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Fecha: 21-Dic-10 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Con el tio

Julieta
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Tiempo estimado de lectura: [ 5 min. ]
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Comenzo como un juego, un simple histeriqueo para terminar teniendo sexo con el novio de mi tía. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Todo comenzó como un juego, generalmente con mis padres y mi hermana compartíamos los fines de semanas junto a mis tíos y primos en una casa alejada de la ciudad, disfrutando del sol y de la tranquilidad. Por ese entonces yo había cumplido 19 años y con mi hermana menor nos encantaba provocar a nuestro primo, era obvio que el al ser más chico era incapaz de avanzar con la situación, así que solo se limitaba a pasar largos ratos encerrado en el baño, desahogándose.

Este jueguito lo repetíamos siempre, pero empecé a notar que el novio de mi tía comenzaba a captar la situación y que muchas veces se ocultaba detrás de sus gafas oscuras para poder mirar y pasar inadvertido. Juan tenía entre 43 años, hacia 4 años que era la pareja de mi tía; anteriormente había estado casado pero no tenía hijos.

En el último tiempo había tenido una fantasía recurrente, y era la de tener sexo con alguien mayor y más de una vez se me había cruzado por la cabeza poder hacer realidad esta fantasía con Juan. Lo pensé una y otra vez si estaba bien o no, si sentiría culpa y que pasaría si me le insinuaba y me rechazaba o si le contaba a mi tía o a mis padres; sería un bochorno y quedaría como una buscona que intenta levantarse a alguien de la familia, pero por otro lado sentía que él no tenía lazos directos conmigo asique no sería tan terrible. Internamente sabía que estaba mal y que no debía pero las ganas me sobrepasaban. Así que me propuse llamar su atención.

No tenía problemas en pasearme todos los fines de semana con una diminuta bikini, tirarme a tomar sol o a la pileta las miradas las tenía garantizada pero tenía que poder encontrar momentos para hablar con él a solas establecer un poco mas de comunicación para poder seducirlo, no quería lanzarme abruptamente quería que fuera de a poco.

Por suerte él tenía en mente lo mismo que yo y aunque sea por pocos minutos tratábamos de hablar a solas empezamos por el intercambio de mails y después nos pasamos nuestros números de teléfono y ahí fue cuando empezamos a tener contacto diario, pasábamos largas horas hablando y me divertía y por supuesto me calentaba hablar con él, era una lástima tener que fingir cuando nos veíamos en presencia de toda la familia, porque habíamos llegado a un nivel de confianza y de conexión muy divertido

Pasamos un tiempo de esta forma; nuestras conversaciones por chat cada vez se hacían más calientes, le había contado muchísimas intimidades tales como mi debut sexual, mis preferencias a la hora del sexo y si me encontraba con algún chico, quería todo con lujo de detalles, que hacía, que no y como me sentía yo.

Un domingo como muchos de otros, disfrutábamos del sol en familia, como hacía mucho calor decidí tomar algo fresco y por supuesto ofrecí lo mismo al resto; entre a la casa y casi detrás de mí entró Juan. Yo estaba acomodando los vasos sobre la mesa, si bien sabía que era él me sorprendió al tomarme directamente de la cintura, apoyándose bien contra mí, regalándome unos besos sobre mi cuello. Era realmente lo que deseaba, intente detenerlo por si venía alguien, pero me ignoro, podía sentir sobre mi cola una notable erección, lo que me hacía arquear más mi cintura para poder sentir ese roce, me desasía en sus brazos, me sentía realmente caliente. Sin despegarse de mí, nos movimos de lugar, cerca de una ventana desde la que podíamos ver si alguien se levantaba del jardín.

Nos besamos intensamente, sus manos empezaron a recorrerme metiéndose por debajo de mí bikini y yo hice lo mismo con él, sin vergüenza metí mi mano dentro de su bermuda para empezar a masturbarlo, empecé a oír su respiración más agitada, alentándome a seguir y a tomar la iniciativa. No queres bajar, pregunto...

Sin decir nada baje dándole besos por su pecho hasta llegar a estar de rodillas frente a él, si bien no teníamos demasiado tiempo, intente hacer lo mejor que sabía como para impresionarlo, acariciándolo, dándole pequeños besitos, jugando con mi lengua, subiendo y bajando, hasta meterlo por completo dentro de mi boca y por primera vez hacer a ese hombre delirar.
El morbo de tener a toda la familia en la casa aumentaba la excitación…la calentura, sentía sus manos tomándome del pelo y empujando mi cabeza hacia adelante. Los momentos previos a que acabara fueron de mucha ansiedad, quería sentirlo. No dejaba de mirarlo y eso aumentaba aun más mi excitación, incluso hasta sentir como volcaba su leche dentro de mí.

Quedamos por unos segundos en silencio, solo mirándonos; me tomo de las manos y me ayudo a levantarme, acomodé un poco mi bikini como para que nadie sospechara, él se encargaba de preparar las bebidas, me tomó de nuevo entre sus brazos, me beso y me agradeció por lo que había hecho. Y me dijo que saliera como si nada y que si preguntaban por él que solo digiera que le había entrado una llamada al celular y seguía hablando.

Nadie lo sabía pero tuve vergüenza al ver a toda mi familia ahí; aunque creo que fue temporal, porque no tuve problemas en seguir con esta historia…

Ya al día siguiente nos encontramos, paso por mi casa antes del mediodía, sin darme detalles de a dónde íbamos (en todo momento supuse que a un motel) pero sorprendió con un departamento al que él llama de soltero, donde podríamos estar el tiempo que quisiéramos.

Ni bien entramos empezamos a besarnos, parecía un adolescente descontrolado, sus manos subían y bajaban por todo mí cuerpo, haciendo caer mi cartera al suelo al igual que caía nuestra ropa a medida que avanzábamos hacia la habitación; a medio desvestir me empujo sobre la cama y prácticamente salto sobre mí, adoraba la forma en la que me tocaba, era placentero sentir a ese hombre de esa forma, siempre me gusto sentirme deseada por los hombres, y Juan hacia que la situación me hiciera sentir cada vez mejor. Me desnudo por completo y continuo besándome y tocándome, presionaba mis pechos, los mordía; lo mismo hizo con mi clítoris y hacia que me retorciera del placer, no pude contenerme y acabe y sin darme tiempo para recuperarme sentí como se acomodaba entre mis piernas y como comenzaba a penetrarme. Lo sentía delicioso, entraba y salía de mí con comodidad, nuestros movimientos se acoplaban sin problemas y no podía ocultar mi sonrisa lo disfrutaba, lo gozaba. Juan empezó a hablarme a preguntar si me gustaba, respondía entre gemidos que sí, él empezó a insultarme, a decirme que era su puta, su perra, que era fácil y todas esas cosas que salen en esos momentos, a mí me encantaba sentirme su puta de turno, me excitaba y le pedía que siguiera, llevo mis brazos hacia atrás y apoyó sus manos sobre mis muñecas casi imposibilitándome mover, la presión que ejercía sobre mis brazos y lo usaba como apoyo para moverse más rápido, y más profundo.
Mis gemidos fueron creciendo a medida que él me penetraba cada vez con más fuerza, por momentos me sentía como abusada pero me gustaba más que nada y me volvieron las cosquillas en el abdomen, las contracciones, la respiración agitada, estaba a punto del orgasmo, cerré mis ojos y sentí como invadía todo mi cuerpo esa hermosa sensación, él siguió con mucha más facilidad entraba y salía, fueron pocos minutos porque enseguida se desplomo, había sentido su explosión dentro mío; y ahí estábamos los dos recuperándonos.
Se acomodo a mi lado y dándole un beso le dije cuanto me había gustado, nos quedamos por un ratito abrazados, todavía me parecía una locura lo que había hecho, pero no me arrepentía por la forma en la que lo había gozado, no paso mucho tiempo y empezamos el segundo… y el tercero… y el cuarto y el quinto. Casi agotados pero todavía calientes después de haber pasado casi 7 horas encerrados, nos vestimos y me llevo hasta mi casa, con la promesa de un nuevo encuentro y un nuevo código que lo estimulaba bastante, que le digiera TIO, aunque ante la familia seguiría siendo Juan.
Y así fue y sigue siendo, hoy tengo 23 años, tengo novio; Juan tiene 47 años y sigue con mi tía; pero nuestros encuentros nunca cesan, para mí representa mucho más que alguien con quien me acuesto, ya que fue con él con quien me inicie en el sexo con maduros y en algunas que otras exploraciones sexuales, que si les interesa podrán formar parte de otro relato….


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© Julieta

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