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Fecha: 14-May-12 « Anterior | Siguiente » en Intercambios

Fin de semana con los amigos

Thor
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Tiempo estimado de lectura: [ 15 min. ]
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A veces la vida nos da sorpresas Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Esta es una historia real a parte de una fantasía que tenía desde hace bastante tiempo y que este fin de semana tuve la suerte de poder hacer realidad. No voy a concretar nombres ni lugares, más que nada por discreción. A  lo mejor este relato no es muy bueno desde el punto de vista de la narrativa pero es real como la vida misma, por lo que os pido que lo tengáis en cuanta en las valoraciones. Esta es mi historia.

Soy un chico joven, de veinticinco años, un metro setenta y cinco más o menos de pelo castaño y ojos del color marrón, con un cuerpo normalito, aunque procuro cuidarme todo lo que puedo. Vamos…. Un chico del montón. Desde hace cinco años mantengo una relación estable con mi chica. Ella es alta, de piel morena con un cuerpo de perfectas curvas. De 24 años.  Con el pelo y los ojos negros como el ébano. El prototipo de mujer cordobesa guapa como ella sola. No sé como una chica así ha podido terminar con un tío como yo.

Tenemos muchísima confianza el uno con el otro y todo nos lo contamos. Ella sabe perfectamente que soy una persona liberal, un Swinger con todo lo que ello conlleva y todo el mundo lo sabe, no me escondo. Ella por su parte es más tradicional, piensa que no puede haber sexo sin amor y que jamás me compartiría con otra persona. Opinión que yo respeto por encima de todo. Aunque sé que en lo más profundo de su ser le gustaría mantener relaciones con otras personas, lo sé porque la conozco bien.

Este fin de semana pasado fuimos a pasarlo a casa de unos buenos amigos nuestros, ellos viven en un cortijo en el campo apartado de toda clase de civilización, muy tranquilo, por lo que pasamos allí muchísimas horas sin que nadie nos moleste.

Estos amigos nuestros son un poco mayores que nosotros de treinta él y veintiocho ella. Él es moreno, deportista de uno setenta de alto. Ella por su parte es rubia con el pelo largo y los ojos verdes, delgada, con un buen cuerpo y unos pechos grandes. A mi amigo le gustaría probar un intercambio alguna vez, le llama bastante la atención el mundo Swinger aunque nunca lo ha probado, más que nada por su novia. Ella es extremadamente pudorosa y reservada y piensa igual que mi chica en cuanto a las relaciones.

Llegamos al cortijo el sábado a media mañana, sobre las doce,  con hora de ver la clasificación de la fórmula 1. Ellos en previsión de que ya se acerca el calor insoportable del verano andaluz hacían un par de días que tenían la piscina preparada para usarse.

Cuando llegamos aparcamos el coche y entramos en la casa sin llamar ni nada, tenemos tanta confianza que nos permitimos ese tipo de cosas y los pillamos en el sofá del salón metiéndose mano. Ella se levanto como un resorte roja como un tomate de vergüenza y yo a modo de saludo y para romper un poco el hielo solté un: “Muchacho, por mi podéis seguir, yo voy por palomitas” Mi chica y mi amigo se echaron a reír mientras que ella se puso aun mas roja, me gusta ponerla en situaciones embarazosas para ver como sale de ellas. Entonces nos saludamos y nos dirigimos a la habitación que habitualmente usamos cuando nos quedamos allí los fines de semana a hacer la cama deshacer las mochilas.

Tras eso mi amigo y yo hablamos un rato mientras que las chicas prepararon unas tapitas de jamos, queso y patatillas que engullimos ayudados por tres o cuatro litros de cerveza. Como quedaba un rato para la clasificación mi amigo sugirió que porque no nos poníamos los bañadores y bajábamos a darnos un chapuzón, a todos nos pareció una buena idea por lo que fuimos a la habitación a cambiarnos.

Mi chica se puso un triquini negro a juego con el color de sus ojos y su pelo. Joder, estaba buenísima. Salimos de la habitación y al rato aparecieron nuestros amigos. Ella se había puesto una especie de camisón de verano.

Yo: ¿Te vas a bañar con eso?

Ella: No. Es qué aun no he sacado los bañadores y el único que tengo es el que me pongo cuando estoy con él (Refiriéndose a su novio) que es un tanto pequeño.

Yo. Vamos mujer, si te vamos a ver dentro de un minuto. Quítate eso.

Le costó un poco decidirse pero al final lo hizo dejando ver un bañador de dos piezas de color azul brillante, elástico. La parte de arriba a penas le tapaba el pecho y la de abajo era de tanga. Yo no lo sabía hasta que se dio la vuelta.

Yo: Vaya culo que tienes, nena.

Le dije mirando a su novio con cara cómplice al tiempo que recibía una colleja de mi novia.

Llegamos a la piscina y nos dimos unos cuantos chapuzones, jugamos un rato e hicimos un poco el tonto hasta que las chicas tiraron las toallas en el césped y se pusieron a tomar el Sol. No pasaron ni cinco minutos y mi chica dijo en voz alta: “Oye. ¿Os importa que haga topless?” Somos naturistas y mi novia odia que le quede la marca del bañador. A lo que ellos respondieron que no les importaba. Ella se bajo el triquini hasta las caderas, casi se le podía ver la zona del vello púbico que ella procuraba tener siempre bien arreglado con unas ingles brasileñas.

Cuando ya empezó la clasificación subimos los machos a hacer la comida mientras la veíamos y seguíamos bebiendo cerveza. Hablábamos sobre todo de la envidia que tenia él de que mi novia no fuese para nada pudorosa y que le gustaría convencer a su novia para hacer un intercambio, que fuese un poco mas como yo en ese sentido. A lo que yo le conteste que esas cosas no se pueden forzar, simplemente se es de una manera o de otra y que hay que aguantarse con lo que se tiene, que mi chica por muy nudista que sea, jama se iba a acercar a un club Swinger.

Después de eso regrese a la piscina a llevarles unos botellines de Cruzcampo a las chicas. Cuando llegue mi novia había aprovechado que nos habíamos ido para desnudarse por completo. Estaban hablando de algo importante por las caras que tenían, yo no me quise meter donde no me llaman, les di las cervezas y regrese a la cocina.

Cuando llegue mi amigo estaba mirando por la ventana porque se podía divisar desde allí la piscina donde estaban las chicas, estaba absorto.

Yo: ¿Hay buenas vistas?

Él: ¡¡¡COÑO!!! Que susto me has dado. Perdona tío, no sé en qué pensaba.

Yo: No te preocupes, a mí no me importa y a ella tampoco. Somos hombres ¿No?

Tras comer y echarnos una pequeña siesta Mi chica me comento que en la piscina habían estado hablando de que nuestra amiga estaba muy preocupada por su novio, sabia las cosas que le gustaban y que ella en muchos años no había cumplido ninguna por vergonzosa, sobre todo lo del intercambio y que tenía miedo que terminara poniéndole los cuernos aburrido de ella.

Yo me arme de valor y haciendo gala de la confianza que tengo con mi chica le insinué que por qué no les proponíamos a ellos lo del intercambio esa misma noche, que con quien mejor que con ellos. Que para mí y para nuestro amigo no sería más que sexo, que nuestros sentimientos hacia ellas no iban a cambiar, que a nuestra amiga le valdría para desinhibirse un poco y dejar de preocuparse y sería una nueva experiencia que a lo mejor les gustaba.

Mi chica: No lo sé, estoy muy confusa. Déjame que lo consulte con la almohada y luego te digo.

Tras una breve siesta en la que ninguno pudimos pegar ojo le dije:

Yo: ¿Qué dice la almohada?

Mi chica: hummmmmm!!! Creo que puedo intentarlo. Pero no prometo nada.

Yo: Claro que si mujer. De todas formas si en algún momento te sientes incomoda lo dejamos ¿Vale?

Mi chica: Te tomo la palabra.

Yo: Bien. Déjame que hable con ella.

Cuando salimos de la habitación nos pusimos a ver la tele esperando que salieran ellos. Al rato salieron de la habitación. Nos tomamos un café para espabilarnos y luego cambiamos de tercio a los J&B con Coca - Cola. Espere a que bebiera un poco para que no le resultase muy fuerte lo que le iba a decir. Tas un par de pelotazos nuestra amiga salió de la habitación a preparar un cachimba. Yo me escabullí detrás de ella sigilosamente. Llegue hasta la cocina cuando la aborde.

Yo: Nena ¿Puedo hablar contigo?

Ella: Dime

Yo: Mi chica me ha contado de lo que habéis estado hablando.

Ella: ¿A si?

Yo: Si. Y creo que podemos ayudarte.

Ella: Como.

Yo: Hemos pensado que esta noche podemos hacer algo “diferente” Tú ya me entiendes. Ella lo va a intentar y a mí ya me conoces.

Ella: ¡Dios! Es que yo quiero intentarlo, pero no me atrevo. Me da muchísima vergüenza.

Yo: Vamos a hacer una cosa. Para que vayas desinhibiéndote cuando bajemos a la piscina mi chica y yo vamos a quitarnos el bañador, como el que no quiere la cosa. Tú puedes quitártelo también, para que veas que no hay nada de malo en mostrar tu cuerpo y te vayas acostumbrando. ¿Qué me dices?

Ella: Creo que lo voy a intentar.

Casi me empalmo nada más oírlo de pensar que esa noche podría follarmela, pero antes de eso salí de allí. Con la cachimba ya preparada la cubitera y los licores en dirección a la piscina, donde había una terraza con unos sofás. Preparamos las cosas y pasado un tiempo prudencial mi chica pregunto si les importaría que se quedara desnuda, que ya sabían que era nudista. El un poco extrañado contesto que no, a lo que ella hizo lo mismo. Mi chica se quito el triquini  dejándolo sobre el sofá, a él se le caía la baba, miraba de reojo disimuladamente.

Mi chica: No te cortes, no me importa que me mires siempre que sea con respeto.

El no sabía que decir, se le notaba nervioso y antes de que dijese nada rompí el hielo.

Yo: Nena. ¿Te importa que yo también me quite el bañador?

Ella: Estas en tu casa.

Hice lo propio dejando al aire mi polla, de la que estoy bastante orgulloso. Ella me miro con los ojos como platos.

Yo: ¿Qué? ¿Te gusta?

Le dije a ella que se rio nerviosa

Ella: Creo que yo también me lo voy a quitar. ¿Te importa cariño?

Él: Lo que tú veas, cariño

Ella se desabrocho la parte de arriba del biquini con mucho pudor, tapándose sus tetas con las manos.

Ella: Bueno. Por ahora es suficiente. Luego ya, si eso me quito lo de abajo.

Yo: Tú como más a gusto estés. Nene ahora te toca a ti.

El también se quito el bañador dejando ver una buena polla. Yo me apresure a servir otra copa a cada uno que nos bebimos en poco tiempo, seguramente para desinhibirse. Cada vez estábamos más contentos y se notaba que mis amigos iban tomando confianza, sobre todo ella que al rato dejo de taparse las tetas.

Mi novia sugirió que por qué no nos dábamos un baño para bajar un poco el alcohol. Nos zambullimos en la piscina y cuando ya estábamos todos dentro mi amiga, por fin se quito la parte de abajo. Pasamos un buen rato en la piscina, casi ni nos acordábamos que estábamos desnudos hasta que mi amigo y yo nos sentamos en el borde de la piscina con las piernas aun en el agua y nuestras chicas, aun dentro, agarrados a los pies de cada uno.

Mi chica: ¿Qué? ¿Cómo te sientes?

Ella: Pues muy a gusto. Pero yo creo que es porque estoy con vosotros. Con otra gente no me atrevería.

Mi chica: Ves como no pasa nada malo. Tonta.

Yo: Salvo que a este se le ha puesto morcillona.

Ella: Tapate eso ahora mismo.

Yo: no te preocupes que eso es normal.

Mi chica: a mí no me molesta. Es más. Me pone un poco.

Yo: ¿A sí? Y ¿Yo no te pongo a ti?

Se puso roja como un tomate pero saco valor para decir que se sentía un poco cachonda aunque yo, aun la tuviese fláccida.

Mi chica: Pero eso tiene remedio.

No tenía ni idea de que iba a hacer pero mientras lo decía se apoyo sobre mis piernas saliendo un poco del agua y metiéndose mi polla aun fláccida en la boca que no tardo ni un segundo en empalmarse. Solté un gemidito a la vez que miraba a mi amigo que tena la boca abierta y los ojos como platos. De repente mientras el miraba fijamente la mamada que me estaban haciendo, mi amiga se metió también la polla de su novio en la boca. Este si soltó un suspiro de placer y dejo de prestar atención a mi novia. Nos la chuparon durante unos minutos.

Mi chica: ¿Qué os ha parecido?

Yo: Fantástico como siempre.

Ella: y ¿A ti?

Él: Genial.

Yo pensé que era la oportunidad de ver si sería capaz de llegar hasta el final o por el contrario se quedaría la cosa en una simple mamada.

Yo: Cariño ¿Os apetece cambiar?

Mi chica: Por mí no hay problema.

Mi amiga hizo un gesto con los hombros como que a ella tampoco le importaba y entonces se cambiaron. Mi chica empezó a chupársela nada más ponerse entre sus piernas. Mientras que mi amiga le costó un rato decidirse, pero al cabo de unos segundos también se metió mi polla en la boca, muy despacio, como si nunca hubiese chupado una polla, pero pronto perdió el miedo y el pudor y los torpes chupetones se convirtieron en una mamada impresionante.

Cuando salieron de la piscina ya sobre las ocho de la tarde pude ver por primera vez el coño de mi amiga, lo tenía completamente depilado aunque ya empezaban a salirle los pelillos.

Subimos a casa y nos preparamos unos aperitivos con unas cervezas y durante un rato comentamos lo que había pasado, ninguno nos arrepentíamos, todo lo contrario concluimos que fue una experiencia agradable, distinta, poder hacer esas cosas tan intimas con total confianza.

Pasaron un par de horas hasta que llego la hora de la cena. Mi amiga dijo que ella la preparaba mientras nosotros tres nos quedamos en el salón. Pasado un rato mi novia me dijo que por qué no iba a ayudarla, con una mirada cómplice. Entendí perfectamente lo que me quería decir.

Salí del salón y llegue a la cocina donde ella estaba preparando la cena.

Ella: ¿Qué pasa?

Yo: Nada. Que vengo a echarte una mano.

Ella: A vale.

Me acerque por detrás y puse mi mano en su cintura. Se estremeció como una virgen. Luego la otra mano en el otro lado y lentamente comencé a subir.

Yo: Puedes parar esto en cualquier momento.

Le dije a oído.

Ella: No. Sigue. Me gusta.

Yo seguí subiendo hasta llegar a sus tetas. Las agarre y las manosee bien. Luego me recree un poco con sus pezones. Dios. Como esperaba ese momento. Ella soltaba de vez en cuando un suspiro. Luego la incline un poco sobre la encimera y solté mi mano derecha de su teta. Baje acariciándole la espalda muy lentamente, luego su culito y por último la entrepierna. Acaricie los labios de su coño que estaban completamente mojados. La masturbe un poco y luego le metí un par de dedos dentro. Fue entonces cuando gimió de verdad. Yo cada vez la masturbaba más fuerte. Ella  busco con su mano mi polla, cogiéndola con cuidado y luego dirigiéndola hacia su entrepierna. Yo la empuje hacia a dentro, penetrando su coño un par de veces. Hasta que sin previo aviso deje de hacerlo, la solté y dándole un beso en la mejilla regrese al salón con las cosas para la cena.

Al llegar mi novia estaba sentada en el sofá con las piernas hacia arriba y mi amigo entre ellas comiéndoselo todo.

Yo: Oye deja un poco para mí, no te parece.

Mi chica: No, sigue con lo tuyo. Cariño ven aquí.

Agarro la cabeza de mi amigo hundiéndosela en su coño mientras que yo me acerque y me puse de pie en el sofá, con mi polla a la altura de su cabeza. Ella me la cogió y se la metió en la boca. Al rato llego mi amiga con la cena y dejamos lo que estábamos haciendo para cenar y posteriormente tomarnos una copa.

Se hizo un silencio incomodo mientras nos bebíamos la copa, nos mirábamos los unos a los otros sin saber que hacer hasta que me levante de la mesa y sin decir nada me fui.

Él: ¿A dónde vas?

Yo: Si venís conmigo lo sabréis.

Se levantaron los tres de la mesa y salieron detrás de mí. Todos sabían donde yo iba a sí que no les costó mucho encontrarme. Cuando entraron en el dormitorio cerré la puerta tras ellos y las chicas instintivamente se sentaron en la cama.

Se besaron, primero unos piquitos y luego con lengua mientras se abrazaban. Nos quedamos flipando, no esperábamos eso. Luego nos acercamos a ellas, cada uno con la suya. A mi mí chica me empezó a hacer una paja, mientras que la suya le hacia una mamada, pude ver cómo le acariciaba los huevos mientras se la chupaba. Luego la mía también empezó a mamármela. Tras eso nos cambiamos de chica y mientras mi novia se la chupaba a él yo aproveche para poner mi polla entre las tetas de mi amiga. Ella se las agarro y aplasto contra mi miembro empezando a moverlas arriba y abajo a la vez que me daba pequeños lametones en el capullo.

Mientras a mi me hacían una cubana que casi hace que me corra mi novia se tumbo sobre la cama con las piernas abiertas.

Mi Chica: ahora os toca a vosotros.

El se puso de rodillas delante de mí chica para lamerle el coño mientras que Mi amiga dejo lo que estaba haciendo para tumbarse también. Yo me arrodillé y metí mi cara en su coño que estaba completamente mojado. Mientras les comíamos sus coñitos miraba para arriba de reojo cuando me lleve una grata sorpresa, detrás de esas cuatro tetas las vi morrearse con pasión y acariciarse sus tetas la una a la otra.

Luego cambiamos otra vez para lamerles los coños cada una a la suya y pasado un rato las dos empezaron a gemir. Oírlas a las dos gimiendo a la vez me puso aun mas cachondo. Después de eso nos tiramos encima de ellas para lamerle y magrearles todo el cuerpo pasando de una a otra hasta que mi amigo se puso sobre sus caras y apoyándose en los pies y en una mano les metía la polla hasta la garganta a una y luego se la sacaba para metérsela a la otra. Yo me eche para atrás y metí un par de dedos en el coño de cada una mientras él seguía a lo suyo para masturbarlas a las dos que levantaron las piernas para facilitarme el trabajo.

Pasado un rato mi amigo se levanto para ponerse el condón y ellas se incorporaron chupándomela las dos a la vez. Yo agarre una teta de cada una mientras me la mamaban a dos bocas.

Regreso mi amigo con el condón puesto y echo a su novia sobre la cama para metérsela. Empezó a follarsela mientras yo me ponía el mío. Cuando lo hice mi novia se puso a cuatro patas y yo empecé a follarle su coño. Ellas, como estaban una boca arriba y otra a cuatro patas se agarraron de sus cabezas para liarse. Al cabo de un rato cambiamos, metiéndosela yo a mi amiga y él metiéndosela a mi novia. En la misma posición. Pero esta vez mi novia se hecho un poco hacia delante y metió una teta en la boca de Mi amiga. Mi amigo y yo nos miramos preguntándonos por donde saldría la cosa, pero ella no solo no se aparto, si no que metió su cabeza aun más entre las tetas de mi novia y agarrándoselas con las manos.

Luego mi chica, después de culear un rato con mi polla dentro de su coño se fue a la parte de arriba de la cama, tumbándose boca arriba sobre la almohada y mientras se tocaba nos dijo que quería ver cómo nos follábamos a mi amiga entre los dos. Ella, que estaba boca arriba siendo penetrada por mi amigo, se inclino un poco hacia mi lado. Yo le metí la polla en la boca y ella empezó a chupar. La masturbe su clítoris mientras era follada por mi amigo, cada vez más fuerte hasta que de repente empezó a estremecerse. Note como apretaba su boca y se corrió.

Tras eso mi amigo se fue a por mi novia que aun estaba tocándose, se puso entre sus piernas y comenzó a follarla. Ella gemía cada vez más fuerte. Pero yo aun no había terminado y había llegado la hora de follarme a mi amiga. Me tumbe sobre la cama y ella se sentó sobre mi cintura dirigiendo mi polla con su mano a la entrada de su coño. Se sentó metiéndosela entera y comenzó a hacer sentadillas.

Mientras yo me follaba a mi amiga pude escuchar como mi novia tenía un orgasmo, Él no dejo de follarla. Yo me puse de pie en el suelo y poniéndola a ella boca arriba con su cintura fuera de la cama, agarrándola por el culo, con sus piernas sobre mis hombros comencé otra vez a follarla, esta vez con violencia, ella gritaba de placer hasta que de nuevo se corrió por segunda vez. Yo lo hice poco después.

Cuando terminamos mi amiga y yo y nos sentamos sobre la cama, mi amigo ya hacia un rato que se había corrido. Nos quedamos un rato charlando los cuatro sobre que nos había parecido la experiencia, en lo que todos coincidimos en que nos había impresionante, algo nuevo y excitante y sobre todo después de eso teníamos la sensación de que la relación que teníamos había salido bastante reforzada, y yo miraba a mi chica, queriéndola aun más que antes.

Después de eso nos fuimos a dormir y el día siguiente trascurrió como otro cualquiera, pero yo esperaba que lo del sábado por la noche se repitiese de vez en cuando

© Thor


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