UNA ESCLAVA PARA ALEX
Hola, les recomiendo que antes de leer este relato lean
EL
CHANTAJISTA I , ya que esto es lo que pasó al día siguiente de la primera
llamada del misterioso Chantajista.
A la mañana siguiente me despertó el teléfono, era mi Alex
para avisarme que llegaría ese día como a las 2:00 p.m. y que necesitaba que le
enviara a alguno de los choferes de la oficina para que lo recogiera en el
aeropuerto.
Cerré el teléfono y me quedé sentada al borde de la cama
recordando lo que sucedió la noche anterior. A pesar de que había disfrutado
sentía un gran remordimiento por haber traicionado al gran amor de mi vida.
Como todas las mañanas me levanté y me puse mis shorts y
zapatillas (tenis) y salí a correr por el vecindario. Al regresar al apartamento
ya había llegado la empleada (maid). Decidí que no iba a pasar esa mañana por la
oficina. Me iba a quedar en casa para recibir a Alex. Le informé a la empleada
que podía retirarse a las 12:00.
Yo misma me preparé el baño con sales aromáticas y aceite
para dejar mi piel suavecita. Me puse a pensar en una forma para compensar a mi
esposo por lo sucedido la noche anterior. Cuando tuve ordené mis ideas salí del
baño y llamé a la oficina para saber cómo estaban los negocios, pedí que
enviaran un chofer a recoger a Alex y revisé mi correo.
Luego de que la empleada se retiró empecé a maquillarme, esto
es algo que me encanta desde adolescente. Destaqué mis ojos con exceso, quería
lograr un maquillaje a lo Cleopatra, esto me tomó mucho tiempo, pero me quedó
muy bien.
Cerca de las 2:30 p.m. me vestí. Hacía un par de meses había
tomado clases de Belly Dance (danza del vientre) y destaqué en mi clase. Siempre
he sido buena para el baile y la expresión corporal. Quizás de haber estudiado
Administración de Negocios habría tomado la carrera de Danzas.
Cuando estaba en el curso, Alex me trajo de Emiratos Árabes
Unidos, un bello vestido de odalisca, pero con tanto ajetreo que tenemos con los
negocios yo no lo había estrenado. En esta ocasión me lo puse, no voy a perder
el tiempo describiéndolo, sólo les diré que estaba completo: el top, el pantalón
semitransparente y el adorno para la cabeza.
Saqué mis cascabeles y me los até a ambas piernas y muñecas,
al igual que me puse sobre las caderas un cinturón que tintinea. Puse música
apropiada, encendí incienso y esperé. Me moría de los nervios, de verdad quería
agradarle.
Sentí la puerta del apartamento cuando se abrió. Me paré del
sillón y esperé por mi amor parada frente la puerta del cuarto.
Por supuesto se sorprendió mucho al verme así, me abrazó y me
besó. Me incliné ante él en una reverencia y le dije: Alex, hoy soy tu esclava.
No tienes que hacer nada yo lo haré todo por ti.
Le quité la ropa, nada más le dejé el calzoncillo y lo llevé
al baño, el cual ya estaba preparado. Terminé de desnudarlo y extendí sobre su
cuerpo aceite. No toqué para nada su verga, pasé por ella como si no existiera,
pero ya empezaba a ponerse erecta. Se metió al jacuzzi y le alcancé una copa de
champaña.
Empecé a bailar. Mis caderas se meneaban y mi estómago
bailaba al son de la música árabe. Alex me miraba con ojos embobados desde el
jacuzzi. Mis brazos se movían como serpientes, los cascabeles tintineaban. Yo
coqueteaba con la mirada, me acercaba al jacuzzi, pero no lo dejaba tocar.
Cuando lo creí oportuno empecé a desnudarme (por supuesto
esto no lo enseñan en las clases jajaa). Primero me quité las mangas del top que
eran desprendibles, luego me acerqué hacia Alex y casi con su cara en mis tetas,
me quité el brasierito que completaba el top.
Me alejé de Alex y seguí bailando hasta que me deshice del
pantalón. Sólo mantuve el tocado, los cascabeles y el cinturón. Bailé un poco
más para él, así, totalmente desnuda.
Le extendí la toalla para que saliera del baño y sequé su
cuerpo con ella. Pude apreciar la hermosa erección que tenía su pene. Iba a
estallar. Me preguntó que qué seguía ahora. Lo llevé a la habitación y le pedí
que se acostara bocabajo en la cama.
Empecé a masajear sus pies y fui subiendo por sus piernas, la
parte trasera de sus mulos. Me subí en él, le masajee las nalgas. Extendía y
recogía mi cuerpo sobre el suyo, dejándolo sentir mis tetas mientras lo
recorrían. Me senté en sus nalgas dejé que sintiera mi coño húmedo moverse en
círculos sobre su culo. Me movía haciendo el Belly Dance en sus nalgas, hacía
sonar los cascabeles.
Terminé el masaje en su espalda y sus brazos y le pedí que se
volteara. ¡No tienen idea de lo rápido que lo hizo! Jajaja.
Esta vez empecé el masaje desde la parte superior de su
cuerpo y sin sentarme sobre Alex. Sólo utilizando mis manos. Acaricié sus
hombros torso y salté a sus piernas. Fui subiendo a sus muslos. Le abrí un poco
las piernas y masajee con mucha delicadeza la cara interna de sus mulos. En esta
parte me demoré un mundo. Cuando él menos lo pensaba tomé sus huevos y los
acaricié. Dio un pequeño brinco, en realidad lo tomé de sorpresa. Los apretaba
suavemente, mientras con la otra mano masajeaba su pubis.
Metí sus bolas en mi boca y lo masturbaba no mano derecha. Me
había encaramado en su pierna y frotaba fuertemente mi coño contra ella. Ambos
estábamos super excitados. Él quería participar, pero yo no lo dejaba. Le decía:
Recuerda, soy tu esclava.
Comencé a mamarle la verga, me la comía completa hasta
sentirla en mi garganta. La besaba, pasaba mi lengua alrededor de ella. La
saboreaba....siempre me ha encantado comerme la verga de mi marido. Es verdad,
no fue la primera que probé, pero en definitiva es la mejor. Siempre lista,
dura, del tamaño justo, todo un caramelo para mi paladar.
Dejé de chuparle la verga y con un solo movimiento me empalé
con ella. Lo hice de espalda a él para que pudiera observar claramente el
movimiento de su verga penetrándome. MMmm subía y bajaba sobre su verga dura .
Me encanta.
Me tomó por la cintura e impuso él el ritmo de mis
movimientos. Me llevó hacia atrás quedando mi espalda pegada a su pecho. Puso
sus manos en mis tetas y me besó....Él apretaba mis tetas y pellizcaba mis
pezones.
Como la posición era un poco incómoda me levanté y me di la
vuelta para cabalgarlo de frente, pero apenas me metí su verga, Alex con un
rápido movimiento, me giró quedando él sobre mí. Levantó mis piernas, las juntó
y las puso sobre su pecho y arremetió con toda su fuerza a mi vagina.
Me daba duro, DURO, y yo gritaba de placer. Sus huevos
golpeaban mi culo y sentía su verga chocar con el final de mi vagina. Se
escuchaba el chapoteo producido por nuestros jugos.
Me abrazó y yo rodeé su cintura con mis piernas y así
acabamos los dos con el orgasmo más intenso que he tenido. Sentí su pene
palpitando en mi sexo y su chorro caliente salir dentro de mí. Nos quedamos así
un rato. Yo sentía como se encogía su verga dentro de mi vagina. No nos
movíamos.
Cuando finalmente se salió de mí, yo, como buena esclava
limpié con mi lengua su verga y me dormí abrazada a su cintura.....
Los invito a leer EL CHANTAJISTA II.