En este relato se muestra a la familia Simpson como
unos seres lujuriosos y desenfrenados que no tienen reparos en follar unos con
otros continuamente.
Era un día como otro cualquiera en el hogar de los
Simpson, era fin de semana y estaba empezando a amanecer.
Marge abrió los ojos, miro el despertador y vio que
eran las nueve de la mañana. Entonces pensó para sí misma que sus hijos todavía
tardarían un buen rato en levantarse, ya que los fines de semana solían
despertarse tarde. Marge era una mujer muy caliente y viciosa, y en esos
momentos se le estaban empezando a mojar las braguitas que llevaba puestas,
estaba con la mirada fija en el paquete de su marido Homer, el cual roncaba
ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor.
Homer solía mantener relaciones con su mujer muy a
menudo, y ésta acababa bastante satisfecha .La polla de Homer medía 22cm, era
bastante gruesa y además Homer era un auténtico depravado.
Marge que cada vez estaba más mojada no resistió más y
le bajó el pantalón del pijama a su esposo, después el calzoncillo y empezó a
tocar el miembro de Homer. Ella lo lamía a la vez que lo pajeaba suavemente,
mientras con su otra mano se metía un dedo en su coño. A todo esto Homer seguía
durmiendo, pero su pene empezó a dar señales de vida, se puso completamente
erecto. Mientras, su mujer se estaba dando un banquete ya que no paraba de
chupar el poderoso miembro de Homer, estaba a cuatro patas sobre la cama,
desnuda, mamando polla y haciéndose un dedo. Marge gemía como una loca aunque
sus gritos se veían ahogados por la gran polla que le llegaba al fondo de su
garganta, a todo esto Homer abrió los ojos y se dio cuenta de lo que pasaba,
entonces, sin pensarlo ni un momento la agarró por la cabeza y se la clavo lo
más profundo que pudo para a continuación correrse brutalmente en su boca,
entonces Marge levantó su cabeza y le dijo a su marido todavía con la boca
chorreando en leche:
-Que Homi te ha gustado mi forma de darte los buenos
días.
-Ya te dijo cariño, pero no creas que me voy a
conformar solo con una buena mamada.
-¡A no! y que quieres hacer.
-Ya lo veras.
Entonces Homer la tumbó en la cama con su cabeza
apoyada en la almohada le abrió las piernas y empezó a comerle el coño a su
mujer, le chupaba el clítoris, le pasaba la lengua de arriba a abajo por toda su
raja y le metía dos dedos hasta donde podía.
- Ahh me gusta no pares por dios.
- Te gusta lo que te hago zorrita.
-Si mi amor me encanta me vuelves loca ahh ahh ahh o
si fóllame con tus dos dedos.
-Uff que rico coño tienes cariño, creo que voy a
abrírtelo un poco más, te meteré un tercer dedo ¿quieres?
-Uff claro que quiero cabrón, venga dame caña si o
siiiii!!!.
-Si así me gusta que seas una buena puta, pídemelo
puta pídemelo.
-Ahhh por favor Homer méteme otro dedo cariño venga
hijo de puta hazlo.
-Vale toma ay lo tienes
-Ohh dios santo noto como se me separan las paredes de
mi vagina me encanta papi mete saca mete saca.
-Joder como me estas poniendo perra toma , toma,
guarra.
-Ah ah ah me corro Homer me corro!!!!!
Homer quedo con toda su cara llena de los fluidos
vaginales de su viciosa esposa, entonces los dos se pusieron a comerse la boca
de una manera desenfrenada.
Mientras tanto Bart ya se había despertado y como
todos los días se dirigió hacia el comedor para tomar un tazón de cereales, pero
cuando pasó por delante del cuarto de sus padres vio que la puerta estaba
entreabierta y se percató de que de esa habitación salían unos gemidos muy
intrigantes, entonces Bart se asomó y pudo contemplar la escena. Homer estaba
poniendo a Marge a cuatro patas sobre el borde de la cama y él se colocó detrás
de ella de pie con una pierna en el suelo y otra en la cama y empezó a bombearle
el coño a su espectacular mujer.
-Toma zorra toma te la voy a meter hasta que te deje
el chichi en carne viva.
-Ah si Homi si sigue no te pares la quiero toda hasta
el fondo clávame tus 22cm reviéntame mi amor.
-Oh si perra como me pone que me supliques ohh toma,
toma puta.
Bart había seguido los acontecimientos desde detrás de
la puerta del cuarto de sus padres. Como era de esperar Bart no se había podido
resistir a la tentación de ver a su maciza madre a cuatro patas siendo ensartada
por esa descomunal polla y gimiendo como una posesa con los ojos en blanco y
pidiendo más y más mientras se le entrecortaba la voz debido al placer que
estaba sintiendo en su interior. Bart se estaba masturbando presenciando el
maravilloso show que sus padres le estaban ofreciendo. El pene de Bart era de
unos 16cm, no era muy grande pero por el contrario sí que era bastante gruesa,
lo cual posiblemente lo había heredado de su progenitor. Él prosiguió con su
labor mientras continuaba espiando tras la puerta.
-Joder Marge que culazo tienes cabrona muévelo cariño,
muévelo.
-Claro mi vida lo voy a mover hasta que te saque la
última gota de tu leche calentita, te gusta así te gusta como lo meneo cerdo.
-Oh si dios eres una diosa del sexo uf me voy a correr
oh me voy a correr guarra, ¿donde quieres que me derrame?
-En mi boca, Homer dámelo todo en mi boquita, ah si yo
también me corro!!!!!!! Que gustazo me estas destrozando con esa pedazo de verga
ah ah si si si ummm.
-Me vengo, me vengo, ya no aguanto más ponte de
rodillas Margue.
Marge se puso de rodillas en el suelo y recibió dos o
tres ráfagas de leche impresionantes, las cuales le dejaron todo su rostro
cubierto, tragó la que calló en su boca y limpió la magnífica polla de su marido
a lametazos. Ni que decir tiene que Bart se había excitado tanto con lo que
había visto que se había pegado una brutal corrida, la cual había ido a caer
sobre la puerta.
Entonces Margue cuando todavía se estaba vistiendo se
percató de que la puerta d la habitación no estaba cerrada por completo y se
dirigió a cerrarla. Bart salió escopeteado hacia su cuarto como alma que lleva
el diablo. Aunque por poco Bart se libro de ser visto, pero no reparó en que
dejaba la prueba de su crimen sobre la puerta del cuarto de sus padres. Antes de
cerrar por completo la puerta Margue la abrió del todo para asegurarse de que
sus hijos seguían dormidos y entonces descubrió el manchurrón en la puerta, en
principio no sabía lo que era pero cuando se acerco más y lo tocó se dio cuenta
que se trataba de semen.
Al principio Marge se quedó contrariada ya que esa
mancha solo podía significar una cosa, que su querido hijo Bart la había visto
follar con Homer como una auténtica loca y se había masturbado viéndola recibir
polla.
Homer se había quedado frito en la cama pues estaba
agotado tras el esfuerzo físico que había realizado para contentar a su mujer y
Marge aprovecho el momento para limpiar el semen que Bart había dejado en la
puerta. Con este gesto sin duda estaba protegiendo a su hijo ya que si Homer
descubría lo que allí pasaba posiblemente Bart acabaría muerto y enterrado a dos
metros bajo tierra en el jardín trasero.
Aunque como ya os dije, Marge, al principio estaba
algo contrariada pero ni mucho menos estaba enfadada, ya que si su hijo se había
masturbado espiándola eso quería decir que le atraía físicamente, lo cual lejos
de incomodar a Marge más bien le resultaba bastante excitante y morboso.
CONTINUARA...