Esta historia me ocurrió Hace mas de veinte años y hoy es el
primer día que me decido a contarla. Los nombres no se ajustan a la realidad,
unos porque no los recuerdo y otros porque prefiero no decirlos.
Hice el servicio militar en Sevilla, como estaba a mas de 900
Km. de casa y como era costumbre en mi cuartel, teníamos alquilado un piso entre
varios compañeros. Así podíamos disponer de permisos de fin de semana y dormir
fuera del cuartel.
Un viernes que disponíamos de permiso, salimos por la noche
de marcha. En un local coincidimos con un grupo de chicas, la mayoría de ellas
las conocía de otros días, estuvimos bebiendo y fumando unos porros con ellas
hasta las dos o tres de la mañana, que el bar cerraba. Les dije de seguir la
fiesta en otro lugar pero ellas me dijeron que no, que íbamos demasiado
colocados. Así que se fueron por otro lado todas salvo Ana que se estaba
enrollando con Carlos y se vino con nosotros. La noche transcurría como siempre,
de local en local hasta que cerraban. A eso de las cinco decidimos ir al piso y
Ana se vino con Carlos. Nada mas llegar se metieron en un dormitorio y cerraron
la puerta, nosotros nos sentamos en el comedor y seguimos con las cervezas y los
porros.
No habían pasado ni diez minutos cuando Carlos salió del
dormitorio totalmente desnudo y se encerró en el baño. Yo estaba fumando un
porro y decidí ir a ver que ocurría. Carlos no me contestaba por lo que fui a
ver a Ana. Llamé a la puerta y entré. Estaba en la cama, sentada y cubriéndose
con la sabana. Sus ojos estaban llorosos, le ofrecí el porro que ella acepto y
le pregunté que ocurría. Ella me dijo que Carlos no había podido hacer nada y se
había ido. La calme diciéndole que no tenia importancia, que debido a lo que
llevaba fumado y bebido no era de extrañar. Seguimos hablando y bromeando pero
ella seguía pensando en Carlos y que lo quería hacer con él, yo le dije que en
cuanto estuviese mas descansado y si ella lo excitaba un poco vería como él
respondía y ella me pregunta como podía excitarle, y yo por decir algo sugerí
que se depilase el sexo.
No sé bien como fue la conversación, pero el resultado fue
que le gustó la idea y me pidió que la ayudase. Ella se destapó dejándome ver su
cuerpo desnudo. Era una chica muy joven, luego supe que tenia diecisiete años, y
como tal tenia unos pechos firmes, no era demasiado alta sus caderas eran
marcadas y piel morena. Cogí la afeitadora eléctrica que usaba, ese era el
cuarto donde yo dormía habitualmente, y con el corta-patillas empecé a recortar
sus pelos con cuidado. Al principio ella estaba muy tensa pero poco a poco se
fue tranquilizando, cuando tuve recortada toda la parte superior le pedí que se
abriese de piernas para poder hacer el resto. Así lo hizo doblando sus piernas
para facilitarme el trabajo, una vez acabé con el corta-patillas empecé a
rasurarlo con delicadeza, su coño estaba totalmente húmedo, no sé sí por el roce
de la maquinilla o por la situación.
Estando así entró en la habitación Carlos y a punto estuvo de
salir cuando lo detuvimos y le explicamos que precisamente lo hacíamos para él.
Ana lo acerco hacia ella y empezó a acariciarle el pene. Cuando este empezó a
crecer se lo introdujo en la boca empezando una increíble mamada. En eso yo
todavía seguía con la maquinilla afeitándole el coño y tenia una calentura
imposible de aguantar, así que empecé a acariciar su depilada almeja. Ella lejos
de protestar se contoneaba demostrando que estaba disfrutando así que empecé a
introducir un dedo en su interior, mientras saque mi miembro del pantalón de
deporte que llevaba y empecé a masturbarme. Después de un rato decidí que mejor
les dejaba e indique a Carlos que ya había terminado, él sacó su poya de la boca
y se coloco entre sus piernas, penetrándola sin mas y empezando un mete saca
frenético.
Ana me miró y sonrió al verme con mi poya al aire, me acerqué
a ella. Directamente se la colocó en la boca y empezó a chupar. Yo estaba en la
gloria cuando oí a Carlos emitir unos gruñidos, síntoma inequívoco de que estaba
eyaculando. Inmediatamente se retiró, dejando a la pobre Ana a mitad de la
faena. Lleve mi mano hacia su sexo, manteniendo mi miembro en su boca y empecé a
masturbarla. Su coño estaba caliente y manaba leche de su interior, ella no
tardó en empezar a gemir de placer así que llevé uno de mis dedos hacia su ano y
empecé a dilatarlo. Ella se colocó de lado, para poder mamar mi poya mejor
dejando su ano en mejor posición para poderlo manipular. No me costo introducir
un dedo en él, el semen de Carlos facilitó la operación y ella estaba muy
excitada. Al tiempo que empecé a introducir un segundo dedo, presione su
clítoris lo que le provocó de inmediato un orgasmo. El propio orgasmo facilitó
la penetración así que empecé a mover los dedos dentro y fuera.
Como ella había soltado mi miembro me coloque entre sus
piernas y penetré desde atrás en su dilatado coño sin sacar los dedos de su ano.
Empecé a follarla despacio ya que estaba demasiado excitado y quería terminar en
su trasero. Cuando considere que tenia suficientemente lubricada mi poya, la
saque y apoye la punta en su dilatado ano. En un primer empujón entro el capullo
sin esfuerzo así que poco a poco la fui introduciendo hasta el final y empecé a
follarla.
Mientras tanto Carlos les había contado al resto lo que
pasaba en la habitación, así que Manuel se acercó a mirar, entró justo cuando le
estaba introduciendo mi poya en el culo y sin mediar palabra se saco la suya y
se la puso en los labios a Ana, ella no tardo en reaccionar empezando a
succionar su tercera poya en pocos minutos. Cuando yo eyaculé en su culo y me
salí, él ocupó mi lugar follandosela por su coño pero dedicándose a masturbar su
culo, mientras Miguel ocupaba su lugar en la boca la boca de Ana.
Éramos nueve los que estábamos en el piso ese día, y todos
fuimos pasando por ella dos y hasta tres veces. Yo volví a la habitación mas
tarde en esos momentos Ana estaba sentada encima de alguien siendo penetrada por
el culo al tiempo que otro le magreaba los pechos. Hice que se tumbase en cima
de espaldas, dejando su coño al aire y empecé una doble penetración que le
provocó un orgasmo bestial, ya que no paro de gemir y convulsionarse en todo
momento. Cuando terminamos no podía moverse aun así siguieron follandola durante
horas, ella solo decía basta pero no paro de enlazar orgasmos e iba aceptando
mas poyas en todos sus agujeros. Al final era como una muñeca desmadejada la
llevábamos de una posición a otra como un fardo y seguimos hasta que a nadie le
quedaban ganas o fuerzas para seguir.
Estuvimos follandola desde eso de las seis o las siete de la
mañana y era ya mediodía. La habíamos follado por todos su agujeros e incluso
por su coño y culo al mismo tiempo. Ella se quedó dormida durante varias horas,
hasta que salió del cuarto dando tumbos y oliendo a semen de mala manera. La
acompañe al baño y la ayude a ducharse, no podía casi dar un paso pues le dolía
todo el cuerpo, sobre todo el coño y el culo. Se vistió y le dimos dinero para
que cogiese un taxi.
No la volvimos a ver. Yo me licencie dos semanas después.
Luego me enteré, por medio de una chica con la que mantenía contacto, que había
quedado embarazada y que salió a la luz la juerga. Por suerte cuando llego al
piso estaba demasiado colgada para saber donde era y cuando se fue no debía de
acordarse de mucho. Se monto un buen jaleo ya que ella era menor y se podía
considerar legalmente una violación aunque la verdad en ningún momento paso nada
que ella no consintiese.