estaba
chorreando, expulsando flujos. Sin pensármelo ni un instante, me comí aquél
manjar con los flujos correspondientes, chapándole su clítoris, consiguiendo
arrancarle gemidos de placer a mi querida Samantha, la cual estalló en un
orgasmo bestial, empapándome la cara y la boca con sus flujos, los cuales me
trague y relamiéndome toda la boca, tragándome todo lo que pude.
Le tocaba pasar a la acción a ella, no tardo mucho, porque
cuándo quería darme cuenta, estaba boca abajo, con la polla mirando hacia el
techo, roja y dura como una piedra. Se saco un condón colocándomelo con
habilidad, y sin pensárselo dos veces, se trago mis 18 cm de polla hasta el
fondo de su garganta, acariciándome los huevos a la vez. Al cabo de un rato, le
dije que parara para que no me corriera. Me incorporé, la tumbé boca arriba en
la cama, y se la clave hasta el fondo en su coño lubricado y bien abierto. La
empecé a dar, primero con un ritmo lento, aumentando el ritmo progresivamente.
Ella mientras me acariciaba los huevos. Estuve dándole unos 15 minutos por el
coño, se la saque, me tumbe y se subió encima de mí, comenzando a botar como una
loca, clavándose mi verga hasta los huevos y gimiendo de placer como una posesa,
al igual que lo hacía yo. Estuvimos unos veinte minutos follando de esa manera.
Estábamos empapados en sudor.
La cogí y la puse con el culo en pompa, estaba dispuesto a
metérsela por el culo, antes de hacerlo por supuesto, le lubriqué bien su ojete,
metiéndole la lengua primero, y después un dedo, dos y hasta tres dedos le
llegue a meter. Cuando estaba a punto para hincársela, se lo dije. Me dijo que
se la clavara hasta el fondo. Sin esperar más, puse mi rabo en la entrada de su
culo y le introduje la punta, apretando poco a poco, mi verga iba entrando poco
a poco, ella empezó a decir que se la sacara, que la hacía daño, pero cuando
estaban dentro 9cm de verga, empezó a gritarme que se la metiera entera. Accedí,
claro está, seguí haciendo fuerza hasta que le metí los 18cm de rabo en su culo.
Comencé a darla por el culo, se la estaba clavando a un ritmo infernal, gemíamos
los dos como posesos, yo a la vez le estaba haciendo un dedo, mientras ella, me
tocaba los huevos.
Estuvimos follando en esa postura unos tres cuartos de hora o
más, ella se corrió por lo menos 6 ó siete veces, y yo otras tantas, pero no
puedo decirlo con exactitud, ya que perdí la cuenta.
Caímos rendidos en la cama, descansamos un rato, la pagué la
cantidad acordada y se fue no sin antes darme un beso en los labios largo y
profundo. A lo mejor, alguno o alguna de los que leáis este relato, pensáis que
pagar por follar, es una tontería o tirar el dinero, pero os digo, que ha sido
la cantidad mejor invertida de mi vida.
Espero comentario.
Sergio
sergioramospe@hotmail.com