Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 11.820 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad TodoRelatos (Cams) ]  1.437.970 Miembros | 17.619 Autores | 86.379 Relatos 
NOVEDADES CATEGORÍAS TOP100 AUTORES BUSCADOR
TODORELATOS » HETERO: INFIDELIDAD » SEDUCIR Y SATISFACER A LA MUJER DE UN AMIGO
[ +
CAMS EN DIRECTO DE USUARIOS! [ COMUNIDAD TODORELATOS ] +10 CHICAS EMITIENDO AHORA!
¿Quieres mirar?
¿Te atreves a emitir?



ZONA SEXO

CONTACTOS

SEXSHOP

COMUNIDAD/CHAT

VIDEOS X
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad
Fecha: 04-Feb-12 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Seducir y satisfacer a la mujer de un amigo

Ganliss
Accesos: 32.319
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
 -   + 
Sólo la tenía a ella en mente, una peliroja atlética, y me lanzo a seducirla. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.
Conocía a Gema desde los quince años. Estuve saliendo con ella cuando ambos teníamos 16 años, nos dejamos después de darnos cuatro besos y nada más. Fue como si no hubiese existido ese momento en nuestras vidas. Pocos años después empezó a salir con uno de mis mejores amigos. Se casaron y hoy en día son padres de un niño y una niña preciosos. He pasado mucho tiempo en sus casa y he ido viendo como Gema de ser una niña se transformaba en una MQMF  (mamá que me follaba) o MILF. Gema trabajaba como profesora de primaria y se había quedado sin trabajo hacía unos meses. Por lo que pasaba todas las mañanas ociosa después de dejar a los niños en sus colegios.
 
Después de haberse follado a mi prima como lo había hecho, mi amigo me debía un favor, y ese favor era Gema, la buena de Gema. No era una tía muy extrovertida y mi amigo nunca me había comentado nada sobre sus gustos, pero en realidad me daba igual, quería follarme a esa recatada con todas mis ganas. Tenía que hacer de esa pelirroja de ojos verdes se pusiese cachonda conmigo.
 
Me acerqué una mañana a su casa sin avisar. Sabía que estaría sola y yo me había podido escapar del trabajo para toda la mañana. La intentaría calentar durante tres días y luego esperaría.
 
Llamé a su puerta y preguntó sorprendida tras haberme visto desde la ventana de su chalet.
- Buenos días Carlos, ¿qué haces por aquí?.
- Hola Gema, estaba por aquí cerca y como sé que alguna mañana estás en casa he venido a probar suerte y que me invitaras a un café.
- Me pillas de cacharreo en la cocina y tengo unas pintas!!. Pero venga pasa. – Y me abrió la puerta exterior. Me esperaba en la puerta con una camiseta holgada de Mickey y unos pantalones anchos, en chanclas y con su pelo medio rojo recogido en una coleta. Nos dimos dos besos como de costumbre, pero esta vez puse mis manos en sus caderas en un signo breve, y me animó a entrar.
 
Estuve en su casa unas dos horas en las que estuvimos en la cocina hablando, tomando café, riendo y entre todo ello, bromeando, rocé sus brazos, toqué sus manos, pegué mi cuerpo al suyo y mi paquete se encontró con su culo un par de veces. Todo ocurrió como si pareciera fortuito. Y durante mi visita no oculté mi erección de su vista, pero sin exhibirme. Sabía que me miraba cuando no estaba atenta de ella. Me marché posando mi mano en su cintura al darle dos besos de despedida.
- Esta semana voy a estar por aquí. Tú haz tu vida y si me puedo pasar y estás, nos tomamos otro café que ha sido divertido. – Le dije mientras marchaba, sin esperar su respuesta. Me fui muy cachondo. Gema había adelgazado unos kilos desde que no trabajaba y podía hacer deporte, y su cuerpo se intuía sensual bajo sus holgadas ropas. Su cara estaba menos redonda y sus ojos verdes brillaban en medio de ella.
 
Al día siguiente volví más o menos a la misma hora. Toqué el timbre y Gema respondió al rato.
- Hola Carlos, pasa. – Y me abrió. Ese día llevaba puestos unos pantalones de algodón rectos algo más apretados que los del día anterior y una camiseta de manga corta deportiva más ceñida a su cuerpo. Sus chanclas habían dado paso a unas zapatillas de correr. Y su pelo caía liso y rojo un poco por encima de sus hombros.
- Hola Gema, he venido a por el café. – Dije para después darla dos besos acercándome un poco más a ella pero sin rozarla, únicamente mis manos se volvieron a apoyar en sus caderas.
- Pasa, iba a marcharme en un rato pero ya que estás aquí, vamos a tomarnos ese café.
- Oye, Gema, estás muy guapa, ayer no se te notaba mucho, pero tienes un cuerpazo. – Enrojeció
- Bueno, una tiene lo que tiene.
- Pues estás genial. Ahh, y el pelo muy chulo.- le dije a la vez que la guiñaba un ojo. Ella se toco el pelo con una mano.
 
Pasamos otro par de horas, de la misma forma que el día anterior, pero la tocaba un poco más, rozaba más mi cuerpo con el suyo y mi erección la debía de notar más porque la tuvo más cerca en algunos momentos breves. Pero todo era muy natural y fruto del momento. Y por mi parte todo eran elogios hacia ella y su belleza. Al despedirme dejé caer uno de mis besos cerca de la comisura de sus labios, un brevísimo instante. No dije nada al irme mas que un simple Ciao, pero soportando un calentón de demonios. Gema estaba muy buena, los años la habían sentado muy bien. Ahora era una mujer con aspecto jovial. Con tetas como melocotones y un culo que se adivinaba bien firme. El deseo de ella no me iba a abandonar sino que iba a aumentar.
 
Al tercer día, volví a la misma hora. Gema me esperaba y abrió rápido para que pasara. Me esperaba junto a la puerta con unas mallas grises claritas que mostraban sus delgadas y fuertes piernas que no llegaban a juntarse en su entrepierna. Una camiseta blanca de tirantes de lycra cubría su pecho bien ajustado y las mismas zapatillas del día anterior.
- Pasa, ya tengo todo casi preparado, hoy no vamos a tomarlo en la cocina, que parece que no tengo casa. – Dijo mientras se giraba bastante antes de que yo llegara mostrándome su trasero. Al ver ese culo noté un escalofrío que me recorría y no pude evitar que se me escapara un wowww que ella no oyó.
 
Una vez dentro se giró para saludarme. Me adelanté y la di un solo beso en la mejilla que la dejó un poco descuadrada. No sé lo que ella tendría en la cabeza.
- Estás increíble, Gema, casi se me cae la mandíbula cuando te he visto. Tienes que tener a todo los tíos de por aquí locos.
- Los hombres ya no se fijan en una mamá casada como yo. Estoy con estas pintas porque pensaba salir a correr un poco cuando te marcharas y es muy cómoda.
- Pues yo soy hombre y ahora mismo al verte eres una de esas cosas que una vez que las miras no puedes evitar dejar de admirarlo.- Dije en tono severo mientras la miraba de arriba a abajo.
- No  seas tonto, ¿desde cuando te has fijado tú en mí?.
- Pues ahora no puedo dejar de hacerlo. Y por cierto me gusta más la cocina para el café.
 
Pasamos otro par de horas en la cocina. Cuando hablaba la miraba a los ojos y a la boca. Se había empezado a acercar ella a mí, me daba golpecitos en los brazos y en el cuerpo, ya estaba más receptiva e incluso creía que se estaba insinuando a veces. Tenía que dejarla bastante claro lo que había venido a buscar. Y se me presentó la situación para hacerlo, o bien lo preparó ella. Abrió uno de los estantes superiores para coger unas galletas. Estiro los brazos y se puso de puntillas.
- Están muy arriba, ¿las coges tú?.- Y se quedó donde estaba. Me acerqué rápido hacia ella colocándome a su espalda a la vez que levantaba un brazo para coger una de las cajas. Por supuesto que apoyé mi pene con una tremenda erección en su culo.
- ¿Cuales son las que quieres sacer?. La dije mientras seguía con mi polla presionando en su culo.
- Las de la caja roja. – Me dijo mientras miraba hacia atrás y me frotaba su culo en el paquete muy despacio.
- Ya las tengo. – Y me separé de ella para volver a acercarme a la isleta central de la cocina. Ahora ya sabía lo que quería, y creo que mis posibilidades de lograrlo habían aumentado mucho. Ahora Gema ya estaba cachonda.
 
Ese día me despedí cortésmente. El jueves no pasé por allí. Seguro que habría querido verme y al no hacerlo se habría puesto a pensar. ¿Se liaba conmigo o no?. Si el viernes me esperaba en casa para el café, ya sabría cual había sido la respuesta a su pregunta.
 
El viernes fui a su casa un poco más tarde de la hora a la que había estado yendo. Llamé y pasó un buen rato hasta que sonó la voz de Gema.
- Pasa Carlos, te estaba esperando. – Abrió y pasé hasta la otra puerta donde me esperaba con unos leggins negros y una camiseta blanca de algodón con tirantes. No llevaba sujetador y se le marcaban las tetas. Llevaba el pelo recogido con una pinza dejando caer mechones a los dos lados de su cara. Mi polla empezó a tensar los botones de mis pantalones.
 
Cuando llegué a su altura fue ella la que se adelantó y me dio un solo beso en la mejilla. Eso era un “Sí quiero” con todas las letras. Mientras hablábamos yo sólo pensaba en el momento para acercarme a ella. Cuando se sentó en la encimera de la isleta justo en frente de mi con sus rodillas apuntándome, puse mis manos en sus rodillas y la fui abriendo las piernas mientras me acercaba a ella. Acabando entre sus piernas. Levanté una mano para quitarle un mechón que se cruzaba por su cara. Miré sus ojos un instante y la besé. Su boca era húmeda y suave. Ella me besó a la vez cogiendo mi cara entre sus manos. La atraje hacia mí juntando mi entrepierna con la suya. Frotándonos el uno contra el otro. Un beso largo, pegados, moviéndonos, en el que pronto las manos empezaron a acariciar el cuerpo entero del que teníamos pegado. Gema levantó sus brazos y tiró de su camiseta hacia arriba, quitándosela, y tirándola hacia atrás. Me quedé alucinado con sus tetas. Tenía los pezones grandes y sonrosados. Yo hice lo mismo con la mía y volvimos a juntar nuestros pechos ahora desnudos. Ella se adelantó y fue a poner su mano sobre mi abultado paquete. Me la acariciaba mientras yo pasé a coger sus tetas en mis manos. Las apretaba fuerte porque eran deliciosas. Seguíamos besándonos, sin haber dicho una palabra.
 
Llevé una de mis manos a su entrepierna y comencé a presionar su sexo con mis dedos. Se notaba caliente pero no estaba muy mojada. Nuestra respiración se volvía más agitada. Metió su mano por dentro de mi pantalón y me agarró el pene. Yo hice lo mismo metiendo mi mano bajo su ropa y tocar su coño dándome cuenta de que no llevaba bragas y de que estaba más caliente y mojada de lo que creía. No podía aguantar un calentón así. Y creo que Gema tampoco.
 
- Esto es lo que querías, ¿no?. Querías ponerme cachonda para follarme. – Dijo agitando su mano lentamente dentro de mis pantalones.
- Ya venía cachondo el primer día y me ponías más y más cada día. Sólo he estado pensando en que folláramos durante toda la semana.
- Pues ya me tienes. Dudé en un momento y me di cuenta de que sólo había estado con un hombre en mi vida. No quiero lamentarme cuando sea demasiado tarde y quiero que me folles porque estoy muy nerviosa y cachonda.
 
Nos deshicimos del resto de la ropa que llevábamos. Se volvió a subir en la encimera y abrió sus piernas para mí.
- Tienes un coño precioso – La dije cuando vi su carnoso chocho brillante.
- Pues no está aquí sólo para que lo admiren. Ven aquí, que a los dos nos va a explotar algo.- Dijo mientras miraba mi sexo que tenía pequeñas contracciones.
Me deslicé en su más profundo interior tras presionar con mi capullo en su entrada levemente. Tuve la sensación de haber metido mi polla en una jugosa fruta caliente. Un solo gemido de dos bocas distintas. Mil gemidos. Dos cuerpos retorciéndose como si estuvieran en medio de una batalla. Librándola. Me hundía dentro de ella acelerando, frenando, volviendo a acelerar. Ella también movía su pelvis para acogerme dentro, abrazándome con sus piernas.
 
La levanté de la encimera apoyando mis manos y agarrando ese esplendido culo. Debió sentir que levitaba sobre mis manos con mi pene clavándose en ella, más fuerte y más rápido, furiosamente. Se agarraba con desesperación a mi cuello  y jadeaba sonora y excitadamente. Dejó caer su cabeza  sobre mi hombro cuando el orgasmo llegó a su cuerpo de lleno. Seguí llenando su coño con mi polla mientras notaba como se aflojaban los músculos de su cuerpo.
- Para ya que me matas, dios, qué polvazo me acabas de echar. – Decía mientras yo las estaba dejando en el suelo y dándola la vuelta.
- Todavía no, aún no hemos terminado.
 
Bajo su mirada de incógnita se fue poniendo a cuatro patas mirándome hacia atrás. Volví a meter mi verga en su chocho que tenía pequeñas goteras. Gimió fuerte. Saqué mi pene de ella y lo dejé con la punta en su entrada. Enseguida empezó a empujar con su culo hacia atrás para metérsela entera. Yo permanecía quieto mientras dejaba que ella se la metiese a su gusto. Me enloquecía ver a Gema de esa manera, empujando y empujando todo su cuerpo contra mí, agitándose su rojo pelo. En mis testículos sonó la alarma central y no pude evitar decirla.
- Gema, me voy a correr, dame más fuerte. – Y ella aceleró gimiendo y moviendo su culo. Llamaradas de blanca viscosidad fueron saliendo de mi polla mientras ella no dejaba de follarme, removiendo mi abundante corrida en su interior.
- Yo también me corro espera un poco.-  Ella se volvió a correr escandalosamente instantes después.
 
Me fui levantando y ella desde el suelo se acercó gateando para coger mi polla y empezar a chuparla. Con la otra mano se hurgaba en su sexo recogiendo esperma que luego chupó también.
- Tengo ganas de saber como saben otras leches. La tuya me gusta. ¿Cuando va a ser la siguiente vez que me la des?. – Me preguntaba con la polla casi desinflada en la mano.
- ¿Te viene bien toda la semana que viene?. – Pregunté a su vez.
- Perfecta.
 
Las dos horas del café de la semana siguiente las pasamos follando. Al segundo día me dijo que le gustaría que la hiciese fotos y algún video con el móvil  durante mis visitas. Ella se corría repetidas veces e iba encontrando nuevos placeres. Y yo lo hacía por todo su cuerpo y su interior. Me descargué en lo más profundo de su culo después de haberlo lamido, masajeado, forzado y taladrado. Al igual que yo masticaba su clítoris y su raja hasta que me tenía que apartar a la fuerza. Ella me hacía mamadas tan interminables, profundas y húmedas que dudo que lo olvide en la vida. Además de porque tengo un video de una de ellas, una que termina con una terrible corrida en su cara. A Gema le gustaban las fotos en las que tenía mi semen en alguna parte de su cuerpo. En las fotos de esa semana mi leche aparecía en su cara, en el interior de su boca, en sus tetas, antes y después de esparcírselo por el pecho, chorreando desde su culo y cubriendo su chocho y parte de su abdomen. Mi favorita es una en la que aparece mirando con sus profundos ojos verdes a la cámara mientras se ve su lengua apoyada en mi capullo y chorros de semen recorren su cara y su boca.
 
 

Nuevas series de Videos Amateur
Los reyes del fuking en Internet!.

Haz click aquí para entrar!

© Ganliss

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (5)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Ganliss
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.
LWNET 1999-2014 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)