(…Continuación
Paula
Cream-Queen)
…Tras estar un buen rato duchándome, y limpiándome todos los
restos que quedaban en mi cuerpo de aquella experiencia; sobre todo de los
restos pegados en mi pelo,( es lo único malo que tienen estos tipos de
relaciones), me fui del gimnasio con la sana intención de volver a mi casa,
tumbarme en la cama y descansar hasta la hora de cenar.
Nada más lejos de mi intención a la salida del gimnasio un
chico, con los que había pasado un rato tan agradable se me dirigió a mi y me
dijo:
-Hola, me llamo Guille. – Si he de ser sincera, yo no me
acuerdo de casi ninguna de las caras de los tipos que antes me habían hecho
sentir una diosa. Ya que con tanto vapor era casi imposible reconocer a nadie.
No obstante yo le contesté:
-Que tal? Yo soy Paula.- Lo ultimo que quería es que un
calzonazos se hubiera quedado colgado por mi, ya que en esos momentos no
necesitaba ni quería iniciar ninguna nueva relación después de un par bastante
desastrosas. Nada más lejos de la realidad.
-Hola... es que después de lo que he visto antes,...- el
chico estaba un poco nervioso.- bueno también disfrutado…
Yo le corté rápido.-Que pasa que nunca habías pegado un polvo
y quieres repetir, pues te puedes ir olvidando, yo no soy ninguna puta, y si lo
fuera me parecería más a tu madre.
-No, no me interpretes mal, no quiero nada contigo ni nada
por el estilo, bueno más bien algo por el estilo sí, pero de otra forma.- Ese
tio o era un poco tonto o lo rea mucho, no entendía nada de lo que me estaba
diciendo.
-Bueno no se como explicártelo, sin que me interpretes mal, y
sin que te mosquees. Te invito a una cervecita y mejor te lo cuento más
relajados.
No se porqué pero el chaval, que encima no estaba nada mal,
me estaba intrigando, así que acepté esa cerveza. Por el camino me estuvo
contando que me había visto varias veces por derecho, que él también estudiaba
en los naranjos, pero a mi no me sonaba su cara de nada. Cuando llegamos al bar
reanudó la conversación, ahora él estaba más calmado, y la verdad, el chaval
tenía su morbo.
-Lo que te quería comentar antes, pero no ser como
decírtelo es… a ver como empezar… te he visto en el gimnasio que disfrutabas
del sexo en grupo, y sobre todo que no le hacías asco, o mejor dicho que no
te repugnaban las eyaculaciones masculinas, como a muchas mujeres les
ocurre…
-¿A dónde quieres llegar?- ese tio me estaba empezando a
enfadar, se creía que era una furcia o que?.
-Bien iré al grano, yo pertenezco a un club "Bukkake".
¿A un qué?- no tenía ni idea de que me estaba
hablando, aunque luego descubriría que esta cita me cambió la vida.
Bien a un club que nos gusta practicar el sexo en
grupo, más o menos.
-¿Y qué?
La cuestión es que este sábado tenemos una reunión
en Valencia…
Sí y quieres que yo sea la puta del grupo.!!
No, bueno sí, pero no así es decir, si quieres
puedes cobrar, pero normalmente la gente lo hace por gusto, y no irías
sola, además te prometo que si te apuntas serías la reina.
Quien coño es la reina?
En esas fiestas normalmente el centro de atención
lo capta una persona, ella es la reina, pero está ayudada por dos o
tres doncellas, que se someten a todo lo que ella… además me harías un
gran favor, si yo aporto a la reina ganaría bastante respeto con
respecto a los demás socios. Es más todos los participantes, deben
depositar antes de iniciar la fiesta un certificado médico de que
están totalmente límpios. Además ya conoces algunos de los mismos, hoy
los has conocido.
No se porqué pero me estaba convenciendo, sus palabras
sonaban bastante bien, disfrutar del sexo sin ataduras, con garantías de
higiene, y totalmente en el anonimato.
-Es más- me comentó- si en cualquier momento te sientes
ofendida por la actitud de alguien con sólo decirlo, te puedes ir tú misma, o
pedir que le echen.
-no se es que necesito pensármelo, no es algo que pueda
decidirlo en un momento, dame un poco de tiempo.
-Mira, hagamos una cosa, la fiesta empieza el sábado a las
20:00 horas, si quieres venirte estate a las 21:00 horas en la puerta de este
bar, yo pasaré por aquí, y si estás bien y si no lo comprenderé. Espero que si
algún día nos vemos por la facultad me saludes y no hagas como que no me
conoces. Bueno, adios.
-Adios- le contesté y sin mediar palabra se fue.
Yo me fui a mi casa, era martes y estaba hecha un lío, por
una parte me atraía la idea de volver a experimentar todo el placer que viví en
el gimnasio, pero por otro lado tenía miedo de descubrir una faceta en mi que no
pudiese dominar, que había estado durmiendo todo este tiempo en mi y que ahora
despertaría arrastrando toda mi vida con ella.
La verdad que la semana pasó muy lenta, tenía un examen el
viernes de Mercantil II, claro y las horas de los días se volvían eternas,
apenas estudiaba, mis amigas no salían de casa y ni me llamaban, y si lo hacían
apenas hablábamos minutos.
Llegó el viernes y el examen lo suspendí, la noche del
viernes no pude dormir, y el sábado fue lo peor, sin apenas comer, con un debate
interior francamente desolador, se acercaban las nueve, y estaba hecha un lío,
no se porqué, ya que tanto podía haber decidido ir como que no, pro al final me
arreglé, y decidí probar esa experiencia de la cual el resto de mi vida estaré
satisfecha.
Me puse un vestido negro, largo, con una apertura en la
pierna derecha que llegaba hasta la cintura, este vestido siempre me había
favorecido, ya que era muy ceñido y sabía resaltar aquellas partes de mi cuerpo
que se lo merecían. Debajo me puse un tanga negro de hilos, de dimensiones
bastante reducidas, y arriba nada, estaba en plena madurez física y me gusta
resaltar mi figura al natural. Me maquillé, y cuando me quise dar cuenta eran ya
las 21:00 horas. Suerte que vivo cerca de allí, estuve en el bar ese a las 21:08
Horas, creía que no me habría visto, y que pasaría de esperarme, pero no apenas
llegué, las puertas de un Mercedes impresionante se abrieron, y allí apareció
él.
-Hola Paula, creía que no ibas a venir? Menos mal, esto te lo
agradeceré siempre- lo que no sabía es que iba a ser yo quien se lo agradecería
para toda la vida.
-Hola Guille, ya veo como se lo montan tus amigos, menudo
coche.
-Sí, a ellos igual que a mi nos gustan las mejores cosas, por
eso tu te mereces esto y mucho más.
Entré en el coche, y nos conducíeron a las afueras de
Valencia, a un Polígono Industrial de Quart de Poblet. Yo estaba bastante
nerviosa.
-Tranquila, sólo tienes que disfrutar del momento, no tengas
miedo a nada, si algo va mal llámame y todo se parará.- Sus palabras me
tranquilizaron bastante, pero no tenía ni idea de dónde iba, y con quien iba a
estar, y eso me preocupaba bastante.
Nos metimos por entre unas naves industriales bastante
viejas, y cuando salimos a un descampado en el mismo estaba todo lleno de
coches, y no de los baratos, sino más bien de gama alta, había como unos 70 u
80. Al fondo y donde me pareció que iba a ser nuestro destino, una nave
industrial como cualquier otra. Ante la llegada del coche abrieron las puertas
de la nave, y pude ver entre los cristales una fila de hombres en cola, habría
MÁS DE 100!!! Guille me dijo que se estaban acreditando, y que por eso estaban
allí. En esos momentos me entró el pánico, quería irme, pero otra vez Guille me
tranquilizó, me dijo todo lo que necesitaba oír.
El coche paro y dos hombres nos recibieron, me saludaron y
fueron muy amables conmigo, me llevaron a unas habitaciones que había en la
parte de arriba, allí me presentaron a otras dos chicas,"éstas van a ser tus
doncellas", me dijo el alto de los dos hombres. Se debieron fijar en mi cara y
me quisieron tranquilizar:
-¿És tu primera vez?
-Sí- apenas pude decir otra cosa más.
-No te preocupes, yo me llamo Juan, soy el organizador de
todo esto, soy el presidente del "Cream-Club", que es una asociación que
se dedica a celebrar reuniones sexuales por España, para que nuestros socios
puedan participar de las mismas. Ante todo quiero que sepas que estamos muy
agradecidos de tu compañía, y que todo este "tinglao" se basa en el respeto
mutuo. Así que no tienes nada que temer, si ves que no eres capaz de seguir, nos
lo dices y Mónica o Marilia te sustituirán. Eres libre de quedarte o irte, pero
yo te recomiendo que te quedes, será una de las experiencias que nunca olvidarás
en tu vida.
Todo eso que me decía la verdad es que me tranquilizaba
bastante, pero aún estaba muy nerviosa, claro con tanto hombre no se me ocurrió
preguntar de que iba el tema, Mónica un rubia bastante imponente, con un busto
de medianas dimensiones y con un cuerpo muy atlético me contestó:
-Hoy se reunirán cerca de 175 miembros del club. Todos ellos
están unidos por un placer común: su atracción por el semen.
-¿QUÉ?- contesté yo.
-Espera, tranquila, no te alarmes- replicó Marilia- no vas a
tener uqe tirarte a todos ellos sino que en eso nosotras te vamos a ayudar, eso
sí tu serás el centro de sus eyaculaciones, ya que según ellos su máximo placer
es ver a una señorita cubierta por litros de su preciado caldo. Muchos de ellos,
incluso permanecen largas temporadas sin eyacular a la espera de esta cita.
Cada palabra que oía a la vez me aterraba, como que hacía
sentir caliente, excitada, una mezcla perfecta entre pasión y nervios, que
producía en mi cuerpo una hipersensibilidad fuera de lo normal. Estaba nerviosa,
paro la simple idea de verme bañada por los cálidos flujos de todos estos
hombres me estaba produciendo que incluso los labios de mi clítoris estuvieran
empapándose.
-No te preocupes- me dijo Juan- todo el mundo se acredita
antes de entrar aquí y para ello es necesario un certificado médico que acredite
que no tiene ningún tipo de ETS. Bien prepárate nosotros os dejamos solas un
rato, vendremos a las 22:00 horas para empezar con todo.
Ese tiempo de espera me pareció larguísimo, Mónica y Marilia
no hacía más que darme consejos y palabras de ánimo, y sobre todo que disfrutara
lo máximo posible.
Cuando llegaron las diez, puntualmente llegaron nuestros
anfitriones, y nos condujeron a la parte de debajo de la nave. Estaba
perfectamente acondicionada para el encuentro, en el centro de ella, había como
una tarima de madera, la cual tenía forma de cuenco,, el suelo de la nave había
sido cubierta de una moqueta, a estilo de césped artificial alrededor de ella
una muchedumbre de hombres todos desnudos, se aglomeraban expectantes, y yo cada
vez me sentía más excitada. Al igual que la otra vez, el sentirme centro de
atención me ponía cachondísima, el explorar cual iba a ser mi límite, hacía que
todo mi cuerpo estuviese preparado para disfrutar y gozar como nunca, de aquella
noche que jamás olvidaré.
Las dos compañeras, Mónica y Marilia, me cogieron de los
brazos y me llevaron a lo alto de la tarima, me pusieron en el centro de ella,
la misma parecía ser como una bañera muy amplia pero de muy poca profundidad,
apenas 10 centímetros. Allí arriba pude ver como en una parte de la nave había
mesas preparadas con canapés y bebidas, parecía ser que la noche iba a ser muy
larga.
Se encendieron unos focos y tras unas breves palabras de
Juan, se cerró un discurso de presentación indicando que la fiesta podía
comenzar. Tras ello Mónica y Marília dejaron caer sus vestidos al suelo, la
verdad es que las dos tenían un cuerpo escultural, muy bronceado, yo creo que
algo operado, pero eso era lo que menos importaba en esos momentos, ambas
empezaron a acariciarse mutuamente, contactando sus pechos entre sí, lamiéndose
los senos, el ombligo e incluso llegando a chuparse el clítoris la una a la
otra. Yo nunca había participado en ninguna escena lésbica, pero en esos
momentos si me lo hubieran pedido seguro que no me hubiera opuesto. Ambas tenían
el chocho totalmente depilado, al igual que todos los participantes de la fiesta
se habían rasurado adecuadamente sus partes, para prevenir posibles infecciones
o transmisiones de bichitos molestos.
Con este prolegómeno más de uno de los participantes, se
empezaron a empalmar, fue entonces cuando sentí que ese era el momento en el que
no había marcha atrás. Dios mío!! Mentiría si dijera que no me excitaba esa
situación, 175 hombres todos desnudos, la gran mayoría puestos a punto para
realizar una de las orgías más bestiales que sin duda he conocido.
Tras unos breves momentos de calentamiento, Mónica y Marilia,
se acercaron a mi, y con un sutil gesto, me quitaron el vestido, todos los
hombres me estaban mitrando, y de no ser porque tenia el tanga de color negro
todos hubieran notado lo mojado que estaba. Las que si lo notaron fueron mis
doncellas, ambas procedieron a quitármelo de forma muy sensual, despojándome de
la única protección que me quedaba contra toda esa muchedumbre. Acto seguido,
Marilia cogió un bote de espuma de afeitar, y una cuchilla, me embadurno toda la
región púbica de espuma y procedió a rasurarme públicamente delante de toda
aquella multitud, que empezaba a estar más y más cachonda, allí donde miraras
los que menos procedían a masturbarse lentamente, cuando se intentaban acercar
lo máximo posible al espectáculo que estábamos ofreciendo. Yo levanté una de las
piernas que seguidamente me sujetó Mónica para facilitar las tareas de Marilia.
Sentir el deslizamiento de aquella hoja por entre mis partes, me producía un
gusto tremendo, estaba mojada, y no podía dejar de segregar flujos, no sabía
cuanto podía esperar sin sentir una de esas vergas dentro de mi.
Transcurridos 9 o 10 minutos Marilia terminó su sesión de
rasuración y pasó su mano entre mi ingle, viendo que estaba bastante lubricado,
me inserto muy despacio uno de sus dedos, y empezó a moverlo dentro de mi.
Estaba disfrutando como una guarra, hasta que de repente sacó su dulce dedo, se
lo llevó a su boca, y dijo en voz alta:
- Venga chicos, ya esta preparada para la fiesta, a punto de
caramelo.!!!
Un grupo de unos treinta hombres, tomó la delantera, parecía
como si todos supiesen lo que debían hacer. Y no me equivocaba ni un pelo,
estaban divididos en grupos, que se habían repartido por turnos, cuando le
tocaba a un grupo los otros miraban o se sentaban relajadamente, tomando las
fuerzas necesarias para cuando les tocase.
El primer grupo de treinta, se dividió en tres partes, Mónica
y Marilia se encargaban de 20 o 23, y el resto se vinieron conmigo, todas
estábamos en la tarima, y sólo había una regla, áquel que se fuera a correr
debía abandonar su posición y descargar su esperma en mi, allí donde quisiese o
pudiese. La primera parte de la sesión sólo yo podía recibir las corridas.
Los siete o nueve hombres que se dispusieron a tomarme por
primera vez aquella noche, no se fueron por las ramas, me tumbaron boca arriba,
y me empezaron a penetrar vaginalmente, mientras el resto se arremolinaba a mi
alrededor masturbándose suavemente, y aquellos que se encontraban cerca de mi
cara, me ofrecían sus miembros para que los chupara. No tardé en empezar a
disfrutar yo tanto o más que ellos, este grupo se ve que se había preparado para
la ocasión ya que no tardaron de madia más que 2 o 3 minutos por persona en
darme todo el líquido que albergaban sus huevos. Yo no me corrí hasta el tercero
que me tomó, las envestidas de ellos eran muy vigorosas e intensas, los sentía
muy dentro de mi, y eso me encantaba, el primero se corrió en mis pechos, saco
su verga de mi coño, y desde alli abajo lanzó unos chorros de esperma blanco que
impactaron por todo mi cuerpo, pero sobretodo en mis pechos, tras ellos las
cosas se empezaron a precipitar, los asistentes que estaban con Mónica o Marilia
se retiraban de su posición, y apenas llegaban a tiempo para regar todo mi
cuerpo con ese cálido caldo. Se corrieron en mi cara, tetas, coño, tanto dentro
como fuera, yo no hacía más que jugar con todo ese líquido esparciéndolo por
todas partes de mi cuerpo. Eso los ponía más y más salvajes, mis eyaculaciones
se sucedían a un ritmo de 1 cada 10 o 15 minutos no había respiro. Más de uno me
insertaba su pene hasta lo más profundo de mi garganta, me apretaba mi cabeza
hacías si desde mi nuca y se corría en mi interior, apenas podía tragar tanta
cantidad de semen, pues juro que nunca he visto corridas tan abundantes como
algunas que se vertieron en mi. Cuando giré la cabeza, vi como un grupo de unos
cincuenta hombres estaba esperndo su turno, Mónica y Marilia, estaban a cuatro
patas y hacían todo lo que podían, las penetraban por el ano, o por la vagina
indistintamente, a veces con unas arremetidas tremendas, y muy salvajes. Cuando
se retiraban de ellas para terminar en mi, les dejaban al aire sus dos orificios
los cuales a estas alturas experimentaban una dilatación bárbara, y la fiesta no
había hecho más que comenzar. A ellas se les veía aún sin conocerlas demasiado
que estaban disfrutando como unas puercas, sus gemidos de placer se oían con
claridad, y eso me ponía a cien.
Toda mi parte delantera, se había vuelto una masa de esperma,
ya no quedaba ninguna parte de mi que estuviera seca, y los chorretones se caían
por efecto de la gravedad desde lo alto de mis pechos hacia los brazo, y desde
mi cara al pelo. Muchos de ellos se corrían en mi pelo, lo habían mojado de tal
forma que todo él era una masa de mechones unidos por el semen. Yo me entretenía
pasando las manos por entre mis pechos y recogiendo el semen que allí se
acumulaba, luego me lo llevaba a la boca y hacía buena cuenta de él. Pasados
treinta minutos uno de los miembros me pidió que me diese media vuelta y me
pusiera a cuatro patas, yo que en esos momentos no respondía de mis actos
obedecí sin rechistar. Cuando me giré una gran masa de semen se vertió sobre la
tarima, los borbotones del mismo resbalan de entre mi cuerpo y caían al suelo.
Fue en esos momentos cuando me estaban penetrando con un ritmo incesante cuando
el mismo se finalizó, fueron apenas unos segundos, pero de repente noté un dolor
imposible de narrar, como si todo mi culo se partiese por la mitad. Uno de ellos
me había insertado su descomunal pene en mi ano. Normalmente, mis relaciones
anales habías sido convenientemente lubricadas antes de su comienzo, pero
aquella bestia me había metido todo ese poyon en mi culo hasta los mismos
huevos, sin nada de lubricante. Era el mismo que me estaba reventando el coño,
pero el mismo sufría ya una dilatación, y estaba tan relleno de fluidos que no
notaba apenas los diferentes tamaños de los penes que me penetraban. Fueron unos
minutos que parecían no terminar nunca, yo le supliqué quitándome como pude los
penes que intentaban incesantemente invadir mi boca, que por favor se corriera
dentro. Fue todo un caballero y así lo hizo pasados ocho o nueve minutos sentí
como una catarata de esperma inundaba mi culo, en esos momentos uno de los
orgasmos más intensos y placenteros que nunca he tenido me estremeció todo el
cuerpo, grité, y grité con fuerza, aún teniendo una verga de dimensiones
considerables en mi boca, pero ese grito se apagó en pocos instantes porque el
habitante bocal, soltó una descarga que fue directa a mi tripa, casi me ahoga el
muy bestia. Seguidamente otro hombre ocupó el lugar del primero en mi ano, esta
vez al tener el mismo convenientemente dilatado y lubricado, sentí un gran
placer desde su misma entrada. Éste no tardó en sacar su poya y correrse en todo
mi culo, algunos se corrían en mis orejas, otros directamente en mi pelo, en mi
espalda. Los había que me metían la poya en la garaganta y usaban mis orejas
como estribos, terminando en el centro de mi cara.
Uno de los momentos más excitantes fue cuando dos tipos me
insertaron en una más que magnífica doble penetración vaginal/anal sus
respectivos miembros al unísono. Fue sensacional, su ritmo era sensual,
acompasado, me llevaron al jodido cielo, ambos terminaron regando mi más que
húmedo culo, muchos se entretenían jugando con e esperma que había por todo mi
cuerpo, frotándolo, restregándolo por mi pelo, incluso algunos mientras me
atacaban el coño por detrás, introducín sus dedos, incluso puños en el interior
de mi culo.
Toda esta primera fase duró no se cuanto tiempo, pero
bastante horas, hasta que todos y cada uno de los hombres se hubieron corrido en
mi, cuando terminaron, y se apartaron de mi, vi a Mónica y Marilia, una boca a
bajo y la otra boca arriba, totalmente exhaustas, destrozadas, con sus orificios
bestialmente dilatados. No se podían apenas incorporar, y no me extrañaba pues
habían preparado para mi a más de cien hombres, y no habían recibido ni una mera
eyaculación que lubrificara alguno de sus pobres y quemados agujeros.
Alrededor mío, había una gran cantidad de semen, ellas se
acercaron a mi, se pusieron a cuatro patas, y empezaron a lamer primero los
restos del suelo, era ingente la cantidad de líquido bendito que allí había. En
esos momentos me mostraron cual era su verdadera situación, a cuatro patas los
orificios anales de las dos estaban hiperdilatados, podía introducir dos o tres
dedos de mi mano, y apena tocar sus paredes anales o vaginales, es por ello que
decidí echarles un cable. Me puse también a cuatro patas mostrando mi perfecto
culo a los espectadores, la separación de mis glúteos hacía que ríos de semen
corrieran desde mi espalde, por mi ano, del cual salían borbotones de esperma,
convirtiéndose en una cascade cuando llegaban a mi vagina. Con las manos cogí la
mayor cantidad de semen que pude, me lo introduje en la boca y cuando ya no
podía albergar más liquido en la misma, vertí el mismo sobre el ano de Mónica,
mientras que suavemente con los dedos lo iba introduciendo en su interior.
Repetí la misma operación con Marilia, y poco a poco fui introduciendo al
unísono los dedos de cada una de mis manos en sus respectivo anos, frotando sus
paredes con el semen que a mi me sobraba, poco a poco y sin darme cuenta acabé
metiendo los puños el los respectivos culos de Mónica y Marilia, cuando quise
darme cuenta, me giré y vi que con ello había embravecido a la mayoría de los
espectadores, los cuales algunos empezaron a aplaudir. La estampa era de
película, mis dos azafatas lamiendo todo el tablero de semen con sus bocas,
mientras yo, arrodillada, embadurnada de pies a cabeza de esperma había
introducido mis manos en los culos de ellas.
Tras breves instantes la fiesta prosiguió, en esta segunda
fase todos y cada uno de los participantes debían volver a correrse en mi, pero
esta vez en el interior de mi culo. Para ello me dispuse a cuatro patas mientras
Mónica y Marilia, se arrodillaron a mis lados, así cuando algún participante me
estaba dando con fuerza por atrás ellas preparaban a los siguientes a base de
pajas y mamadas. Es espectáculo prosiguió, el culo aun lo tenía lo suficiente
dilatado y apto para seguir el ritmo de la fiesta. Todos guardaron riguroso
orden esperando su turno.
Me empezaron a penetrar por el culo, por la vagina, pero sólo
podían acabar en el interior de mi culo, todo ello lo cumplieron con gran
efectividad, las veces que me penetraban el chumino, me proporcionaban gran
placer, pero no era hasta cuando realizaban una doble penetración cuando
realmente me extasiaban. Las primeras veces las corridas las notaba poco, sentía
como ese líquido se albergaba en mi, sin gran dificultad, pero cuando ya habían
pasado por mi cerca de 20 personas, la cantidad dde semen albergado en mi
interior era más que considerable, al menos tanto como la dilatación que
experimentaba mi culo. Es por ello que incluso se animaron a hacerme dobles
penetraciones anales, yo creía que mi culo no tenía límite de dilatación, pero
no fue hasta que dos sementales con unos aparatos verdaderamente descomunales me
introdujeron los mismos por mi maltrecho culo, sentía que iba a reventar, no
todo el semen acumulado, ni la dilatación de mi ano, me ayudaron a soportar ese
dolos, noté como alguna zona de mi esfínter cedía, estando apunto de suplicar
que pararan, pero en esos momentos sentí como sus penes se estremecían en mi
interior y realizaban una generosa a descarga que se albergó junto con las demás
en mi interior. Durante los instantes de cambio de un ocupante por otro, me
introdujeron un tapón anal de 5 centímetros de grosor, para que ni una gota de
esperma se desperdiciase, aunque eso era casi inevitable, y más por la forma de
mi culo, el cual tiene una gran separación entre glúteos, varios regueros de
semen abandonaban mi culo y se precipitaban al vacío tras resbalar por mi
clítoris.
Cuando se acercaba a la centena de eyaculaciones en mi
interior, mi carga era tan descomunal que empezó a dilatarme el recto interior,
yo en esos momentos apenas sentía nada, estaba en estado de catarsis, pero la
verdad es que los participantes se tomaban muy en serio sus actuaciones,
realizando, cuanto menos penetraciones frenéticas, que no hacían más que
impulsar toda mi carga más al interior de mi cuerpo.
Los restos de semen que permanecían fuera de mi cuerpo se
estaban empezando a secar, donde más lo notaba era en mi pelo que se estaba
endureciendo por momentos, como si me hubiese excedido en el uso de gomina, no
obstante ello, aun restaban varios lagos de semen diseminados por todo mi
cuerpo, como en mi cara o espalda.
Cuando llegó el turno de los dos últimos participantes, estos
me introdujeron sus dos falos por mi culo, no se porqué pero mis doncellas se
percataron que no estaba disfrutando en esos momentos, y decidieron animar mis
sentidos, para ello, una introdujo su mano en mi vagina, y no se como empezó a
moverla de tal forma que un orgasmo empezó a recorrerme todo mi cuerpo dimanando
del interior de mi vagina a la vez que notaba como nunca los penes de mis
amantes. Sentí el orgasmo más intenso de toda la noche, empecé a moverme como
una posesa, la carga de mi culo se movía conmigo, pegando bandazos por mis
intestinos, Mónica mientras tanto cogió y apretó las escrotos de los
participantes, masajeándoselos de tal forma que sus envestidas fueron cada vez
más y más intensas llegando a un orgasmo conjunto inigualable como nunca antes
lo había tenido.
Una vez hubieron terminado me pusieron convenientemente el
inmenso tapón anal. Y me dijeron que me pusiese en cuclillas, la vista de mi
magnífico culo debió poner a más de uno a cien. Junto conmigo las dos doncellas
se recostaron boca arriba debajo de mi ano, cara con cara. Los participantes se
arremolinaban a mi alrededor y se pajeaban intensamente, vertiendo los restos
que les quedaban en sus pelotas por todo, todo mi cuerpo. Cuando ya se hubieron
acomodado Mónica y Marilia, me quité el tapón anal, fue tal la cantidad de semen
que salió de mi más que dilatado orificio que creía que las chicas no iban a
poder aguantar. Salió un chorro a presión de esperma cubriendo la totalidad de
sus caras, ella jugaban con él, lo tragaban, se besaban mutuamente, se lo
esparcían por su cuerpo, ponían sus bocas en mi ano llenándose las bocas de las
corridas de esos 175 sementales, cuando el vertido perdió intensidad, Marilia
introdujo su mano sin gran dificultad por mi ano, llegando hasta mitad de su
brazo, parecía que me habían insertado un puto bate de béisbol, notaba como
jugaba con sus dedo en el interior de mis intestinos, mientras Mónica le lamía
su blanca cara. Alrededor mío, las corridas sobre mi estaban cobrando una
intensidad inusitada, cuando parecía que todo el baño de esperma inicial se
había secado de mi cuerpo, decenas de corridas volvieron a darme la ducha que
deseaba, goterones de semen corrían todo mi cuerpo, desde mi pelo, bajando por
mis tetas, todos se unían en un mismo camino hacia mi depilado coño o culo.
De repente Marilia sacó su brazo de mi ano llevándose consigo
todos los restos de semen que quedaban en mi interior, cayendo los mismos sobre
sus ya saturadas caras, Mientras yo seguía recibiendo un ducha de semen. Era
impresionante, decenas de fluidos corrían libremente por mi cuerpo,
depositándose en los cuerpos de mis doncellas, las cuales lamían mi ano, y
vagina regalándome otro orgasmo más.
Cuando todos hubieron terminado, no se la hora que sería,
Juan nos dijo que no se podía desperdiciar todas esa cantidad de semen que
restaba en el suelo, después de lo que les había costado fabricarlo. Por ello,
una de las partes de la tarima era desmontable, y tras ser quitada, con unas
escobas debidamente destinadas a tal efecto, pues sus cerdas eran gomas
limpiacristales recogieron todo el semen que estaba esparcido en el suelo, y lo
depositaron en un tubo de cristal. La cantidad depositada era inmensa, cerca de
medio litro seguro. Me dieron tan preciado frasco, y Mónica y Marilia se
arrodillaron colocándose debajo de mi coño, el cual empezaron a lamerlo, yo
empecé a beber todo lo que pude de ese inmenso vaso de esperma, pero gran
cantidad del mismo, medio voluntariamente, medio sin querer, lo derramé por mi
cuerpo. Lo que no podía tragar se deslizó por mi cuello, pasando por el centro
de mis pechos recorriendo mi tripa, y llegando a mi clítoris del cual caía al
vacío como si de una fuente se tratara, pero en ningún caso llegaba a derramarse
en el suelo, pues Mónica y Marilia se avezaban a absorver los restos que caían
por mi cuerpo. Cuando ya no quedó ni una gota en tubo, ambas doncellas subieron
lamiendo y besándome todo mi cuerpo, recreándose en mis tetas, acabando en mi
boca en un espectacular beso conjunto. A los momentos nos giramos hacia la
muchedumbre y sonreímos.
Cuando ya pensé que todo esto había terminado, Juan subió al
podium y comunicó a los asistentes que no podían dejar que nos fuéramos así de
sucias a casa, y que todos debían contribuir a pegarnos una refrescante ducha.
Yo estaba totalmente derrotada, no era apenas consciente de
lo que estaba pasando o de lo que iba a ocurrir. Un tipo subió al pedestal donde
estábamos las tres, y quitó del centro una parte del mismo, que hacía las veces
de tapón. Fue entonces cuando me temí lo peor, y así fue. La gran mayoría de los
participantes se acercaron a nosotras; Mónica y Marilia, seguían besándose entre
ellas, y tocándose todo su cuerpo, poco a poco me fueron introduciendo en su
juego, mientras casi la gran mayoría de los hombres se disponían a empaparnos, y
esta vez no precisamente de su delicioso esperma, sino a base de meados.
Empezaron a orinarnos por todas partes, las tres permanecíamos en el centro como
ajenas a lo que estaba ocurriendo. Los diferentes chorros amarillos impactaban
en las más diversas partes de nuestro cuerpo, sobretodo se centraban en la cara,
y pecho. La verdad es que a mi todo eso fue lo que menos me gustó de la velada,
ya que apenas disfruté o sentí placer de dicho acontecimiento. Los litros de
orina tras recorrer nuestros cuerpos llevándose a su paso, grandes masas de
semen pegadas a nuestro cuerpo, se evacuaban por el agujero que había en el
centro de la tarima. Algunos de los participantes llegaron a intentar meter sus
flácidos miembros en mi boca para orinar en mi interior, ante eso yo me negué
apartándome de lo mismo, la verdad es que era un experiencia que sólo de
pensarlo me repugnaba. Pero no pensaban de igual forma mis acompañantes
femeninas que recibían con buen gusto todos aquellos litros de orina, dejándose
mear en el interior de sus bocas, por supuesto que no se bebían tal carga, sino
que la mantenían en su boca para tirarla después por todo su cuerpo, o por el
cuerpo de nosotras.
El peor momento sucedió cuando estando literalmente empapadas
de orín, varios socios, nos pusieron a cuatro patas y metieron sus vegas en
nuestros dilatados orificios anales procediendo a rellenarlos de su líquido
dorado, mientras entre ellos comentaban que la ducha no podía terminar sin
limpiar las tuberías interiores dejándolas limpias y relucientes. Pos suerte
este ejercicio no duró más de 30 minutos, poco a poco los hombres iban conforme
terminaban, abandonando el local.
Cuando nos dimos cuentas apenas éramos cerca de diez personas
en el recinto, los primeros rayos de sol se asomaban por las ventanas, mostrando
nuestros relucientes cuerpos a la luz del día.
Cuando todos hubieron terminado, nos quedamos tendidas en el
suelo de la tarima las tres, apenas podíamos hablar, o siquiera andar. Guille,
Juan y otro hombre que no me acuerdo como se llamaba, nos cogieron en brazos y
nos llevaron a un jacuzzi, que se había colocado en la parte interior de la
nave. El agua caliente y las burbujas nos relajaron y repararon parte de nuestra
fatiga. Tras ello y no recuerdo como nos llevaron a un hotel, dónde me desperté
al día siguiente por la tarde. Estaba totalmente dolorida, no podía soportar el
escozor de mi culo, que estaba totalmente irritado, y reventado. La dilatación,
y el dolor me duraron varios días.
Aun no he vuelto a ver a Guille por la facultad, pero no me
cabe duda que si algún día lo veo, nunca le podré agradecer lo suficiente por
haberme dado la oportunidad de explorar mi sexualidad de una forma tan
diferente, gozando como nunca antes lo había hecho, cambiándome el significado
de la palabra sexo por completo.
Desde aquí sólo espero que hayáis pasado un buen rato leyendo
esta historia, y espero que si alguna vez vuelvo a participar en un evento como
este alguno de vosotros también forme parte de él. Desde aquí os animo a que os
informéis sobre reuniones de este tipo, que seguro que las hay en vuestra
cuidad. De verdad tanto si sois hombres o mujer, reina o doncella, no os
arrepentiréis.
Un besazo.