Tengo que contarlo, necesito contárselo a alguien porque si
no voy a explotar!!! Lee atentamente, por favor:
Soy un chico de León, de 25 añitos, más bien alto, muy
atractivo físicamente, elegante, sexy, muy morboso, sentimental, apasionado con
las chicas y con una serie de características personales que enamoran con cierta
facilidad a las mujeres que me van conociendo. El morbo es lo que me mueve en el
aspecto sexual, por morbo soy capaz de cualquier cosa, por morbo comienzo a
relacionarme con mujeres de clase alta o muy alta y eso es lo que necesito
contaros en este relato.
Siempre pensé que la mayoría de las cosas que hacían los
chicos de compañía con las mujeres sólo se veían en las películas, que era
imposible vivirlo, sentirlo y disfrutarlo. Hasta que un día, después de un
"rollito" con una mujer madura un día de fiesta, comencé a meditar sobre esta
posibilidad. Cuando terminamos de hacerlo agresivamente en un portal, me aseguro
que nunca había disfrutado tanto del sexo, que tenía un juguete inmejorable, que
era una maravilla y que si le pidiese dinero, sería capaz de pagarme por
volverlo a hacer...
...a partir de ese día, después de esas palabras, decido
poner un anuncio en el periódico y comenzar a tener citas con mujeres de todo
tipo, eso sí, puse el listón económico muy alto para asegurarme de que por lo
menos existiese mucha higiene y cuidado físico (ya que normalmente suele ir
acompañado de un poder adquisitivo alto o muy alto).
Las llamadas no tardaron en empezar, en su gran mayoría eran
de hombres casados que necesitaban sexo masculino pero eso era algo que mi
naturaleza no les podía dar, así que sólo me centraba en las llamadas de mujeres
que les faltaba cariño, que necesitan vivir nuevas experiencias o que sus
maridos no les daban todo el sexo que ellas necesitaban.
Las llamadas eran súper calientes, alguna mujer se masturbaba
mientras hablaba conmigo, era un deseo de sexo fuera de lo normal. A partir de
ahora, hablaré en presente, porque todavía me dedico a esto y las llamadas son
cada día que pasa...
La primera cita la tengo con una mujer, casada, con dos hijos
y un marido rico, podrido de dinero que sólo sabía estar en el bingo por las
noches. Me vino a buscar a mi casa, monté en su pedazo de coche (un 4X4 de
importación extremadamente de lujo) y me llevo a una casa que tenía en la
montaña. En la calle –4ºC y dentro de casa 25ºC, imaginaros... me dijo que me
pusiera cómodo y se cambió de ropa, tendría unos 35 años (no llegó a decírmelo),
alta, muy guapa y bien formada, podría haber sido víctima de una de mis
conquistas nocturnas perfectamente!! Nada más cambiarse, bajó al salón donde me
había puesto una copa para que la tomara mientras ella se cambiaba y me apareció
con un camisón transparente, en tanga y sin sujetador, joder!!! Mi cuerpo empezó
a temblar, me preguntó los motivos por los que me dedicaba al sexo de pago, tuve
que inventarme todo, por supuesto. Se sentó a mi lado, se puso otra copa para
ella, se puso encima de la mesa, se subió un poco el camisón, se tocó las
piernas, se excitó de forma rápida y escalofriante se volvió loca en 30
segundos!! Me decía que llevaba 3 meses sin hacerlo y que no aguantaba más,
mientras se acercaba a mí cada vez más hasta que comenzó a besarme como si
estuviera poseída, parecía una adolescente en celo, era impresionante...
Quitó el camisón (lo estaba haciendo todo ella!) Y me mostró
su increíble cuerpazo, uffffff! Qué pechos! Que piernas más finas, parecían de
mármol! Que pezones más erectos! Ohhhh! Y por dentro pensaba que perfectamente
le habría pagado yo por follar con ella y no poco dinero, qué barbaridad!
Me echó el polvo de mi vida! Tengo la suerte de aguantar
bastante sin correrme, así que la tuve follándome casi 2 horas, me llegó a dar
un tirón muscular en una pierna, pero no me dejaba parar. Avisó entre tanto
gemido que me podía acabar dentro de ella sin problema ninguno y así lo hice,
debí soltar la mayor corrida de mi vida, porque quedó asustada de cómo la había
sentido!
Pasé toda la noche con ella abrazada a mí, nos quedamos
dormidos y al despertar, volvió a repetir la escena advirtiéndome que iba a
explotar bien el dinero invertido (tampoco era tanto, pero bueno... 300€, ¿qué
os parece?). Repitió el polvo de forma maestra, impecable, qué manera de
follar!!! Insistió en comerse todo lo que expulsara para llevarse un buen
recuerdo de mí y así fue, me corrí mientras me hacía una mamada espectacular, no
dejó en mi juguetito ni una gota de semen, qué maravilla!!
Cuando llegué a casa, comprobé que era capaz de ser un
auténtico gigoló, que tenía todas las cualidades para serlo, que me apetecía
serlo y que no iba a desaprovechar la posibilidad de cumplir un sueño rebosante
de morbo que todavía me hace las delicias cada cita que tengo (llevo más de 100
citas y cada una me parece la primera...). Sólo os contaré 4 ó 5 casos como
mucho (la chica más pequeña que me ha pagado, la más madura, la más rica y la de
más prestigio nacional). Váis a quedar alucinados con las próximas historias que
escriba, y más sabiendo que son reales y que lo podéis comprobar en el número de
teléfono: 680.567.971, por favor si no estáis interesadas en una cita conmigo,
absteneros de llamar a ese número. Este es un trabajo como otro cualquiera y no
merezco que se burle nadie de mí ni que se juegue a nada con mi número de móvil.
Muchas gracias a todos por respetarme y espero que os gusten mis relatos reales,
volveré a escribir en unos días. Muchos besos cargados de morbo...
...el de León.