Incluso antes de empezar a leer los relatos de esta página,
tenía yo en la cabeza una fantasía que he visto muy extendida en muchos autores.
El follar a la cuñada con el consentimiento y/o participación de la esposa.
Las hermanas de mi mujer son dos preciosidades, como ella.
Una es castaña, un poco más baja que mi mujer; unos pechos de locura, con unos
pezones muy marcados, y una aureola oscura y grande (sus pechos los he visto en
fotos que tiene amamantando a su hijo, y los pechos de una mujer lactante me
ponen más cachondo todavía). Además tiene un culo pequeño, pero por la
apariencia lo tiene muy bien puesto.
Mi otra cuñada es morena, un poco más alta que mi mujer,
tiene unos pechos grandes y un culito de impresión. Tiene unas curvas de
vértigo, y fantaseo con ella sobretodo desde el día en que, estando en casa de
mis suegros, ella se puso de cuclillas para jugar con uno de nuestros sobrinos
en la cocina, y el pantalón se le bajó de tal manera, que desde mi postura
privilegiada, pude ver parte de su culito y el tanguita negro que llevaba y como
el hilillo del tanga se iba perdiendo en sus dos poderosas nalgas.
Mi fantasía está situada el día de mi boda, ya al final del
banquete, ellas me pidieron que les enseñara la habitación que nos habían dejado
en el hotel para pasar mi noche de bodas (que fue de impresión). Ya arriba,
estando yo solo con las dos, y después de haber visto la suite, se sentaron las
dos en la cama, una a cada lado y se tumbaron, y dijo una de ellas; "aquí si que
se duerme bien, aunque espero que no durmáis mucho esta noche"; y se pusieron a
reírse las dos.
Entonces mi cuñada la morena, se sentó, y me dijo; "tienes
que hacerlo muy bien el la cama, si no, no entiendo que mi hermana se case
contigo.", y la otra también se sentó y asintieron ambas con la cabeza. Yo
estaba empezando a ponerme nervioso. La castaña me dijo, levantándose y
acercándose a mi, "demuéstrame como vas a cuidar de bien a mi hermana".
Entonces se puso de frente a mi y me dio un beso en la
mejilla, y con una mano empezó a rozarme el pantalón a la altura de mi paquete,
y mi polla, que estaba medio tiesa, se puso a mil en un momento.
Ella seguía acariciándome suavemente mi pene por encima de mi
pantalón, y me volvió a dar otro beso, esta vez en la boca, pero un beso muy
largo, y yo no pude quedarme parado, le abracé y empecé a besarle más fuerte, ya
nuestras lenguas se entrecruzaban y luchaban por ocupar la boca del otro,
mientras ella apretaba más y más fuerte mi polla.
La fui llevando a la cama llenándole de besos la cara y el
cuello, le mordía las orejas y le acariciaba, más bien amasaba su precioso
culín.
Antes de tumbarla le quité la blusa que llevaba, buf!, no
llevaba sujetador, no pude más; le tiré en la cama y empecé comerme sus tetas, a
chuparlas y lamerlas. Se las masajeaba, seguían siendo tal y las ví en aquella
foto, grandes y con unos pezones duros y enormes. La empecé a besar la barriga,
e iba bajando, quería saborear su preciado tesoro húmedo. Le desabroché el
pantalón y según iba bajando me estaba poniendo muy malo, peor de lo que estaba,
¡ no llevaba tampoco bragas!
Le quité del todo el pantalón y me fui directo a su coño, sin
miramientos, se lo empecé a comer como si fuera lo último que estuviera haciendo
en mi vida, un coño con mucho vello, pero muy bien cuidadito y con unos labios
enormes, y unos jugos sabrosos, emanaba un olor embriagador, muy parecido al de
su hermana. Se lo lamía, le separaba los labios con mi mano, dejando libre su
pequeño clítoris y lo chupaba y mordisqueba.
De repente empecé a notar como me sobaban los huevos por
debajo, era mi otra cuñada, que también quería su parte. Ella fue la encargada
de desnudarme mientras le comía el chocho a su hermana. Y cuando finalmente lo
consiguió, se tumbó en el suelo y empezó a comerme la polla, se la metía entera
en la boca (no tengo una polla muy grande, pero sí un poco gorda) y la chupaba,
practimente me follaba por la boca, casi lo mismo que le estaba haciendo yo a su
hermana.
Cuando me levanté, la ví que ella solita se había encargado
de desnudarse, y casi me vuelve a dar algo otra vez; llevaba solo un tanguita
minúsculo, con puntilla semitransparente, me abalancé prácticamente sobre ella y
la tiré a la cama, tenía sus enormes pechos a mi disposición, nunca me los había
imaginado así. Eran grandes, pero con la aureola y los pezones pequeñitos y muy
rosaditos, y en cuanto los probé, sabían a manjar de dioses. La otra estaba al
lado, y empezó a masturbarse con una mano y a masturbarme con la otra, mientras
saboreaba los pechos de su hermana.
Pero había algo que yo tenía que probar antes que nada, su
culo, le di la vuelta, en empecé a besar sus preciosas nalgas, y a lamerlas y
masajearlas, me estaba volviendo loco! Le aparté a un lado el hilito del tanga y
sin miramiento empecé a pasar la lengua por su rajita del culo, y a abrírselo
poco a poco, lo ensalivé bien, y enseguida había conseguido llegar a mi meta, su
agujerito. Pasaba la lengua por su ano, y ella cada vez gemía más fuerte, lo que
me dio a entender que eso le gustaba, así que poco a poco fui introduciendo mi
lengua, saboreando su culito, y empecé a meter y sacar mi lengua, cada vez la
metía un poco más dentro, hasta que finalmente, y sin previo aviso, le metí un
dedo.
Ella gimió de placer. Así que decidí que ya era hora de que
me sintiera dentro de ella, así que puse la punta de mi polla en su entrada
trasera, y, con dificultad, fui introduciéndola poco a poco, al principio se
quejaba, por que nunca se lo habían echo así, y me lo dijo; eso me puso
muchísimo más cachondo si cabe, y se la metí de golper, haciendo caso omiso de
su dolor, pero en seguida ella empezó a pedir que no se la sacara, que la
follara todo lo que quisiera por su culo. Yo estaba ya que no podía más, así que
le dije que me iba a correr, ella dijo que me corriera dentro, que no se me
ocurriera correrme fuera de su culo. Así que solté todo mi chorro en sus
entrañas, cuando me terminé de correr lo otra hermana me apartó de ese
maravilloso culo y empezó a lamérselo ella, aprovechando el semen que se estaba
escurriendo y cuando termino se lanzó a mi polla, que al poco rato estaba dura
otra vez.
Yo estaba tumbado, y la castaña después de habérmela puesto
otra vez a punto se puso encima de mí y empezó a cabalgarme como loca, le
botaban las tetas de una manera impresionante. Pero ese espectáculo, el de sus
tetas, se cambió por otro que me gustó mucho más, mi otra cuñadita se puso
encima de mi cara, con su coño completamente rasurado, y yo sin pensármelo dos
veces se lo empecé a comer como un loco.
Y así estuvimos un rato muy largo, hasta que le avisé a mi
cuñada que me iba a correr, pero me dijo que le daba igual, que quería sentir mi
leche entrando en su coño, solo con que me dijera esto bastó para que enseguida
nos corriéramos los dos, yo con la boca llena de coño y los líquidos que emanaba
mi cuñadita la morena. Ese momento fue una locura, las dos gritaban como
posesas, cuando terminó de correrse mi cuñada la castaña, se puso a chuparme la
polla y a limpiármela con su lengua. Enseguida mi cuñadita del coño rasurado se
corrió en mi boca, ¡qué delicia de líquido emanaba ella!
Pero enseguida nos tuvimos que recuperar, limpiarnos y
vestirnos para bajar. Pero yo seguía muy caliente, así que en la noche de bodas
con la que ya era mi mujer.... pero eso ya es una historia real que os contaré
en otra ocasión.