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Fecha: 10-Abr-12 « Anterior | Siguiente » en Zoofilia

Vuelven a verla follar con su perro

pitopito
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Segunda parte de "Regreso y a la vez sorpresa inesperada". Una nueva experiencia. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Mi padre me vuelve a sorprender enganchada a Troll.

Hola, de nuevo me encuentro escribiendo uno de los sucesos que me pasaron tras la primera vez que me sorprendieron mis padres follando con mi perro, de eso hace ya cuatro años más o menos, tras aquella vez, ha habido cientos de abotonamientos con Troll, a solas... y en compañía.

Ahora la familia la compone un nuevo miembro, mi hijito de un año, el cual lo engendré con un macho al que todo el mundo llamaba, “el boxer”, por tener la cara como esa raza de perros, además era inteligente, puesto que era profesor de matemáticas, sin pensármelo dos veces me lié con el sin conocer su profesión, sólo tenía intención de querer tener un “perrito”, imaginando que es hijo de Troll.

Primero os contaré lo ocurrido con el profesor: Eran tantas las ganas que tenía de quedar embarazada de mi mascota, mi primer macho, mi perrazo, mi amor, que no sabía como hacer para que ocurriera, ya que dos especies distintas no pueden engendrar, entonces, estuve deambulando por los bares, conociendo hombres, jóvenes, mayores, de distintas edades, algunos de edades... prohibidas... hasta que llegó a mis oídos la existencia de este profesor de matemáticas y fui en su búsqueda.

Tras una larga búsqueda, llegué a su casa, haciéndome pasar por mala estudiante con necesidad de aprender de sus lecciones de matemáticas, iba muy provocativa, ese día no me puse nada de ropa interior, mi busto era lo más provocador, mis pezones apuntaban tiesos, estaba excitada y mi vagina empezaba a emitir fluidos, llevaba en el bolso condones puesto que iba a lo que iba y...

- Buenas tardes, ¿el Profesor Snaider? –me abrió la puerta el y yo haciéndome la ignorante-

- Sí si pase, pero llámeme Boxi, me siento más identificado, es el apodo que todos me tienen en el colegio...

- Oh bien, como quiera, Boxi, venía a que me diera algunas clases sobre ecuaciones, se me dan muy mal los números y me han dicho que usted es bueno.

No me quitaba los ojos de los pezones, y yo cada vez estaba más caliente.

- Claro que le instruiré sobre las ecuaciones, pero antes nos conoceremos un poco, como me conoce y alguna cosilla más, siéntese aquí por favor.

Me señaló un sillón que había frente a otro, supongo que con la intención de observarme mejor, yo en mi papel, me senté y levanté un poco la falda, para enseñar más mis muslos, en cuanto me senté, crucé las piernas muuuy lentamente, dejando entrever mi rasurada vagina.

- Y bien, ¿cómo ha dado conmigo? –preguntó mientras se acomodaba los pantalones y se le podía ver el bulto que se le había formado.

Yo, muy en mi papel, tras la breve charla, me puse las piernas juntas y me acomodé la falda, tras ello, separé un poco las rodillas, y Boxi tuvo que cruzar sus piernas a la vez que se acomodaba su ya bien duro pene, no había vuelta atrás, todo había comenzado.

- ¿No hace un poco de calor aquí?

Pregunté al tiempo que desabrochaba el botón que escondía el canalillo de mis senos, y supuso que se volvieran más vulnerables a sus ojos.

- La verdad es que si, pero ponte tan cómoda como te parezca.

- ¿Tu también te pondrás cómodo? Veo que estás sudando.

- Oh si, ahora mismo -y se puso de pie a quitarse el jersey.

Ahí fue cuando yo me lancé hacia su entrepierna, no quería que se alargara mucho la situación, además de que se notaba que su erección estaba plena, me fui directa a su miembro, lo saqué con detenimiento mientras el observaba y se dejaba hacer, me lo metí en la boca y le dije:

- Uhmmm esto está muy rico, ¿me dejas que me lo coma?

- Mientras solo sea eso, puedes hacer lo que quieras, pequeña diosa.

Y empecé a pasar mi lengua por el glande, por debajo, como sé que le gusta a todos los machos, a la altura del frenillo, ahí estuve recreándome largo tiempo y sentía como le subía la leche por el conducto seminal a través de los impulsos incontenibles de su uretra, sabía que se iba a correr, por lo que me detuve, no había ido a su casa con la intención de darle una mamada, había ido para quedarme embarazada, y una joven como yo, no merecía dejarla escapar un hombre como el, así que me detuve, y casi se vuelve loco, pidiéndole paciencia pasó:

- Mmmm, has estado a puntito, ¿eh?

- No me dejes así, haz que me corra, llevo días sin correrme en un rico chochito, la última alumna falló ayer que iba a venir a ver si le subía la nota y no vino.

- Tranquilo Boxi, todo a su tiempo, así que jugando con alumnas, que bonito ¿las tienes contentas?

- Siii, siempre les subo la nota tras una buena mamada que me hacen, pero siempre son solo mamadas.

- Bueno, mi perrito Boxi, hoy vas a tener algo especial.

Me subí la falda y le enseñé toda mi depilada vagina y culito, pero lo segundo no era lo que yo quería que penetrase, además de que por ahí no se fecunda a una mujer.

- Oooh, que ricura, ahora mismo te lo como y verás como me corro mientras te meto la lengua guapa.

- No no, yo lo que quiero es eso que ha estado a punto de reventar en mi boca, perrito.

- Oooh, siii, ahora mismo traigo un preservativo, porque no quiero dejar mi simiente en ninguna chica.

- Como quieras, siempre que sea yo la que te lo coloque.

Ya lo tenía todo pensado, cuando apareció con el globito, me lo puse en la lengua y con la boca se lo fui colocando muy lentamente en su erecto pene, lo estaba volviendo loco otra vez, mientras se lo volvía a chupar lentamente, lo tenía todo tieso, y echó la cabeza hacia atrás... le di un mordisco en la punta de la goma, hoy tenía que ser fecundada por ese hombre-perrito, no se dio cuenta del detalle, rápidamente me senté sobre su dura polla, la primera de un hombre que entraba en mi vagina y...

- Ooooh que cosa más rica, me encanta botar sobre esta cosa tan dura y larga.

- Siiii, estoy a punto de correrme, sigue así, que lo quiero disfrutar, no vayas tan rápida.

- Siiii, deja que me mueva, yo también... hacía mucho que no sentía algo tan humano como este calorcito.

Cada vez me meneaba a más velocidad, estaba ansiosa por tener toda la leche que decía tenía acumulada de varios días, y lo sentía de nuevo como le subía por el conducto y los impulsos deseando soltar los chorros en mi interior.

- Cooorreteee, siii, échame todo dentro, verás que hijo vamos a tener tan lindooo...

- Nooo, es una pena pero nooo, ufff, me está viniendo... no me aguanto...

Yo saltaba como enloquecida, no podía parar, iba a engendrar un hijo en mi interior y pensaría que sería de mi perrito Troll, así que cuando sentí los primeros chorros de semen me puse a aullar como una loba mientras me sentaba sobre su dura polla que me entraba hasta el fondo.

Ya estaba hecho, seguramente me quedaría preñada, rápidamente me levanté y le saqué el preservativo indicándole que ese recuerdo me lo llevaba, con la promesa de que no haría nada con el líquido que había en su interior (que no había nada, pero el no lo había visto ni lo sabía).

Al poco rato observé como se le había bajado la erección y se quedó dormido como un niño cansado, momento que aproveché para marcharme de la casa en absoluto silencio y repleta de semen.

No volví a verlo jamás, ya que vivíamos en distintas ciudades.

Esa noche llegué a casa, totalmente ardiendo por lo ocurrido esa tarde, así que me llevé a Troll a la habitación, y sin hacer ruido, me levanté la falda, me puse en cuatro patas y...

- Vamos Troll, ya sabes lo que tienes que hacer, hoy “me vas a dejar embarazada”, aunque será un embarazo de nueve meses, no de dos.

En eso Troll, subió sus manos a la espalda y empezó a menear las caderas, rápidamente empitonó a su dueña y amante, ambos empezaron a gemir bajito, para que sus padres, que dormían en ese momento, no despertaran, Troll más bien aullaba bajito, y mientras le metía todo su pene con su bola incluida...

- Como me gusta sentir ese grosor que te sale en la base... como se me derraman las lágrimas de alegría, ufff, asíii, échame todo lo que tienen tus huevos...

Troll seguía en su trabajo sin parar, en cierto momento se puso a espaldas de su dueña, la tenía bien atrapada y pequeños chorros ardientes llenaban el fondo de su vagina.

Estando así, volvió a escuchar otro sonido fuera de la habitación, su padre de nuevo, había ido a ver qué sonaba por aquella parte de la casa... y volvió a ver a su hija enganchada a su mascota-amante, mientras observaba el espectáculo, no quería dejar pasar la ocasión, la hija disfrutaba de tremenda polla y el padre se masturbaba, no pudo aguantar más, entró en la habitación y le puso a su hija el pene en su boca...

- Ahora mismo me vas a chupar mi duro pene, estoy que no puedo más, tu madre sigue con la regla después de tres días y yo estoy que no me sostengo, empieza a chuparme la polla.

De un golpe se vio atrapada por detrás y por delante, el padre se meneaba como si se la follara y dejando descansar su polla en plena garganta se detenía.

- Me vas a asfixiar..., no puedo respirar, más lentamente..., te lo como todo y me lo trago todo pero... más lentamente, no seas burro..., aunque prefiero la polla de Troll, más larga y más caliente… oooh que rico lo que siento.

Eso puso al padre en el límite, empezó a empujar, agarró la cabeza de su hija y...

- Ohhh, el verte así me pone frenético... no es la primera vez ni la segunda que te veo enganchada a Troll..., veo que te gusta..., pero hoy... te vas a tragar todo mi semen.

Y de un fuerte empujón, le hizo atorarse con la polla en su fondo de garganta donde le expulsó tres o cuatro emisiones de semen que no tuvo más remedio que tragarse a la fuerza...

CONTINUARÁ.



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