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Fecha: 08-Jun-11 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

Obligada a protagonizar una peli porno

Pedroescritor
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Tiempo estimado de lectura: [ 23 min. ]
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Por una deuda de juego, tengo que acceder a que mi esposa sea de manera inconsciente la protagonista de una película pornográfica. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Estaba desesperado. Mi mala cabeza, aquella actitud negligente, me había hundido. No sabía como salir del atolladero. Así fue como comenzó a explicarme Rubén su vivencia para que escribiese este relato sobre todo lo que aconteció aquel 2 de junio de 2011.

 

En mi situación de desempleo, disponía de mucho tiempo libre. Sin duda demasiado. Había pasado ya bastante tiempo desde mi último trabajo. Natalia, mi esposa, doblaba frecuentemente turno en el hospital donde trabajaba como enfermera, lo que nos permitía vivir, aunque fuese con ciertas restricciones.

 

Natalia y yo nos habíamos casado jóvenes. Ella se mantuvo virgen hasta el matrimonio y pocos meses después de la boda quedó embarazada de la que al final sería nuestra única hija, Cristina.

 

Habitualmente acudía a jugar alguna partida de poker en los sótanos de un bar cercano. Por mi carácter frío y calculador, casi siempre ganaba pequeñas cantidades que me permitían mantener mis gastos, hasta aquel fatídico día.

 

La tarde anterior Natalia estuvo trabajando y comencé perdiendo el poco dinero que llevaba. Regresé tres veces al cajero hasta que agoté la cuenta corriente. Dada mi desesperación, pedí dinero a un usurero que lo prestaba a intereses inconcebibles. Debería devolverlo al día siguiente, algo que se antojaba complicado, ya que no sabía de dónde sacarlo.

 

Estábamos a finales de mayo. Nuestra única hija, que acababa de traspasar la mayoría de edad, se encontraba estudiando en Madrid y afortunadamente, todos sus gastos estaban pagados hasta fin de curso, pero aquello que había pasado, me ocasionaría probablemente graves consecuencias ya que sabía que aquel malnacido me obligaría a pagarlo en breve

 

Salí a pasear para despejarme. A los pocos metros de casa vi a Gabi, el usurero, acompañado por dos esbirros más. Intenté cruzar de calle, pero se me echaron encima y me “invitaron” a entrar en su coche. Querían el dinero, a lo que respondí que necesitaba unos días más.

 

  • Te daremos una semana. Ya sabes que a eso tendrás que añadir los intereses. Aunque te voy a ofrecer una solución. Estamos buscando una mujer madura, atractiva, para una película para adultos. Por lo que sé, tu esposa cumple con los requisitos.

  • Mi esposa es una mujer decente. – Respondí airado. – Te devolveré el dinero, no te preocupes.

 

Me explicó que era una película que se rodaría para colgarla en internet, en el mercado extranjero, por lo cual no se vería en España. El argumento sería de una mujer, a quien sus dos hijos la drogaban para abusar de ella. Por ello, no sería necesario que Natalia estuviera consciente para la grabación, sólo precisaban de mi autorización y colaboración.

 

No presté demasiada atención y cuando terminó la reunión comencé a buscar el dinero de manera activa, aunque no era posible. Pasé un fin de semana bastante agobiado, y el lunes siguiente, al bajar a la calle, volví a encontrarme a los tres hombres, y de nuevo, tuve que acompañarles al vehículo.

 

Fueron menos amables que el primer día al decirles que aún no disponía del dinero. En el coche, me dieron dos fuertes golpes en el estómago, y Gabi me habló claro.

 

  • Mañana quiero el dinero, o tu colaboración para que tu mujer protagonice la película. De lo contrario, tu hija, tu mujer, tus padres, tus suegros, comenzarán a tener graves problemas.

  • Pero mi esposa tiene 42 años. ¿A quién pude interesar una mujer de esa edad?

  • Te equivocas. No sabes el éxito que tiene una madura con un cuerpo como el de tu esposa. Pero quizá preferirías que la protagonista fuera tu hija.

 

No contesté y al salir volví a buscar una solución de forma desesperada. Hice un par de intentos más para conseguir dinero pero resultaron infructuosos. Aquella noche no pude dormir. No podía hacer aquello a mi mujer, pero tampoco encontraba otras salidas

 

Natalia es una mujer rubia, no muy alta, con generoso busto. Muy tímida, tanto que jamás se había llegado a poner en top less en una playa. Y ahora hacer una película............... Qué locura¡¡¡

 

Agotadas todas las alternativas, estaba obligado a aceptar la forma de pago que me había ofrecido el usurero. Mi único consuelo era que ella no se iba a enterar de nada. Pero, ¿ y yo? ¿Cómo iba a soportar semejante humillación? Debería estar delante para no dejarla sola.

 

Me adelanté y llamé a Gabi por teléfono. Una hora después estábamos reunidos en un piso que utilizaba como oficina, donde me explicó todos los detalles y me explicó la forma de hacerlo.

 

Será en tu casa, y tú le echarás el contenido de este frasco en una bebida. Natalia tomaba todas las noches, después de cenar, una infusión relajante, por lo que pensé que el somnífero lo aplicaría ahí. Después, una vez dormida, llamaría por teléfono a Gabi, que subiría con el cámara y los jóvenes actores.

 

Lo haríamos al día siguiente por la noche, el jueves 2 de junio, ya que al día siguiente Natalia no trabajaba y podría descansar si tenía alguna molestia después de aquella noche tan agitada,. La ropa que debería llevar sería a mi elección, pero reducida a dos prendas, una camiseta y unas bragas.

 

Pasé el resto de la tarde muy nervioso. Deseaba que todo pasase lo antes posible. No veía el momento de terminar con aquello. Cuando mi esposa llegó a casa del trabajo, eran ya las once de la noche. Estaba espitosa, y me dijo que desearía salir a tomar algo después de cenar, algo que hacíamos a veces, cuando ella no trabajaba al día siguiente.

 

Le acompañé en la cena, aunque no podía probar bocado. Se relajó viendo la televisión, mientras yo preparaba la infusión como hacía siempre, sólo que esta vez vacié el contenido del pequeño frasquito que me había entregado el usurero.

 

  • Qué cansada estoy¡¡¡ Gracias cariño. He tenido un día horrible.

  • Si no quieres, no salimos. – Contesté

  • No te preocupes, ahora me recupero. Me apetece que tomemos algo.

 

Me dio aún un mayor cargo de conciencia, ya que era ella quien trabajaba para los dos. La miré. Estaba preciosa. No se había cambiado y llevaba una camiseta verde, sin mangas, y unos jeans. Después de tomar la bebida, se recostó en el sofá. Sabía que quedaría inconsciente en pocos minutos.

 

Me entretuve en la cocina. La evitaba a propósito. Minutos después volví al salón donde se encontraba con los ojos cerrados. Me acerqué para zarandearla y darle dos pequeñas bofetadas, y así asegurarme que estaba totalmente inconsciente.

 

Antes de llamarlos, quité el sujetador a Natalia, sacándoselo por los lados, dejándole la camiseta. Después bajé sus pantalones y retiré sus zapatos, quedando con tan solo dos prendas, tal y como me habían ordenado, la camiseta jaspeada verde, y unas bragas rojas.

 

Me entretuve mirándola y comencé a llorar. Aunque no podía oírme, le pedí perdón. Respiré hondo y llamé a Gabi, primero para pedirle unos días más de plazo en el pago, y cuando obtuve la negativa por respuesta, permitiéndoles subir.

 

Casi de inmediato, llamaron al timbre de la puerta. Entraron las cuatro personas, el usurero, Iván, y dos jóvenes actores que según ellos eran mayores de edad, aunque yo tenía ciertas dudas, sobre todo de uno de ellos. Uno moreno, barbilampiño, llamado Fran y otro rubio, que se presentó como Willy y que haría el papel de hijo pequeño de Natalia. Además iban acompañados de un abundante material para el film, como focos, cámaras y varias bolsas de las que ignoraba el contenido.

 

El usurero ejercía de ayudante de Iván llevando un enorme foco para iluminar. Todos me dieron la mano, menos Gabi, que lo sustituyó por una palmadita en la espalda.

 

  • Perfecto. Veo que tan sólo dos prendas – Dijo el usurero mientras se aseguraba que no llevaba sostén pasando sus asquerosas manos por los pechos de Natalia – ¿Verdad que es una cuarentona preciosa?

 

Todos asintieron y ratificaron la belleza de mi esposa. Tuve que girarme para que no me viesen llorar. Iván, que además del cámara, era el director, colocó un foco enorme frente al sofá, iluminando a mi esposa, para empezar a explicar brevemente el guión aunque yo le interrumpí enseguida.

 

  • ¿No debería llevar más ropa si se supone que está con su hijo en casa? – Pregunté con el objeto de ganar tiempo, aun a sabiendas que era inútil.

  • Por supuesto que no- – Respondió malhumorado Gabi. – En casa es frecuente que las madres estén en ropa interior.

 

Fran dio la razón al usurero y quedé sin argumentos. Iván continuó explicando las escenas.

 

  • Willy, tú ahora le echas en la taza el líquido. Se supone que ella ha tenido un día horrible en el trabajo y le duele la cabeza. Le das un masaje y de beber. Posteriormente quedará dormida. Jugarás un rato con ella en el sofá, y entonces se presentará tu hermano y tendrás que compartir a mamá.. Eso será la segunda parte.

 

Estaba angustiado por lo que sabía que iba a pasar. Me explicaron que realizarían un montaje y después doblarían la película al inglés, por lo que podíamos hablar mientras se grababa.

 

Willy masajeó la cabeza de mi esposa como si estuviera consciente y después, le llevó taza a los labios.

 

Hizo un parón en la grabación, suponiendo que era el momento en que pasados unos minutos, la protagonista quedaría anestesiada.

 

Antes de reanudar, el director separó las piernas de mi esposa, quedando abiertas sobre el sofá. A la orden del inicio de la grabación, el joven comenzó a tocarla de manera descarada por encima de su ropa, tocándo los pechos. La mano inerte de mi esposa, había quedado apoyada en su braga y Willy la llevó hacia su pecho primero y después apoyada sobre el sofá. Continuó jugueteando con la braga de Natalia.

 

  • Willy. Ahora cierra las piernas de Natalia y empieza a bajarle las bragas muy despacio.

 

El joven hizo lo que le ordenaron. Cuando vi el vello púbico de Natalia, expuesta a las miradas de todos el estómago se me hizo un nudo. Realmente merecía estar muerto por estar haciendo aquello.

 

  • Bien, muy bien. Ahora comienza a acariciarla. Pásale el dedo muy despacio, disfrutando de la primera vez que tocas el coño a mamá. Separa los labios y tócale el clítolis.

 

Mi corazón gritaba que parase, pero no podía hablar. Estaba totalmente bloqueado. Un joven estaba tocando la parte más íntima de mi esposa, y otros tres lo miraban y grababan.

 

Cubrí mi nariz para evitar hiperventilar. No podía evitar sentirme el ser más inmundo.

 

El joven continuó jugando con la vagina de Natalia hasta que de nuevo dieron un paso más de tuerca.

 

  • Ahora métele la polla en la boca.

  • Joder¡¡¡ No¡ – Pensé.

 

Segundos más tardes, mi esposa estaba tumbada a la altura del miembro del muchacho. Él manejaba su cabeza para realizar la felación.

 

La manos derecha del joven no paraban de jugar con su sexo, mientras que con la otra movía la cabeza a su antojo, continuando con aquella tortuosa felación. Todo ello quedando expuesto a la cámara, para quien su actor estaba trabajando, exponiendo a Natalia a las imágenes que quedarían en propiedad del usurero.

 

  • Willi, ahora colócala con las piernas abiertas, como si la fueras a penetrar.

 

De nuevo se agudizó mi nudo en el estómago. Vi como el pene se acercaba al sexo de Natalia. Pensé que comenzaría a penetrarla. Su miembro se acercaba a la vagina y giré la cabeza para evitar verlo. Deseaba que alguien parase aquello y fue Iván ordenó detener la grabación. Yo no miraba. Afortunadamente, su pene no llegó a rozar su sexo, no llegó a penetrarla. Aunque sabía que eso sucedería en breve, me alivió que aún su sexo permaneciese intacto. Creo que sucedió así, porque tuve que salir de la habitación cuando vi las intenciones del muchacho, pero su pene quedaría a un palmo de la vagina de Natalia.

 

  • Ahora es el momento en que entra Fran y te sorprende con vuestra madre. Temes que va reprimirte por lo que estás haciendo, pero lejos de eso, él quiere también participar.

 

La siguiente escena consistía en que ambos chicos quitaban la camiseta a mi esposa, su madre en la película, dejándola totalmente desnuda. Le separaban las piernas en el sofá y le hacían tocamientos en pechos y sexo.

 

  • Pedro. Te aseguro que es la película que he grabado en la que más estoy disfrutado. – Añadió Gabi.

 

La escena duró un par de minutos. Después se dirigió a los dormitorios de la casa, buscando el espacio suficiente para colocar cámaras y focos, eligiendo el nuestro. Los dos jóvenes llevaron a mi esposa hasta la cama, donde la tumbaron sobre la colcha.

 

Vi que Gabi se acercaba a ella e intentaba tocarla. Traté de impedírselo pero fue tajante.

 

  • Voy a tocar el coño a tu mujer porque es mi actriz y como productor tengo ese derecho. Quiero examinar bien la mercancía. No me la follaré, tranquilo.

De nuevo, humillado, tuve que aceptar y sobre todo ver como el usurero metía su dedo índice en las entrañas de mi esposa. No podía soportarlo y salí de la habitación para volver al salón, mientras los cuatro quedaban allí.

 

Iván decidió que prefería que la escena fuera grabada con la cama abierta, por lo que antes de volver a grabar, retiraron la colcha, volviendo a dejar sobre ella a mi esposa.

 

Antes de iniciar de nuevo la acción, filmó a Natalia sobre la cama, sacando el mayor partido a las imágenes que podía obtener, de una madura desnuda.

 

  • Bien chicos. Ahora vamos con las escenas de sexo duro. Willy, antes de seguir, cómele el coño a tu “mami”

 

Willy pasaba la lengua por el clítolis. Lo que hubiera sido agradable visto en otra mujer, en mi esposa resultaba una experiencia terrible.

 

Levantaron a Natalia como si fuera una muñeca y la colocaron a su antojo, dirigiendo Willy el pene hacia su boca, pero fue, quien hacía el papel de hermano mayor quien la atrajo hacia él y comenzó a montarla.

 

  • Se están montando a mi mujer. Dios mío¡¡¡¡

 

Empezaron con fuertes embestidas. Los chicos, con grandes miembros lo colaban por la ranura de mi esposa que inerte, no podía quejarse, ni reaccionar ante aquella barbarie que yo había provocado.

 

La penetró durante unos instantes, hasta que de nuevo, volvió a parar la grabación. Ahora, el motivo era darle una cámara Fran, para que filmase, desde arriba lo que estaba haciendo, es decir, como se follaba a Natalia.

 

Willy saltó para colocarse a la altura de su cabeza, concretamente encima de su boca y de nuevo introdujo su pene en ella. Ahora se recrearon mucho más. A cada embestida en su vagina, en sus labios me retorcía. Mi cara no podía disimular lo mal que lo estaba pasando.

 

  • ¿No te gusta lo que hace tu mujer? Deberías estar orgulloso. Podría dedicarse a esto.

 

Sobraban los comentarios del usurero, y menos que me recordase y hurgase en la herida de todo lo que estaba viviendo en aquellos momentos.

 

Fran dejó la cámara después de haber sacado aquellos primeros planos y continuó con su trabajo de actor. Giró ligeramente a mi esposa, para que la cámara de Iván pudiera ahora contemplar ese primer plano de la penetración.

 

Después, ambos muchachos se intercambiaron los lugares, dejando a Willy penetrarla, mientras que él se dedicaba a jugar con los pechos, concretamente lo hacía lamiéndole los pezones.

 

El empresario jaleaba a los muchachos y los animaba a seguir, a ser más violentos, incidiendo en que infringieran azotes en el culo de Natalia.

 

Los planos debían ser espectaculares. No soy un experto en porno, pero aquellos primeros planos y el aguante de los muchachos hacían observar que todos eran grandes profesionales.

 

De nuevo dieron la vuelta a Natalia para volver a filmar su penetración. Sólo deseaba que no tuviera dolores al día siguiente, y por el tipo de película, esperaba también que no hubiera sexo anal.

 

  • Haced una inspección anal.

 

Sin duda, habían trabajado juntos más veces y conocían perfectamente lo que debían de hacer. Colocaron a mi esposa boca abajo, y Fran entregó a su compañero de reparto la cámara. Con fuerza

introdujo su dedo pulgar en el ano.

 

Aquello me hizo suponer que la penetrarían analmente y le ocasionaría dolores al día siguiente, que me costaría trabajo explicarle.

 

  • Willy. Házselo por detrás, a cuatro patas, pero por el coño. De momento no toques el culo.

 

Como siempre, el actor obedecía siempre lo que decía el director y tuve que soportar como a cuatro patas, de nuevo mi esposa era sometida por aquel joven.

 

Sin duda, algo que me impresionaba era el tamaño de los miembros de los actores, varios centímetros mayor que el mío.

 

Metía su herramienta y la sacaba para cambiarlo por el dedo. Mientras, su compañero era quien con la cámara a la altura de las sábanas, filmaba los movimientos con todo detalle.

 

Había que rellenar película, minutos de sexo, por lo que de nuevo la volvieron a girar para penetrarla. Willy puso su pene en la boca, pero de inmediato, tomó la cámara para filmar de frente la penetración de su compañero.

 

Con el rabillo del ojo observaba el primer plano que tomaba la cámara, en la que sin perder detalle, se veía al miembro del joven entrando y saliendo de la vagina de Natalia.

 

El director ordenó un nuevo receso. Iban a rodar la doble penetración. Cuando lo oí, me opuse, aunque de poco sirvió.

 

  • Mañana tendrá unos dolores impresionantes. ¿No tenéis bastante con las mamadas y las veces que os la habéis follado?

  • Es nuestra actriz, y con lo que te he pagado saldando la deuda, aún pierdo dinero.

  • Por favor¡¡¡ – Repliqué sin demasiado éxito.

 

Willy se colocó debajo de mi esposa, a la que levantaron entre su compañero y él mismo. Su cuerpo cayó a plomo, quedando su vagina cubriendo el miembro del joven.

 

Pararon de nuevo la grabación mientras untaban de vaselina el ano de Natalia y el joven introducía despacio su pene en él. Cuando estaba colocado, continuaron con la película.

 

Natalia era una mujer delgada, por lo que los muchachos la movían a su antojo sin demasiados problemas. La miraba a la cara en lugar de observar los orificios que estaban siendo perforados y me angustiaba el ver a donde la habían llevado.

 

Los chicos, por su parte, aguantaban estoicamente. No se corrían pese a encontrarse muy excitados, o al menos eso, era lo que marcaban sus miembros.

 

Dieron un par de minutos a la escena y decidieron volver a la penetración individual. Colocaron a mi esposa en posición horizontal y fue Fran, cuyo miembro más grande, el que volvió a hacer el amor a mi mujer, ya con la orden de correrse.

 

Le veía muy excitado, le gustaba lo que hacía. Disfrutaba de mi esposa, sin duda, la mejor mujer del mundo. Sabía que era envidiado por tenerla como pareja, aunque sin duda, hoy no la merecía.

 

El joven, dejando que la cámara pudiera contemplar la penetración terminó eyaculando dentro de ella, al menos en parte, colocando el resto de su semen en su estómago.

 

La cámara la recorrió durante unos segundos para acto seguido ordenar que parasen. Según Iván sólo rodarían una escena más y lo haría en otro lugar, con la excusa de haberse manchado de leche las sábanas.

 

Iván tomó la parte alta de la sábana de la cama y la colocó sobre el sofá, para que no se manchase en la última escena, en la que según comentó a Willy, sería sodomizada en el salón.

Pedí que dieran por finalizada la película, pero de nuevo Gabi tuvo respuesta, indicándome que necesitaban rellenar unos ocho minutos más de película, por lo que grabarían algo de sexo genérico y por último, y como colofón al film, la escena anal.

 

Primero decidieron filmar una escena en la que Willy la penetraría por delante. Para ello, Fran la agarraba fuertemente, en vilo, en la que sus manos sostenían las piernas de Natalia, que quedaban totalmente abiertas.

 

Poco a poco, Fran, cuyo miembro había quedado flácido después de la eyaculación volvió a recuperarse, así que tomaron a Natalia entre los dos, y mientras Willy la penetraba, la boca se dirigía al pene de su compañero.

 

Antes de iniciar lo que sería el final de la película, colocaron a Natalia sobre el sofá, con las piernas muy abiertas para poder filmar una última penetración vaginal.

 

  • Bien Willy. Vas a correrte ahora en su culo. Fran, ayúdale a colocarla.

 

Levantaron el pompi de mi esposa y el muchacho comenzó a penetrar su trasero. Tuve que volver a la habitación. No podía soportar todo lo que estaban haciendo a mi esposa.

 

La colocaban de una y otra forma, a su antojo, a su disposición. En una de estas situaciones, fue tumbada, apoyando su estómago en el reposamanos del sofá, quedando su trasero de forma respingona, por encima del mismo.

 

Ya sólo quería que terminase y se marcharan todos. La película terminaría con dos o tres minutos más de grabación.

 

Ivan, tuvo una última idea para terminarlo. Viendo que Fran había vuelto a empalmarse, decidió que éste se sentase en el sofá. Colocaron a Natalia a cuatro patas y sería Willy quien la penetrase analmente.

 

Empezaron con lo que sería el final de la película. Fran movía la cabeza de mi esposa, a sabiendas que volvería a correrse de nuevo en ella.

 

Yo miraba el reloj, deseaba que todo aquello terminase, y que dentro de algún tiempo lo recordase como una mala pesadilla.

 

Por fin, como dos relojes sincronizados, cada uno de los chicos llenó de semen el lugar del que se ocupaba. Willy se apartó para que la cámara de Iván pudiera contemplar el semen que había llenado su ano.

 

  • ¿Ves como no era tan difícil? – Comentó Gabi, dándome dos palmadas.

  • No pude aguantarlo y mis lágrimas empezaron a rodear mi cara.

  • Ya se te pasará. Te he dado un dinero y no has tenido que devolvérmelo, sólo hacer tu esposa un trabajo de tres horas para nosotros.

 

Recogieron todos sus instrumentos y se marcharon. Yo limpié a Natalia y le di crema en su sexo y en el ano, esperando que no tuviera dolores al día siguiente.

 

Cambié las sábanas y le puse el pijama. Me arrodille y le pedí perdón. Jamás olvidaría aquel jueves, 2 de junio de 2011, en el que por pagar una deuda de juego, tuve que entregar a mi mujer para hacer una película pornográfica.

 

Al día siguiente de esto, Rubén me llamó. Me entregó la película y me contó la historia para que la publicase, con la condición que no se viera la cara a ninguno de los personajes.

 

- Aquí tienes Pedro. Las imágenes no he sido incapaz de verlas por lo que tal vez me perdiese algo en algún momento – Me dijo Rubén una vez contado el relato, dándome un CD con las fotos.

 

Hoy publico esta historia.

 

Quien desee las fotos que acompañan a este relato, pueden pedírmelo al siguiente correo:

 

pedroescritor@hotmail.com

 

 



© Pedroescritor

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