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Fecha: 13-Sep-10 « Anterior | Siguiente » en Sexo Anal

Mi cuñada me desconcierta

Peter
Accesos: 78.361
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Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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Historia de como mi cuñada me hace ver lo que no veía o no quería ver. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Hola amigos a continuación voy a contaros una historia que si bien es cierta, tiene algunos matices cambiados para hacerlos un poco más ameno a la hora de leerlo. Estoy felizmente casado con una mujer a la que quiero. Ella es rubia, más bien bajita, de unos 160 cms., tiene en la actualidad 36 años, con un cuerpazo que a mí me vuelve loco, desde el primer día que la conocí, pechos normales y firmes y bastante recatada y tímida.

Practicamos sexo bastante poco. A mi me gustaría practicarlo algo más. Nuestro sexo es placentero como el que más. Nos gusta el sexo oral y el sexo habitual (vaginal). Pero…..desde hace ya algún tiempo ronda en mi cabeza el sexo anal. Ella es totalmente contraria a que le metan nada por el culo. Cada vez que lo menciono ella hace oídos sordos o cambia de tema o simplemente me dice que se me olvide el hecho de que por ese agujero, nunca la voy a meter. Todo su miedo viene a causa de que en una ocasión, recién empezados a salir. Le comenté si podíamos probar el sexo anal. Ella quiso complacerme y me dijo que lo intentara. Después de calentarnos un poco y de magrearle su vagina, se puso a cuatro patas y yo intenté en vano metérsela. Sólo entró parte del glande y ella emitió un pequeño grito de dolor. Yo me sentí bastante mal y he maldecido día tras día esa situación. Todo pasó por no tener información, por no hacer las cosas bien. He leído en Internet bastante sobre el sexo anal y si aquel fatídico día hubiera tenido la información que tengo hoy, en la actualidad practicaríamos el sexo anal felizmente y sin tapujos ni tabúes.

Cuando buscaba información, encontraba también muchas páginas web hablando del sexo anal masculino. No soy homosexual ni me atraen los hombres ni mucho menos, pero me atrae tanto la idea de probar el sexo anal, que lo he probado conmigo. Si lo he hecho, me he masturbado, estimulándome analmente y puedo decir que cuando te corres y a la vez te estimulas lo que en el hombre se llama el punto "P", el orgasmo es mucho más intenso, así que a escondidas de mi mujer me masturbo de esa forma. Quisiera hacerle saber a mi mujer lo placentero que puede llegar a ser un orgasmo con estimulación anal, pero me da vergüenza. He intentado masajearle el ano mientras le como el coño, pero tengo miedo a un rechazo, miedo a que me diga que no y entonces estropear la ilusión que tengo, de que algún día me deje darle por el culo. Un día le comí el coño, estando ella a cuatro patas. Disimuladamente con la nariz, le estaba rozando el agujero prohibido y ella seguramente lo notaría, pero ni se lo pregunté ni ella me dijo nada.

Me consuela la idea de cuando ella se pone a cuatro patas, alguna que otra vez le he rozado el ano con mi polla, pero han sido millonésimas de segundo y seguramente ella lo tomará como un roce sin más. Eso creía yo….. y aquí realmente comienza el relato….

Tuve que irme durante una semana, a otra ciudad por motivos de trabajo, así que tendría que estar algunos días fuera. Ella estaba algo mosqueada, por el hecho de que iría a otra ciudad, en el norte de España, acompañado de su hermana, la cual trabaja para mí. Yo le dije que no tenía nada que temer, ya que veo a su hermana a diario en la oficina y si tuviera que haber pasado algo, ya hubiera pasado. Le cambió la cara, aunque sé que no se quedó confiada.

Su hermana es como la cara oculta de la luna. Es todo lo contrario a mi mujer. Es morena algo más alta, su manera de vestir es mucho más provocativa que su hermana y evidentemente es más descarada que ella. También tiene un buen cuerpo, pechos algo más grandes que mi mujer y un culo respingón.

Llegamos a la otra ciudad, después de unas horas en coche y nos fuimos directamente al hotel. Yo estaba cansado y cuando me di una ducha, descolgué el teléfono para llamar a mi mujer y decirle que habíamos llegado bien. Lo primero que hizo, fue preguntar dónde estaba su hermana. Le dije que estaba en la habitación contigua y como era bastante desconfiada, mientras estaba llamándola, ella estaba marcando con el móvil al tfno., de su hermana, al no escuchar su timbre de llamada cerca de mí, se convenció de que no estaba en la habitación conmigo. Cuando colgué me fui a la habitación de su hermana, para ver si íbamos a cenar, ya que la hora que era, lo más probable es que fuerana cerrar la cocina del hotel. Ella me abrió en albornoz y me dijo que se iba a duchar y que podría esperarla en su habitación. Yo hice lo que me pidió, y me senté en el borde de la cama a ver la tv. La verdad es que me excitó bastante, la idea de que mi mujer estuviera celosa de su hermana. Me atraía la idea de que mi mujer pensara que mi cuñada y yo fuéramos a follar sin que ella lo supiese o a escondidas de ella. Me ponía cachondo lo envenenada que estaría mi mujer, pensando que en esto del viaje sólo ha sido una patraña mía, para estar con su hermana. Esos pensamientos me la pusieron dura y se me notaba bastante mi erección. Llevaba unos pantalones de verano y muy finos. Eso sumado a que calzo una buena polla de casi veinticuatro centímetros, hacía imposible que pudiera ocultarla. Me dio vergüenza la idea de que mi cuñada saliera del baño y me viera totalmente empalmado. Así que me levanté y justo cuando me disponía a decirle a mi cuñada que iba a mi habitación un momento, ella salió del baño, con una toalla enrollada en el cuerpo y otra en la cabeza. La toalla no era demasiado grande. Lo justo para taparle desde sus generosos pechos, hasta el nivel de la braguita. Yo me quedé ahí quieto, todo avergonzado y mi cuñada exclamó:

-Cuñado!!! Qué es eso que tienes ahí??? Todo eso es tuyo? Ja jajaja!!!- Se reía maliciosa y descaradamente, como es ella…

-Joder cuñada no sé lo que ha pasado y ya está, termina que nos vamos a cenar y a dormir que mañana hay que madrugar.

Ella no dejaba de mirarme el paquete. Parecía que estaba en una de esas películas cómicas, en que el protagonista graba una escena en la que está empalmado y exageran el detalle del paquete… pues así estaba yo.

Como es normal en las mujeres, mi cuñada tardó bastante más de lo que quedaba para cerrar la cocina del hotel y tuvimos que comer fuera. Lo único que encontramos abierto a esas horas, fue un restaurante mejicano. A mi cuñada le encantó la idea de cenar en un restaurante de ese estilo. A mí me gustó menos ya que el pique no me gusta demasiado, aunque si hay cerveza no hay problemas.

La velada fue muy agradable. Conversamos de muchos tipos de temas, aunque le pedí a mi cuñada que no quería hablar de trabajo, así que ella desvió su conversación a temas personales. Me estuvo contando que desde que lo dejó con su antiguo novio, no ha vuelto a tener pareja fija. Que estaba harta de los hombres y que sólo los quería para follar. Que cuando conocía a un hombre disfrutaba de él y luego le daba la patada. Palabras textuales…

Yo le dije que con su hermana, últimamente la cosa en cuestión de sexo, iba bastante floja y que me la cascaba más que un mono. La cantidad excesiva de cervezas que ya habíamos tomado, nos hacía que estuviéramos desinhibidos en la conversación. Le conté que últimamente tenía en la cabeza el tema del sexo anal y que incluso me la cascaba con algún que otro juguete que me había comprado para estimularme el ano. De ninguna manera le hubiera dicho esto a mi cuñada si no estuviera algo intoxicado de alcohol. Le conté el problema que tenía con tener sexo anal con su hermana y ella dijo que si lo había practicado alguna que otra vez. Que al principio le dolió un poco pero con el tiempo, se aprende a relajar la musculatura anal y con una buena cantidad de un buen lubricante, ella se dejaba petar el culo por algún que otro tío que no la tuviera muy grande.

La conversación se estaba tornando más y más atrevida. Ya camino del hotel le dije que con respecto a no meterse pollas grandes en el culo, me atreví a comentarle que entonces, nunca no se lo haría con un hombre con la polla como la mía… Ahora pienso lo que le dije y me da vergüenza

Mi cuñada se quedó callada bastante rato. No fue tanto tiempo, pero como creía en ese momento que se había molestado, pues me pareció una eternidad.

-A ti nunca te diría que no, cuñado… dijo ella rompiendo el silencio.

Me quedé perplejo! No sabía lo que decir. Ni el alcohol me estaba ayudando en ese momento…

-A qué te refieres? le dije ya despidiéndonos en la puerta de su habitación…

-Pues lo que has escuchado, cuñado. Te debo tanto que nunca te diría que no… Cerró la puerta tras de sí, dejándome aturdido y confundido.

Me fui a mi habitación y comencé a quitarme la ropa. Ahí estaba yo con una duda moral. Mi cuñada a escasos metros, con bastante alcohol en el cuerpo… Qué cuerpo dios mío!!! Se me vino la imagen de cuando salió envuelta en una toalla del cuarto de baño. Me imaginaba tirando lentamente de la toalla hacia abajo, viendo como resbalaba de su cuerpo húmedo, dejando al aire esos hermosos pechos, los cuales imagino con grandes pezones rosados y mirando hacia arriba… Mi polla si que estaba mirando hacia arriba. Comencé a acariciarme…

Escuché de pronto un portazo, en la habitación de mi cuñada. Me apresuré a ir hacia la puerta, la abrí con cuidado de que no me vieran desnudo y con la tranca al aire y vi como mi cuñada se disponía a coger el ascensor…

Yo seguía tocándome mi mástil. Había cogido el aceite que te dejan en el baño, y comencé a masajearle la polla muy despacio. No sé… quería que fuera una paja distinta.

A los diez minutos escuché otra vez la puerta de mi cuñada. Se escuchaba ruido en el interior de su habitación. Parecía enfadada, tirando las cosas haciendo mucho ruido. De repente sonó el móvil. Era ella. Lo descolgué y sin darme tiempo a contestar, me dijo…

-A ver cuñado eres tonto o qué te pasa!!! Dijo bastante enojada. Hay que decirte las cosas más claras? He ido a la farmacia a comprar un bote de lubricante. Colgando el teléfono a continuación.

Ahí estaba yo con mi puntazo de alcohol y toda mi sangre en el nabo. Pensé unos instantes…. Pero al final me decidí y me fui a la puerta de su habitación. Cuando fui a llamar la puerta estaba entreabierta y entré…

Ahí estaba ella tumbada en la cama totalmente desnuda y haciéndome con el dedo índice "ven".

No muy decidido comencé a besarle suavemente y ella me correspondió. Estaba aturdido, estaba cumpliendo un sueño que tenía desde hace ya bastante tiempo. Sus pechos eran exactamente como los imaginé, redondos, con pezones rosados y grandes y bastante más grandes de lo que parecía. Su coño estaba totalmente afeitado. Era suave y la mezcla de sus jugos íntimos hacía que me oliera a gloria. Tiene que saber mejor, pensé, así que me fui directo hacia él y comencé a succionar el clítoris suavemente, retorciéndose de placer. Mi lengua y mis labios, se encargaron de hacerle una comida de coño, como hace tiempo que no le hacían. No tardó en correrse. Yo para entonces estaba tan excitado que tuve que frenar porque temía correrme también demasiado rápido, pero fue imposible aguantar. La falta de sexo y el momento hicieron que en el instante que ella se metió mi polla en su boca, me corriera dentro de ella, y llenándosela de leche.

Nos quedamos besándonos después, muy relajados. Nuestras manos no paraban quietas, así que tardé poco en tener otra erección.

-Tienes una buena tranca cuñado, me dijo ella mirándomela muy de cerca. Representas un reto para mi, lo sabías?

-Un reto? Por qué?. Nunca habías visto una igual?

-Pues si te digo la verdad si las he visto, pero son pocas… muy pocas, dijo ella.

-Entonces cuñada? A qué te refieres con lo del reto?

-Cuñado que pronto olvidas las conversaciones, antes me dijiste que nunca me acostaría con un tío con la polla tan grande como tú, no es cierto?

-Pues si pero al final aquí estamos.

-Si pero lo que realmente quiero es hacer tu sueño realidad. Y no me refiero a acostarme conmigo, puesto que ya lo has hecho. Me refiero a eso que te da tantas vuelta en la cabeza últimamente. Sexo anal cuñado que no te enteras!!!

Me puse nervioso, mientras ella sacaba de una caja un bote con un gel transparente, cuyo nombre hacía alusión clara a lo que servía. Me cogió la polla y me embadurnó con bastante lubricante, masajeándomela y extendiendo bien el ungüento.

Se puso a cuatro patas y su culo bastante predispuesto a ser penetrado. Primero quise ponerla bien caliente a si que le metí mi polla por su bien afeitado coño. Se quejaba de que le molestaba un poco al principio, pero pronto se relajó y aceptó bien adentro mi gran verga.

Cuando se hubo corrido una vez, se la saqué despacio y encaré la punta de mi polla en su precioso culo. Con algo de miedo y de inexperiencia comencé a empujar. Mi cuñada hizo el resto y pegó un retroceso rápido y fugaz. Ella se quejó y se quedó quieta. Le acababa de entrar en su agujero negro 24 centímetros de carne y necesitaba acoplarse. Prefiero que tú no te muevas cuñado, déjame a mi…

Comenzó a hacer unos movimientos que en la vida me imaginaría que mi cuñada supiese hacer eso. La sensación era muy agradable y placentera, notaba como las paredes de su culo me abrazaban mi polla sintiéndola apretada. Poco a poco su culo se fue dilatando y la sensación fue algo más placentera y los movimientos de mi cuñada se aceleraron. Ella gemía como si se fuera a correr pero el que estaba a punto de hacerlo era yo. De repente ella paró en seco. Yo estaba a punto de caramelo y ella frenó en seco!!!

-Quédate muy quieto, hazme caso…

-Pero cuñada… estaba a punto de correrme.

-Ya lo sabía por eso quiero que te estés quieto.

Si es verdad que estabas a punto de hacerlo, es el momento adecuado para parar y practicar un poco de sado contigo. Yo estaba un poco desconcertado y empezó a dolerme un poco los huevos.

Se levantó de la cama y sacó de su bolso un pequeño estuche y me lo dio. Me dijo que lo abriera. Abrí el pequeño estuche y saqué de su interior un enorme consolador. La verdad es que parecía más pequeño…

-Úntalo de lubricante y dámelo después, me dijo.

Así lo hice, pensé que iba a masturbarse mientras le seguía dando por culo. Lejos de lo que pensaba me tumbó en la cama y comenzó a hacerme una mamada, como nunca me la habían hecho. Mientras me la chupaba sus manos me acariciaban la zona perineal y alrededores de mi ano, Me temí lo peor. Uno de sus dedos entró en mi ano dándome bastante placer, ya que no es lo mismo hacértelo tú mismo a que te lo hagan. Cuando mi ano se adaptó a un dedo, metió un segundo y hasta un tercero. Todo ello sin dejar de meterse en su boca mi polla. En un momento pensé que había metido un cuarto dedo, cuando de repente comencé a sentir un impresionante placer en mi culo, que me hizo olvidar el placer de mi polla. Mi cuñada le había dado al interruptor del consolador que me había metido. Tardé apenas unos diez o quince segundos en correrme. Fue impresionante, la cantidad de semen que pude soltar. Era tanto el placer que me quedé medio muerto en la cama y mi cuñada se reía, maliciosamente. La misma risa de cuando me vio empalmado en su habitación.

Ella se encendió un cigarrillo mientras comenzó conmigo una conversación que no me gustó nada. Me dijo que en realidad el viaje de trabajo que estábamos haciendo, lo había aprovechado mi mujer para que ella quedara con un amante que supuestamente tenía, que ella lo sabía todo y que quería decírmelo, creyendo que después de haber follado con ella sería todo más fácil para los dos. Yo no la creí. Ella me dijo que era una cosa con la que contaba. Así que sacó un portátil de su funda. Lo encendió y me dijo que con un poco de suerte, si ella no había tocado el portátil (mío) vería con quién se estaba acostando mi mujer, si lo estaba haciendo en mi cama. Yo no entendía bien lo que quería decirme. Me explicó que había dejado una sesión del Messenger abierta en mi habitación, con la cam conectada. Y cuando comencé a visionar las imágenes del portátil que estaba en mi habitación de matrimonio, todo comenzó a verse más claro.

Mi mujer me estaba engañando con uno de los novietes que había tenido mi cuñada. Hija de su madre!!! Pensé. Me alegré en ese momento haberme acostado con mi cuñada, no sintiendo ningún tipo de remordimiento por mi parte. Estaba lleno de ira en ese momento y no por el hecho de que mi mujer me estuviera engañando con otro, sino por lo que estaba haciendo en ese mismo instante. SE ESTABA DEJANDO DAR POR CULO!!! Impresionante me pareció.

Mi relación con mi mujer comenzó a ir de capa caída. Nunca hablamos de lo que yo hice y de lo que había hecho ella. Es como si no hubiera pasado nunca. Pero todo había cambiado y si mi mujer había tomado por culo con otro tío, yo no iba a ser menos pero eso lo contaré en el siguiente relato.



© Peter

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