Hola mi osito, he estado todo el fin de semana pensando en tu
sugerencia de un relato haciéndomelo contigo y con tus amigos. Al principio
deseché al idea, porque yo la polla que quiero es la tuya, pero… pero no he
podido dejar de fantasear en ello el fin de semana y… aquí tienes lo que me
imaginé. Lo cierto es que me humedezco sólo al pensarlo, pero sólo como fantasía
;-) Aunque… quien sabe qué nos depara el futuro?
Ya hacía días que fantaseabas cuando cogíamos con que me
tomaban otros hombres y los dos nos calentábamos con esa imagen, una imagen de
fantasía, porque yo no estaba dispuesta ha hacerla realidad. Creía que si me
dejaba coger por ti y por otros a la vez me verías como una verdadera puta y ya
no me respetarías. Con el sexo soy muy abierta (de mente y de todo), pero
diferencio entre el sexo y hacer el amor. Contigo quiero darte placer, pero si
estamos en grupo… no se cómo podría afectar a nuestra relación luego.
Por eso no me decidía, aunque debo reconocer que nuestras
cogidas cuando fantaseábamos con compartirlo con algún amigo tuyo eran geniales.
Tu me decías que Luis la tenía enorme, que Lolo muy gruesa… y así, mientras me
cogías por el kulo, me penetrabas con un consolador imaginando que era tu amigo.
Mmmm... debo reconocer que el saberte tan excitado y notarte tan erecto me
derretía. Además, me empezaba a dar cuenta que tanta insistencia albergaba algo
más, porque tu ya me conoces y sabes que cuando estoy excitada soy incapaz de
decir no a mi amo y… y ya veía que cualquier día se daría la situación y tu
querrías llegar al final y tendría que decidirme, pero me daba miedo por
nosotros.
Conseguir "ayuda" para hacerlo no era problema. Cuando
estamos con tus amigos los veo babear por mi, y cuando me siento en tu regazo o
tu exploras el interior de mi minifalda ante ellos les veo crecer sus erecciones
y sé que cualquiera de ellos se ofrecería a compartir nuestros juegos. De hecho,
seguro que soy las fantasías de sus pajas cuando vuelven a casa o que lo hacen
con sus novias soñando que soy yo, porque estoy mucho mejor que ellas y soy
mucho más caliente.
Recuerdo aquella fiesta en la que disfrutaste tanto con mi
minifalda. Me había despojado ya del tanga empapado por tus tocamientos,
estábamos en la sala de casa de Lolo, tomando cervezas (no se ya cuantas
llevábamos) y yo sentada en tu regazo. Tu no podías dejar de acariciar mis
piernas y nos besábamos de tanto en cuando. Ellos estaban sentados en el sofá y
por el suelo, yo era la única chica que quedaba (el resto habían ido a sus casas
o a dormir en la planta de arriba). Yo también quería irme a dormir a la planta
de arriba, pero tu estabas de charla y yo no quería irme sin ti (estaba tan
excitada que necesitaba tu polla antes de dormirme).
Sentada en tu regazo notaba tu potente herramienta encastada
en mis glúteos, sólo nos separaba el tejido de tu pantalón deportivo, pues yo no
llevaba tanga. Cada vez que tomaba un sorbo de cerveza alzaba la botella, con lo
que los amigos tenían una perfecta perspectiva de mis pechos bajo el top de
hacer deporte que llevaba (y que se ajustaba tanto que no dejaba nada a la
imaginación, especialmente mis erectos pezones, que estaban a punto de
atravesarlo por estar tan encelada de tu rica espada). Yo me movía provocándote,
rozando tu rica polla entre mis glúteos y acariciándola cuando podía. Tus
compañeros no perdían detalle y tu continuabas charlando de fútbol con ellos (a
veces pienso que todos sois maricones, soñando con chicos corriendo tras una
pelota vestidos sólo con calzoncillos y camiseta ;-)).
Pero, charlando, charlando, una de tus manos se insinuó por
mi muslo y trepó bajo la minifalda hasta alcanzar mi coñito. Una descarga
eléctrica recorrió mi cuerpo y no pude evitar estremecerme. Los ojos de tus
amigos se centraron en mi entrepierna, y en tus dedos entrando en mi coñito
(depilado para la ocasión). No pude evitar abrir un pokito las piernas al
estremecerme con un pequeño saltito y todos pudieron ver mi sexo penetrado por
dos de tus deditos, que rápidamente retiraste y lamiste para notar mi sabor ante
la atenta (y envidiosa) mirada de tus amigos.
Aquel día comprendí que te encantaba exhibir a tu putita y
que no dudarías en hacerlos participar de mi. Que sentías deseo de sentirte
envidiado y que ellos también probaran tu putita para que todavía te envidiaran
más. Por suerte, ese día rápidamente nos escabullimos al piso superior, donde
follamos entre gritos mientras ellos se mataban a pajas imaginando lo que
hacíamos nosotros y escuchando mis gritos de placer.
Después de eso recuerdo "roces accidentales" con tus amigos,
cuando presionaban sus duras pollas contra mi al dejarme pasar en algún estrecho
pasillo, al recostarme para sacar algo del frigorífico, al ir en coche,… en fin,
que notaba sus duras pollas contra mi cuerpo, sus roces en mis sensibles pechos,
y yo también he de serte sincera, no hacía nada por evitarlo, pero sin darles
pie a más. Así que los sabía deseosos de más, y segura de excitarlos como tanto
me gusta.
Pero no pensé en nada de eso el día que decidí acompañarte a
tu partido de fútbol con ellos. Esperaba pasar la tarde viéndote jugar, luego
tomar unas cervezas e ir a bailar para acabar follando como siempre hacemos.
Pero tenía ganas de hacer más cosas contigo, de pasar tiempo juntos fuera de la
cama, así que decidí que estaría bien ir a veros jugar. Además, Lolo me había
dicho que vendría su hermana con algunas amigas para luego ir a bailar, y como
su hermana y yo nos llevamos muy bien… era una buena oportunidad de "hablar de
cosas de chicas" y chismorrear de todos ;-) Además de excitaros desde las gradas
del campo ;-).
Pero resultó que ellas al final no vinieron, así que fui yo
la única que fue con vosotros al campo de fútbol. Cuando quedamos para ir en la
furgoneta de Luís vi que era la única chica, pero no me importó, especialmente
cuando me ayudasteis a subir a la furgoneta, tu de la mano, por delante, pues
habías subido antes, pero no se si te fijaste en Luis y Lolo, que me ayudaban
por detrás ;-) Sus miradas en mi kulito me empujaron a subir más que tu ayuda,
aunque debo reconocer que hice una corta pausa para que pudieran admirar mis
ricos y prietos glúteos bajo la minifalda ;-). Ese día vestía minifalda, top y
zapatillas deportivas (no iba a llevar tacones para veros jugar al fútbol!) y un
jersey por si luego refrescaba.
Nos metimos en la furgoneta como pudimos, éramos siete, tu te
pusiste al lado de Luis, que conducía, para ir más ancho, detrás Lolo, yo y
Javier, con José y Juanjo enfrente. Todos ibais ya vestidos con pantalones
cortos de deporte para jugar, no podía evitar miraros las perneras de los
pantalones, donde a los de enfrente se les estaba marcando ya un bulto al mirar
mi minifalda y mis pechos. Por su parte, Javier y Lolo, no se como, pero
conseguían rozar mis pechos y mis piernas cada vez que se movían. "Queréis
jugar, eh?" Pensé, así que crucé mis piernas una sobre otra, con lo que
aumentaba mi roce con los de al lado y les daba una vista de mi minúscula tanga
a los de enfrente. Para disimular, tomé mi bolso y me puse a buscar cualquier
cosa en él. Saqué un espejito, con lo que pude mirar a los lados y ver
prominentes bultos en la entrepierna de Lolo y Javier mientras sacaba pecho
haciendo ver que me retocaba los labios.
La pierna que tenía cruzada sobre la otra permitía a Lolo
tocar mi suave piel, y a mi casi montar sobre el y rozar con mi rodilla su bulto
creciente (al rozarlo creció desmesuradamente!). Los de delante trataban de
cruzar sus piernas para ocultar sus bultos, pero no podían quitar sus miradas de
mi entrepierna (del minúsculo y transparente tanga o de mis marcados pezones).
Empecé a humedecerme, con lo que el tanga quedaba todavía más transparente ;-).
Mi humedad lo hacía transparentar (ya lo tengo comprobado) e imaginar que podían
ver mi rajita abierta por la posición en la que me encontraba… todavía hacía que
me humedeciera más mientras veía sus miradas de deseo clavadas en mi
entrepierna. Trataban de disimular, pero su reacción era evidente.
Por suerte el trayecto era corto y pronto llegamos. Todos
bajasteis, la mayoría ocultando sus bultos con las bolsas de deporte (tu te
habías pasado el viaje mirando por la ventana y no te habías percatado de nada).
Os dirigisteis a los vestuarios del campo, y yo me quedé solita en las gradas.
Los del equipo contrario ya estaban en el campo haciendo los primeros pases.
Jugabais cinco contra cinco, por lo que Javier estaba de repuesto y nos pusimos
a charlar mientras mirábamos el juego.
Yo veía las bien formadas piernas de todos (aunque las de
José estaban algo fofas, pero como era el portero…). En el equipo contrario
había un delantero que era tremendamente guapo y muy bien formado y que atraía
mis miradas, pero Javier me decepcionó al notarlo y contarme que era gay y se
dedicaba a intentar ligar con Luis a la mínima oportunidad. Luis era el guapito
del grupo, y ante mi mirada de sorpresa Javier me aclaró que Luis no era gay
(que el supiera). Me comentó que estaba muy bonita ese día y que a ver si venía
más veces (claro, no me extraña, después de su calentón en la furgoneta).
Además, al tenerme así, al lado, poder sentirme cerca, solos… cuando lo llamaron
para sustituir a Juanjo vi que enfundaba su herramienta sosteniéndola con la
goma del pantalón para que no fuera evidente su erección ;-) (lo que me halagó,
claro).
Juanjo venía sudado y cansado, pero creo que verme allí le
estimuló y le dio… "nuevas energías" y fuimos tras la portería de José a ver el
partido y charlar. Nos sentamos en las gradas tras la portería, con lo que
cuando atacaban nuestra portería a veces se "desconcentraban" mirándome.
Alertados por algunos fallos del contrario, Juanjo y yo decidimos explotar la
situación y cada vez que atacaban yo abría mis piernas mostrando mi tanga o me
acariciaba los pechos o… cualquier cosa que hacía que el delantero contrario se…
distrajera momentáneamente del partido y le robaran la pelota ;-).
Pero claro, rápidamente también nuestra defensa, y hasta
José! Miraban más hacia atrás que a los contrarios, con lo que les recriminamos
su "falta de atención", pero seguimos en nuestro jueguecito ;-). Creo que Juanjo
lo disfrutaba más que yo, y me sugería poses y se acercaba para incitarme. Lo
cierto es que su cuerpo sudoroso y oliendo a hombre me excitó y le dejé que
"simulara" acariciarme. Yo me ponía de espaldas a la portería sacando el
delicioso kulito y cuando venía el delantero, él se ocupaba de masajearlo y
levantar la minifalda para desconcentrarlo (claro que no estoy yo segura que
siempre que lo hiciera venía el delantero contrario, creo que alguna vez lo hizo
por simple "precaución"). El caso es que estaba dándome un buen repaso a mis
glúteos y yo me estaba poniendo caliente al sentir su mirada en mi escote
mientras sus manos acariciaban debajo de la minifalda y reíamos.
En uno de los ataques levanté mi top y dejé mis pechos al
aire, lo que provocó las quejas del equipo rival (se quejaba el delantero
guapito mientras trataba de ocultar su tremenda erección), así que tuvimos que
parar y nos sentamos. Pero Juanjo no apartó su mano de mi muslo y en el
siguiente ataque la subió junto con la faldita y llegó a acariciar mi sexo sobre
la tanga. Naturalmente mi humedad (a esas alturas ya estaba toda empapada) se le
pegó a sus dedos y acto seguido la olió con deleite y se chupó los dedos
mientras nuestras miradas encendidas se encontraban y sonreíamos. "Te gusta mi
sabor?", le pregunté. "Delicioso", respondió, y seguimos el juego. Pero esta vez
ya no sólo me acariciaba cuando atacaban, llegó a penetrarme con dos dedos y los
dejó allí ya el resto del juego hasta que le llamaron para el cambio con Lolo,
momento en que debió maldecir a los amigos.
Yo me reí a carcajadas de su decepción y le di un fugaz beso
en la mejilla empujándolo hacia el campo de juego. Naturalmente, Lolo se vino a
mi lado sonriente (pues el era de los que se había percatado del juego entre
Juanjo y yo para "distraer" los ataques contrarios). "Mmmm… Ganamos sólo por uno
a cero, no podemos permitir que nos marquen ningún gol, así que creo que yo
también tendré que "ayudar" a que distraigas a los delanteros del otro equipo",
dijo con una sonrisa. "Ah! Sí? Y cómo lo vamos ha hacer?", dije con mi sonrisa
de colegiala inocente mientras me llevaba una manita a la boca y abría mucho los
ojos. "Déjame a mi", dijo el recostándose a mi lado y pasando un brazo por mi
espalda. "Tenemos que conseguir que ese que corre tanto se distraiga contigo" me
dijo mientras se acercaba más a mi. "Cuál? El que es gay?" dije yo como
atisbando hacia delante y poniendo mis pechos cerca de su cara. "No, yo le he
visto con chicas, pero es cierto que también tontea con Luis. Ya verás cómo se
fija en ti, tu muéstrale tus pechos" dijo, forzando mi espalda adelante mientras
su otra mano "accidentalmente" aterrizaba sobre mi muslo. "Así?" dije sacando
pecho y, ahora sí, empujando yo a través de su espalda, su cabeza sobre mi pecho
derecho. Con su boca comiéndome el pecho gruñó un "Fsí" lleno de placer y su
mano se escurrió entre mis muslos (que yo abrí pues había un ataque del equipo
contrario). Supongo que desde el campo debían ver a Lolo comiéndome el pecho y
su mano entre mis abiertas piernas, suficiente para que les robaran el balón
inmediatamente ;-).
A esa altura yo ya estaba toda empapada entre mis piernas, y
veía la tremenda estaca de Lolo que le presionaba el pantalón y parecía una
tienda de campaña. De hecho, le levantaba la pernera del pantalón y se le veía
el vello y colgaban los huevos. Yo no me pude contener y también dejé reposar mi
mano sobre su tremendo paquete acariciando esa tremenda (y muy gruesa) tranca.
Cerré mis dedos sobre ella y empecé a subir y bajar pausadamente, acorde con mi
respiración, moviendo poco la mano, más haciendo sentir mi contacto que
masturbándolo. Pero al poco se vino con tremendos chorros de semen que empaparon
su delgado pantalón de deporte y me mojaron la mano con que lo acariciaba. Yo
seguí con mi caricia como si nada hasta que se fue bajando poco a poco, entonces
aproveché la "tienda de campaña" para meter mi mano por la pernera del pantalón
y acariciarlo directamente sobre su empapado miembro rebosante de leche. Lo
ordeñé concienzudamente mientras mi mano se embarraba con su semen, mientras me
empapaba de él y notaba su miembro volver a crecer. Él estaba quieto como una
estatua, ahora su mano reposaba en mi muslo, parecía completamente concentrado
en su placer, sin acabarse de creer lo que estaba pasando. Yo, la mujer de sus
sueños me había dejado penetrar por sus dedos y le estaba masturbando en medio
del partido de fútbol!!!!
Porque eso es lo que estaba haciendo, lo había acariciado
hasta que se había corrido, lo había ordeñado y ahora notaba cómo crecía de
nuevo su sexo y cómo cada vez a mi mano le costaba más abarcar aquel tronco que
parecía no parar de crecer (mucho más que antes!).
Me levanté y el pareció decepcionado, pero entonces, al verme
ante él, parada, le miré fijamente a los ojos. Sonreí y me llevé la mano que
goteaba semen a mis lindos labios, la olí, la besé, y saqué mi lengüita para
lamer ese rico néctar lentamente, con deleite, para que viera cómo entraba en
contacto con mi lengua, se me pegaba y goteaba. Una gota resbaló de mi lengua y
fue a caer en mis pechos, sobre el top, así que me relamí y tragué su simiente.
Él no podía aparatar sus ojos de mi mano y mi boca, una dulce y sensual sonrisa
cubrió mis labios mientras relamía su lechita de mi mano y la limpiaba
tragándomelo todo. Él se convulsionó, sin ni siquiera tocarlo y vi cómo
descargaba de nuevo su leche empapando sus piernas y llenando sus pantalones de
un cremosos y delicioso yogurt.
Ni lo había tocado yo ni se había acariciado él, simplemente,
mi imagen le había hecho correrse. Le alcancé algunos pañuelos de papel de mi
bolso y me acomodé de espaldas al campo, cubriéndolo, mientras se aseaba un poco
(sólo un poco, porque había tenido dos tremendas corridas). Me volví hacia el
campo para que no se ruborizara todavía más (y no era por el esfuerzo del juego,
precisamente, qué tierno!). Pero claro, al volverme y recostarme en la valla que
rodeaba el campo, no podía dejar de darle una impresionante vista de mi kulito,
y de mi rezumante humedad que se escurría entre mis piernas (cuando me excito,
segrego tanto flujo que es molesto para mi). Notaba dos gotitas escurriéndose
por la parte interior de mis piernas creando dos hilos brillantes que no me
molesté en secar, quería exhibir mi calentura.
Después de una prudente pausa para permitirle limpiarse un
poco y que no se quedara cohibido me volví para sentarme de nuevo a su lado,
pero… "De nuevo empalmado? Es que no descansas nunca tu?", me salió así, con una
risita. "Es que… coño! Tu allí recostada y con la mini esa…", nos reímos los dos
mientras una de mis manos se la acariciaba sobre el pantalón más como una gracia
que con sentido sexual. "Vaya con esta tremenda tranca, siempre dispuesta a
disparar, sabes? Eso es… fantástico ;-)" le decía bajito a la oreja mientras mi
mano se posaba sobre su miembro suavemente. Sus risas se acallaron al instante,
al notar mi aliento en su oreja, la calidez de mi mano de nuevo en su miembro…
Claro, yo todavía no había llegado y seguía excitada (muy excitada!), pero esta
vez ya no se la pude notar tan dura. Estaba gruesa, eso sí, erecta, pero no tan
dura como antes, pobrecillo ;-). "Eso nos encanta a las mujeres, es nuestro
sueño húmedo cuando nos acariciamos por las noches bajo las sábanas, que
nuestros deditos se transformaran en una dura y gruesa polla como la que tengo
en mis manos ahora, una gran y venosa polla que nos llenara bien el coño y el
ano y no nos dejara ni respirar con su tremenda potencia penetrándonos y
atravesándonos, arriba y abajo, sin atender a nuestros quejidos ni gemidos, sólo
taladrándonos sin contemplaciones" le susurré como un gemido notando cómo su
reacción era inmediata y mis manos eran incapaces de abarcar su ahora tremenda
tranca.
Me encanta excitar y notar cómo el semen se derrama sobre mi
cuerpo y en su interior, pero esta vez me estaba excediendo y lo estaba
torturando. Pese a todo, pese a sentirme algo culpable, algo dentro de mi me
empujaba a ir más allá, y seguí susurrándole a la oreja y acariciando su miembro
procurando que no se corriera, mientras apretaba mis pechos contra el. "Te gusta
verdad? Sí. Es lo que tanto habías soñado cuando veías mi osito con su mano
perdida bajo mi falda, verdad?". Y esta vez, con los ojos cerrados, tuvo el
valor de contestarme: "Sí, no sabes lo calientes que nos pones". "Me deseáis?".
"Claro, soñamos todos con follarte, cuando os vais a la habitación todos nos la
sacamos y nos hacemos pajas antológicas a tu salud". "Mmmmm… sabes? Eso me
encanta, me encanta saber que estáis todos lokitos con vuestras gruesas trancas
en la mano masturbándoos soñando conmigo". Pero eso tenía que acabar ahí, si no
me daría algo a mi! Estaba tremendamente excitada y a punto de saltar sobre esa
tremenda tranca y empalarme con gusto. Así que me retiré un poco sacando mi mano
de su paquete.
Eso quería oír ;-) – Le dije dejándolo con la tranca
casi fuera de los pantalones y con un calentón mayúsculo. "Y, dime, qué
os imagináis?"
"Que te saltamos todos encima y te penetramos por
todos los agujeros, claro". Ahora hablaba como un autómata, como si se
lo contara a un compañero que no fuera yo, con los ojos cerrados y
soñándome pese a tenerme al lado. – Que te jodemos duro y nos derramamos
sobre tu cuerpo y te llenamos todos los agujeros y nuestra lefa te
desborda la boca y cae sobre tus ricas tetazas.
Yo estaba que explotaba oyéndole, me ardía la entrepierna y
me dolían los pezones de tan duros como estaban. De repente, él pareció
despertar del sueño, abrió los ojos y se dio cuenta que le estaba hablando a la
novia de su amigo, al cuerpo diez que llenaba sus fantasías, a la que le había
hecho correr dos veces en tan corto tiempo, a la excitada mujer que tenía al
lado con las mejillas encendidas y los pezones marcados en el top. A la diosa de
sus fantasías sexuales más depravadas! Y le estaba contando que se masturbaban
con ello, y ella se estaba calentando con la imagen!!!!
Nos miramos, sonrojados, con los colores ardientes del deseo,
él con su tranca empalmada que se veía a través de las perneras de los
deportivos, yo con los pezones marcados y la tanga empapada por mis flujos. En
ese momento sonó el pitido del fin del partido, y suerte de eso porque sino… los
dos alzamos la mirada y la desviamos al campo viendo como se abrazaban y
celebraban nuestra victoria.
Los dos emitimos un profundo gemido y nos levantamos para
reunirnos con ellos. Yo abracé a mi sudado osito y le estampé un beso con mi
lengua hasta su garganta mientras apretaba todo mi cuerpo contra el suyo. Mis
pechos se contrajeron contra el suyo, mi sexo notó la presión de sus muslos y
todo mi cuerpo su humanidad, caliente, cercana, excitado por la victoria. Me
abrazó un tanto sorprendido de mi…. efusividad ;-) Pero rápidamente se aprovechó
de la situación recorriendo mis nalgas con sus manos y encajándome contra su
sexo. Me levantó del suelo sin dejarnos de abrazar, me alzó sujetándome de las
nalgas y levantando la minifalda mostrando mi kulito a los allí reunidos
mientras uno de sus dedos se insinuaba en mi raja posterior y giré sobre él.
Me volvió a depositar en el suelo y nos separamos mientras yo
le felicitaba. Entonces empezaron a pasar hacia los vestuarios. Juanjo y Lolo
los últimos, como queriendo retener mi imagen de ese momento, con las mejillas
encendidas y claramente excitada deseando sexo, rezumando sexo, oliendo a sexo.
Se retiraron finalmente a los vestuarios (uno por equipo) y
me quedé sola en el campo, sola con mi calentura, con mi excitación, con mis
piernas temblando de deseo de una gran barra de carne penetrándome. Respiré
hondo y me relajé (lo intenté) y me dispuse a pasar el rato esperando. No
quedaba nadie, porque se acercaba la hora de comer y el campo estaba algo
aislado, así que me senté y esperé.
Entonces recordé la Play de mi osito, y me decidí a
pedírsela, como mínimo me entretendría viendo cómo me mataban (soy una nulidad
con los juegos electrónicos). Fui hacia los vestuarios y le llamé, pero el ruido
de las duchas no permitía que me oyeran, así que entré un poco y repetí la
llamada. Fue Juanjo quien salió, con una toalla a la cintura, sólo al verme vi
cómo se iba alzando esa toalla fruto de la presión interior. "Puedes avisar a mi
osito?" le dije. Él pegó un grito, mientras se quedaba en medio de ese corredor
de entrada y su toalla comenzaba a resbalar por el costado (quería excitarme!).
Pero cuando apareciste se la volvió a anudar y pasó adentro. "Sí?" dijiste. Tu
venías todavía húmedo de la ducha, con una toalla a la cintura también. Yo me
acerqué, con lo que ya estaba bastante adentrada en el corredor del vestuario y
te pedí la Play para entretenerme mientras os esperaba. Tu sonreíste y
desapareciste otra vez dentro, momento que yo aproveché para acercarme más a la
entrada del vestuario hasta ver las bancas más cercanas a la puerta. No había
nadie, todavía estabais en la ducha, pero se veían las bolsas y se respiraba el
sudor de vuestras ropas de deporte. Volviste con la Play y me la diste junto con
un beso. Yo te retuve y profundicé en el beso, tu que me alcanzas las nalgas y
me las aprietas como sabes que tanto me gusta, con lo que tu toalla queda sólo
prendida por la presión de nuestros cuerpos y… y de algo más que te está
creciendo. Yo me separo, sonrío al ver que ha quedado colgada de tu herramienta
y la alcanzo y acaricio sobre la toalla, que ahora cuelga de mi mano. Tu me
miras con una sonrisa pícara y atacas mi cuello con tus labios mientras mi top
queda empapado con la humedad de tu cuerpo y yo sigo acariciándote y notando
cómo tu hermosa polla crece en mi mano. La situación es muy excitante, te tengo
desnudo en mi abrazo, en la puerta interior del vestuario de los chicos, pero
protegidos por el corredor que lleva a ella. Ni me lo pienso, te doy un profundo
beso con lengua mientras me aprieto contra ti con fuerza y notas la presión de
mis pezones, de mi cintura, luego me separo y me agacho ante ti sonriéndote
pícara, viciosa.
Ya conoces el significado de esa sonrisa viciosa y te
enamora. Aparto la toalla con furia y acerco mi cabeza a tu entrepierna. Tu
polla se alza ante mi, en primer plano, venosa y orgullosa como siempre. Tu
notas mi aliento sobre ella, mi proximidad, la proximidad del placer y pones tu
mano en mi cabeza para acercarme a ella, pero yo me resisto. No, esta vez no,
esta vez te vas a enterar de lo que es una buena mamada. Te la tomo en mi manita
y la acaricio lentamente. Ves mis labios rojos, ardientes, inflamados de deseo a
escasos dos centímetros de ella, pero todavía me resisto a comérmela. Saco la
lengua, mi viciosa lengua, y acaricio la punta, que ya empieza a crear unas
transparentes gotitas de fluido que engullo con placer. Te la lamo, ves mi
lengua humedeciendo tu polla y dejándola brillante mientras con una mano subo y
bajo por tu falo lentamente y mi lengua te recorre. Mi mirada clavada en la
tuya, aunque veo sombras alrededor, pero ahora no estoy por ello, ahora me
centro en tu placer, en el deseo que te leo en la mirada. Me acaricio bajo la
mini con una mano mientras te tengo agarrado con la otra y, finalmente, me zampo
tu barra de carne y empiezo a chupar con desespero. Tu ves mis labios rojos cómo
recorren toda tu extensión mientras mi mano se ha desplazado a tus huevos y te
los acaricia y aprieta y exprime deseando su contenido, su leche.
Ahora puedo ver lo que eran esas sombras, son nuestros amigos
en el vestuario, alargan sus cabezas para vernos, para verme engullir tu
tremenda herramienta mientras mi mano se pierde en mi entrepierna, una visión
brillante, gloriosa, húmeda, rezumante, la visión de sus sueños hecha realidad.
Ellos están tras de ti, pero sus respiraciones aceleradas y gemidos rápidamente
llaman tu atención y encienden tu ego. Les miras y sonríes, te giras para que
vean bien a tu putita comiéndote y les sonríes. Ahora me exhibes, me muestras
loca de placer comiéndome a mi macho, a mi osito, a mi amo. Acelero, acelero mis
embestidas mientras notas mis manos en tu sexo, tus huevos y tu ano, porque he
ido avanzando y te he metido un dedito que ahora entra y sale dándote placer
mientras notas mi boca caliente que acaricia tu barra de hierro como un guante
de seda húmedo.
Ellos nos miran ahora ya con descaro viendo nuestra
aceptación. Sus trancas enhiestas, erguidas, y sus manos explorando todo el
recorrido arriba y abajo. "Espera" me interrumpes. Me tomas del mentón y me
indicas que me alce. Entonces tomas mi mano y me llevas dentro del vestuario.
Allí, a la vista de todos tus compañeros con sus trancas bien duras me pones
frente a una de las bancas del vestuario, de espaldas a ti, y me indicas que me
agache presionando mi espalda. Lo entiendo de inmediato y con dos deditos dejo
resbalar mi tanga por las piernas, desenganchándolo de mi húmedo chochito y
dejándolo caer al suelo ante las miradas de todos, me agacho con mi duro kulito
en pompa presionando tu entrepierna. Entonces tu miras a nuestros amigos y
procedes a apuntar tu rica polla en mi coñito. Todos ellos me oyen gemir de
deseo, con mi top empapado que delinea a la perfección mis pechos y mis duros
pezones y mi minifalda ahora perdida en la cintura, mientras tu polla entra en
contacto con mi coñito y abre mis labios. Ven brillar mi humedad cuando se abre
para ti, yo alzo mi kulito para facilitarte la penetración y tu me haces sufrir
con una lenta penetración, parece que tardas siglos en empalarme, lo haces
adrede para que sienta cada centímetro de tu barra ardiente en mi, y ellos
mirando cómo entra, cómo la engullo, cómo caen las gotitas de mi flujo y
resbalan por mis piernas.
Me empalas hasta el fondo y oigo las respiraciones aceleradas
de nuestros espectadores. Se empieza a oír también el ruido de succión de ellos
al pajearse a nuestro alrededor. Después de tu lenta penetración, cuando ya me
tienes empalada, empiezas a bombearme rudamente, muy fuerte y profundo, con un
deseo incontrolable de posesión. Yo grito, grito de placer y de sentirte tan
adentro. Tu gimes y luego sólo se oye el plaf-plaf de tus penetraciones.
Entramos en un régimen placentero, regular, y me giro para verte y para verlos,
se están pajeando, tu sigues mi mirada y también les ves, los dos estamos
sonriendo y gimiendo, mientras ellos han dejado ya las toallas y se pajean ante
nosotros mientras envidian nuestro placer.
Lolo nos sonríe también, tiene su mirada clavada en la mía
mientras su gruesa tranca se desliza entre sus dos manos. Entonces te mira y su
sonrisa se hace todavía mayor. Se levanta y se acerca a mi, yo veo su tremenda y
gruesa tranca cómo se bambolea al acercarse, la toma en una de sus manos, ahora
ya la tengo frente a mi, te miro. Tu sonríes y me haces un guiño cómplice,
asientes. Lolo me la empotra contra mis labios, mi mejilla, hasta que abro la
boca y la engullo. Casi no me cabe en la boca, pero en el momento que empiezo a
tragar noto tu semen en mis entrañas, te estás derramando dentro de mi al ver
cómo se la como a Lolo. Tus embestidas pierden fuerza y yo me corro al instante
exprimiendo tu leche con las paredes de mi vagina como siempre que me corro. Mi
kulo baja un poco y aprovecho para con una mano tomar la polla de Lolo. Ahora
tres más se acercan mientras tu sales de mi y noto cómo tu semen se derrama por
mi coñito y mis piernas. Deben estar viendo tus fluidos goteando de mi agujero y
esa imagen me excita todavía más. Tomo una nueva polla mientras pajeo a Lolo,
ésta es más accesible, no tan gruesa, y la lamo y la trago con pasión. Alguien
hurga en mi retaguardia y noto como extiende tu semen por mi ano y pasa a
penetrarme con un dedo que entra y sale de mi ano con suavidad. Al poco el dedo
se convierte en dos dedos y mi kulito empieza a ceder a la presión, pasa de un
minúsculo y prieto agujerito a dilatarse y ceder para admitir ya tres dedos que
acarician y penetran ayudándole a distenderse. Tengo que conocer el rostro de
ese maestro que ha conseguido abrirme tan suavemente, así que, sin perder la
polla de mi boca, miro y veo a Juanjo entre mis piernas. Se agacha y lame mi
ano, embrutecido por tu semen. Se alza y le veo prepararse para la estocada. Lo
hace dulce, tierno, mientras yo chupo y lamo todo lo que me ponen por delante.
Parece que los chicos están ansiosos y se apartan unos a otros para conseguir
mis codiciados labios sobre sus sexos. Lolo se aparta, es difícil no identificar
su gorda polla, cediendo su lugar a los otros, que rápidamente batallan por mis
"besos".
En el momento que Juanjo me empala uno de ellos se corre y
llena mi cara, mi pelo y me deja goteando su lefa que yo trato de tragar. Han
sido tres bombazos de semen de los cuales sólo un par han caído en mi boca, pero
tan abundantes que la han desbordado y por muy rápido que tragara, el tercero me
ha ido a parar en los labios cuando tragaba. Eso parece excitarles todavía más y
dos pollas tratan de penetrar a la vez entre mis labios mientras todavía estoy
tragando. Por detrás, Juanjo me está clavando mientras con sus manos guía mis
posaderas y me mueve de sitio, no entiendo nada, hasta que veo a Lolo tumbado en
la banca y a Juanjo llevándome hacia allí, entonces me encamino yo también y me
tumbo sobre Lolo facilitándole la penetración. Pero el falo de Lolo dista de ser
un falo corriente, no es demasiado largo, pero es extremadamente gordo y me
destroza mi coñito al entrar. Además, Juanjo sigue penetrando mi ano y no me da
cuartel.
Empiezo a correrme en una sucesión de orgasmos que me hacen
estremecer entera, dando pequeños botes que a ellos les dificultan sus
operaciones, pero eso parece excitarlos más todavía. Por suerte, al correrme
todavía genero más flujo y mi coñito se relaja y se dilata para dar cabida a
Lolo, que parece pugnar con Juanjo por mi interior. Noto entrechocar sus pollas
con sólo una leve separación entre ellas, yo. Me llenan el culo y el chocho con
sus tremendas embestidas que no siguen ningún ritmo como en los relatos
eróticos, sino que son cojidas profundas sin ritmo que generan en mi oleadas de
placer, antes de que se acabe una empieza la siguiente fruto de una nueva
embestida.
Y yo batallando por comerme más pollas que se corren en mi
cara y en mi pelo. Tengo una mano para apoyarme en la banca, la otra ocupada con
una polla, Lolo me embiste mi coñito desde abajo mientras come mis pechos y
Juanjo me perfora el ano. Estoy empapada de semen, los chicos no han tardado en
correrse encima mío por la excitación, por suerte Juanjo y Lolo se comportan y,
como ya los exprimí, tardan más en correrse.
Pero es demasiado, mis agujeros están en carne viva y casi no
puedo respirar del semen que tengo en mi cara. Lolo no para de morderme los
pezones y las embestidas se suceden sin ritmo ni control. De nuevo vuelve el
paroxismo de las corridas y yo no paro de estremecerme y dar latigazos con mi
cuerpo a lo que ellos responden con energías redomadas afianzando mi grupa y
clavándome a fondo hasta que noto cómo ambos se derraman en mi. A través de mis
orificios noto sus chorros de semen llenándome el ano y mi chochito, noto como
sus pollas pugnan por llenarme mientras entrechocan y mi ano y mi chocho se
contraen en espasmos que los exprimen. Finalmente, recibo las dos últimas
corridas en mi cuerpo, una en mi boca y la otra en mi mano, brazo, espalda y
pelo. Luis, el de mi mano, parece que todavía no se había derramado y no para de
escupir como una fuente sobre mi pelo y mi cuerpo dejándome cubierta de su
fogosa corrida.
Parece que todos nos relajamos a la vez y caigo exhausta al
lado de Lolo, que sale de la banca para dejarme sitio. Estoy llena de lefa, con
mis orificios dilatados por donde se derrama nueva leche. Estoy extasiada, tomo
el semen de mi ano y mi coño con mis dedos y me lo llevo a los labios. En eso mi
mirada se topa con mi osito. Te estás masturbando como un loco y cuando ves que
mis dedos entran en contacto con mis labios, cuando ves tanto semen goteando de
ellos, cuando me ves sonreír satisfecha de placer y viciosa, me apuntas y me
riegas con una nueva y tremenda descarga sobre mis pechos, sobre mi cara. Mi
lengua salta a intentar pescar al vuelo tanta leche como puede y eso hace
multiplicar tu tremenda corrida y sueltas todavía dos lechadas más que me cruzan
la cara alcanzando mis ojos, nariz y boca.
Todos contempláis mi imagen cubierta de leche, yo me relajo,
sonrío, me siento llena como nunca, mientras me acaricio recogiendo el semen
sobre mi piel y llenándome con el la boca, tragando lo que puedo, pues alguno
resbala por las comisuras de mis labios y debo alargar la lengua para tragarlo
de nuevo.
Alzo la vista, y os veo allí, rodeándome, parados, con las
vergas semi-rígidas, sudando, acalorados, satisfechos pero con un nuevo placer
naciente en vuestras miradas. Sale la exhibicionista que hay en mi y me muestro
a vuestras miradas desafiante, altiva, guarra. Me recorro el cuerpo con mis
manos y penetro mis orificios con los dedos extrayendo más semen todavía
mientras os miro desafiante con una sonrisa de superioridad en los ojos. Os
estoy desafiando. Me empiezan a escocer mis agujeros, tengo la mandíbula
entumecida de tanto mamar, pero no puedo evitar el provocaros. Veo cómo
reaccionan vuestras pollas, querrían levantarse, pero todavía están en el
proceso, porque las he exprimido a conciencia.
José y Javier son los que primero están rígidos y dispuestos.
Les miro las pollas descarada, me relamo y eso parece hacerlos explotar de deseo
y se lanzan sobre mi sin orden ni control a tocarme, sobarme, acariciarme… Yo
les trato de tomar las pollas con mis manos, pero ellos no paran de moverse y
parece como si les diera guantazos, pero eso las hace ponerse todavía más
erectas. Finalmente parece que toman una resolución y Javier me toma de una
pierna y me alza de lado mientras me penetra por el dilatado ano mientras José
le ayuda alzándome de la cintura y me penetra por el coño. Gimo, gimo por no
poder gritar más. De nuevo siento dos duras espadas pugnando en mi interior,
chocando la una con la otra con sólo la piel que separa el ano de mi coñito en
medio. Mi osito se me acerca y pones tu dura tranca caliente en mis labios, el
sube y baja por José y Juanjo me obliga a mamarte con un ritmo desigual, entre
chupadas, lametones y alguna que otra mordida, porque no soy yo quien controla
nada. Ahora me estáis follando vosotros, estáis follando vuestra puta. Yo tomo
la polla de Lolo en una mano (casi no la abarco de gorda como es) mientras
Juanjo trata de meterla entre mis pechos que no paran de bambolearse y
acariciársela o darle guantazos. Ahora soy una puta usada, penetrada, para el
placer de cinco sementales con urgencia de sexo. Bueno, urgencia después de
haberse corrido todos varias veces, así que la acción se prolonga sin ritmo,
dando bandazos a su puta. Los cuerpos empiezan a sudar y nuestros fluidos se
mezclan. Las trancas se estremecen, todos parecéis a punto de explotar de nuevo,
pero entonces un bandazo de José desencaja a Javier, o mi mamada hace que la
polla de Juanjo salga de entre mis pechos o se la estiro demasiado fuerte a Lolo
y se queja, es una orgía sobre una puta que no merece cuartel, ahora ya no soy
el sueño, ya no soy el cuerpo deseado, ya sólo soy la puta que penetrar, vejar,
sobar y guarrear para obtener placer. Ahora vuestras miradas son animales,
animales de deseo, de posesión, de sexo. Me traspasáis con vuestras pollas, me
tomáis y me usáis para vuestro placer, y yo no puedo ni gemir porque tengo todos
mis orificios horadados por vosotros y no paro de estremecerme con un orgasmo
tras otro hasta ser dolorosos, el placer se intensifica y ya no soy capaz de
distinguirlos entre orgasmos anales y vaginales y… y empieza la cadena de
explosiones, primero llenan mi vagina y mi ano, la temperatura de mi interior se
eleva con su leche y siento que me llenan hasta el estómago. Se quedan quietos,
se relajan con sus pollas todavía dentro de mi, mientras mis estremecimientos
les ordeñan y exprimen sus líquidos como queriendo comer toda la leche. Después
es Lolo quien me baña de nuevo con sus chorros de semen, ahora menos abundantes,
que caen sobre mi cara mientras te la mamo a ti. Siento cómo se retrae en mi
mano y acabo exprimiéndolo hasta la puntita y notando cómo las gotas recorren mi
mano y mi brazo. Juanjo se mueve frenéticamente entre mis tetas, ahora las
aprieta sobre su polla y mis duros pechos son como cojines de carne que le
llenan de placer y explota entre mis tetas con largos chorros de semen que
chocan contra mi barbilla y gotean sobre mis pechos. La imagen de mis pechos
llenos de su leche le fascina y se dedica a esparcir su simiente sobre ellos. Tu
eres el último amor, el primero y el último que con grandes jadeos te derramas
en mi boca. Al fin noto otra vez tu sabor, el familiar sabor inconfundible de tu
simiente en mi lengua, en mi boca, en mi garganta. Tus sueños se han cumplido y
me obsequias con una gran lechada que se me escurre por la comisura de mis
labios de tal cantidad como me echas.
Finalmente las pollas se escurren de mis llenos orificios, tu
sales de mi boca, yo libero a Lolo y Juanjo se relaja en la banca a mi lado. Me
duele todo el cuerpo, los pezones, el ano, el sexo, la mandíbula y los brazos de
las incómodas posturas. Me ayudas a alzarme y vamos juntos a la ducha. Allí,
tiernamente, me enjabonas y me acaricias dándome masaje mientras mis agujeros no
dejan de desbordar leche, leche de nuestros amigos, de nuestros compañeros, de
tu sueño cumplido. Me limpias delicadamente cada orificio vaciándolo de su
contenido con suaves caricias. Tengo la piel irritada y llena de marcas, pero
tus manos me tratan con delicadeza y me reparan de la orgía. Yo también te
enjabono y acaricio tu herramienta, pero ya no se levanta después de tan gran
esfuerzo y tanto placer, ahora sólo nos limpiamos el uno al otro. Salimos y nos
secamos. Mi ropa está perfectamente doblada y veo que han tratado de limpiar los
restos de semen con papel. Me visto, pero no encuentro el tanga, así que es
rápido y fácil, sólo la mini, el top y las zapatillas.
Los dos, de la mano, nos encaminamos a la furgoneta mientras
los otros van acabando de vestirse. Llegamos a la furgoneta y me abrazas y me
llenas de suaves besos, me besas en la oreja y el cuello (mis puntos sensibles)
y… no, no puedo volver a excitarme, estoy demasiado dolorida, pero mi escocido
coñito vuelve a humedecerse pese a todo. Estamos al lado de la furgoneta, el
resto van viniendo, y tu me besas y acaricias consiguiendo volver a endurecer
mis doloridos pezones. Una de tus manos escapa bajo mi minifalda y me alza la
mini por detrás, enseño mis nalgas al mundo. Ellos ya se han reunido de nuevo
alrededor de la furgoneta y no saben qué decir, qué hacer. Y nosotros
acariciándonos. Luis abre la furgoneta. "Venga, arriba", te digo, y subimos a la
furgoneta. De nuevo, tu delante con Luís, y nosotros detrás. Me siento, casi me
dejo caer en el asiento y lanzo un largo y profundo suspiro. Nadie se atreve a
decir nada. Pero de repente, yo os miro y lanzo una carcajada, una gran
carcajada que me sale de dentro. "Qué pasa? Ha sido genial! Estoy molida, pero
me lo he pasado en grande, verdad Osito?". "Claro, mi putita", respondes desde
delante. "Mmmmm… ha sido genial sentirme tan deseada y tan llena, debía ser
vuestro mayor sueño, verdad?" Les digo mirándoles a los ojos mientras me relajo
todavía más en el asiento abriendo mis piernas y acariciándome muy suavemente
(estoy tan escocida que debo hacerlo muy suavemente).
Sí.
Genial!
Qué pasada!
Todos van diciendo la suya mientras me miran con deseo. "Qué
puta!" se atreve a decir Lolo. "Mírala! Se está pajeando de nuevo", "Claro, no
tenéis ganas vosotros? Después de tanto placer ahora sólo quiero acariciarme
suave, meterme mis… deditos… tocarme como me… gusta…" digo sensualmente mientras
les doy un espectáculo de masturbación en primer plano. Rápidamente suenan los
zippers y se jalan las pollas. Luis no para de mirar por el retrovisor cómo
todos nos estamos masturbando. Estamos en una zona de tráfico y nos rodean
coches, pero no me importa nada, ahora quiero mi placer suave, el placer de mis
deditos expertos. Los camiones a los lados nos ven, algunos nos pitan y otros
nos muestran sus pollas a través de las ventanas mientras yo me alzo y, en medio
de la furgoneta en movimiento, con la minifalda arrollada a la cintura, me meto
dos dedos en el coñito y el pulgar en el ano.
Me corro, me corro con un gran y dulce gemido que se alarga
hasta que me recuesto de nuevo en el asiento. Los miro y veo su leche derramada
sobre sus manos o algún pañuelito de papel. Voy uno tras otro recogiendo su
simiente rápidamente, los lamo y los dejo limpitos, aunque no puedo limpiar los
pantalones de Juanjo, que están rebosantes de leche.
Llegamos ante la frustración de Luis, el único al que no he
limpiado (tu te has sabido contener, mi Osito).
Esta noche no iremos a bailar, tengo que ponerme crema en mis
escocidos orificios y dormir doce horas. Pero veremos cómo serán los próximos
partidos ;-)