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Fecha: 13-Abr-12 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Niña Curiosa 1

LEONNELA
Accesos: 80.969
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 14 min. ]
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El impacto de presenciar una escena sexual, terminó convirtiéndome en una chica curiosa… Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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_Tío… tío Martín, !!!

 Daba grandes brincos por las escaleras, mientras mi inocencia se desparramaba en cada gesto de emoción. Mi tío era  el mejor compañero de juegos y sus visitas mi más dulce golosina….

Fui hacia la sala, que es donde hace poco veíamos tv acompañados de su novia Raquella; había ido a mi habitación un momento y al regresar  ya no estaban, ni tampoco me respondían; mi ingenuidad me hizo pensar que quizá jugaban a esconderse, y que era mi turno de hallarlos así que empecé a brincotear por la cocina, las habitaciones, el baño, pero no había pista de ellos. Al pasar cerca a la bodega que quedaba en el altillo, escuche unos sonidos raros, que alguna vez oí en la habitación de mi madre, pero que no entendía muy bien a que se debían; pensando sorprenderlos me acerqué despacio, y gire suavemente la manija de la puerta, iba a gritarles el clásico buuuuuuu los encontré, pero mi voz desmayó en mis labios cuando vi a mi tío sentado con los pantalones bajados, mientras Raquella estaba sobre él con las piernas separadas brincando, no comprendí muy bien lo que pasaba, ella se quejaba mucho, en cambio mi tío tenia el rostro como enloquecido, y empujaba fuerte su cadera contra ella, te gusta eh? gritaba, te gusta jugar conmigo… no sabia exactamente lo que pasaba, solo me quedé  mirando confundida, mientras ellos sin notar mi presencia, continuaban en su faena…

_Tío… esbocé con mi voz casi quebrantada, dejándolos petrificados

_ Sal!! Nena sal!!,  en un segundo estoy contigo, obedece!!

 Salí y me senté junto a la puerta a esperarlo, no supe que mas pasó allá, pero seguí oyendo gemidos y  ruidos…

Esa fue mi primera decepción, una que sellaría mi sexualidad;  mi ídolo me expulsó de la habitación, había preferido jugar con su novia, que conmigo.

Varios minutos después salió, y sentándome en sus piernas me dijo:

_Estas bien princesa?

_Que es lo que hacían? grite enojada,

 _Nada amor solo jugábamos un poco,

_Eso no parecía  un juego reclamé

 Sonriente me dijo _claro que sí,  cuando seas más grande y tengas un novio lo entenderás, y entre dientes murmuró es más de seguro te encantará.

_O sea yo puedo jugar?

_Jajaja no,  princesa no!!…es un juego de adultos

_Y cuando sea adulta jugaras conmigo?

_Ay mi princesa no pongas malos pensamientos en tu tío

Mi curiosidad me hacia insistir en preguntar:

_Jugaras sí o no?

Volvió a reír…ok ok jugaremos cuando seas viejita, pero te aseguro que serás tu la que ya no quiera jugar conmigo.

_Tío y cuándo…

_Shhhhh  mi amor deja de decir esas cosas, basta!! Me dijo mientras me premiaba con un beso en mis cachetes.

Me alzó en brazos y me dijo, no le digas nada a mamá, podría retarme, así que tendrás que guardarme el secreto, compungida asentí. 

Nunca se lo dije a nadie, temía que mi tío ya no viniera de visita los fines de semana, y a pesar de todo yo le quería mucho, sin embargo su novia dejó de agradarme, la odiaba cuando él dejaba de prestarme atención por besarla. Me sentía desplazada, era una intrusa que había entrado a mi familia a robarme su cariño.

Necesitada de afecto paternal, confundía las cosas; mi mente  había quedado marcada y esa imagen expulsándome de la bodega, era el recuerdo latente de que yo no era su preferida, y eso dolía porque  yo  adoraba a mi tío.

Pasaron varios veranos, llegaron nuevos inviernos, así como nuevos rostros a la familia, novia tras novia decepción, tras decepción, y un dolor en mi corazón porque siempre había alguien que arrebataba mi lugar.

Recuerdo que sentada en las escaleras, solía contemplar sus caricias cuando se recostaban en el sofá; otras tantas veces los veía escaparse a la bodega…. sentía curiosidad de lo que pasaba allí, sin embargo, entre mi tío y yo jamás sucedió nada  que nos diferenciara de una familia normal.

Nuestra historia inició cuando yo contaba con 18 años, me había convertido en  una jovencita inquieta en cuanto a la sexualidad,  mi cuerpo gozaba de nuevas sensaciones y tenía una curiosidad enorme, que los conceptos moralistas con que fui educada no lograban aplacar.

Debo mencionar que mi madre me concibió siendo muy joven y tubo que afrontar mi crianza prácticamente sola,   quizá por eso, en un intento de protegerme, me cuidaba al exceso de restarme total libertad, de forma que escasamente tuve contacto con chicos, lo cual en lugar de mantenerme ajena al erotismo, mas bien se convirtió en el desencadenante de una historia prohibida.

Para aquel entonces mi tío tenia 32 años y yo 18, y claro seguía amando su compañía, no pensaba que la falta de una imagen paterna a algunos nos puede afectar tanto; y aunque él cumplía esas expectativas, no entiendo porqué yo lo miraba de manera equivocada, no podía evitar sentirme atraída y  mi cuerpo ya me daba las armas para llamar su atención…

Martín acostumbraba llegar algunos fines de semana a casa, pero en ocasiones consciente de que mi madre por sus turnos de trabajo llegaría más tarde, solía lloriquearle por su compañía. En ocasiones quizá por el cariño que me tenía se dejaba convencer, así fue como  logré que sus ojos empezaran a fijarse en mí.

Aquella tarde, salí a recibirle abalanzándome sobre él, llevaba una pecherita y apenas vestía una bombachita corta, me refugie en sus brazos hundiendo mi rostro en su cuello, le rozaba con mis pechos y haciéndome hacia atrás quedaron a la vista de sus ojos; virginales,  duros, erguidos, vestidos del esplendor de la juventud  y sintiéndose un poco incómodo  dijo:

_Vaya ya eres una señorita, no se como ha pasado el tiempo, casi sin darme cuenta…

Mientras fui a traerle una bebida, se recostó en el sofá, sentí sus ojos acompañando mis pasos, mi cintura se marcaba y mis caderas revelaban las formas de mujer, aquella bombachita holgada dejaba ver mis muslos y al caminar se me metía dejando ver una parte de mi trasero, volteé y en una mezcla de inocencia y picardía susurré:

_Te parezco linda?

No resistió mirar mis teticas paradas y mi vientre desnudo casi hasta mi pubis, me estaba premiando con lo que yo mas deseaba: sus ojos sobre mí, carraspeó al saberse descubierto y algo nervioso dijo:

_Si…ssi..Pero vas a resfriarte deberías ponerte algo encima.

_Porque habría de hacerlo? si creo …que te gusta verme así…

Me miró con un brillo diferente, como si un mal pensamiento al fin fecundara en su cabeza.

_Que dices, niña que dices, protestó mientras se enderezaba                                                                                                          

_Solo digo que ya no soy una niña…. ni lo parezco, no crees?

_Si princesa tienes razón, ya eres una mujercita y estás más hermosa que nunca

Esas palabras me sonaron a gloria, al fin tocaba las puertas de esperanza que desde hace tanto había tratado de empujar y que su cerradura nunca cedió, ahora gracias a un par de pechos y una bonita cola, se me abrían de par en par…

Me recosté en el sillón, dejando mi cabeza sobre sus piernas, tomé su mano obligándola a reposar sobre mi vientre, me gustaba esa sensación de tibieza, que solo sus roces me provocaban, su otra mano acariciaba mi cabello, y yo me sentía naufragando en los cielos.

En realidad, pese a tener ese aire de chica mala, era mas inocente de lo que yo misma creía, tanto que apenas empezaba a descubrir ese aleteo en el abdomen, que se siente cuando se está cerca de alguien especial; mi corazón bombeaba de manera diferente, como si a momentos se descompasara su ritmo.

_Toca tío, toca como late tan fuerte mi corazón

Tímidamente acercó su mano poniéndola en la parte superior de mi tórax.

_Es un poco más abajo dije, ayudándole a poner su mano más cerca de mi pecho…

Su palma quedó abierta casi abrazando la totalidad de mi seno, sus dedos me palparon suavecito,  rozaba casi imperceptiblemente como si tuviera miedo de sentirme; mi corazón latía aun mas de prisa tanto que parecía palpitar también entre mis muslos….ajusté mis piernas apretando mis posaderas y al moverme agarró de lleno mis tetitas  unos segundos, los segundos mas calientes de mi vida.

Descuidadamente movió sus dedos suavecito, pellizcando mis pezones, lo suficiente para hacerme gemir por primera vez, bajó su mano hacia mi vientre y volvió a subirla hacia las fronteras de mis senos, escabulléndose por debajo de la blusa; cerré los ojos, quería seguir soñando con sus dedos de algodón, que me regalaban esa sensación desconocida.

Me torcí un poco y volví a gemir, su mano temerosa emprendió la retirada hacia mi vientre, subía a mi abdomen y bajaba cada vez mas profundo, hasta rozar las escasas pelusas de mi pubis,  temblaba como una hoja arrasada por una fuerte borrasca, la borrasca de la  excitación.

Mis muslos desmayaban con el ligero roce de sus dedos, perdían fuerza y se abrían al placer, su índice hurgoneó bajo mi bombacha, profanando los senderos de mis labios. Caminaba desde mi pubis, hasta rozar mi orificio trasero, y como si a medio camino perdiera el ánimo  buscaba un refugio para descansar dentro de mi vagina.  No encontraba espacio, mi entrada mas que estrecha estaba cerrada, empujaba despacito buscando mi orificio y eso me causaba un poco de dolor, pero estoicamente resistía dejando que se adueñe de mi, su índice insistió, entraba suave abriendo mi canal, salía y volvía a ingresar, una…dos…mas veces…nunca había sentido nada tan delicioso y facilitándole  las cosas me abría aún más.

Jugó un poco más arriba, allí, en el botón que esconden mis labios, lo acarició con suavidad, moviéndolo de un lado al otro, perdí el sentido de la realidad y me hundí en un sueño como si cayera en un abismo profundo de placer y me nacieran alas  de felicidad, mi cuerpo no resistió mucho esa sensación, los estímulos en mi clítoris y los masajes en mis pechos, me llevaron a descubrir el mas delicioso de los placeres carnales.

Convulsionaba mi pelvis, arrancándome más palpitaciones, me abría con desesperación buscando alargar esos segundos, su palma frotaba mi vagina, proveyéndome de más, hasta que de mis  entrañas destiló toda mi esencia, bañando su mano en mi despertar de mujer.

Lo alcé a mirar, como si quisiera decirle tantas cosas guardadas, pero solo me perdí en su dulces ojos; acercó sus labios a los míos, y rozándolos apenas, recibí mi primer beso, extrañamente después…de mi primer orgasmo.

Me abrazó con ternura y tomándome en brazos me llevó a mi habitación,  me recostó y me besó en la frente,

Descansa amor, estaré abajo.

Me estiré en mi cama con el trofeo de una sonrisa iluminándome,  giré hacia el velador, eran apenas las ocho, demasiado temprano para dormir, y  me dispuse a regresar con él.

Caminé  por el pasillo llegando al primer escalón, desde allí se vislumbraba la sala iluminada tan solo por el reflejo de la tv, en una esquina estaba ubicado un pequeño bar, Martín sostenía una copa de licor, se lo tomó de un solo trago y golpeando sus puños contra la madera, le oí decir.

_Qué diablos estoy haciendo? Es mi sobrina,  mi  so… bri… na, parecía repetirse a si mismo una y otra vez.

Me quedé sentada en las escaleras como cuando era chica, sin saber qué pensar ni qué hacer, sientiendo que las puertas de la felicidad se me cerraban de nuevo.

Se tiró sobre el sofá, lanzó sus zapatos por el piso,  y bebió otra copa más, sentí ganas de abrazarle y decirle que todo estaba bien.

Me quité las sandalias y bajé despacio las escaleras, quedamente me acerqué al sillón hasta quedar tras él  y cubriéndole los ojos, pensé sorprenderle, pero fui yo la que se sobresaltó, tenía el pantalón bajado con la mano en su pene, estaba levantado y agarrándolo por la base lo oscilaba de arriba abajo en rápidos movimientos, y entre gemidos y gemido musitaba Dianita…

Dianita, mi nombre… sí, al fin al fin pensaba en mi…

_Aquí estoy tío…dije dulcemente maliciosa y sin quitar la vista de su pene, acomodé  mi mano oscilándolo como el lo hacía

Ahhh  preciosa, ahhh será mejor que subas o  tu habitación o…o no respondo por mi

Casi no escuchaba sus intentos por convencerme de salir, no, esta vez, no me dejaría tras las puertas escuchando sus gemidos, esta vez sería yo quien le regale placer.

_Enséñame tío…enséñame como hacerlo…

Me miró con aquel gesto de perverso que hace tiempo yo había visto en la bodega, y en ese momento sentí que al fin tenia el lugar que yo quería.

Cerró los ojos como si quisiera olvidar nuestro pecado filial, pero qué valores morales podrían permanecer en pie cuando lo que hacía en ese momento era pensar con su pene, si con aquel pene que a mi contacto se ponía mas duro, como si mis manos tuvieran el poder de agrandarlo,  de ponerlo aun más hermoso.

Era enorme sin duda, al menos a mis ojos en aquel tiempo, de él colgaban sus testículos, que lo hacían aún mas impresionante, su pubis estaba cubierto finamente por vello; lo  acariciaba descubriendo todo  lo que esconde un hombre bajo sus pantalones. Llevé mi mano a su falo y él colocó la suya por encima enseñándome el movimiento de masturbación; tan solo con un par de movidas se mojaba, sus  líquidos me ensuciaban la mano y su aroma extraño no hacia sino provocarme ganas de descubrir su sabor. Introduje una porción  y mi tío gimió como loco, así supe que debía seguir, lamí suave, limpiándolo de sus fluidos, y a medida que llenaba mi boca, sentía mas deseos de comérmelo, torpemente jugaba metiéndolo y sacándolo de mi, estaba haciendo una mamada, y descubriendo que con chupar ese pedazo de carne, mi cuerpo empezaba a pedir mas caricias. Unos segundos más y se contrajo apercollando mi garganta; había logrado que explosione, su lava tibia se disparó salpicándome el rostro.

_Lo hice bien tío?

_Mejor que cualquiera chiquita, balbució mientras recuperaba el aliento.

Su mentira piadosa, me incitó a lamer todo residuo de aquella rica golosina que embadurnaba su miembro.

Me acostó sobre su regazo, y quitándome la bombacha, jugaba en mi sexo,  me mojé otra vez y mordiendo mi oreja susurró:

_Eres un chiquilla golosa, mira como te pones tan rápido…

Estaba caliente así que en lugar de avergonzarme  llevé sus manos a mis pechos obligándole a amasarlos  y provocando sus ganas de mamar mis capullos.

_Mi amor, sientes como mi dedo quiere entrar en tu cuerpo?

_Siii…siii tioo, me gusta como lo empujas..

Un día, con esto que tengo aquí parándose otra vez, voy a romper esta cosita apretada que tienes...te lo voy a hundir completito, y vas a ver que rico se siente…

Sus palabras me excitaban tanto, que suplicaba

_Hazlo tío …hazlo…

No mi amor, ahora no,… mi reina solo te cuento lo que te haré para que sigas pensando en ello…

Si su intención era inquietarme, lo lograba perfectamente.

_Ahora tío ahhhh….que sea ahora,

_Jajaja mi niña curiosa, mira que también muero de ganas, pero hay que esperar a que estemos  solos sin que nadie esté por venir, para que sea nuestro momento especial.

Enardecida por las ganas me levanté y adoptando una pose de mujer altanera, perversamente sentencié:

_Es ahora o….nunca…querido tío….

Me atrajo con furia, agarrándome del trasero y levantando un poco mi pierna se zambulló en mi vagina, chupaba con intensidad mi clítoris lamiendo entre mis labios, mientras su dedo me penetraba repetidas veces, su lengua sinuosa se movía en mi entrada saliendo y entrando…

Caímos sobre la alfombra, sus labios me besaban intensamente, deslizaba su lengua conociendo mi boca hasta hacerme faltar el aire, luego mi cuello..Mis hombros…mis pechos, tiraba de mis pez

ones mientras los ensalivaba y succionaba, y mágicamente mis muslos se abrían reclamando nuevamente sus besos, pasaba su lengua por cada espacio que mi sexo le ofrecía arrancando grititos  de placer. Se recostó sobre mí, y empezó a puntear sobre mi entrada, su cabecita empezaba a encontrar el camino, a empujar arremetiendo contra mi virginidad sin lograr desflorarme, a la vez que sus dedos atornillaban mi clítoris; no resistí casi nada, y grité ante la locura de otro orgasmo.

Jadeaba mientras mi cuerpo conseguía el placer que quería, cobrándome el precio de dejarme sin fuerzas…

_Todavía tiene ganas de más mi princesa? o  ya comprende que es mejor que se hagan las cosas como yo le digo

No tenía ganas de responder, el placer aún no abandonaba del todo mi cuerpo

Jugueteando en mis pechos añadió, mijita ahora tengo más derechos sobre ti, así que a obedecer ,decía sonriente mientras palmoteaba mi trasero

Orgullosa como soy, le besé y mordiéndole el labio inferior susurre:

_Esta vez ganas tío, pero esto no finaliza  aquí, ya veras, ya verás….quien termina obedeciendo a quien….

Muchas gracias a quienes tengan la intencion de leer la  segunda parte.


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© LEONNELA

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