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 5.664 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad TodoRelatos (Cams) ]  1.436.915 Miembros | 17.497 Autores | 85.430 Relatos 
Fecha: 16-May-12 « Anterior | Siguiente » en Gays

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Milo
Accesos: 4.579
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Tiempo estimado de lectura: [ 26 min. ]
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Sentí como desabrochaba mis jeans y tiraba hacia abajo de mi zipper y luego de la prenda completa, dejándome en bóxers y procediendo después de con sus propios pantalones, pasaba su lengua desde mi cuello hasta la base de mi oreja, provocándome descargas con el roce y la humedad Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Previamente en @}}---,---...

~ (...)Te preocupas demasiado, te dije que yo protegería tu entrada trasera(...) ~ (...)¿Quieres que me vaya atrás contigo o así estarás bien?(...) ~ (...)Cuando te llevaste la chupeta a la boca, ¿Qué sabor tenía?(...) ~ (...)¿Es tu primera vez en Andrómeda?(...) ~ (...)Y ¿Por qué ató mis manos?(...) ~ (...)te noto algo raro, como… callado, al menos conmigo(...) ~ (...)No puedo evitar sentirme uno más del montón(...) ~ (...)¿Fue tu primera vez, Xandy?(...) ~ (...)No puedo quedarme, Andrew, no es por la Sra. Elaine…(...) ~

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IX

 

Harvey

 

Al levantarme, no encontré a Camilo en la cama, estaba organizada, como si no hubiese tocado cuerpo durante la noche, estaba solo en el lugar, me senté y me acomodé en la cabecera de la cama, para meditar. “Y ¿Qué pasará con Di…?” al escuchar esa frase en mi cabeza mi levanté de la cama aterrado y empecé a cantar en voz alta, siempre que tenía un episodio de dualidad, surgían más dudas de las que se resolvían y sólo empeoraban las cosas, me vestí antes de que terminara el coro y bajé corriendo las escaleras, no podía estar solo por una cantidad prolongada de tiempo, porque tendría otro episodio de esquizofrenia, abrí las rejas de la escalera y me recargué sobre estas del otro lado.

-Buenos días, Harvey- dijo una voz, me volví para ver de quien se trataba y encontré a la Sra. Elaine saliendo de la primera planta -¿Qué te pasó?

-Buenos días Sra. Elaine, no es nada solo que… escuché una voz en mi oído y cuando me giré estaba solo en la habitación- “coño, eso se oyó patético”

-Esa es la conciencia, preocúpate si dejas de escucharla, ese es el primer paso para desarrollar instinto homicida- se alejó riendo, caminé hasta la reja en la que ella estaba y divisé a Alicia en la mesa, se veía muy bien vestida pero había algo que no me cuadraba en la situación, me saludó enérgica y sonriente, ella era tan infantil como yo, y yo soy algo infantil, a pesar de ser ella la segunda al mando en cuestión de edad; le regresé el saludo igual de emocionado y me acerqué a ella.

-Gracias por salvarme, te amo- dijo solamente moviendo sus labios.

-¿Salvarte?- efectué el mismo movimiento de labios -¿De quién?

-De Sandro- dijo señalando el baño de la primera planta.

-¿Sandro?- pregunté confundido -¿Qué pasa con Sandro?- y justo en ese momento, Sandro sale del baño me mira, me saluda y se sienta en la mesa con nosotros, me levanté un momento para tomar el desayuno y regresé al instante, Sandro imitó mi movimiento mientras yo iniciaba conversación con Alicia.

-Y ¿Para dónde vamos?

-No vamos, venimos… de la mamá de las fiestas- comentó complacida.

-¿Apenas llegas?- eso era lo extraño, se veía algo sudorosa, no salía… venía.

-Es la primera vez que me siento en doce horas, Harvey, no doy ni para buscar mi desayuno.

-¿Eso fue una indirecta?

-A mi me parece que fui bastante directa.

-Ya voy- dije con desgano.

-Que divino- dijo en mi espalda; tomé otro plato tapado de la cocina, la Sra. Elaine hacía los desayunos de todos y los tapaba, si se enfriaban, los llevabas al microondas… aunque, en mi opinión sabían mejor así, el microondas de la casa era… algo rebelde, secaba las comidas demasiado, sin mencionar que las impregnaba con un fuerte olor a pan, ya que era ahí donde la Sra. Elaine lo guardaba.

-¿Lo pongo en el horno, Alicia?

-Por favor no, a ese horno yo lo tengo en mi lista negra, es un criminal, además que las comidas las sazona con pan, que horror- “pensé que sólo era yo” dije dentro de mí.

-Y ¿Cómo te fue?- dije poniendo el plato y un vaso de leche que había sacado del refrigerador frente a ella.

-Espectacular- dijo poniendo los ojos en blanco con un enorme sonrisa –bailé toda la noche.

-Suena intenso- comenté; la conversación siguió un flujo normal, me di cuenta que Alicia era algo impulsiva, lo que no era malo, muy por el contrario, era con personas como ella con quien se pasaban momentos divertidos; Sandro sólo se limitaba a escucharnos.

-A propósito, me encontré con tu novio- cuando dijo eso, algo hizo clic dentro de mí.

-¿Mi novio?- pregunté girando mi cabeza hacia ella sin levantarla de encima del plato, fingiendo demencia y desinterés.

-Sí, muy lindo, todo un caballero, súper atento, me vio y me saludó enseguida, baila espectacular, el único con el que bailé tres canciones seguidas y hablé mientras bailaba, tienes muy buenos gustos, Harvey, los dos lo tienen- dijo sonriéndome, por motivos que no entendía me sentí orgulloso de Dil, a pesar de no ser nada más que un amigo.

-Gracias.

-Estaba con un par de amigos más, lo regañé, pero él me dijo que él sólo tenía ojos para ti, que niño tan divino, hacen muy buena pareja- cuando Alicia dijo esto, despertó falsas esperanzas en mí, yo sabía que él era hetero y que quería a Sonia, sin mencionar que me había decepcionado un poco cuando arregló la cita doble con Miranda sin antes consultármelo, siendo ese último evento lo que me confirmó lo inaccesible que se encontraba.

-Sí, eso dicen- alcancé a comentar con sarcasmo –Y ¿Qué harás hoy?- Sandro se puso en pie llevando el plato a la cocina y dirigiéndose a las bancas del patio trasero.

-Dormir, almorzar, dormir, cenar y dormir… y creo que estoy algo atrasada.

-Ahora… ¿Qué pasa con Sandro?- pregunté algo preocupado, más que por curiosidad.

-Siempre que estamos solos en la sala o en el patio, me empieza a coquetear, es muy pesado, no me gusta quedarme sola con él en un lugar- dijo en voz baja.

-¿Te empieza a coquetear?- pregunté en el mismo tono “y yo que te compadecía porque Camilo te pone los cuernos”.

-Sí, se pone muy descarado y directo ya varias veces lo he frenado pero no hace caso y con Wanda también lo hace.

-¿Desde cuándo?

-Desde…- empezó a contar sus dedos mirando hacia la nada -…siempre- dijo volviendo a mí.

-En ese caso, enciérrate, porque tengo que volver a la segunda planta ya- dije incorporándome y llevando el plato hasta la cocina.

-Sí, además que me mata el sueño- dijo encaminándose a la cocina detrás de mí –a propósito Harvey, se te nota un resto ese moretón en el cuello, échate polvo, me despiertas pensamientos lascivos- voltee para sonreírle pero ella ya había entrado a su habitación. Abandoné la primera planta y subí las escaleras, y encontré a Camilo saliendo de nuestra habitación, traía puesta una camiseta azul celeste cuello en “V” con unos shorts de cuadros y chanclas, su cabello se veía húmedo, se veía lindo, inocente, su rostro mostraba tristeza, me acerqué y nuestras miradas se detuvieron en la otra por unos segundos.

-Buenos días- atiné a decir.

-Hola- dijo con la cabeza gacha.

-Cami, ¿Está todo bien?

Dilan

 

-¿Diga? Ah, eres tú- dije tras abrir la puerta –pasa.

-Discúlpame si te produje semejante desilusión, ¿Quién más falta por llegar? Tenemos que terminar esto rápido, que tengo un compromiso súper importante que atender.

-¿Más importante que una calificación? Creo que alguien debe organizar mejor sus prioridades, faltan Miguel Ángel y Edward.

-O sea que fui el primero.

-El primero, Sergio- Sergio, era mi mejor amigo, pero era una amistad abierta, no pasábamos el 100% del tiempo juntos, en ocasiones nos desaparecíamos el uno del otro, y si nos volvíamos a encontrar nos acercábamos, pero sino, tampoco nos buscábamos.

Comenzamos a hacer las respectivas investigaciones y organización del trabajo cuando volvieron a tocar la puerta, me dispuse a abrir y se trataba de Edward, el repitente, le hice pasar y hablamos los tres sobre la organización del trabajo; recibí un mensaje de Miguel Ángel en el que se excusaba pero que iba a pagar por no haberse presentado y que fuésemos moderados con el precio; terminando el proyecto, Sergio dice que tiene un compromiso que cumplir y se marcha, dejándome solo con Edward; terminamos el proyecto y supuse que se iría, pero, no fue así.

-Veo que no hay ninguna fotografía tuya aquí- dijo mirando el mueble del televisor donde habían muchas fotografías.

-Yo no vivo aquí.

-¿No?

-Vivo con una tía, yo no soy de la ciudad, Edward- la conversación se extendió hasta un punto en el que alcanzamos temas más personales.

-¿Novia?

-Sí.

-¿Y hace cuánto salen?

-Siete meses.

-¿Siete? ¿Se van a casar?- preguntó divertido. “No, porque si me caso con ella, querrá sexo, y hasta allá no llego yo con ella, no con una mujer”.

-Siete meses no es tanto tiempo.

-Entonces sí se van a casar.

-No, no hasta allá- comenté sonriendo. Nos miramos con un silencio incómodo y Edward acercó su rostro al mío y me besó en los labios, fue de pronto, pero yo hubiese tenido tiempo de evitarlo y no lo hice, se lo permití, al principio sólo se juntaron nuestros labios, pero luego él al ver que no lo aparté metió su lengua y yo lo seguí, llevó sus manos a la parte baja de mi camiseta y me la sacó llevando luego su mano a mi entrepierna mientras me besaba y en ese momento muchas cosas pasaron por mi mente; “¿Qué pasará con Harvey?” / “Harvey es hetero, no pretendías que lo esperáramos, ¿cierto? Los nombres Wanda, Miranda y Dakota ¿significan algo para ti?” / “¿Y simón?” / “No tiene por qué enterarse, ¿tú se lo dirás?” / “No, pero, si no tendremos la primera vez con Harvey, creo que se lo debemos a Simón” / “No no, a Simón no le debemos mierda, es él quien nos busca, además lo más probable es que ya se haya cansado de esperarnos y se haya revolcado con su príncipe asiático, no nos ha buscado en tres días y eso para él es un logro muy significativo, pensé que si no nos buscaba era mejor ¿o no?” / “Sí, lo es pero no estoy seguro de que Edward sea un buen candidato, apenas lo conocemos” / “¿sabes? Fueron tus exigencias las que nos trajeron vírgenes a la mayoría de edad, así que voy a pedirte encarecidamente que si tienes algún comentario que hacer, te lo reserves, no necesitamos esa basura, no le hagas caso Dilan, yo te cubro la espalda, tómalo de esta forma, si te preparas con Edward, no decepcionarás a alguien con quién verdaderamente quieras estar” y con esa reflexión, me dejé llevar y decidí llevar eso hasta donde Edward me lo permitiese.

Lentamente le saqué la camiseta, descubriendo un torso nada despreciable, luego de eso Edward se sentó en mis piernas cruzadas, y empezó a frotar su cuerpo contra el mío entre besos, bajé de sus labios hasta su cuello mientras el gemía.

-No pares, Dilan, no pares- decía mientras metía su mano en mi cabello y me presionaba hacia él con su mano en mi espalda, podía sentirlo presionar su miembro contra mi ombligo, tenía una respiración agitada, además que lo sentía temblar un poco, su piel era suave y la fricción contra la mía era excitante.

-¿Vamos a mi habitación?- le propuse, sus ojos se iluminaron antes de que terminara la frase.

-Por favor, necesito estar contigo- dijo separándose de mí, permitiéndome levantarme, me incorporé y tomé su mano hasta llevarlo a la habitación, se lanzó sobre mí, devorando mi boca y mi cuello, quien sabe hace cuanto tiempo Edward quería que eso pasara y yo le estaba siguiendo el juego; sentí como desabrochaba mis jeans y tiraba hacia abajo de mi zipper y luego de la prenda completa, dejándome en bóxers y procediendo después de con sus propios pantalones, pasaba su lengua desde mi cuello hasta la base de mi oreja, provocándome descargas con el roce y la humedad, lentamente bajó hasta mis pezones donde se quedó un rato mientras restregaba su miembro contra mi pierna, me hacía emitir sonidos guturales de la excitación que sentía, comenzaba a empalmarme, acariciaba su cabeza con ambas manos en retribución, descendía lentamente por un costado de mi pecho, arrastrando sus labios hasta mi ombligo, en donde metió su lengua y sonó un par de besos, mordisqueó el área circundante, me apretaba el culo con fuerza, exprimía como si se le fuera la vida en ello, descendió un poco hasta encontrar mis bóxers lentamente los bajó hasta mis rodillas dejando mi verga erecta descubierta frente a su rostro, alzó su mirada y sus ojos brillaban con lujuria, le lancé una sonrisa nerviosa y Edward volvió su mirada a mi mástil y lo llevó a su boca con ansias, empezó a moverse lentamente, enfundando y desenfundándolo, al tiempo que me apretaba del culo, mis gemidos empezaban a inundar la habitación, Edward subió sus manos hasta mi pecho y empezó a pellizcar mis pezones, me dejé llevar por la excitación y presioné su cara contra mi pelvis y comencé a follarme su boca, me sentía pleno, completo, me invadía un sentimiento de totalidad, pero luego me detuve, no me correría como lo hacía con Simón, con él llegaría al final, así que me agaché hasta él y lo besé en los labios tomándolo de los hombros y levantándole, lo dirigí de espaldas hasta la cama y al encontrar el borde de esta con sus piernas se dejó caer y se hizo hacia atrás permitiendo que su cuerpo entrara todo en la cama, lo seguí quitando su ropa interior del camino descubriendo un instrumento erecto con el vello púbico depilado; me situé sobre él, besándolo y frotando nuestros miembros por un tiempo prolongado, empezábamos a sudar conforme pasaba el tiempo, teníamos la respiración pesada y Edward gemía con cada exhalación, resoplaba en su cuello sacándole risas, mordisqueaba su barbilla y su nariz haciendo respirar profundamente, sentía su pecho inflarse debajo de mí, su calor corporal y su transpiración eran embriagantes.

Sujeté sus muslos los levanté a lado y lado de mi cuerpo, presionando mi verga contra la suya con más fuerza, moviéndome hacia arriba y hacia abajo con lentitud.

-Penétrame Dilan, entra en mí, hazme tuyo, quiero sentirte- dijo entre gemidos. Me alcé frente a él y Edward sujetó sus tobillos con sus manos y tiró de ellos hacia arriba mostrando su agujero, tomé un poco de saliva de mi boca y la puse en la punta mi instrumento, y lo acerqué a la entrada del agujero de Edward, me puse algo nervioso, yo nunca había hecho algo semejante antes y algo me decía que yo no era el primero en la lista de Edward; empecé a hacer presión con mi pelvis hacia adelante lentamente, los gemidos de Edward iniciaron al instante, se sentía cálido y apretado, una sensación única, difícil de comparar con alguna otra, cuando había entrado hasta el último centímetro dentro de él, comencé un mete saca lento que terminaba con una pequeña embestida que lo hacía arrastrar el gemido, mi temperatura aumentaba al tiempo que penetraba a Edward.

-Así, Dilan, así, sigue- vociferaba, debo admitir que el hecho de que me hiciera saber que le gustaba aumentaba mi ego y mi confianza, por tanto mi rendimiento también mejoraba, lo penetraba con más violencia con cada mandato suyo, me inclinaba para besarlo por momentos y se apresuraba a besarme con desenfreno y a morder mis labios, arrastraba sus manos por mi pecho y mi cuello con fuerza, pasaba sus manos por mi espalda con rapidez como si tuviese más de dos manos, me presionaba hacia él tomándome por el culo, sus piernas subían hasta mi cintura y bajaban hasta mis muslos, Edward era verdaderamente bueno para dar placer, faltando poco para correrme, me acosté sobre él y lo hice contra mi pecho y comencé a penetrarlo con más lentitud y profundidad.

-Ya casi- le advertí.

-No salgas- exclamó mientras nos besábamos entre gemidos, cuando empecé a sentir un líquido cálido en mi abdomen, él había tenido un orgasmo, lanzaba gemidos más fuertes con cada chorro y fue esa sensación de calidez entre nosotros lo que provocó que yo terminara dentro de él; fue liberador, había roto el tabú de la primera vez, ambos lo disfrutamos y el futuro, Simón, Sonia y Harvey traerían sus propias complicaciones luego, no era momento para pensar en eso, ese instante con Edward era para disfrutarlo.

Camilo

 

-Cami… no sabía que… te hacía sentir tan mal… lo siento- yo sólo asentí, se veía arrepentido, como si de verdad le importase como yo me podía sentir, como si de verdad se preocupara –es que… cuando llegué y vi a ese hombre, la situación fue algo incómoda y no quería repetir ese momento, es por eso que decidí llegar más tarde y posponer la hora de subir aquí.

-¿Pensaste que encontrarías a alguien más?

-Y ¿Qué querías que pensara? Te conozco de hace una semana Camilo.

-Por esa misma razón, no debiste sacar conclusiones precipitadas sobre mí.

-Yo sólo me basaba en los hechos… además, no te ofendas Camilo, pero sólo una vez no te encontré tirando cuando regresé de fuera y ese día fue el domingo, del resto todos sin excepción, incluso hoy que llegue a las 3:00, no quiero ser grosero, pero tampoco me estás ayudando a corregir ese concepto- me lanzó sin contemplación, dolió, tenía razón, pero me dolió que pensara en mí de esa forma, su comentario me dejó sin posibles contrargumentos por lo que no pude decir nada.

-Ven- dijo poniéndose de pie y extendiendo su mano hacia mí.

-¿A dónde?

-Me ayudarás a cambiar mi concepto sobre ti- dijo con una sonrisa.

-¿A dónde, Harvey?

-Todavía no se me ocurre nada.

-Pero yo no tengo dinero.

-No estoy pidiéndote dinero, Cami, lo único que quiero es tu compañía- su comentario me hizo sonrojar.

-¿Cómo en una cita?

-Exacto- dijo asintiendo con una sonrisa, mi pulso se aceleró y sentí una corriente que recorrió todo mi cuerpo.

-Pero primero deberías bañarte- dije sujetando su mano, para que no se quedara extendida.

-Sí, tal vez… dame un minuto- dijo aproximándose al closet mientras se sacaba la camiseta, revelando una espectacular espalda y ese par de agujeros sobre sus firmes nalgas que tanto me enloquecían, tomó una toalla, se la echó al hombro y abandonó la habitación, dejándome ido y excitado; “Sabe que soy gay, y no le importa desnudarse delante de mí, es como si lo hiciese a propósito, sin mencionar la forma en que me trata, como si quisiera que me enamorara de él” y nuevamente, no podía sacármelo de la cabeza por más que intentara.

En medio de mi meditación, escuché que la puerta se abría y Harvey hizo su aparición con la toalla atada alrededor de su cintura, con el torso descubierto, tenía unos pezones ovalados y provocativos, no eran muy grandes ni muy pequeños, tenían el tamaño perfecto para encajar en un beso.

-¡Shoo!- dijo señalando hacia la puerta.

-Harvey, no hay nada ahí abajo que no haya visto ya- comenté divertido, quemando tiempo para contemplarlo.

-No lo hago por misterio, lo hago por pudor, ahora fuera- dijo sonriente.

-Si quieres me desnudo también, para que no te sientas tan incómodo- me encantaba jugar con él así, se veía tierno y a la vez nervioso, me hacía sentir que tenía absoluto control de la situación.

-Si lo que quieres es evitarme incomodidades, saldrás- dijo cruzándose de brazos.

-Cerraré mis ojos, no veré nada ¿mejor?- dije cerrando mis ojos. Escuché un suspiro.

-Date la vuelta y cubre tu cabeza con una almohada- lo escuché decir. Había ganado, el que persevera alcanza, me di la vuelta y me cubrí la cabeza con la almohada como Harvey me lo había pedido.

-Ya- dije con la cara cubierta; dicho esto escuché el closet abrirse y lentamente me giré levantando un poco la almohada y lo que encontré me tomó por sorpresa… Harvey, con las manos en su cintura, tal cual lo había dejado antes de cubrirme con la almohada, con su mirada enfilada hacia mí, me había tendido una trampa y yo caí como un imbécil.

-Sabía que ibas a mirar- dijo caminando hacia mí.

-Esta vez no espiaré, lo prometo- dije cubriéndome nuevamente. Sentí una mano que se metía entre la cama y mis costillas y otra que sujetaba mis piernas, cuando de repente fui levantado de la cama; Harvey me alzó de tal forma que su nariz se clavaba en mi estómago conmigo mirando hacia atrás a la altura de sus hombros, su era piel suave y cálida, bajé la mirada y pude tener un acercamiento hacia su culo debajo de la toalla, redondo y firme; me llevó hasta la puerta y me bajó en el pasillo.

-¡Hiciste trampa!- exclamé ofendido.

-Tú debías hacer trampa para notarlo así que… es un empate, ahora quédate ahí- dijo fingiendo enojo, cerró la puerta y se escuchó la traba del otro lado, “¡Coño! ¿Cómo supo que entraría?” me di la vuelta hacia el pasillo y encontré a Sandro mirando hacia donde me encontraba.

-¿Todo en orden?

-Sí, es sólo que Harvey me sacó de la habitación.

-¿Quieres que hable con él?

-No, está bien, tenía que vestirse.

-¿Tuvo que sacarte porque iba a vestirse?

-Sí, puede resultar algo desagradable algunas veces- comenté sarcástico.

-No me refiero a eso, Camilo, me refiero a que él tuvo que sacarte, ¿Por qué no saliste por tus propios medios?- se escuchaba celoso, cosa que me molestó.

-Eso no te incumbe, Sandro, ocúpate de tus propios asuntos.

-Esto es parte de mis asuntos.

-No lo es, esto es asunto de Harvey y mío.

-Si te involucra, entonces, es mi asunto.

-¿Desde cuándo a ti te importa lo que yo haga o deje de hacer Sandro? “Será sólo sexo, nada más, no quiero tener que rendir cuenta de nada, cada uno vivirá su vida sin atarse al otro” ¿Recuerdas? Estamos jugando bajo tus propias reglas, que nos cobijan a ambos, así que ¡Zape!- dije chasqueando los dedos.

-¿Así que de eso se trata? Lo usas para provocarme- una sonrisa tonta empezó a dibujarse en su rostro.

-No, Sandro, el universo no gira alrededor de ti, y tal vez te vayas a molestar con lo que vas a escuchar, pero Harvey te supera en numerosos aspectos.

-Eso yo no lo sé, pero hay una cosa de la que estoy seguro, cuando estés con él en la cama, no va a hacerte sentir como yo lo hago- era mi oportunidad de dar el golpe final, me aseguré de que mi última movida estuviese cargada de una buena cantidad de veneno.

-No, en eso tienes razón, no lo hará ¿y sabes por qué?- involuntariamente empecé a sonreír, como cuando estás a punto de corregir al come libros de la clase –porque lo que tú me haces sentir en la cama… Harvey me lo hace sentir con su sola presencia, no estoy seguro de lo que pueda hacerme bajo las sábanas, pero pienso descubrirlo esta noche, mañana te contaré cómo me fue- y dicho esto levanté el puño lentamente pasándolo frente a Sandro tocando la puerta.

-Harvey, no importa lo que hagas o como te vistas, no vas a verte como yo, ¿por qué la demora?- se escucharon unos pasos del otro lado de la puerta y esta se abrió.

-Entra- dijo volviendo la mirada hacia el interior de la habitación de inmediato, me di cuenta que aún le faltaba un zapato y entonces estaríamos listos para la cita, llevaba una camiseta tipo polo de franjas blancas y azul oscuro ajustada, unos jeans degastados con unos converse del mismo azul de la camiseta.

-Listo- dijo incorporándose tras ponerse el zapato restante -¿Cómo me veo?

-No lo sé… te veías mejor con la toalla- dije desde la puerta, Sandro aún no se había ido y estaba escuchando la conversación, sin mencionar que Harvey no se había dado cuenta que él estaba ahí.

-Bueno… podemos quedarnos aquí y así yo podría quedarme en toalla todo el día- dijo en tono seductor.

-¿En serio? Esa idea me gusta- dije caminando hacia él.

-No, Camilo, no me bañé en vano, saldremos- dijo cambiando el tono.

-Vale y ¿yo Cómo me veo?

-Mmm… Haber, pruébate esto- dijo estirándome su toalla. Aparté su mano con una sonrisa tras el comentario; salimos de la habitación pero Sandro ya no estaba donde yo lo había dejado, atravesamos el pasillo y nos encaminamos hacia nuestra cita.

Caminamos hasta la avenida, donde tomamos un taxi hasta el centro comercial, hasta que llegamos a las carteleras del cine.

-¿Alguna de tu preferencia?- dijo alzando la mirada hacia las pantallas. Hubo una en particular que llamó poderosamente mi atención, era de acción, compañeros del curso a distancia me la habían recomendado y cuando le pregunté a Alicia acerca de ella, casi se moja; “súper recomendadísima, me encantó y yo casi no veo películas de acción, esa me mantuvo despierta hasta los créditos y eso es decir bastante” fue la frase que me dijo.

-Aquella de acción.

-Vale, aunque tendremos que esperar, la función es a las 16:00; ve a dar una vuelta en lo que compro las entradas- dijo sonriente.

-No, te esperaré y caminaremos los dos- dije devolviéndole la sonrisa. Conversamos en lo que llegábamos a la taquilla, disfrutaba pasar tiempo con él, era divertido y muy atento; tras comprar las entradas, caminamos por el centro comercial, entramos en una tienda de música y me di cuenta teníamos gustos algo similares, entramos en una tienda de libros a la que yo tuve que arrastrarlo para entrar y luego arrastrarlo a la salida de igual forma; hasta que llegó la hora de la película, compramos lo que normalmente se compra para una película, además de una barra de chocolate que yo le pedí,  que claro no me la dio sin antes lanzarme una mirada de sorpresa; al entrar nos encontramos con algo de personal dentro, habíamos pedido los asientos del fondo, y la gente se estaba abultando en la parte anterior del teatro, lo que dejaba la parte trasera sólo para nosotros, subimos y nos acomodamos al tiempo que se apagaban las luces.

Al iniciar los trailers de películas en estreno, decidí acercarme más a él, levanté el descansabrazos de la silla continua a la suya, moviendo la soda del portavasos que iba incluido en todos los asientos, sentía su mirada sobre mí pero no voltee a verle, me hice hacia él, levanté su brazo metí mi cuello debajo de él y recosté mi cabeza en su pecho, subiendo mis pies sobre la silla  él sólo puso su brazo sobre mí y se ofreció a sostener mi vaso de soda, se sentía su temperatura elevada como si tuviese fiebre.

-Harvey, ¿estás enfermo?- pregunté desde su pecho.

-¿Por qué?

-Estás algo caliente.

-Esa es una reacción involuntaria por tu cercanía- susurró en mi cabeza, apoyando su mejilla en mi cabello y buscando mi mano con la suya descendiendo desde mi brazo cruzando los dedos con los míos desde el dorso, haciéndome sonrojar, y así nos dispusimos ver la película. En ocasiones metía mi mano en las palomitas que descansaban en sus piernas o frotaba su muslo con mi mano para que él llevara la soda en su mano hasta mi rostro para poder tomar de ella, hasta que ambas cosas se agotaron y sólo nos quedaba ver la película; en numerosas ocasiones, sentí unas incontrolables ansias de alzar la mirada hacia él y sujetar su rostro para besarlo, cada vez que lo sentía tragar, para ser más preciso.

Al terminar, me di cuenta de Alicia no se equivocó fue una buena película, sentía esas ganas de matar a alguien a golpes; me incorporé, dándole a Harvey la facilidad de moverse de nuevo y estirarse, recogimos los restos y caminamos hasta la salida.

-¿Te gustó?

-Sí, estuvo interesante, ¿y a ti?

-Digamos que… no me hubiese gustado tanto en otras circunstancias- dijo con una sonrisa; definitivamente sabía qué decir para hacerme sentir incómodo y a gusto al tiempo, me excitaba ser conquistado por Harvey.

Caminamos hasta unos locales de comida de toda clase en donde se supondría terminaría la cita.

-¿Pizza? ¿Comida china? ¿Pollo frito? ¿McDonalds? ¿Helado?

-¿Tu qué dices?

-No soy amante a esa clase de comidas, Cami.

-Se te nota- dije pasando mi mano sobre su abdomen, palpando sus abdominales.

-Dame un número del uno al cinco.

-Tres.

-Pizza- se apresuró a decir.

-¿Cómo hiciste ese sorteo?

-No hice ninguno, ven- dijo caminando hacia el local.

-¿Y por qué me preguntaste?- pregunté entre risas.

-Para no sonar autoritario- dijo aproximándose a la barra.

-¿También comerás, cierto?

-Por supuesto, me odiaré mañana, pero eso no importa… y si voy a odiarme que sea por un buen motivo- dijo girando hacia la mujer en la barra.

-¿Y eso qué significa?

-Quiero la pizza más grande que sirvan aquí- dijo alzando la mirada hacia las pantallas con el menú; “y si voy a odiarme que sea por un buen motivo”, su actitud despreocupada e irracional me envolvía.

-Y dos vasos de soda, tamaño medio, ¿medio, cierto, Cami?- giró hacia mí.

-Sí, medio está bien.

-Medio- confirmó girando hacia la mujer.

-Tomen asiento y luego le haremos entrega de su orden- dijo la mujer.

-Muchas gracias- dijo Harvey mientras nos alejábamos.

-La pizza más grande…- dije detrás de él.

-Mañana iré al gimnasio, Cami, lo prometo- dijo levantando su mano.

-Esa es la izquierda, Harvey- dije entre risas; rápidamente, cambió su mano, y sonrió avergonzado. Hablamos por rato hasta que nos entregaron la orden, luego de eso, sólo hubo intercambio de sonrisas y de miradas.

Al terminar, Harvey se acercó a pagar y abandonamos el lugar, caminamos el centro comercial un poco más y luego tomamos un taxi de regreso; la cita terminó alrededor de las 20:30, era algo temprano pero teníamos que considerar que sólo habíamos dormido unas cinco horas ese día; al llegar a la habitación en casa de Elaine, la cita había oficialmente finalizado.

-Gracias por lo de hoy, Harvey- dije dándole un abrazo; alcé la mirada y él sólo asintió con una sonrisa, viéndolo tan cerca me di cuenta que tenía un aura tenue de un ámbar más claro alrededor de su pupila. Nos acercamos lentamente, pero en el último momento pensé que no se la pondría tan fácil a alguien en quien me había interesado tanto, así a pocos milímetros puse mi mejilla.

-No en la primera cita, Harvey- le dije sin quitar mi mejilla de sus labios, y al alejarme de él me encontré con una sonrisa entera que provocaba prácticamente la desaparición de sus ojos.

-Vale, entiendo- dijo poniendo sus manos alrededor de mi cuello y dándome un beso en la frente, cerré mis ojos y respiré hondo para calmar mis ansias.

-¿Así nada más? ¿No insistirás? ¿No me vas a persuadir?

-Respeto tu posición, Cami- sonreía, él sabía el efecto que causaba en mí.

-Que caballero- comenté sarcástico,  él se encogió de hombros.

-Sólo para que quede claro, tú serás el que me bese a mí y no al revés- le solté descarándome.

-Y ganas no me faltan, créeme.

-Y entonces ¿Por qué…?

-Camilo, Harley, la comida- gritó Elaine.

-¿Dijo Harley?- dijo girando hacia la ventana, permitiéndome ver un gran moretón en su cuello, detrás y debajo de su oreja que estaba siendo cubierto por su cabello y el cuello de su camiseta, “supongo que eras demasiado perfecto”.

-¿Eso en tu cuello… es un chupón?- cerró un ojo y frunció el ceño, de inmediato comprendió que la había cagado -bajemos a cenar- dije apartándome.

-Cami, espérate, te lo puedo explicar- dijo sujetando mi muñeca.

-Supongo que eras demasiado perfecto- dije retirando el brazo y mirándole con decepción.

-Déjame explicártelo, es más complejo de lo que parece.

-Sí, debió tardarse harto quien te lo hizo, de eso no hay duda- caminé unos pasos hasta la puerta –la comida se va a enfriar, Harvey- “y allá va, el hombre perfecto, resultó una simple ilusión”.

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En el próximo capítulo...

~ (...)Es impresión mía o…(...) ~ (...)Yo puedo acompañarte, si quieres(...) ~ (...)Creo que le gustaste(...) ~ (...)entre él y yo no pasará nada, en mi corazón sólo hay espacio para ti(...) ~ (...)me dejaste algo preocupado(...) ~ (...)si pasara algo, Dil, lo que fuese, cuentas conmigo, ¿vale?(...) ~ (...)Me gustas, Harvey, eso es lo que pasa(...) ~ (...)es sólo que… no quiero perderte(...) ~ (...)te has portado súper raro conmigo, ¿Qué pasa?(...) ~ (...)¡Cállate, hijo de perra!(...) ~ (...)¿A dónde vas?(...) ~

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Noveno capítulo de la historia, espero que haya sido de su agrado y pues nuevamente les doy las gracias por sus comentarios y valoraciones del relato anterior y les pido también que no dejen de comentar y valorar acerca de este... Ahora... si fueron cuidadosos, debieron notar que el encabezado de los avances dice "CAPÍTULO" no "SEMANA" y es que... tomaré una pausa en cuanto a publicaciones compete, ya que he visto mi tiempo para escribir notablemente reducido debido a actividades de orden académico como seminarios, parciales, presentaciones, trabajos escritos y esas cosas, entre tanto y tanto, sacaré tiempo para escribir y continuar la historia, volveré a publicar en cuanto pasen las complicaciones, que espero que sea pronto, de antemano les pido disculpas y espero sepan entender... y... bueh... eso era todo, saludos.



© Milo

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