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Fecha: 11-Mar-11 « Anterior | Siguiente » en Orgías

A mi madre se la follan en unos grandes almacenes

mimadreesninfo
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Tiempo estimado de lectura: [ 58 min. ]
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Nuevamente unos desgraciados se follan a mi madre, sin importarles siquiera que mi padre o yo podamos presenciarlo Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola, ¿qué tal? Hace tiempo que no escribo y no sé si me recordaréis de relatos anteriores. Mi nombre es Mario y como ya os conté mi vida dio un vuelco tremendo hace un par de veranos. No sólo el descubrir las infidelidades de mi madre sino el presenciarlas también, me ha marcado desde entonces.

Por más que lo he intentado, no he conseguido apartar de mi mente las imágenes que vi y a todas horas por mi cabeza pasan cientos de pensamientos. La sola idea de saber donde puede estar mi madre y más aun el con quien, me obsesiona en cada momento. Ello me lleva a inspeccionar su diario prácticamente en cuanto tengo ocasión (en mi último relato narré como di por azar con él).

Sin más preámbulos comenzaré a narrar lo que sucedió unos días atrás. Todo comenzó el pasado martes. Tras salir de clase me dirigí como de costumbre a casa a comer. Llegaría sobre las 14.30h y allí encontré a mis padres charlando mientras hacían tiempo a que yo llegara.

Mi madre comentaba que no había parado en toda la mañana, que tras salir del médico se había encontrado con su amiga Paula y que juntas se habían ido de compras. Mientras comíamos, mi madre acelerada comentaba todo lo que habían comprado y el dineral que habían dejado las dos en el Corte Inglés de Zorrilla (una céntrica calle de Valladolid). Yo apenas la prestaba atención. No hay cosa más tediosa para mí que ir de compras, o de tiendas como diría ella, hasta que, en un instante dado, le oí decir que me había comprado unos vaqueros y que tenía que probármelos luego. Como imaginaréis, protesté enseguida y le reproché que me comprase ropa sin consultar conmigo. Ella me dijo que no me preocupase, que si no me gustaban se devolvían, pero que me iban a encantar...

Según nos contó, las había atendido un chico joven "majísimo" que llevaba unos igual. Al parecer les había dicho que eran "lo último" y mi madre y su amiga incluso se había quedado con ganas de probarse alguno parecido para ellas...

-          Ya verás Mario, son estrechitos, casi "pitillo", como se llevan ahora... Al chico que nos atendió le sentaban genial... - Acabó diciendo mi madre

Después de todo lo vivido anteriormente, y de tanto oírla repetir lo "majo" que era el chico que las había atendido, de mi mente no se iba la idea de que mi madre hubiera sido capaz de haber tenido algo con él. Apenas cené, con la intención de acabar antes que mis progenitores e intentar averiguar si a lo largo del día mi madre había escrito algo nuevo en su diario. Dejé a mis padres en la mesa y me dirigí raudo hacia el bolso donde sabía que estaba aquella preciada fuente de información.

Como imaginé, mi madre en lo que esperaba la llegada de mi padre y mía, había comenzado a escribir unas líneas como era su costumbre...

Al leerlas, pude ver que la consulta a la que había ido mi madre era la del ginecólogo, cosa que me hizo sentir muy violento y me recordó de nuevo que estaba invadiendo su intimidad. Tras dudarlo, decidí saltarme este capítulo y seguir leyendo. Leí por encima su encuentro con Paula y como tras tomar café decidieron ir de compras.

-          En la planta joven nos han atendido unos chicos majísimos - escribía mi madre -. El de traje y  mirada profunda ha hecho que Paula se deje un dineral y el chaval con el pelo de punta ha estado todo el tiempo flirteando conmigo. Menos mal que Paula estaba allí, porque con esa cara de pícaro el crío ese tenía un peligro....

Al leer aquello no supe que pensar. Decidí no enfadarme e intentar olvidarlo ya que finalmente no había ocurrido nada.

A los dos días, y tras la continua insistencia de mi madre, me probé los dichosos vaqueros. Como era de esperar, me sentaban de pena y decidimos ir a descambiarlos el sábado por la tarde.

Llegaríamos al Corte Inglés sobre las 16:30h. La planta estaba casi desierta. Avanzamos por los despoblados pasillos hasta llegar a la zona vaquera. Allí, vi a una chica cobrando en la caja a una pareja de mi edad más o menos. Mamá enseguida se dirigió a las estanterías.

-          Mira, mira, ¿no te gustan?

-          Mira a ver si ves otros - le dije yo -

-          Si no encuentras aquí unos a tú gusto ya me dirás - oí decir a papá - Venga anda, daos prisa...

Estaba mirando por las estanterías cuando oí una voz a mi espalda:

-          Hombre, ¿otra vez por aquí? ¿Qué hay de nuevo, señora?

Me giré y pude ver al don juan justo detrás de mí, dándome la espalda y dirigiéndose a mi madre. Sin duda era un chico de unos 22 ó 23 años, enfundado en una camiseta negra de manga corta que marcaba una trabajada musculatura. Sus vaqueros pitillo oscuros, eran del estilo a los que consiguió vender a mi madre para mí. En los pies calzaba unas zapatillas de marca poco discretas. Con el pelo de punta, medio cardado, y una especie de circonitas por pendientes, el chaval no iba precisamente discreto como para trabajar en un lugar así. Ella comenzó a explicarle con detenimiento que no había acertado con mis gustos, dirigiéndose a mi y haciendo que el adonis se volviera. Al hacerlo me inspeccionó de arriba a bajo con su mirada y sonriendo me soltó:

-          Vaya chavalote, ¿así que no acertamos tu madre y yo? Con que no te han gustado, ¿eh? Ya, ya veo que tu eres de gustos más clásicos, jejeje... No te preocupes que algo encontraremos, jajaja. Y mientras, me ayudas a convencer a tu madre para que se pruebe los últimos que nos han llegado. El otro día ya le dije que la iban a sentar de miedo..... 

Yo después de todo lo sucedido ya no me fiaba de nadie, ni de un crío como ese y menos de mi madre, con lo débil que es la pobre. Le contesté:

-          Yo no te voy a ayudar, en todo el caso lo hará mi padre que es el que paga, "chaval" - dije dirigiendo la mirada hacia mi padre, que estaría como a unos 8 ó 10 metros, mirando unas camisas dockers situadas tras nosotros -

-          Eso está hecho chavalote, no hay cosa que le guste más a un marido que ver guapa a su mujer - me contestó mirando a mi madre mientras la dedicaba una de sus particulares sonrisas "profiden" de chico malo -. Bueno, veamos si encontramos algo para ti, "chavalote"...

Cada vez que le oía decir "chavalote" me ponía malo y esas confianzas hacia mí y mi madre peor aun...

-          ¿Te gustan estos? - me dijo desdoblando unos 501 azules.

Le iba a contestar cuando oí a mi lado:

-          Buenas tardes, señora. ¿De nuevo por aquí?

Al  girarme vi a un chico cercano a los 30 y vestido de traje. Sin duda sería el del ida anterior y el jefe del cretino ese. Mi madre respondía:

-          Sí, ya ves... Parece que el martes no acertamos pero ya está tu compañero buscándole otra cosa...

-          Ah, pues muy bien. Si necesitan algo no dude en llamarme... - se despidió sonriendo y clavando sus ojos negros en los de mamá -.

Tenia una percha envidiable... pensaba yo al verle alejarse hasta los estantes de otra conocida marca situada a pocos metros de donde estabamos. Mediría cerca de 1.90m de estatura, moreno, pelo casi rapado, muy ancho de hombros y cuerpo excesivamente fibrado. De cara tenía cierto aire con Fabio Cannavaro, el ex del Madrid.

-          Ajá, chavalote, te vas a probar éste, éste y éste también. Verás como acertamos con alguno de ellos. Y mientras tu madre se va a probar éstos otros, que el otro día no quiso hacerme caso y sé que le van a sentar genial, ¿verdad señor? - dijo con su particular sonrisa dirigiéndose a mi padre, que se acercaba hasta nosotros -.

-          Que se pruebe lo que quiera "hijo", que no hay cosa con la que disfrute más... - dijo el ingenuo de mi padre -

Yo cogí de mala gana los vaqueros que tenía en sus manos y me dirigí a los probadores. Según entré, vi de nuevo al tarzán del traje gris marengo, allí en la entrada. Era un pasillo de unos 10 u 11 probadores. Iba a mirar donde meterme cuando el del traje me dijo, "están todos libres chaval, pasa a este primero". Sin pensarlo le hice caso y entré. Estaba colgando los vaqueros en la percha de la pared cuando oí pasos y las voces de mi madre y del payaso de la sonrisita.

-          Pruébatelos y me dices. Vas a quedar encantada. Te los llevas seguro, jajaja. Pasa al del fondo que es el más amplio y estarás más cómoda.

-          Gracias - contestó mi madre -

Aquel payaso me ponía malo tratando con esa familiaridad a mi madre. ¿Pero quien se pensaba que era ese mierda? Lo tenía claro, me probaba enseguida y nos largábamos de allí cuanto antes. No estaba dispuesto a aguantar ni una jilipollez más de ese capullo. Me estaba desabrochando los pantalones cuando comencé a oír la voz del susodicho. Debía estar en la entrada de la zona de probadores junto a su compañero de traje gris. Podía oírles con claridad:

-          Qué, ¿ves como ha vuelto la tetona del otro día? Mira que esta buena la tía...- decía el de la camiseta

-          Ppsssshhhh. Sí, ya la he visto con el crío del probador este - respondía el tarzán trajeado -

-          Sí, con el crío y con el marido, ahí le tienes...

-          ¿Quien? ¿ese del traje?

-          El mismo, jejeje... Lo que hay que ver, esa jamona con un tío así... Ese seguro que no le da ni la cuarta parte de lo que necesita...

-          Jajaja, panoli parece un rato, la verdad.. - respondía el de traje -

-          ¿Panoli? Una buena cornamenta le ponía yo. Menudo polvo que tiene la pava, ¿o no?

-          Ya te digo. De mil amores le daba yo una buena ración de rabo si me lo pide. Te aseguro que no pararía hasta dejarla bien preñada

-          Como te pasas, jajaja. Menudo cabronazo. Aunque tú mucho hablar y luego nada de nada, jajaja

-          ¿Que no? Y con el maridito delante si pudiera, "pa" que aprendiera a montarla bien, jeje. A una maciza como esa hay que saber como tratarla..

Iba a comenzar a probarme los primeros cuando me sobresalté al oír que tocaban a la puerta con los nudillos. A continuación oí al de la camiseta y los pitillo:

-          ¿Qué tal?, "chavalote". ¿Cómo te quedan?

Me puse malo. Por educación no le respondí lo que pasaba por mi mente en ese momento y sólo le dije en mal tono:

-          Me los estoy probando. Ahora veré a ver...  No tengas tanta prisa, que para eso te pagan -

-          Ok, ok. Prisa ninguna, "chavalote". Tómate tu tiempo que las cosas hay que hacerlas con calma, jejeje

Me estaba diciendo esto cuando oí a la vez la voz de mi padre:

-          Mario, en lo que os probáis, bajo un momento a la planta de caballeros a ver las camisas que tienen allí. Las de aquí no me convencen. Dile a tu madre que no tardo. En un rato estoy aquí, ¿ok?

-          Vale, pero no tardes que acabamos enseguida.

-          Marche usted. Vaya tranquilo que mientras se prueban con calma... - oí decir al capullo de la camiseta -

Comencé a abotonarme la bragueta cuando el mismo toque de nudillos sonaba de nuevo, pero esta vez a lo lejos. Al instante oí:

-          ¿Qué tal preciosa? ¿Hemos acertado o no?

-          No sé. - decía mi madre al tiempo que oía abrirse una puerta

-          Ufff, de miedo. Así ceñidos es como más molan.

-          No estoy muy convencida - respondía mamá -

-          Quizá una talla más. Te la voy a traer pero verás como me vas a dar la razón. Mírate, te quedan "sembraos". Pasa de nuevo que te traigo una talla más.

Se encaminó nuevamente por el pasillo y tras pasar de largo mi probador, le oí decir al compañero:

-          Entreténme al chavalote, ¿ok? Y ojo, que tiene unos humos el cabroncete que no veas

-          ¿Y eso?

-          Por intentarlo que no quede, ¿no?. De la mala hostia que me ha puesto el crío, como me dé pie la madre la arreglo el cuerpo.

-          No jodas que te la vas a follar...

-          Tú confía en mí...

Oí que regresaba y cómo llamaba de nuevo al probador de mamá diciendo:

-          Uy, perdón. Toma, toma. Una más y una camisa ceñida que te va de miedo con ellos. Pruébatelo y me dices.

Estaba seguro de que ese cabrón había interrumpido a mi madre cambiándose. ¿La habría pillado en bolas? Abrí la puerta según pasaba nuevamente por el pasillo y al verme, va y me dice el muy imbécil:

-          Chavalote ufff, te sobran lo menos dos tallas. Me debo haber equivocado, jejeje. ¿En qué estaré pensando? Anda, pruébate el siguiente....

La situación me estaba poniendo de una mala hostia impresionante. Comenzaba a cambiarme nuevamente cuando de nuevo mi madre abría su probador:

-          Ufff, de miedo,

-          No sé - decía ella -. No estoy muy convencida

-          Fran, ven "pa cá" "pa" ver que opinas.

Oí los pasos del de traje encaminándose hacia el fondo. Aproveché para abrir la puerta y asomarme. La escena era dantesca. Desde donde estoy veo a mi madre de espaldas, al fondo del pasillo, con aquellos 2 cabrones tras ella. El de la camiseta le estaba diciendo que le quedaban de miedo unos vaqueros que la marcaban absolutamente todo y el de traje apostillaba:

-          Ya lo creo señora, háganos caso. Ya quisiera más de una clienta que se los ha llevado, que la sentaran como a usted.

-          Fíjate, fíjate... - decía el otro aprovechando para comenzar a tocar con disimulo las caderas de mama - Le digo que ni una talla más, ¿verdad?

-          Que no, señora. Isra tiene razón - decía aprovechando para rozarla con disimulo él también - Pruebe, pruébese la camisa y vea el efecto. Verá como le gusta el conjunto...

Cerré al puerta al ver que el de traje se iba a dar la vuelta. Por los pasos que escuché supuse que ese cabrón había salido de la zona de probadores. Aproveché para mirarme bien y al oírle de nuevo entrar abrí la puerta. Al pasar me dijo "un momento chaval, ahora estoy contigo". Siguió caminando hasta el final, donde le esperaba su compañero y le dio una blusa más. "Que se pruebe esta también" le dijo, y le vi volverse y dirigirse hacia mí mientras podía ver la cara del otro que me miraba y sonreía.

-          A ver, a ver como te quedan chaval - me dijo el tarzán del traje-. A ver, date la vuelta. No sé, no sé, ahora te los verá tu madre pero a mí no me convencen. Pruébate los otros anda y te traigo otro par de ellos a ver si te caen mejor... Anda, anda, pruébate.

Cerré la puerta y le oí alejarse. Con toda esa palabrería no había caído en la cuenta de que seguía oyendo voces al final del pasillo. Casi eran cuchicheos. No acertaba a oír con claridad... Las frases se entreoían:

-          Uff, ya quisiera yo que a mi novia le sentaran así, joder...  - Me parecía oír, pero apenas se distinguían las palabras -

Entre frase y frase oía algo como:

-          Buff, y la blusa de miedo. Claro que a ti que te iba a quedar mal, joder...

Las palabras de mi madre no las distinguía. Se le oía más a él. Ahora sí le oía con claridad:

-          Estos escotes son para llenarlos así de  bien...

-          Jajaja, adulador... - oí esta vez a mamá...-

Entreabrí la puerta y les vi de nuevo ahí. A ella la veía justo de perfil, en la puerta del probador, mitad dentro mitad fuera, y a él detrás de ella, de perfil también, ambos mirando al espejo que estaba situado al fondo del mismo.

Ahora podía oírles bien... A él le vi alargar 1 de sus manos y llevarlas hasta la parte delantera de la cintura de mamá:

-          Uff, ¿ves?. Ni una arruga - decía comenzando a pasar la palma de su mano por el vientre de mamá - Te sienta de miedo, preciosa. ¿Lo ves? ¿Y qué me dices de su tacto? Seda de primera calidad. Da gusto tocarla verdad - dijo cogiendo con su mano la mano de mamá llevándola hasta el pecho de ella y comenzando a recorrerlo en toda su magnitud -  ¿A que es una maravilla? - le preguntó -

-          Uff, sí - respondió ella -. 

-          Hazme caso y date el capricho - la decía el muy cabrón casi susurrándola al oído mientras obligaba con su mano a que la de mi madre continuase recorriendo sus pechos para admirar el tacto de la tela.. -

-          Dime que te parece... - dijo al tiempo que giraba un poco la cabeza y advertía mi presencia -

-          Uff, una tentación - decía mi madre -

-          Verdad que sí... - le decía él -

Bajo la tela de la blusa no era difícil constatar cómo se marcaban ya los grandes pezones de mamá, y él también se daba cuenta sin duda de que la situación era excitante para ella, por como actuó a continuación...

-          Hazme caso y date el capricho - la respondía de nuevo pero esta vez sonriéndome al ver que los miraba -. Date el capricho mujer - repetía a mi madre mientras cogía con su mano libre la de ella para comenzar a dirigirla lentamente hacia atrás -. Date el capricho mujer - insistía de nuevo sin dejar de sonreírme hasta situarla suavemente sobre su bragueta -.

Yo alucinaba. Debía de tener los ojos a punto de salírseme de las órbitas al ver aquello. Mi madre parecía asustada, no sé si por la situación o tal vez por lo que estaba palpando, y vi como intentaba apartar su mano. Él, lejos de permitirlo, comenzó  acompasadamente a guiarla de arriba a abajo sobre su pantalón y a susurrar al oído a mi madre desde su espalda:

-          Hazme caso y date el capricho, ¿no crees que es una tentación?

Pude oír como decía ese cabrón al tiempo que se giraba levemente y veía que seguía  contemplándoles. Lejos de amedrentarse, me sonrió, e incrementando el ritmo con el que guiaba la mano de mi madre continuó susurrándola suavemente al oído.

-          Vamos nena, date el capricho... date el capricho... - le oía repetir mientras comenzaba levemente a empujarla al interior del probador y cruzaban los dos su umbral...

Yo me quede ahí, atónito, sin dar crédito a lo que acababa de ver, mientras oía como ese mocoso echaba el pestillo de la puerta. Sin duda, si no actuaba rápido no habría vuelta atrás. Estaba ahí en la puerta de mi probador, dudando si acercarme hasta allí o esperar a que llegara mi padre cuando el del traje gris apareció de nuevo. Me debió pillar con la boca abierta cuando le vi llegar con tropecientos pantalones más. Según me los daba me decía:

-          Anda chaval, ve "pa" dentro y pruébatelos con calma, que enseguida paso y te veo. No tengas prisa que esto está hoy tranquilo y "pa" eso estamos nosotros, "pa" atender bien a los clientes - me dijo sonriéndome de forma extraña -

Estaba seguro que el muy cabrón estaba al tanto de la situación y sin duda pretendía tenerme ocupado por bastante tiempo. Entré para dentro y cerciorándome de que se iba, al oír como se alejaban sus pasos, decidí salir y comprobar por mí mismo si era cierto lo que acababa de ver. Quizás los hechos acaecidos desde aquel verano en el pueblo (narrados en mis relatos anteriores), y que no dejaban de obsesionarme, me hubieran jugado una mala pasada y lo estuviese imaginando todo. Confiaba en que fuese eso y no volverme a ver en una situación como las vividas anteriormente...

Anduve sigiloso por los 8 o 10 metros de aquel pasillo hasta llegar a la puerta del probador de mamá. No podía oír nada. Esperé unos instantes pero la situación no cambiaba. Preso de los nervios decidí entrar en el probador de al lado. Como en el mío, en ese también había en uno de sus laterales una pequeña tabla a modo de asiento sobre la que poder sentarte para cambiarte de ropa. Decidí subirme a ella y, oh sorpresa, mis dudas se desvanecieron... Pude ver a mi madre de espaldas a mí, contra la pared desde la que me asomaba y a ese cabrón frente a ella explorando con su asquerosa lengua hasta el último rincón de la boca de ella. El muy capullo deslizaba con prisa una de sus manos por encima de la blusa de mi madre, intentando palpar con ella la totalidad de cada uno de sus senos mientras que con la otra seguía guiando la mano de mamá sobre el enorme bulto que tenía entre las piernas. Cuando dejó de besarla acercó su boca al oído de mamá y comenzó a susurrar nuevamente:

-          Lo deseaba desde el otro día, desde el mismo momento en que te vi, preciosa... Estoy loco, loco desde entonces... ¿No lo notas? ¿Ves como me tienes de loco? - decía el muy capullo apretando la mano de mamá contra su bulto. - ¿Lo ves?

-          No puedo, es una locura... - susurró mi madre -. He de salir

-          Pshhhhhh - susurró el muy cabrón -, no tienes de qué preocuparte...

-          ¿Estás loco? Mi hijo, mi marido, no puedo...

-          Psssssshhhh. Tu marido ha bajado a otra planta a ver unas camisas y del chaval se ocupa Fran, mi compañero. Tú tranqui y disfruta....

-          No puedo, de veras....

-          ¿Segura que no? Si pasa algo él nos avisa. Le he dicho que esté pendiente - le oí decir al tiempo que le veía desabrochar los botones de sus vaqueros e introducir la mano de mi madre bajo sus boxer de rayas azules y blancas -.

-          ¿Segura? No tienen porqué enterarse de nada y ya ves como me tienes, preciosa... ¿segura que no quieres?

-          No sé. Es una locura...

-          Anda sé buena conmigo nena, sé buena conmigo - repitió mientras ponía sus manos sobre los hombros de mamá y comenzaba a empujarla hacia abajo....-

-          Pruébala solo un poco, sólo un poco nena.... Si está así es por ti, sólo por ti...

En ese momento vi como ese hijo de puta se apoyaba de espaldas sobre la pared situada frente a mí y como mi madre, de espaldas y ya en cuclillas, comenzaba a deslizar sus pantalones hasta las rodillas. Vi como contemplaba las fornidas y bronceadas piernas de aquel capullo, como iba  acercando como hipnotizada su rostro hasta los boxer de aquel cabrón y como con su boca comenzaba a aprisionar aquel miembro por encima de la fina tela que pugnaba por cubrirlo.

-          Oh sí nena, sigue, sigue, decía entre susurros aquel cabronazo. Pruébala ya, que me tienes loco.

Fue oír eso y ver como mi madre comenzaba a deslizar aquellos boxer hacia abajo lentamente y liberaba la polla de dimensiones respetables que se ocultaba tras ellos. Salió como un resorte. Mi madre echó como un paso para atrás para poder contemplarla mejor. Debía hacerlo como hipnotizada, ya que no mediaba palabra. Aquel cabrón la miraba desde arriba con cara de salido clavando su mirada en la de ella y mostrándola orgulloso su palpitante y completamente depilado miembro.

La escena era dantesca. Ver a mi madre ahí arrodillada ante un chaval casi de mi edad, con los gayumbos por las rodillas mostrando orgulloso sus muslos de gimnasio y su erguido pollón ante ella, me volvía loco. Mamá estaba como perdida, sin poder apartar su mirada del joven miembro que tenía delante y a él se le veía disfrutar de la situación, sintiéndose como victorioso al ver que ya tenía a mi madre justo como él ansiaba... La entrega de mi madre era  total y el que él se la tirara parecía sólo cuestión de tiempo.

-          Mira lo que has hecho, niña mala - le dijo él con descaro -¿Te parece bien calentarme de este modo? Vamos, pruébala.... - susurró despacio el muy cabrón - Si lo estás deseando. Pruébala.... - dijo al tiempo que mi madre comenzaba a pasar su lengua por toda ella de arriba abajo hasta llegar a engullirla por completo...- Eso es nena, eso es... lo estaba deseando - dijo el muy cabrón izando su cabeza y llevándola para atrás con los ojos cerrados hasta apoyarla sobre la pared como si mirase al cielo -. Eso es nena, eso es... sigue, sigue - decía el muy cabrón mientras yo veía a mi madre de espaldas iniciar una lenta y profunda mamada sobre el asqueroso miembro de ese capullo -. Eso es, eso es, disfrútala bien, nena, que es toda tuya... buffff - continuaba al tiempo que abría los ojos de repente y su mirada se encontraba directamente con la mía -.

No tuve tiempo para reaccionar. Sus ojos estaban clavados en los míos cuando vi como una sonrisa maliciosa aparecía en su rostro. Al muy cabrón, en lugar de cortarle el rollo la situación, pareció excitarle aun más si cabe. Sin apartar su mirada de la mía, pude oír como comenzaba a susurrar:

-          Uffff, increíble. De lujo... Madre mía como la chupas... madre míaaaaa... Jodeeeeer cómo la mamaaasssss... Buffff...

Diría que lejos de desdibujarse la sonrisa de su cara esta se incrementaba por momentos... Y me dio la impresión de que las palabras que continuó diciendo me las dedicaba a mí y no a mamá:

-          Oh, sí nena... Tú si que sabes chupar.... Menuda experta. Así, así, así, hasta el fondo, jooodeeeerrrrrr... Me parece estar viendo el cielo nena - decía sonriéndome y mirándome fijamente...- Jodeeer, que lengua, que boca tienes, nena... naciste para hacer esto... Disfrútala bien, disfrútala, ¿eh...? Dime si te gusta nena, dímelo, ¿Te gusta? - preguntaba sonriéndome -. ¿Te gusta mi polla? Dímelo, que quiero oírlo...

No podía creer lo que oía: 

-          Sí, me "guzta", me "gouzsta" mucho... - decía mama al tiempo que su amigo me dedicaba una nueva y maquiavélica sonrisa -

-          Estaba seguro de ello - contestaba él -. Tú sí que sabes, ¿eh? ¿Tenías ganas? Dime, dime...

-          Sí. Desde el otro día, con tus miradas, pensaba en algo así ...

-          ¿Siiií? - dijo él -. Pues de haberlo sabido podíamos haberlo pasado muy, muy bien.. pero aun estamos a tiempo, ¿no? - dijo mirándome de nuevo y guiñándome el ojo -

-          No sé, es 1 locura... Mejor otro día, vengo sola y será mejor...

-          Que no pasa nada, tranquila que Fran vigila. No me dejes así. No te iras a ir mojadita, ¿no?

La hizo levantarse y ponerse frente a la pared sobre la que antes se recostaba él, situándola así de espaldas a mí. Él se situó tras ella, próximo a mí, y dándola besos en el cuello comenzó a desabrocharla los vaqueros. En apenas unos segundos le tenía arrodillado tras mi madre y comenzando a deslizar los vaqueros de ella hacia abajo, hasta llegar a sus tacones. Comenzó a sacárselos del todo para volver a ponerla sus zapatos y comenzar a masajear con sus manos las firmes nalgas de mamá. Las acariciaba con devoción y acercaba sus labios hasta ellas dedicándole pequeños y continuados besos por todas ellas. De pronto, se echó unos centímetros atrás y, girándose hacia mí, dijo en voz baja sonriendo: 

-          Veamos que tienes aquí, preciosa - al tiempo que agarraba de la cintura las braguitas negras de mamá y comenzaba a deslizarlas lenta y suavemente hacia abajo

Sonriéndome cogió uno de los pies de mamá y levantándolo un poco pasó por él su prenda intima con la clara intención de despojarla de ella por completo. Acto seguido izó lo mismo con el otro pie y vi como lentamente pasaba por su tacón la braguita de mamá dejándola de este modo totalmente expuesta frente a él.

-          Eres preciosa nena... - decía masajeando sus nalgas y dirigiendo ya sus dedos hasta la parte más intima de mama...-. Joder que pedazo de piernas nena, y que culito te gastas, uffff... de auténtico 10. Me quiero comer tu precioso e hinchado coñito. - Y sin más preámbulos, se abrió paso entre sus nalgas y puso su cara frente al rico y jugoso bocado que quería llevarse a la boca,

Desde donde estaba pude cerciorarme de lo mojado que estaba el coño de mi madre. Se quedó un buen rato mirando el sexo recién descubierto, explorando sus rincones, sus prominentes y mojados labios, su vagina enrojecida por la excitación. Tanto le gustaba el espectáculo que ella parecía impacientarse. Él a continuación bajó su cabeza y sus labios y su lengua hicieron el resto, provocando que mamá se contorsionara y gimiera, presa del placer, dejándome además aún más como un idiota cuando, en medio de la comida de coño, exclamó roncamente:

-          ¡Ufff, madre mía! ¡Qué maravilla esa lengua!

Y añadió:

-          No sabes el tiempo que llevo esperando que me lo coman de nuevo....

Yo no veía las maniobras del dependiente, pero me las imaginaba. Su cabeza se movía enterrada en las nalgas de mi madre, arrancándole continuos gemidos de gusto. Noté que se acercaba el orgasmo de mamá y entonces él paró, dejándola con las ganas.

-          ¿Qué haces? - dijo ella confusa - Vamos, sigue por favor - le suplicó.

-          Je, je...Creo que no - replicó él -

-          ¿Qué dices? ¿Y eso?....

No sé si era lo que él pensaba, pero me dio la impresión de que prefería tenerla así, excitada y caliente...

-          Aún no - insistió él separando con sus manos las nalgas de mamá -

Desde donde estaba vi como se volvía hacia mí para mostrarme orgulloso y sonriente el lubricado chocho de mamá. A continuación veo como se incorpora y se dirige hasta el asiento de su probador, que estaba en la parte de enfrente a la mía. Se sienta en él y tiende sus manos hacia las de mamá para atraerla hacia sí. En apenas unos instantes la tiene donde quiere, sentada abierta de piernas sobre sus fornidos muslos, de cara a él y espaldas a mí.

Le veo como se inclina hacia un lado para poder verme y como con una de sus manos agarra su potente rabo para comenzar a pasarlo reiteradamente por el sexo de mamá.

-          Joder nena, eres única... Y me muero por probar este coñito. - Dice sonriéndome y con su rabo situado en la entrada del chochete de mi madre -

-          ¿Te cuidas no, nena? Es que me pillas sin gomas....

-          No, entonces no. He dejado de tomar la píldora hace unos días... - Oí decir a mi madre completamente anonadado, ignorando por completo ese dato -

-          Hostia puta... ¡No jodas! No me hagas esto... Estás de coña, ¿no?

-          No, en serio. No sigas por favor. El ginecólogo me mandó descansar de las pastillas hace unos días

Al oír aquello reconozco que esbocé una sonrisa, mitad de nervios, mitad de alivio, que no le sentó nada bien al cretino ese

-          Solo un poco a pelo nena, o sino por atrás... pero no me dejes así - continuó insistiendo y mirándome con rabia -

-          No, no. Mejor lo dejamos. Es una locura. Si quieres nos vemos con calma otro día y tomando precauciones...pero hoy no - dijo mi madre intentando incorporarse apoyándose en los potentes muslos de él -

-          No seas mala nena y no me dejes así, que controlo un huevo... Venga, sólo un poco y luego acabo en tu boquita nena... ¿Qué me dices...?

-          Que no. No estoy en días fértiles pero prefiero esperar, mejor otro día.... decía mama mientras ese capullo no dejaba de introducir desde atrás sus dedos en el coñito de mama y lograba arrancarla dos nuevos y consecutivos gemidos...

-          Venga nena, si lo deseas tanto como yo, no seas mala... mira como me tienes...     - dijo el capullo levantando a mamá por sus caderas y haciéndola situarse justo sobre su miembro para irla dejando caer poco a poco...- La tengo a reventar y tú no puedes estar más mojadita... ¿Ves que bien? - Dijo mientras veía como su sexo se abría lenta pero decididamente camino por el coñito de mamá.....- Uffff, que rico lo tienes nena.... - dijo el muy capullo volviéndome a mirar y guiñándome un ojo con  aire victorioso -

-          Es una locura, - respondía mamá casi gimiendo -. No sigas, no sigas, por favor... Mejor otro día y con precauciones...

-          Pero si ya está nena - dijo él haciendo fuerza con sus manos en las caderas de mamá hasta hacerla descender por completo y hacerla descansar sobre sus muslos...- Nena, si ya es toda tuya... Pórtate bien y disfrútala. ¿No te gusta....?

-          Sí, me encanta, pero es una locura...

-          Ya lo creo que es una locura nena y bendita locura...

-          Jodeeer, pero que rica estás. Que conejo más estrechito tienes, eres una verdadera perrita. Ummm, me encanta lo estrechita que eres.... Ufff, que pasada de coñito... es divino, divino..... - repetía el muy cabrón sonriéndome sin parar e impartiendo un ritmo cíclico y pausado con sus manos sobre las caderas de mi madre. Haciéndola ascender para luego descender sobre su mástil hasta devorarlo por completo - Tú  tranquila que no pasará nada...

Joder, siempre oía el mismo comentario cada vez que tenía la desgracia de contemplar como alguien se aprovechaba de mamá. Todos esos capullos siempre terminaban haciendo el  mismo comentario aunque ahora me sorprendía más que antes ya que mi madre llevaba unos meses que no se comportaba como una santa precisamente.. y el cabrón seguía y seguía torturándome con sus palabras y miradas constantes

-          Mmm... ¡Pero qué chochete tienes! Los estrechitos como el tuyo son los mejores... Son con los que más se disfruta, nena...Ni mi novia lo tiene así... ¿Y tú? Dime, ¿te lo pasas bien? Dime...

-          Aahhh, sií,... No puedo más...

-          ¿¿¿Sí??? ¿Te gusta, nena? Dime.... ¿Te gusta? ¿¿¿Me sientes bien??? - La preguntaba guiñándome de nuevo un ojo y volviéndome a sonreír como al principio...-  Así, a pelo, es como más se siente nena. Disfrútala bien, jejeje

-          Ohhh sí, me encanta sentir su calor dentro, como me abres y me llenas, oohhhh. Debo estar loca, pero me encanta... - decía mamá con voz de guarra-

-          Eso es, disfruta nena - decía el muy cabronazo mientras acababa de quitarla la blusa por completo y llevaba sus manos a la espalda de mamá buscando el broche de su sostén....-

-          Eres perfecta nena, perfecta. Déjame ver lo que escondes aquí... - dijo sin dejar de mirarme mientras lo desabrochaba.... -

Mi corazón latía sin control. Era totalmente imposible que pudiese acelerarse más aún. En apenas dos segundos, y tras un raudo movimiento, vi como el sujetador de mamá salía lanzado de las manos de ese cabrón hasta darme en la cara con él, con la clara intención de humillarme más si cabe, para volver a caer al suelo justo después. Al muy cabrón se le veía disfrutar con la situación un huevo, diría incluso que mucho más de lo que lo hizo Sergio meses atrás en el pueblo en sus encuentros con mamá. La frase que oí a continuación no era nueva por desgracia para mí...

-          Uaaauuu, menudos tetones, sí señoooor.... - decía sonriéndome y mirándome con los ojos como platos, tras apartar su mirada de las tetas de mi madre -

Diría que aquellas palabras me las dirigía a mí, como las que siguieron a continuación:

-          Desde que te vi el otro día, preciosa, no dejaba de pensar en tus peras, de imaginarlas, pero nunca pensé que fueran así... Joder que tetorras tienes. Son la hostia nena, increíbles... Pero que bien puestas las tienes... - decía el muy cabrón recorriendo con sus manazas cada centímetro de los pechos de mamá...- Son perfectas....

-          No lo son, tonto - respondía mamá entre leves gemidos mientras seguía con sus cadenciosos movimientos arriba y abajo...-

-          Joder que noooo. Increíbles, te lo digo yo que de esto entiendo, jejeje

Decía observando con detenimiento el espléndido par de tetas que mi madre posee  absolutamente naturales, voluminosas, llenas, turgentes, morenas, con rosetón marrón y puntiagudo, coronadas por unos pezones completamente erectos de dimensión sin igual. Miraba embelesado como se bambolean al ritmo de la follada.

-          Déjame probarlas.... porque menudo manjar. Te voy a hacer la comida de tetas de tu vida, cielo... -  le oí decir y guiñándome de nuevo el ojo se abalanzó hacia delante hasta desaparecer su cabeza entre ellas y después comenzar a succionarlas con devoción...-

Durante unos segundos pude ver a mi madre ascendiendo y descendiendo cada vez más aprisa mientras de fondo oía los chupeteos, lametones y diría que hasta mordiscos de ese baboso sobre las tetas de mamá.... De cuando en cuando le oía susurrar "joder que tetas, jodeeerrrr...  tienes unos pezones de la hostia, nena...." para después seguir con su labor sobre ellas.... Aquel cabrón debía estar ensalivando cada centímetro de teta de mamá. No se cansaba de lamer, besar, succionar y hasta mordisquear,  los pezones de mamá ya que de cuando en cuando ella se quejaba a lo que él respondía "perdona nena, pero es que son toda una tentación...perdona, perdona, pero es que me vuelven loco..." A continuación vi como llevaba sus manos a la cintura de mamá y fue ahí cuando empezó a imponer un ritmo frenético en los movimientos rítmicos que hasta entonces marcaba mamá.

-          Oh sí, cabalga nena, cabalga.. quiero que te lo pases de PUTA MADRE hoy conmigo, jejeje... de puta madre - repitió el muy cabron sonriéndome... - Dime, ¿te lo pasas bien? Dime..

-          Oh, sí. Aunque es una locura, nos van a pillar... pero me encanta

-          Eso es nena, tú no te preocupes y goza... que Fran vigila. Ya te he dicho que tu marido nos avisó que bajaba y el pringaete de tu hijo se esta probando y no se entera de "naaa" - decía el muy capullo guiñándome el ojo...- Mientras no chilles mucho nena, no hay peligro de que se cosque de "naaa..." así que cabalga y goza, mami. CABÁLGAME MAAAAS...

El ritmo de mamá era frenético. Mientras se movía llegaba hasta mis oídos el chapoteo de sus flujos sobre la polla de ese cabrón. No dejaba de oír ese ruido mezclándose con los susurros jadeantes de mamá, que no cesaba de repetir: "Es una locura, es una locura.... Pero, bendita locura. Qué vigor tienes, "MI NIÑO"

¿MI NIÑO? ¿Pero cómo podía llamar MI NIÑO a semejante hijo de puta? Hasta ahora solo se refería a mí como "mi niño" y no a ese cabrón que se la estaba follando delante mía. A un crío que apenas tendría 2 ó 3 años mas que yo, y que la estaba haciendo jadear como una perra en celo. Se la veía totalmente desbocada, subiendo y bajando a un ritmo frenético mientras él apoyaba su espalda contra la pared que estaba frente a mí, sin quitar sus manos de las caderas de mamá, pero intentando distanciarse un poco de ella para poder admirar el incesante bamboleo de los pechos de ella frente a su rostro. Las peras de mamá se movían descontroladamente, con unos movimientos ascendentes y descendentes, pero a la vez circulares, que me permitían admirar de soslayo y a intervalos cíclicos, esa preciada parte de su preciada anatomía.

De pronto pude observar como la espalda de mamá se arqueaba ligeramente hacia atrás y como ese mocoso llevaba rápidamente una de sus manos a la boca de ella para atenuar sus  gemidos de gozo....

-          Pshhhhhhh, calla perrita, calla.... -decía el muy cabrón clavando su mirada en la mía-. No querrás que nos oiga tu hijo...... Psssshhhhhh,...... Joder como te estás corriendo, golfilla, jodeeeeer. Vaya con la mamaita - dijo guiñándome de nuevo el muy cabrón- En cuanto te vi el otro día supe que eras toda una viciosa.... Goza, goza como no lo haces con tu marido... ¿Te he pillado con ganas de polla? Menuda golfilla estás hecha, y no veas como me poneeee... Goza más... - repetía apartando ligeramente la mano de la boca de mamá para dejarme oír claramente los jadeos que salían por su boca y tapársela de nuevo a continuación -. Qué manera de correrte, ¿eh? Hostia con la mujercita casada,  jejeje - volvió a decir sonriéndome y guiñándome nuevamente el ojo -

La espalda de mamá pareció volver a la posición que tenia previamente a la cadena de orgasmos que acababa de experimentar, pero el galope no cesaba..

-          Uffff, como me llenas mi niño - decía en voz baja-,   no imaginas como te siento...

-          ¿Sí? ¿Me sientes bien nena???

-          Me estás quemando las entrañas... Pero qué vigor tienes..

-          Ufff, ¿sí mami?. No sabes como me pone que me digas eso. ¿Más vigor del que encuentras en tu casa???

-          No imaginas cuanto más...

-          El de casa es un picha floja, ¿eh? Sino te daría caña con lo macizorra que tú estás, jejeje...

-          No es eso... Es que trabaja demasiado...

-          Ya, ya... tú di que no se le levanta y que por eso te tiene así. Pero tranquila que hoy conmigo te vas bien servida para casa - decía mirándome y sonriendo a mandíbula batiente - Me tienes a puntito de explotar, a puntito...

-          Ufff, para, para entonces... no te corras dentro...

-          ¿No quieres que te llene, nena? Estoy llenito de amor y es todo para ti...

-          No, no seas loco. Sácamela, sácamela...

-          No me dejes así nena, no me dejes así... -decía el cabrón sonriéndome- Si no quieres dentro déjame en tu boquita, nena. Sé buena y déjame.. -

Al tiempo que decía esto izaba con sus manos a mamá hasta desenfundársela por completo, para a continuación tirar de sus caderas hacia abajo haciendo que mama se arrodillase frente a él y de espaldas a mí. Ella sin pensarlo lo más mínimo comenzó a tragar aquel miembro hasta la mismísima base y a pasear sus labios y lengua de arriba abajo sobre él como podía ver en el reflejo del espejo que estaba a su lado. Estaba contemplando esa escena cuando aprecié que la puerta del probador en el que yo estaba se abría y aparecía el compañero del niñato ese, el tío del traje. Me quede totalmente cortado. Él me miró unos segundos y a continuación volvió a cerrar la puerta dejándome allí.

Al mirar de nuevo al interior del probador de al lado me encontré con la mirada de ese cabrón fija en mí mientras decía: "Oh sí nena, sigue, sigue, que estoy a punto... madre mía como la chupas... Sigue, sigue...."  Estaba viendo su cara desencajada mirándome, cuando de pronto sonaron unos golpes de nudillos en la puerta del probador en el que estaban...

-          ¡¡¡¡Isra!!!, ¡¡¡Isra!!!!! - era la voz de su compañero, el que acababa de pillarme mirando....-

-          No seas cabrón y no molestes, que estoy a punto de estallar...

-          Date prisa, que vengo de la segunda y ya sube el marido..

-          No jodas y entretén al pichafloja. Dame sólo dos segundos, dos segundos..... Ahhhh, aaaaahhhhhhhhh....... Sí nena, síiii..... Tómala toda, nena.. Todaaaaa

El muy cabrón, comenzaba a correrse y lo hacía al tiempo que me miraba con una cara de idiota increíble. Estaba sujetando con ambas manos la cabeza de mamá y no dejaba de sonreír entre gemido y gemido que daba... Le estaba viendo acabar dentro de la boca de mi progenitora que, sin poder apartarse, me sorprendía una vez más viendo como tragaba por completo los fluidos de ese cabrón.

-          Eso eeeessss... tómatela toda nena -decía el muy cabrón sonriéndome y sin dejarla escapar ni gota....- no dejes nada nena, ufffff...... que estas vitaminas no te las dan en casa, jejeje...Tu boquita es increíble, aaaaahhhhh

"Me acabas de dejar seco, tigresa" dijo el muy hijo de puta transcurridos unos segundos mientras se ponía de pie presuroso y tiraba para arriba de sus boxer y sus vaqueros, que aun tenía por los tobillos. "Menuda loba estás hecha. Joder como te gusta la leche..." Apostilló mientras abría el pestillo de la puerta y su compi asomaba el morro por ella, viendo a mamá allí de rodillas, con las tetas al aire y al otro abrochándose la bragueta...

-          Increíble tío,  te digo que increíble. Menuda fiera - decía mientras salía por la puerta hacia el pasillo -. Viciosa es poco. Voy a entretener al marido.

Dijo mientras veía su cabeza alejarse por el pasillo desde lo alto del probador en el que estaba. Fue justo al verle salir cuando oí de nuevo el pestillo del probador. Al girarme de nuevo pude ver que el chico de traje acababa de entrar y se encontraba de pie, frente a mamá, que seguía de rodillas de tal forma que su cara quedaba a la altura justa del paquete de él... Por la comisura de sus labios se veía escurrir algún hilillo de semen del tal Isra

Pude ver como él comenzaba a acariciarse, con una de sus manos, un paquete algo más que prominente y que no dejaba de crecer bajo la fina tela fina del pantalón....

-          Joder que golosa... Si te relames y todo, jejeje - dijo el muy cabrón mirando a mamá a la cara -

-          Yo, nooo.....

-          Así que una fiera, ¿eh? - preguntó sonriendo -

-          Yooo... Ha sido una locura...

-          Pues a mí me ha tocado entretener a tu hijito mientras te divertías de lo lindo con Isra - dijo mientras cogía la mano de mamá y la llevaba a su paquete -

Acto seguido, pude oír un "oooh, dios mío" de mamá

-          ¿Qué? ¿Te gusta? ¿Es mejor o peor que la de Isra? Dime...

-          No, no me hagas esto. Me van a pillar. He de irme. De veras, no puedo...

-          Ah, ¿no puedes? - decía sonriendo- Solo dime lo que te parece... Dime, dime, ¿no crees que te gustaría?

-          Oh dios, oh dios... - repetía mamá pasando ya por sí sola la mano de arriba a abajo sobre ese palpitante miembro -

-          Si la quieres es tuya, preciosa... Toda, toda tuya...

-          Yo... no puedo.  Me van a pillar...

-          Mmmmm, no seas tonta, que no tienen porqué enterarse de nada... ¿Vas a dejar pasar la ocasión? ¿No quieres irte bien servidita para casa? Esta es mejor que la de Isra, te lo digo yo...

-          Es una locura. No puedo, no puedo.... - repetía mamá mientras el del traje bajaba lentamente la cremallera del pantalón y ante los ojos de ella hacía acto de presencia su tieso miembro -

Poco a poco se fue girando y ante mis ojos fue apareciendo de perfil el monstruo que enseñaba a mamá. Al ver aquello me quedé boquiabierto. Al muy cabrón le veía mirarme de reojo y disfrutar con la cara de estúpido que se me había quedado al contemplar su estaca...Porque eso sí era una auténtica estaca. Dura como el acero y de un tamaño impensable hasta el momento para mí. Pude verle mirarme mientras agarraba su polla por la base con una de sus manos y se la sacudía incesantemente frente a la babeante boca de mamá. 

-          ¿Segura que no la quieres? - la preguntó - Es toda para ti. Gozarás como nunca, preciosa....

En ese momento se giró lentamente, supongo que para ver si aun continuaba viendo todo desde mi escondite. Sonreía, al ver que yo no podía apartar mi atónita mirada de aquel monstruo, al igual que le ocurría a mamá. Solo diré que ni la polla de Sergio alcanzaba ese grosor. El diámetro, desde luego, era de impresión...

Joder no sé que es lo que pasaba pero parecía que mi madre tenía imán para dar con ese tipo de cabrones hiperdotados dispuestos y deseosos de horadarla bien a fondo... Pero esta vez iba a ser demasiado y justo ahora que parecía que mi padre estaba a punto de llegar. Tras acabar esta reflexión pude ver a aquel cabrón como con sus manos impartía un suave masaje sobre la tetas de mamá, que continuaba de rodillas ante él.

-          Ufff, fantásticas nena. Unas peras de la hostia y con la medida exacta para mi polla, jejeje. Ya verás...

Decía mientras situaba ese horrible pollón entre ellas al tiempo que con sus manos las arrejuntaba todo lo posible. Entre lágrimas vi aquel miembro enorme acomodarse entre los senos de mamá y a aquel capullo comenzar un cadencioso vaivén de su tronco con la intención de procurarse un suave masaje en su sexo con los pechos de mamá

-          ¿Lo ves? Fantásticas. Con la medida justa. Unas buenas tetas para una buena polla, jejeje.  Como debe ser....

Le oía decir mientras impartía un ritmo frenético entre los senos de mamá.

-          La hostia que cubana, nena. ¿Disfrutas? Aunque te lo pasarás mejor probándola un poquito más, no seas tonta...

Decía mientras por el canalillo de mamá dejaba asomar los 7 u 8 cm que los senos de mi madre no lograban aprisionar ya. El glande que mostraba era de impresión. Ligeramente amoratado, debido a la sangre que lo hinchaba, y de grosor temerario. Oía al cabrón ese decir:

-          Eso es nena, eso es... Chica lista... Saboréala a fondo

Fue entonces cuando vi a mamá dando lametazos a aquel monstruo, que cíclicamente subía y bajaba por su canalillo para adentrarse rítmicamente en su boca. Cerré los ojos intentado evitar aquella visión, pero los ruidos guturales de mamá y los gemidos de él, hicieron que mis párpados se abrieran nuevamente. La visión fue dantesca. Vi a mi madre aferrada a aquel monstruo por su base con las dos manos mientras no cesaba en su empeño de intentar engullir, una y otra vez, todo aquel pedazo de carne... Pero aquella era misión imposible por más que lo intentara

Levaría unos minutos aferrada a aquel miembro cuando el muy cabrón dijo:

-          Venga nena, levanta que no tenemos mucho tiempo...

Pensé que ahí acababa todo, al ver a mi madre incorporarse y dejar de succionar con auténtica devoción aquel desproporcionado miembro. Al incorporarse, él aprovechó para morrearla sin permiso alguno, al tiempo que con sus manos guiaba las caderas de mamá hasta situarla de cara a la pared que tenía frente a mí, dándole la espalda. Oí que la decía:

-          Abre bien  las piernas, que te va a gustar...

-          No puedo, no puedo... Nos van a pillar. Te prometo que vuelvo otro día...

-          Tu olvídate de eso y déjame hacer. Verás como te gusta, nena. Relájate y ábrete más. ¿O no quieres que te folle bien? Vas a gozar como nunca. No ves como está y que es toda para ti...

Decía el muy capullo restregándose sobre las nalgas de mamá. Pasando una y otra vez aquel monstruo rozando sin lugar a dudas el deseoso sexo de ella. Llevando su mano al sexo de mi madre le oía decir:

-          Uffff, bien lubricadita, ¿eh? Ya veo que Isra ha hecho un buen trabajo. Menudo cabroncete está hecho, jejeje. Quiero que pruebes la mía y me digas cual te gusta más. Hay que probarse bien hasta dar con la talla correcta nena. Deja, deja que te lo demuestre... - decía el muy cabrón al tiempo que le veía tensar los prominentes músculos de su trasero según comenzaba a presionar en el sexo de mama...

-          Oh dios mío. Para, paraaa...

-          Pssshhhh, seré suave nena. Tranquila que ya entra, ¿lo ves?  - decía el muy capullo al tiempo que sus caderas avanzaban hacia delante con decisión -

-          Oh dios, oh dios... Es enorme - decía mamá -

-          ¿Sí? Tranquila que ya está. ¿Lo ves? Ya ha comenzado a entrar y te va a encantar nena.  Relájate bien... - le oí decir para a continuación dar un golpe seco de caderas intentando aproximar su cuerpo al de mamá y tapando con su mano la boca de ella sin lograr con ello atenuar un agudo chillido

-          Psshhhh, ¿ves? Ya casi está, nena. Ya estoy dentro y ahora disfrútala, que ya ha pasado lo peor. ¿No te gusta? Dime, dime - la preguntaba mientras empezaba a mover acompasadamente las caderas....-

-          Es enorme - oía decir a mamá - Me matas. Es enorme...

-          ¿Siií? ¿A que te gusta? Dime que te gusta. Mi novia disfruta un huevo con ella, ¿tú no?

-          Sí, no puedo creer lo que estoy haciendo... Me van a pillar. Me estás volviendo loca

-          Tranquila, tú sólo disfruta como lo hago yo.... Tu coñito me está volviendo completamente loco - dijo el muy capullo volviéndose hacia donde yo estaba, para seguir hablando mientras me miraba y sonreía - Y pensar que ahí fuera está tu maridito, me pone mucho más.... UFFFF, parece el coñito de una cría virgen nena. Poca caña te da ese, ¿eh? No me puedo creer que te tenga aun así,  sin terminar de abrir, jejeje. Verás como disfrutas al sentir que te lo abro por completo... ¿Notas como se va adaptando a mí?, ¿como va dilatando?, dime nena, dime... A mí me encanta sentir como las paredes de tu chochito se van adaptando a mi polla. Es fantástico - repetía el muy cabrón como explicándome exactamente lo que sentía mientras se follaba a mi madre -

-          Sí, ya lo creo. Nunca he sentido algo igual. Se suave, por favor... Sigue así pero despacio

-          Sí, así, siéntela toda... Así, así, ¿ves? -

Decía acompasando sus lentos movimientos de cadera, atrás y adelante, para detenerse dentro y decir:

-          Uffff, madre mía. Mi novia lo tiene ya tan abierto que con ella no siento ni la cuarta parte que contigo. Joder que chochito te gastas, nena. Me vas a destrozar la polla como sigas contrayendo así los músculos de la vagina, jejeje. Pero cuando acabemos va a parecer otro, ya verás, jejeje

-          Mmmmmmm - gemía mamá mitad de dolor, mitad de placer -

-          ¿Ves como te gusta? Si sabré yo satisfacer a una mujer necesitada, jejeje. Deja que entre un poco más. Déjame, déjame - repitió sonriéndome nuevamente - Quiero llegar hasta el mismísimo fondo, mmmmm.

Mamá seguía intentando controlar su respiración y sus gemidos

-          Ya está casi, nena, sólo un poco más y será toda tuya. ¿No quieres? Yo sé que puedes con ella, lo sé, y tu chochito me dice que quiere más.... Y es el primer chochito que me dice eso. ¿Qué me dices tú? - preguntaba a mamá mientras me miraba sonriendo -

-          Sí ,quiero más. Necesito más...

Y guiñándome un ojo vi como comenzaba a presionar hacia el frente gimiendo levemente:

-          Aaahhhhh. Ya está dentro, ya está dentro. Increíble nena, ya es toda tuya... Hacía la hostia que no la clavaba tanto, mmmm. - dijo volviéndose hacia mí y apostillando- Ahora mismo está encajadita en el cuello del útero, como a mí me gusta nena, ufffff. Y no hay cosa que más me ponga que abrir por completo a una clienta bien maciza como tú, nena.. Dime, ¿la sientes?, ¿la sientes bien?

-          No puedo con ella. Sácamela, por dios. No la aguanto...

-          Pssssshhhh, verás como sí. Menuda hembra eres tú. Me pone berraco tenerte así de abierta con tu maridito ahí fuera y en la inopia. Hay que ser pringao pa dejar que se follen a tu mujer delante de tus narices. Tenía que ver la clavada que estoy dando, jejeje. Y ahora quiero que goces

Decía comenzando un frenético mete-saca, al tiempo que volvía a tapar la boca de mamá con una de sus manos, mientras con la otra la sujetaba de las caderas y decía:

-          Toda nena, toda. Ya es toda tuya. Va a ser tuya hasta que acabe de reventar el conejín tan rico que tienes. Goza nena, goza. Disfruta de cómo reviento el coñito más rico de todo Pucela...

Musitaba el muy capullo mirándome nuevamente mientras oía los jadeos de mamá apaciguados por su manos. Mamá se corría de nuevo sin lugar a dudas

-          Eso es.... Jajaja, goza, disfrútala bien....

Decía sonriendo y levantando su pulgar como indicándome que la situación era plenamente satisfactoria tanto para él como para mi madre... A continuación le vi llevar sus dos manos hacia las tetas de mamá y comenzar a estrujarlas sin compasión, mientras intensificaba aun más si cabe aquel ritmo frenético.

-          Como follas, nena  - decía mirándome- . Me da a mí que tú se los has puesto ya más de una vez, golfilla.  - Decía mientras bombeaba duramente y sin descanso a mamá - Tenía que entrar ahora y vernos aquí en plena monta, jejeje. Pa que aprendiese, jejeje.

Sus acompasados golpes de cadera evidenciaban una penetración la hostia de profunda . Veía a mi madre delante de mí, de espaldas, cara a la pared, abriendo las piernas todo lo que podía y recibiendo los embites de aquel musculoso animal, que la penetraba sin descanso volcando prácticamente su peso sobre la espalda de ella al tiempo que luchaba por abarcar sus ubres por completo con sus manazas.

-          Joder qué duras las tienes, cabrona... - repetía mientras le daba polla -.

La escena era tremenda....Mientras pasaba esto, noté como alguien me agarraba del brazo y tiraba de mí hacia abajo. Al mirar, pude ver al de la camiseta, el tal Isra, indicándome con la mano que bajase de ahí, sin decir una sola palabra. Sin pensarlo obedecí y me encaminé hacia el probador en el que tenía toda la ropa, con su brazo alrededor de mi cuello. Cuando iba a entrar me dijo casi al oído:

-          Elige unos y sal ya, capullín, que tu padre está fuera, no la vayamos a liar, ¿ok? Que ya no sé cómo coño entretenerle más y tu madre aun tiene "pa" rato.

Mientras buscaba entre tanto pantalón el modelo que uso habitualmente, oía al crío ese casi gritando como decía a mi padre:

-          Tranquilo señor, que el chavalote ya se ha decidido. Me ha dicho que entre y le prenda el bajo y la señora creo que está indecisa por la talla y se está probando una mayor a ver cómo la sienta. No tardará, jejeje. Voy a acabar con el chaval.

-          Bien, espero aquí - respondió mi padre -.

Fue oír esto y aparecer al instante.

-          Dime, capullín, ¿te gustan esos? Venga, que no hace falta que te los arregle, te quedan bien así. Cámbiate y sal rápido mientras acaban Fran y tu madre, ¿eh?      - me decía sonriendo y guillándome el ojo -. No sabes la mamaíta que tienes, chaval. Y Fran necesita su tiempo para que ella se vaya plenamente satisfecha, jejeje - insistía el muy capullo mientras volvía la puerta de mi probador - Te espero fuera con el cornudo....

Me cambié mientras le oía decir a lo lejos:

-          El chico ya está listo y la señora casi, casi...

Le oía mientras salía del probador y nuevamente me acercaba con sigilo hasta el final de aquel pasillo. Tras la puerta oía los gemidos incontrolados de mamá, que entre sollozo y sollozo, decía:

-          Me corro, no pareees.... Me matas de placer, cabrón...

Y al hijo de puta ese decirla:

-          Joder qué hembra, joder qué hembra.... Seguro que en casa no te lo pasas así, ¿eh, cabrona? ¿A que no te lo pasas así?

-          En casa nunca.... - decía mamá con todo descaro a ese capullo -

-          Jeje, ya lo imaginaba. Ufffff, me tienes a punto nena, a punto. Pero que chochete mas cojonudo tienes....Menudo coñito te gastas, uffff... Lo tienes tan estrechín que me estás destrozando la polla, uffff

Entre gemidos creí entender a mamá:

-          Sácala por favor, por favor, sácala ya...

No oí más, sólo el ruido de aquella polla inmensa chapoteando incesantemente según entraba y salía en el sexo de mi madre una y otra vez sin parar... Me giré para salir cuando comencé a oír los graves jadeos del cabrón ese. Me parece oírle ahora mismo:

-          Aaaaahhhhhhhhhh, aaaahhhhhhhh... Ya me viene nena, ahhhhhh

-          Sácala, sácala ya... - pude oír a mamá -

-          Yaaaaa, yaaaaaaaaaa.....

En ese momento los gemidos de mamá se agudizaron de nuevo mientras decía una y otra vez

-          Para, paraaaa

Salí de aquel pasillo oyendo cada vez más lejos los bufidos del brutote ese, que atenuaban casi por completo los gemidos de gozo que daba mamá. Dudaba de si el cerdo ese habría hecho caso a los ruegos de mi madre y deseaba fervientemente que no estuviera corriéndose en el interior de su vagina, por lo que pudiera pasar. Los bufidos que daba eran de escándalo y por ellos diría que los borbotones de leche que debía estar echando debían de ser tremendos

Fuera me encontré al capullo ese entreteniendo a mi padre que, ni por asomo, imaginaba que minutos antes ese crío acababa de follarse a su mujer allí dentro. El pobre ignoraba por completo todo lo ocurrido, incluso que el otro dependiente estaba en ese mismo momento montando a conciencia a mi pobre madre

El tal Isra, al verme llegar, enseguida me dijo:

-          Contento chaval, ¿no? Estos te gustan más que los de ayer, ¿eh? Si estamos para eso, para dar gusto al cliente, como has podido ver... Lo que queremos aquí es que la clientela se vaya de aquí y "pa" eso estamos - decía guiñándome un ojo, el muy capullo, y mirándome a mí y luego a mi padre, sin dejar de sonreír -

-          Y tu madre, ¿que tal? ¿Ha elegido cual se queda de los dos ya? Mi compañero le dio una talla más hace un poco "pa" que decidiera, ¿verdad chaval? - Nos decía el muy cabrón y encima me preguntaba irónicamente disfrutando de la situación -.

-          Sí, creo que sí. - Dije yo -.

-          Entonces iré a ver como van - dijo el muy capullo -.

-          No, no hace falta - respondí yo-. Cuando salía vi entrar a tu compañero y creo que ya iba a ver.

-          Ah, pues seguro. Probablemente le esté arreglando ya el bajo a la señora - dijo el hijo de puta a mi padre con una clarísima segunda intención, y riéndose de ambos -. Cualquiera de los dos modelos le quedaban de miedo señor, ¿verdad chaval? Tú que la has visto con los dos, ¿qué opinas? Dile a tu padre, jajaja - decía el muy capullo haciéndome sudar y dejándome sin saber que decir -.

-          No sé...

-          Como no vas a saber. Son el mismo modelo pero tallas diferentes, no le pueden quedar igual. Pero bueno, chavalote, ahora nos dirá ella cual prefiere. A mi parecer, cualquiera de los dos modelos le quedan con un guante. De primera, algo ceñiditos, como deben de quedar, jejeje

Al minuto salió de la zona de probadores  el capullo del traje, intentando hacerse el despistado y con la frente empapada de sudor. El de la camiseta no dudo en llamarle para que se acercara.

-          Ya le has arreglado el bajo a la señora, ¿no? Se lo estaba diciendo a su marido

-          Sí, sí señor. No se preocupe. Me he ocupado de ello. Dijo algo cortado

-          Menuda sudada tienes, tío. Hace calor hace ahí dentro, ¿eh?, jejeje - decía el de la camiseta -

-          Uff, ya te digo - respondía el del traje, que volviéndose hacia mí y mi padre, continuaba hablando - No se lo imagina usted. Como eso es tan estrecho, es que está al rojo, señor. Al poco de entrar ahí ya estás sudando (decía mirando a su compañero y sonriendo burlonamente) y en cuanto estás un rato dentro, sales empapado. Le aseguro que he echado ahí dentro hasta la última gota señor. Ni exprimiéndome saldría más. Estoy hecho polvo.

-          Qué exagerados chicos les decía ingenuamente papá -.

-          Y, ¿qué modelo ha elegido la señora? - preguntaba "Isra" sonriendo con un descaro absoluto -

-          El último, por supuesto, la talla más grande. Ya te dije yo que una talla más le vendría mucho mejor. Le quedaba como un guante. En cuanto se lo ha probado no lo ha dudado ni un instante - respondía el del traje al otro como intentándole picar -.

-          Pues yo hubiese dudado, ¿eh?...

-          Tú siempre igual, intentado colar tallas pequeñas, jejeje. Los clientes saben bien lo que quieren y lo que mejor les sienta y yo siempre acierto con la talla que necesitan, no como tú... La talla que he dado a la señora se adaptaba a ella a la perfección y no se lo pensará cuando vuelva de nuevo

Me parecía increíble que hablaran así delante de mí, que lo había presenciado todo, y de mi pobre padre... Creo que los dos estaban disfrutando ahora tanto o más de como lo habían hecho minutos antes. En ese momento, vimos los 4 salir a mi madre de la zona de probadores.

-          Estás toda sonrojada - dijo mi padre -

-          No sé, será del calor....

-          Sin duda, señora. Estar un buen rato ahí sin dejar de probarse sofoca a cualquiera. Pero a merecido la pena, ¿no? ¿Se va satisfecha? - preguntaba el del tarje mientras el otro sonreía sin disimulo alguno -

-          Sí, - dijo entrecortada mamá -. Muy satisfecha

-          ¿Lo ve?, señor. Si es que aquí sabemos contentar a los clientes - dijo el de la camiseta mirando a mi madre fijamente -

-          Bueno, pues pasen por caja. Si me dan su número les aviso cuando esté listo el arreglo.

-          No, no hace falta dije yo. Ya me paso yo en unos días a por ellos.

-          Los tuyos ya están así que tú deja a tu madre y dedícate a estudiar que es lo que tienes que hacer. Tome nota: 680 13- --- - prosiguió mi padre dando a aquellos capullos el numero móvil de mamá -. Te encargas tú de recogerlos cariño, ¿eh? - acabó diciendo a mamá -.

-          Sí eso, tú a estudiar chavalote. Deja que se ocupe tu madre de las compras, jejeje - dijo el de la camiseta -

-          Haz caso a mi compañero, que si no acabaras como él - prosiguió el del traje -

-          Sí, bien jodido y currando como un negro, jajaja

-          No será para tanto - dijo mi ingenuo padre -

-          Créale señor, créale. Le aseguro que yo hoy he trabajado aquí como un auténtico negro  - decía con una sonrisa de oreja a oreja - como un auténtico negrazo - repitió el dueño del miembro viril QUE ACABABA DE HORADAR SIN DESCANSO EL COÑITO DE MAMÁ..... y que sin duda era digno de un hombre de color -

-          Sí, no crea señor.  Bien jodidos acabamos aquí algunos días

-          Exagerados - remató papá al tiempo que yo notaba una mano en mi hombro y un susurró en mi oído -

-          Aunque para acabar jodida, pero bien jodida, tu mamaíta, chavalote. Y con este, lo mismo hasta preñada, jajaja - me decía el de la camiseta, entre susurros -. Hasta la última gota ha dicho Fran que ha "echao" ahí dentro...

Sonriendo ambos oía decir al del traje:

-          La blusa blanca también se la facturo, ¿verdad señora?. Me lo dijo cuando estaba dentro... 

-          Eeehhh, sí - respondió sorprendida mamá y sin saber muy bien que decir -

Desde luego aquellos cabrones habían tenido un comienzo de tarde redondo. Acababan de follarse a mi madre delante de mí, y casi de mi padre, y para colmo se llevaban un pedazo de comisión por la compra que prácticamente nos habían forzado a hacer. No me extraña que al alejarnos de allí pudiera oír sus risas y verles chocar las palmas de las manos cuando me volví para mirarles.

Nunca olvidaré esa tarde ni las que vinieron a continuación. Acababa de conocer a los causantes de mis próximos desvelos....

Agradecería que me comentaseis lo que os ha parecido la nueva experiencia que me tocó vivir. Quizá alguno de vosotros logre, con la calma que a mí me falta, analizar el comportamiento impropio de mi madre y darme una razón convincente que pueda explicarlo todo. Cualquier comentario dirigidlo a mi correo: mimadre.esninfo@gmail.com


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