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Fecha: 29-Oct-10 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Embarazada de mi hermano

Soledad
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Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, tome la decisión de escribirlo como una válvula de escape porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Quede preñada de mi medio hermano y el fue el hombre que desvirgo a mi hija – Esta es mi historia Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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EMBARAZADA DE MÍ HERMANO.

Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, tome la decisión de escribirlo como una válvula de escape porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Quede preñada de mi medio hermano y el fue el hombre que desvirgo a mi hija – Esta es mi historia

Cuando escuche a mi madre reclamarle a mi padre su infidelidad, fue la primera vez que escuche hablar de mi medio hermano. El cual es hijo de mi padre.

Mi madre intento evitar que yo mantuviera contacto con mi medio hermano pero mi padre le abrió las puertas de la casa, a pesar que mi madre lo amenazo con dejarlo si el permitía la entrada de medio hermano de nombre Roberto.

Cuando mi padre nos presento, hubo una química especial entre los dos y a pesar que mi madre se oponía a que yo tuviera amistad con mi medio hermano siempre busque la forma de estar junto a el.

Cuando me festejaron los xv años el fue mi chambelán principal y fue la primera vez que nos besamos.

El tiempo siguió su marcha, pero ya el deseo de lo prohibido y de la carne estaba dentro de los dos.

Ya le había permitido que explorara mi cuerpo que mamara mis senos que su boca palpara la humedad de mi sexo, no me dio tiempo de entregarle mi virginidad por que mi padre lo evito al enviarme a estudiar fuera cuando cumplí los 18 años.

Regrese a la casa después de tres años de ausencia.

Durante ese tiempo mi vida sexual había sido mas que normal pero ya había perdido mi virginidad con mi novio, la cual no fue una experiencia muy agradable, ya que el se vino muy rápido y la frustración fue enorme por la expectativa que yo tenia de perder mi virginidad.

Cuando me reencontré con mi medio hermano, casi no lo reconocí, era todo un hombre alto, fornido con el pelo largo y barba cerrada. Andaba de novio con una chica pelirroja que me cayó muy mal. Me sentí celosa.

Llego el día en que nos besamos, sentir sus labios me hizo estremecerme, reaccione cuando alzo mi vestido y acaricio mis piernas. Me pregunto si seguía siendo virgen le dije que no, fue cuando sentí su dedo hurgar en mi cola y le pedí de favor saca el dedo de ahí no te da asco y además me lastimas me duele – me estremecí al escuchar sus palabras

"ya te lo hicieron por aquí al momento que me acariciaba descaradamente las nalgas. Me tocaba el ano" nunca he hecho el amor por ahí dicen que duele.

Sus palabras me cimbraban tienes unas nalgas preciosas que no me cansaría de morderlas y chuparlas. Me hice amiga de su novia, disimule muy bien mis celos, me entere por medio de ella que mi medio hermano fue quien la había desvirgado y que tenía una verga grande y gruesa que le gustaba el sexo anal. Que a ella no le gustaba mucho el sexo anal pero que se lo permitía a Roberto para complacerlo.

Comenzamos a salir por dentro tenia el morbo de ver su pene y comprobar si era verdad el tamaño pero no quería verme como una ofrecida.

Cuando tuve mi primera relación sexual con el, comprobé que sabia manejar sus dedos y su lengua con maestría. Sentí sus manos sobre mis rodillas y las separó abriendo mis piernas.
- acariciando el interior de mis muslos, subiendo a mi sexo que ardía de deseo. Sentí la yema de los pulgares acariciar los labios de mi vagina y grité: - intentando detenerlo aun que por dentro deseaba desesperadamente que no se detuviera.

Comencé a sollozar de puro deseo mientras me masturbaba delicadamente y me recliné hacia atrás apoyando mi espalda en los almohadones Del sillón. Sus dedos abandonaron momentáneamente su deliciosa tarea y engancharon los elásticos de mis pantaletas y la comenzaron a bajar, ayudé levantando mis caderas para que me la pudiese sacar y cuando lo hizo quedé con las piernas abiertas y el vestido levantado ofreciéndole mi sexo incondicionalmente rendido. Los dedos volvieron a separar los labios vaginales y hundió su boca en mi sexo empapado, volví a gritar. - ¡Ayyyyyy!

Grité de placer, su lengua al deslizarse por el interior de mi vagina me provocó un terrible orgasmo, lamió, chupó, mordisqueó, apretó mi clítoris entre sus labios y sorbió con fuerza, sentí sus dedos penetrándome y masturbándome mientras su boca y su lengua me enloquecían de placer, pronto perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que estaba teniendo y era tan grande el goce que sentía que me puse a llorar de felicidad hasta quedar agotada, no se cuanto tiempo estuvo arrodillado con su boca hundida en mi sexo pero me dio un placer que fue difícil poder olvidar.

Finalmente se incorporó y me tendió las manos para ayudarme a levantarme, mis ojos se clavaron en el bulto de su entrepierna, en verdad era impresionante el tamaño, nos acostamos en la cama. Sentí vergüenza al mirar su desnudez su cuerpo joven y fibroso, su pene erguido junto a la maraña de su vello, lo deseé como nunca había deseado en mi vida, ni siquiera aquella vez cuando mi novio me desfloró en mi pequeña cama.

Nos abrazamos por primera vez completamente desnudos y nos besamos largamente.
Sentí el glande de su verga entre los labios de mi vagina mientras yo abría las piernas para recibirlo, cuando me penetró no pude evitar gritar al sentir como mis carnes intimas se abrían para dar paso a su verga –solté un largo quejido y levanté las caderas para recibirlo completamente y él me clavó hasta los testículos provocándome dolor y placer al sentirme completamente ensartada. Estuvo dentro de mi cuerpo penetrándome con fuerza – con furia sus penetraciones me hacían gritar – y mover mi pelvis con locura buscando que me penetrara hasta el fondo.

Lo sentí eyacular, su verga comenzó a latir con fuerza, mientras el semen caliente inundaba mi vagina -mi cuerpo se convulsiono me di cuenta de que estaba gritando.

Hasta ese momento tome conciencia de mi imprudencia por no haber usado protección, tuve miedo de quedar embarazada pero no me importo en ese momento me di cuenta que estaba enamorada de mi medio hermano. Que tal vez era pecado lo que sentía por el pero no podía evitarlo, ahora mi cuerpo había probado su sexo y no estaba dispuesta a renunciar a el.

Cuando estuve saciada fue el momento de demostrarle todo mi agradecimiento y le practiqué sexo oral, hice mi mejor esfuerzo por mamar su verga, hasta que se derramó en mi boca y saboreé su semen – jamás había hecho sexo oral mi novio me lo pidió, pero me negué y le dije que me daba asco pero esa vez termine con mis labios llenos de su semen.

Nos bañamos juntos y me puse un short que me quedaba muy ajustado quería demostrarle que era mas mujer que su novia.

Comenzamos una relación a escondidas, el venia a la casa se quedaba conmigo – me hacia el sexo en la casa cuando se podía o íbamos a un hotel. Y estaba decidida a darle mi virginidad anal aun que me destrozara el culo.

Cuando llego el día de darle mi virginidad anal estaba nerviosa, sabia que seria mi primera vez y tenia, miedo, excitación y deseos por probar el sexo anal

Me sentía incrédula, nos desnudamos lentamente, me coloco boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejo mi diminuto agujero ante su lengua me lo chupo una y otra vez, hasta dilatarlo, tenia los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Roberto detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar.

Tomo aceite, se unto en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme - relájate me decía – afloja el cuerpo tengo que dilatarte no quiero lastimarte y tú me tienes q ayudar.

Coloco su cara en mi sexo y comenzó a chupar fue como si recibiera una descarga comencé a moverme a gritar, que por la fuerza como me agite saque el dedo que me tenia clavado en mi cola

Comenzó a meterlo nuevamente a moverlo de una lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto.

Ah ya no sigas por favor detente ya no puedo mas - Tome su camisa y la mordí lo regrese a ver y me tumbe sobre la cama en cuatro patas – "hazlo le dije no te detengas solo hazlo si grito - lloro no te detengas solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido."

me afianzo de mis caderas sentí la presión en mi pequeño orificio Cerré mis ojos para ser sincera lance un quejido cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo se afianzo de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su verga.

Me mordí los labios evitando gritar -llorar - poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logro afianzar el tronco en mi abertura anal.

--arañe el colchón sacudí la cabeza – Comencé a quejarme – tenia los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor -

– hasta que no aguante más y comencé a gritar con fuerza cuando comenzó a meterme el resto de su pene – me doble por completo – intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo - me mantuvo firme pegada a su verga.

-- se mantuvo quieto, no dándome oportunidad de moverme.

-- comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su verga – lo hacia suavemente - , fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo.

Grite y mordí las sabanas al sentirme completamente penetrada – me doblegue por completo – comencé a decirle ya salte – termina me estas lastimando – por favor salte – siento que me partes

- comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas.

-cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón.

Lo sentía hasta lo mas hondo de mis intestinos – me saco excremento pero no le importo se limpio con la sabana y siguió penetrándome -

Me sentía desfallecida – con mi trasero -desflorado.

--perdí el tiempo de cuanto duro pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando agitado sudoroso.

-- me puse de pie me temblaban las piernas y el cuarto olía a excremento mire las sabanas manchadas, sucias.

– Estuvimos juntos mas de tres horas – intente detenerlo y le dije ya no me lo hagas me lastimas por favor me duele, no logre evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida. Termine con mi culo lleno semen.

Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas me dolía horrible mi ano. Esa primera vez jamás la olvide quedo grabada en mi mente fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar

Paso el tiempo ese fue nuestro gran secreto. Mi padre lo envió a trabajar a las plataformas petroleras y lo deje de ver por varios años, pero siempre que los dos teníamos tiempo nos escribíamos y nos reuníamos dos o tres veces al año.

La historia de mi hija sucedió hace un año, hoy actualmente tengo 39 años y estoy casada, con un hombre maduro, tengo dos hijas, mi nombre es Soledad, no soy una modelo pero soy de de ojos claros, cuerpo bien formado. Buenas piernas y siempre trato de estar en forma.
Cuando Roberto mi medio hermano partió a las plataformas petroleras, tuve mis años de abstinencia y durante ese lapso conocí al que es mi esposo y padre de mis hijas, quien me fue llevando poco a poco hasta conseguir que me volviera a reencontrar con el sexo. Después de un buen comienzo, fue llegando la rutina a nuestras relaciones.

El deseo sexual por mi medio hermano Roberto seguía dentro de mi mente y de mi cuerpo, se había casado y ha la vez divorciado. Era lo que llaman un mujeriego empedernido. A sus 36 años estaba pleno como hombre.

Cuando recibí su correo de que estaría en México por unos meses sentí un escalofrió en mi espalda y un cosquilleo en mi entrepierna.

Trabaja para una compañía petrolera en Texas y lo enviaban a un curso y tenia varios meses de vacaciones, me pedía que le ayudara a buscar un departamento. Me puse muy contenta, y se lo comunique a mi esposo y a mis hijas.

Mi esposo me comento que lo invitara a quedarse en la casa, por un instante me sacudí al escuchar la propuesta de mi marido, pero tampoco deseaba causarle algún mal o herirlo en sus sentimientos.

Así que me propuse ser muy discreta en la relación que estaba segura volvería a florecer, al ver a Roberto mi medio hermano.

Mari Carmen es mi hija la mayor que para en ese entonces estaba por cumplir los 18 años.

 

Yo trabaja en ese momento en una boutique y me encontraba bastante sola ya que mi esposo trabajaba de 7 a 9 de la noche y mis hijas, estudiaban todo el día y además no había hecho buenas amistades en la ciudad por lo que me sentía sola.

Tenía 5 años que no veía, a mi medio hermano Roberto.

Y no sabía como iba a reaccionar. Me fui con mi hija a recibirlo al aeropuerto.

Cuando lo mire traía puesto unos jeans y una camisa ajustada se notaban sus pectorales, su barba de candado y ese perfume tan perturbador que desprendía su cuerpo.

Nos saludamos y no pude evitar una perturbación al sentir el roce de sus labios con mi mejilla a pesar del tiempo y de que estaba casada sentía el mismo deseo como cuando era una adolecente.

Hizo amistad con mi esposo y evite encontrarme a solas, en el fondo tenia miedo de no poder controlar mis impulsos.

Cuando descubrí la pasión que mi medio hermano había provocado en mi hija tuve miedo del escándalo pero al ver en los ojos de mi hija su decisión de entregarse a el

Comprendí que sentía ese mismo deseo que sentí yo cuando tenía su edad.

amadecasasoledad41@hotmail.com



© Soledad

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