Una vez me preguntaron de que pensaba hacer este relato, en
aquel momento pense en las posturas, ahora también lo sigo pensando, pero no de
ellas en cuanto a sensaciones, sino de ellas en forma de ponerse.
No sé si me explique, normalmente, cuando se habla de
posturas, se mira el placer que provoca en ella, en él, o en ambos, el grado de
penetración…y no en el dibujo de esta postura, aunque siempre llevan uno
adjunto.
Me refiero a que:
O tienes un físico de ole como los dibujos y una elasticidad
de cojones- perdón por la palabrita- que según parece ellos también deben tener,
o hay posturas que son sólo imaginarias.
Veréis, mi novia aficionada a este tipo de lectura y curiosa
por naturaleza- como toda buena mujer- se intereso por el kamasutra, sí
amigos, ese precioso libro, donde salen cientos de posturas realizables.
Pues bien se encapricho- como toda buena mujer- en realizar
cada una de aquellas posturas, a mi la principio me pareció una idea genial, más
que nada, por que ella siempre ha sido muy reacia al sexo anal y en aquel
maravilloso libro salían varias posturas donde se veía claramente que se trataba
de sexo anal, y como todo sería echado a suertes, fijo que alguna vez tocaría.
Nuestra primera postura fue " la unión del Escorpión"
Suena bien, ¿eh? Veréis consiste según el dibujito, en que
yo, un tío de 1.93 de altura, moreno, ojos negros y 92 kilos( es decir,
barriguita cervecera) se tumbara boca arriba, con el pene erecto( algo
imprescindible), mientras ella, 1.75 de altura, castaña, ojos color miel y
85kilos ( mujer de muy buen ver) se clavara mi pene en su vagina y acto seguido
se tumbara hacía atrás hasta apoyar su cabeza en mi pecho, y después poco a poco
movernos lentamente.
Fácil, ¿no? ¡Y una mierda! Perdón, explicado así resulta
fácil, sí, a mí también me lo pareció, pero cuando mi barriga dijo aquí estoy
yo, mi novia cayo hacía un lado, ya que, está no le permitía estirarse del todo,
y para colmo, su elasticidad no es la de un chicle, así que cuando iba bajando
se quedó clavada en el sitio, por el dolor de espalda que le vino.
Total un desastre, algo frustrados, decidimos probar con
otra.
Nuestra segunda postura fue " el móvil de la rueda"
No es lo que estáis imaginando, veréis, ella se tumba boca
arriba, yo encima de ella y la penetro. La primera imagen es algo parecido al
misionero, hasta aquí todo genial. Parecíamos dos críos con un juguete nuevo,
por haber conseguido el primer paso, el segundo se trataba de que yo, sin sacar
mi miembro de su vagina, pasara una pierna por encima de su muslo, y poco a poco
ir subiéndola, hasta quedar finalmente en un 69, con mi verga dentro de su
vulva, y después iniciar el movimiento.
Pues bien, la primera parte genial, evidentemente estábamos
hartos de hacerla, quien no ha utilizado la del misionero, ¡todos!, pero lo de
ir hacía arriba y colocarme en un 69, me toco las pelotas, no, en serio, yo creí
que aquella postura nos seria más fácil, pero no, o tienes una polla de una
largada extrema o se te sale, y dime tu a mi, como coño la meto yo estando en un
69 otra vez dentro, que por cierto, me costo lo mío, pero la metí. Pero el
problema no fue ese tampoco, fue que mi peso la aprisionaba, dejándola casi sin
respirar y para colmo yo no sabía como moverme, ya que, el típico mete-saca era
imposible de hacer.
Yo pense que después de aquella desilusión, mi novia lo
dejaría estar, y nos dedicaríamos básicamente a nuestras posturas, aquellas que
siempre nos habían funcionado, aquellas que nos hacían felices y con las cuales
llegábamos al orgasmo sin tantas complicaciones, pero ¡no!
La muy cabrona me puso y se puso a dieta, cada noche me
sacaba a pasear( casi como un perro, pero sin mover la cola) para así perder
algo de peso, y conseguir su propósito y cabezoneria de practicar todas las
posturas del Kamasutra.
Después de perder un par de quilos ambos y unos cuantos
centímetros de anchura, volvimos a tirar la moneda y a elegir las posturas, la
suerte decidió que probáramos con: " la unión del tigre"
A mí si queréis que os diga la verdad, lo de las uniones de
la fauna animal, me estaba hinchando los cojones, ¿ quién demonios escribió el
librito?
Total que está parecía muy fácil, lo que pasa es que yo ya
había tirado la toalla.
Mi novia tenía que tumbarse boca arriba y abrir bien las
piernas, después yo tenía que penetrarla y ella rodear mi cintura con sus
piernas, para más tarde, tumbarnos hacía el lado derecho, y ejercer el
movimiento.
Ei, ¡premio! nos salió, y a la primera, estábamos en las
nubes, dale que te pego, dale que te pego, cuando mi novia empezó a gritar, yo
pense que eso era un enorme grito de placer, pero no, mi peso había dormido su
muslo derecho y al hacer un gesto para quitarse el hormigueo, ¡le vino un
calambre en la pantorrilla!
Ninguno de los dos conseguimos llegar al orgasmo, aunque nos
contentamos con conseguir la postura.
Para acabar lo que habíamos empezado elegimos otra, nos toco
" la postura de la estrella"
La verdad es que el título era muy llamativo, pero esta no
hubo huevos a hacerla, si queréis que os diga la verdad, no recuerdo exactamente
como iba, sólo sé que mis piernas se entrelazaban con las suyas al igual que mis
brazos y al final acabábamos unidos en una especie de ocho.
Como comprenderéis me negué a hacerla, pero después de oír
varias de sus recriminaciones, como por ejemplo: tú no te lo tomas en serio, no
me apoyas, no le pones ganas… me dieron ganas de decirle ¡GANAS!, ¡GANAS!,
CIELO, GANAS SON LAS QUE TENGO YO DE ECHAR UN POLVO COMO DIOS MANDA Y NO
QUEDARME SIEMPRE A MEDIAS.
Pero preferí callar y obedecer. Tras una hora de intentar
realizar la posturita, que si una pierna por aquí, que si un brazo por allá, que
si me haces daño, que si no siento nada….Se dio por vencida, por fin…Di gracias
a dios por aquello, hasta hubiera besado el campo del Bernabeu, aunque luego me
hubiera lavabo la boca con jabón, pero oohh dios siii, por fin.
Creí haber vencido la batalla, pero no fue así, al día
siguiente erre que erre con el temita, llevaba ya casi dos semanas sin poder
meterla como a mí me gusta, así que cuando me vino con la posturita de " la
posición de loto" solté una enorme carcajada, ella me miro con cada de
flipada, y yo le dije que ni hablar, que esa postura era inviable para nosotros,
que conmigo no contara, que si se había pensado que yo era el tío de boomer, si
hombre sí, el payo ese de color azul que se estira en los anuncios de chicles,
además mi barriguita cervecera( la que tanto me costo crear) no iba a
permitirnos aquella posturita. Y le dije:
Sabes que chati? Te voy a hacer el amor como una DIOSA.
Me miro con cara de incrédula, como diciendo, te lo acabas de
inventar, pues y una leche, que también existe la " la posición de la Diosa"
Así que me senté en la cama, apoye mi espalda en la pared, la
pille de la cintura, hice que se sentara encima de mí y que me montara, fácil,
verdad? Pues sí y muy muy cómoda, además ella consigue tener varios orgasmos, y
a mi aparte de besarle, tocarle y magrearle lo que me venga en gana, me permite
aguantar más en acción. Un chollo amigos, ¡lo que yo os diga!
Pero antes que nada, un consejo, las posturas se las puede
inventar uno mismo, sólo hace falta imaginación, dialogo con la pareja y muchas
ganas de hacer el sexo divertido, que al fi y al cabo de lo que se trata es de
pasar un buen rato.
Un abrazo para ellos y un besazo para ellas.