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Fecha: 27-Jul-10 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

La doctora

donquijotes
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Un reconocimiento medico rutinario de empresa cambio para siempre mi vida. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

La verdad es que no sabía como empezar con este que va a ser mi primer relato, espero que me perdonéis si no cumplo vuestras expectativas.

Empezaré diciendo que soy un hombre de treinta y pocos años, moreno de unos 1,80 metros de estatura y que hace bastante deporte.

Mi historia comienza hace más o menos 2 años, yo trabajo en una gran empresa que por motivos evidentes no voy a dar el nombre pero la verdad es que tengo un trabajo normal, nada excitante pero que me permite tener un nivel de vida, junto con mi mujer, que también trabaja, bastante acomodado. Pues bien este acomodamiento me había llevado a coger algunos kilitos, si una barriguita cervecera que no me gustaba mucho, pero que por motivos laborales, horarios, etc, no tienes tiempo de hacer deporte y ponerle remedio pero eso cambió como ya os había dicho hace unos 2 años. En un reconocimiento medico de la empresa, la verdad es que esta muy bien que una vez al año te echen un vistazo, es como la revisión a los coches, no te gusta pero hay que hacerlas, pues bien, era la primera vez que iba a hacerlo y la verdad iba sin ningún tipo de motivación especial, la verdad que ir al medico nunca me ha motivado mucho, pero todo cambio a partir de ese momento. Estuve esperando unos 10 minutos antes de entrar, la verdad es que vamos con fecha y hora y normalmente no esperas mucho. Nada más entrar la doctora me pidió disculpas por haberme hecho esperar y como es lógico le dije que no pasaba nada que había sido poco tiempo, y en ese momento me fije, era una mujer de unos 45 años más o menos aunque la verdad es que muy bien llevados, y aunque con la bata no dejaba ver bien su silueta. Debajo de la bata llevaba un falda de color negro por las rodillas, una camisa blanca que junto con como llevaba puesta la bata se veía que era una mujer muy elegante, atractiva sin ser nada llamativa pero muy pero que muy sensual en todos sus movimientos, gestos, de cómo se colocaba el pelo cuando estaba anotando en el ordenador todos los datos que le iba dando. Mientras me realizaba las pruebas y me colocaba los electrodos o me recogía las pruebas de sangre, con esa forma tan elegante de moverse por la consulta me estaba poniendo cardiaco, y tuve que hacer grandes esfuerzos para que no se me notase.

Después de un rato, de haberme tallado, pesado, de haberme hecho el correspondiente electro, el análisis de sangre, etc. me comento que los resultados estarían en un par de semanas y que la empresa me los mandaría a casa. También me comento que si encontraba algún resultado anómalo en la analítica que la llamara y que concertara una cita con ella para comentar dichos resultados. Nos despedimos y me marche, con la sensación de querer volver a verla.

Después de dos semanas mas o menos llegaron a casa los análisis, los cogió mi mujer y los abrió, inmediatamente me dijo, lo que dicen todas las mujeres, "lo ves, ya te lo dije, tienes que cuidarte, tienes el colesterol alto y sobrepeso". Lo cierto es que tenía razón y le dije que iría a hablar con la doctora de la empresa y que pondría remedio. Al DIA siguiente pedí cita para ir a verla y me dio para el día siguiente a última hora, me dijo que así en cuanto terminase conmigo nos iríamos los dos a casa.

Nada más llegar me estaba esperando, era su último "paciente" y me dijo que pasara. Le enseñe los análisis y tras mirarlos rápidamente me dijo que tenía que cuidar un poco la dieta y hacer ejercicio, le comente que antes lo hacía pero que ahora no tenía tiempo, y enseguida me dijo que se notaba que había hecho ejercicio y que tenía que sacar tiempo. Me puso una dieta y mientras me contaba lo que tenia que comer y me daba conversación yo solo la miraba, esa melena morena, de peluquería, bien maquillada como la otra vez, y esos pantalones de vestir que se marcaban a sus piernas, elegante como siempre, no me la podía quitar de la cabeza, estaba sentado enfrente de ella y me estaba empalmando como una bestia, la verdad es que estaba tan a lo mío que no me di cuenta que había termindo conmigo, se levanto para acompañarme a la puerta, se quito la bata y quede casi petrificado en la silla, admirando su cuerpo, todo bien puesto, me levante con la chaqueta en la entrepierna para disimular la tremenda erección que mi mente calenturienta me había provocado y salimos de la consulta, hasta su forma de reír me ponía cachondo, la verdad es que soy bastante divertido según dicen mis amigos. Bajamos juntos en el ascensor y nos despedimos quedando para dentro de un mes para controlar el peso y la dieta.

Inmediatamente cuando llegue a casa se lo comente a mi mujer y enseguida me dijo que haríamos dieta los dos para que me resultase más fácil y que me apuntara al gimnasio que quería volver a follar con un tío bueno y no con un barrigudo, la verdad es que me la lleve a la habitación cogiéndola del cuello, de una forma sexi que sabia que le gustaba y me la folle salvajemente pensando en la doctora. La verdad es que no se me da mal eso del sexo y a mi mujer tampoco y estuvimos casi toda la noche follando como hacia tiempo que no lo hacíamos.

Al día siguiente me apunte al gimnasio, para hacer algo de ejercicio y de boxeo que esta la vida muy mala. La verdad es que me lo he tomé en serio y en un mes había perdido casi toda la barriguita que me sobraba con el gimnasio, el boxeo y la dieta, me puse hasta un saco en el garaje de casa para aprovechar los ratos que tienes libres en casa, pasado este mes volví a llamar a mi doctora favorita para pedir cita, y en cuanto me vio me dijo que se notaba que me había tomado sus consejos en serio. Por supuesto le dije. Me tumbe en la camilla, me saco sangre, me desabroche la camisa, me quite todos los objetos metálicos, incluido el cinturón y me coloco los electrodos en el pecho, me desabrocho el botón del pantalón y los aflojo un poco para que estuviera más cómodo supongo y me volvió a hacer el electro, me comento que como estaba haciendo mucho ejercicio por como había adelgazado quería comprobar que todo iba bien. Que forma de tocarme, incluso con los guante de látex me estaba poniendo cachondisimo y creo que se me notaba, puesto que cuando se agacho para quitarme los cable no pude evitar mirarle los pechos y que pechos, creo que me pillo mirándolos porque me miró y se sonrió picadamente. Cuando había retirado todos los cables me fui a levantar y con su mano me pego un empujón y me volvió a tumbar en la camilla, no sabía como reaccionar me quede petrificado, me miró se sonrió otra vez mirando con sus preciosos ojos negros y mientras apretaba mi pecho con su mano izquierda con la derecha me cogía la polla por encima del calzoncillo y la empezó a frotar, la verdad es que me puso tan cachondo que enseguida tenía una erección de las que hacen historia. Me bajo los pantalones y los calzoncillos, me intento volver a levantar pero me volvió a poner su mano en el pecho y no me dejo, me miro, se rió, me beso, metiéndome la lengua de una forma bestial y me dijo que dejara trabajar a la doctora, solo pude obedecer claro está. Se giró y me empezó a hacer una mamada espectacular, profunda, muy mojada, la verdad es que tengo un pene de unos 20 cm y grueso y cada vez que se lo metía en la boca lo hacia desaparecer casi por completo, que forma de chupar, de succionar, de besarme la polla, la cogi por la cintura y la lleve hasta mi y la bese apasionadamente, se soltó después de un rato y volvió a lo suyo, después de un rato le dije que parase que no podía mas, me dijo que mandaba ella y siguió chupando y cuando creía que no podía mas y que la iba a atragantar con mi semen, paró, redujo la velocidad y me sujeto la polla con mucha fuerza mientras me miraba a los ojos y me dijo que no me podía correr todavía que no había terminado conmigo, siguió chupando y chupando y paraba cuando me iba a correr parecía que llevábamos juntos toda la vida, me conocía mejor que mi mujer, era increíble, después de casi 40 minutos ya no pude más y me corrí como un animal la verdad es que no recordaba una corrida como esa, y mientras me corría seguía chupando, fue algo espectacular, menudo orgasmo, me has dejado seco le dije y me contesto que era el primer asalto, la cogi de un brazo y la acerque hasta mi cara, la bese, me incorporé en la camilla y la subí encima de mí para poder hacer un 69, le aparte las bragas con una mano y empecé a chupar su coño, parecía el de una chica joven, rico rico, depiladito y muy mojado, la verdad es que estaba muy excitada, y eso me volvía a poner a 1000, enseguida lo noto y se tiro hacia mi polla erecta otra vez y volvió a chupar de forma salvaje, ahora eramos los dos los que disfrutábamos salvajemente, enseguida se corrió encima mía y seguí chupando ayudándome de los dedos, estaba super cachondo y quería fallármela ya, se lo dije y me volvió a decir que mandaba ella, que siguiera con lo que estaba haciendo, dejó de hablar y siguió chupando, yo hice lo mismo y seguí chupando salvajemente hasta que se corrió por lo menos otras dos veces, la última de ellas a la vez que yo, volví a tener otro orgasmo increíble, estaba agotado, se quito de encima de mí y me dijo que todavía no había terminado conmigo que quería mas. Yo estaba agotado, miré el reloj de la consulta y habían pasado casi dos horas, me miró, me beso y me pregunto si tenia prisa, me había pillado mirando el reloj, que intuición, me volvía loco toda ella, nos incorporamos, nos volvimos a besar, se levanto de la camilla, me tiro del brazo que tiró hacia su sillón, se arrodilló delante de mi y me empezó a chupar la polla otra vez, pensé que no se me iba a levantar otra vez, estaba agotado, normalmente puedo follar variar veces en una noche pero es que me había dejado agotado de verdad, pero no se como se volvió a poner como el acero y en cuanto consiguió su objetivo se subió encima de mi obelisco y se puso a cabalgarme de una forma espectacular, subía y bajaba, nos besábamos y seguía cabalgándome una manera espectacular, entonces cuando estaba mas excitada, se le entrecortaba la respiración, me levante la apoye en la mesa y la folle salvajemente, lo más fuerte que pude y me pedía más y más hasta que no pude más y me corrí otra vez como un loco, al poco se corrió ella, también de una manera espectacular por como me mejó. Nos adecentamos un poco, lo mejor que pudimos ya que estábamos los dos sudando como si hubiéramos corrido una maratón. Salimos y ya se había ido todo el mundo, era super tarde, menos mal que mi mujer sale más tarde de trabajar que yo, así no tendría que dar explicaciones, la verdad es que con la excitación del momento se me habría olvidado hasta llamarla. La verdad que fue una locura.

A los pocos días nos volvimos a ver en el ascensor de la empresa y me comento muy seria ella que la llamara dentro de una semana para recoger mis resultados, así lo hice, volví a verla, entre como avergonzado, los dos lo estábamos por eso no habíamos vuelto a vernos. Me contó que estaba divorciada desde hacia tres años, que no tenía hijos y que desde que se había separado de su marido no lo había hecho con nadie, y claro había notado como la miraba yo y no pudo resistirse, incluso me pidió pordon por no haber sido profesional, la verdad que profesional si fue. Desde ese momento intentamos quedar una vez a la semana, normalmente en su casa después del trabajo, siempre tenemos un par de horas hasta que llega mi mujer a casa, así cuando llega yo ya estoy allí y no hay sospechas, yo la quiero mucho, lo de la doctora es solo sexo, sexo salvaje y animal pero solo sexo, aunque si yo no estuviera casado quien sabe.

Bueno hasta la próxima…


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