María esa joven de Corrientes y Medrano
La primera vez con Sabrina.
María Laura era sin duda una hermosas mujer, de esas que
hasta las mismas mujeres sienten admiración muy envidiada y hasta agasajada en
todos los lugares donde concurría.
Pero en ella había algo que desencajaba en su interior con
respecto al manejo de su propio cuerpo.
No se sentía llamada ni sexual por los jóvenes, ni hombres
más grandes, amigos y ocasionales festejantes en los bailes. Más bien se sentía
atraída por las jóvenes amigas, lo que a ella misma le producía una rara
sensación pero era notable su impulso de desearlas si ellas eran mayores que
ella.
Había tenido dos novios, pero en realidad era un juego [ casi
preestablecido en el colegio] de la calle Yatay, y ella para no desentonar con
las demás mujeres de su curso, cedió ante el impulso de dejarse llevar por ese
juego, pero al tiempo y a no corresponderse las exigencias amatorias de sus
novios, ellos la dejaban.
Pero teniendo dieciséis años aun era virgen y ya algunas
versiones la señalaban como, algo queda, por no decir estúpida en lo sexual.
En realidad ni ella misma reconocida que era lesbiana, por
ahora de rasgos y forma dormida.
Sucedió que en un caluroso verano que a su casa del barrio de
Almagro, concurrió un lunes bien temprano una mujer algo mayor en reemplazo de
Josefa una adolescente de quince años que atendía las labores simples y
domésticas de esa casa, pues había tenido que partir a Salta y ya no volvería
más.
Sabrina así se llamaba el reemplazo, era una mujer de casi
treinta y tantos años, de físico menudo casi esmirriado, de mirada fuerte y
sensual que de inmediato llamó la atención de María Laura como nadie lo había
logrado jamás, y como correspondiéndole Sabrina se dejó fascinar por esa mirada
y desde ese día, se estableció un puente mágico que ellas dos cruzaron no al
mucho tiempo.
Un ir y venir de miradas se establecieron entre esas dos
mujeres en los cinco siguientes días y ya María Laura no salía de la casa por
nada y con cualquier pretexto ella la llamaba, diciéndole si tal o cual vestido
le sentaba bien, o que ropa ponerse en la mañana.
Cuando Sabrina despertaba a María la miraba en camisón y al
principio disimulaba sus miradas y después de días se la comía con la vista.
Con el tiempo María calculaba el momento en que ella entraría
y dejaba disimuladamente algo abierto su escote para que Sabrina viese eso
senos.
María Laura sentía unas cosquillas en sus senos y luego en su
sexo que una vez retirada de su pieza se masturbaba frenéticamente siempre
sosteniendo la imagen de Sabrina.
Era cuestión de un momento para que ellas dos se encontraran,
y como todo en la vida llega...
Una tarde muy calurosa de febrero, cuando los padres de María
Laura salieron para no regresar hasta muy tarde fue el momento de su vida y el
inicio de una relación que nunca disminuyó con el tiempo.
María Laura llamó a Sabrina con cualquier excusa cuando había
calculado que ya sus padres estarían por la avenida Corrientes rumbo al bajo, a
la casa de su tía enferma.
Sabrina cuando recibió las indicaciones de los padres de
María por todo lo que regresarían bien tarde y que atendiera a María Laura en el
tema de la comida hubo también de administrar, su plan.
Algo después de decirle a María que ya subía a su habitación
Sabrina se había vestido con su uniforme, pero sin ropa interior y colocada algo
de perfume llamativo sobre sus senos y cola, además había dejado a propósito dos
botones desprendidos, que al moverse mostraban sus dos senos desnudos.
Cuando llegó a la pieza tomó la iniciativa, estaba
desencajada pues María Laura le apasionaba y no era tiempo de andar con medias
tintas y tomándole de las manos la besó tan apasionadamente que María al
principio se resistió pero no tardó en abrir también su boca y recibir la lengua
de esa mujer.
María estaba experimentando tanto placer que sus piernas
apenas la sostenían y cuando abrasa a Sabrina ésta como resistiéndose, la
comenzó a desnudar lo que ella se lo dejó hacérselo muy sumisa y mimosa.
Pronto delante de Sabrina aparecieron dos senos hermosos que
tomándoselos con la mano, fue rodeando la aureola formada en sus dos pezones con
sus dedos, mientras a su lengua se apoyó por primera vez en esos senos vírgenes
de María.
Sintió entonces esa muchacha que de desgarraba interiormente
y su sexo se mojó, mas sus fuerzas se terminaron pronto sentándose en la cama
antes de marearse de placer.
Sabrina aprovechando ello, se desnudó completamente y alli
absorta María Laura le contempló por primera vez.
¿Que esperas, María desnúdate? Que me tienes caliente le
ordenó ya Sabrina.
María obedeció sacándose rápido su pollera y su bombacha que
apenas le cubría sus partes, mientras Sabrina cerraba la puerta con llaves por
las dudas.
Y cuando se dio vuelta la pudo ver por primera vez a María
Contempló la hermosa juventud esa joven y su cuerpo tan
simétrico y cuidado, de piel suave con pequeñísimas pecas sobre sus hombros,
además de su sexo abundantemente cubierto con un pelo rizado hermosamente color
miel.
Muy rubia María al desnudarse dejó libre su pelo largo que le
caían perezosamente sobre un seno
Senos en punta que para ese entonces estaba algo rojizos por
la manos de Sabrina y se notaban duros e incitantes.
Sabrina como despertándose de esa visión la tomó suavemente
apoyándola en la cama, ella se dejaba hacer todo mirándola a los ojos
descubriendo experiencias nuevas a cada momento
Sabrina fue subiéndose a la cama y delicadamente se apoyó a
lo largo de ella, empezándole a besar a todo lo largo de su cara
Estaba Sabrina extasiada con esa mujer joven y tan bella mas
de lo que en un principio pensó que ella sería en la cama, porque vestida ya lo
era radiante.
Luego se posó en su boca, mordisqueándola nerviosamente y
apurada como reteniendo los labios y los suspiros de María. María al tiempo tuvo
su segundo orgasmo, pero ahora Sabrina capta el movimiento de la pelvis al
contorsionarse debajo de ella.
Sabrina se asombró al sentirla también ahogarse y pronto se
dirigió absorta a su sexo que lo encontró tan mojado como todo el cuerpo por la
transpiración de esa muchacha.
Olía bien, muy bien a una delicada suavidad que a Sabrina
pronto la conquistó, no sabia que hacer si amarla, si contemplarla desnuda si
besarla desde los ojos tan abiertos a sus pies tan cuidado, era una hermosísima
mujer que mas que amarla era admirarla.
Además el perfume que emanaba su sexo
Suave y sugestivo que sin dudarlo tomó Sabrina con la boca
con desesperación los dos labios de la vagina de María que a ella la impulsó
levemente hacia arriba y dedicándose luego a introducir levemente su lengua en
el interior del canal.
Ya desencajada, de los gritos y hayes de placer de la joven
lo que la expandió al placer supremo fue cuando Sabrina le introdujo por primera
vez un dedo en su vagina.
Soy virgen, mi amor le dijo María pero ten cuidado si me
penetras ahora, me desgarraras estoy muy nerviosa.
Y no sé si ello me dolerá o no, quiero ser toda tuya pero
prepárame,
No a lo bruto ámame como yo te siento ahora Sabrina así me
penetrarás y seré solo tuya para siempre.
Sabrina no sabia si lo que le pasaba era lo más cercano a
estar en el paraíso, todas sus experiencias hubieron de ser con mujeres ya
preparadas y sin tanto cariño
Donde primordialmente estaba el sexo, en cambio María tan
desarmada por placer y en la cama con sus dos piernas abiertas sus senos duros,
tan entregada era un joya que sin duda moldearía pero con el tiempo.
Si, lo haré pero cuando, tu me lo pida María sin temor ahora,
aséeme a mi acabar en tu boca mi cielo, le dijo Sabrina.
Sabrina se levanta acomodándose a lo largo de María
Su sexo apuntaba algo mas arriba de la boca de María que
empezó tímidamente a besarles por el costado de la pierna, aun no se atrevía a
mecerse en esa maraña de pelos enrulados negros
Sabrina algo mas práctica se dejó caer sobre su boca y
tomándola a María de la cola la giró
Ahora ambas estaba de costado en la cama, pero María tenia en
su boca el sexo de Sabrina y empezó primero despacio par luego enloquecerse, a
besárselo.
La comió prácticamente con sus labios para luego remitiendo
lo que María hubo de haber experimentado en ella con la lengua de Sabrina e hizo
lo mismo.
Lentamente entrando y sacando su lengua de la entrada rojiza
de la vagina hasta que Sabrina empezó con una serie de movimientos cada vez mas
fuerte, hasta que gritando le dijo:
Recíbeme en tu boca, María y ésta absorbió con su boca
completamente la descarga de Sabrina.
Alli Sabrina en ese momento sabría que Maria, seria solo para
ella en la vida, pero además ella también estaba sucumbiendo a la seducción de
María Laura...
En la próxima: De cómo María fue desvirgada por Sabrina
Gustavo Gabriel Camisasca
Almagro.
Buenos Aires
Argentina
De cuentos breves de sexo, a la hora de la siesta.
Enero/2003.