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Fecha: 25-Jul-10 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi mujer embarazada

David
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Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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Como pasamos el aburrimiento despues de la sobremesa en casa de mis suegros Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Antes de explicaros lo que me sucedió hará cosa de un par de semanas os quería agradecer los comentarios que habéis hecho hacia mi primer relato, "La enfermera".

Me llamo David, tengo 29 años, mido metro 75 y peso 85kg, pelo corto, gafas, ojos oscuros y soy más bien ancho de cuerpo aunque fibrado, me gusta mucho hacer deporte, entre ellos el spinning. Desde hace 6 años que estoy casado con la que es ahora mi mujer actual, Natalia, de 27 años. Ella es morena, ojos oscuros, cabello rizado, más bien bajita, 1.63cm, 60kg, y la verdad, un trasero de escándalo, redondito, prieto y sin ningún tipo de esa antiestética celulitis. Es una mujer que hace que muchos hombres se giren al verla pasar, ya sea por su trasero o por sus definidas curvas. Cuando esto ocurre, me provoca una excitación monumental, me encanta que hayan hombres que les atraiga a mi mujer, es algo como "miradla cuanto queráis que no haréis más que eso, al menos sin mi permiso". Lo que realmente me enamoró de ella fue su dulce voz (aunque pueda sonar cursi, pero es así, tiene una voz muy sensual) y sus grandes pechos (una 110 talla española). El secreto de su bonito cuerpo es, por una lado, las tardes que se pasa en el gimnasio y lo cuidada que es con la comida (cosa que me mosquea una barbaridad porqué muchas veces también tengo que atajarme a esos menús sin apenas calorías).

Desde hace cerca de 8 años que vino a vivir conmigo, ella dejó atrás a su familia, a mis suegros, ambos rozando la cincuentena de edad, a mi cuñada Esther, morena de ojos azules y con 24 años, muy bonita, aunque no es mi tipo de mujer que querría para mantener una relación estable. Y por otro lado tenemos a mi cuñado Izan, de 15 años, rubio, ojos azules, cuerpo envidiable de esos que marcan bien la tableta de chocolate por el deporte que practica a diario, por un lado el taekwondo, donde ahora ya es cinturón azul, y por el otro el futbol, ambos son los que lo mantienen con un cuerpo realmente deseable (aquí entra un poco mi vena bisexual). La mala pasada que le ha gastado la pubertad junto con su genética ha sido la aparición de una capa de bello bastante "extensa" y de la cual el pobre no se siente nada orgulloso debido, supongo, a que mi suegro es el típico varón muy velludo, de esos típicos de pelo por los hombros, vamos, realmente una persona muy peluda.

Los padres de mi mujer viven a casi cincuenta kilómetros de nuestro hogar actual, motivo por lo que semanalmente nos tenemos que desplazar a casa de estos para comer, ya sea el sábado o el domingo. De esta manera mis suegros pueden ver a su niña (la única que por ahora vive fuera de su casa) y mi mujer puede estar, lógicamente, con sus padres. Un día de camino a casa de estos, hablábamos del pudor que podía tener un adolescente hacia sus padres cuando llega cierta edad…

  • Cari, si es que yo me he bañado infinidad de veces con mi padre… - me dice
  • Claro cielo, si yo también me he bañado con mi madre, pero a los 10 u 11 años dejé de hacerlo por el pudor que eso me suponía. Por esa edad mi cuerpo ya empezaba a realizar cambios obvios como era el tamaño, tanto del grosor como de la longitud de mi pene o el aumento, por suerte débil, del bello corporal de mi cuerpo por lo que la vergüenza a esa edad era enorme.
  • Hizo una sutil sonrisa – bueno, yo a los 11…a los 12 y quizá hasta el poco de conocerte a ti.
  • ¿Quéee? – exclamé - ¿Me estás diciendo que te has bañado con tu padre y te ha visto igual que como yo te he visto, estando ya totalmente desarrollada?
  • Si cari, no hay nada de malo, el cuerpo es algo bonito y no tengo porqué esconderlo y menos a mi padre que me ha criado de siempre y ha visto la toda la evolución de este. ¡No pasa nada cielo, no sé porque te extrañas!
  • Si..si, si yo también quiero a mi madre, pero de eso a bañarme con ella…¡pues no!
  • Pues no sé qué hay de malo….mi padre nunca me ha tocado ni nada por el estilo, sí que es verdad que a veces, estando a solas con él, veía como el tamaño de su miembro aumentaba sutilmente hasta tomar un tamaño medio y en ciertas ocasiones, cuando me enjabonaba, un tamaño completo, pero bueno, aparte de eso, nunca se ha sobrepasado conmigo – pasaron unos segundos de silencio y agarrándome de mi polla dijo ¡tranquilo….que tú la tienes más grande tontito…!
  • ¿Y tu madre? ¿Qué piensa al respecto? – le dije
  • Nada, también nos hemos bañado a veces hasta con mi hermana Esther, los cuatro juntos.

Esas palabras hicieron funcionar mi imaginación. No podía comprender como su padre se bañaba con su hija totalmente desarrollada, el muy mamón se pondría las botas viendo tanto los enormes pechos de mi mujer y los algo más pequeños de mi cuñada. En esos momentos, si me llegan a sacar sangre, no sacan ni una gota.

  • En serio, estoy flipando cari - Esas fueron mis últimas palabras de ese viaje.

Cuando llegamos a casa de mis suegros, todo siguió como cada semana, me hice a la idea de que eran una familia abierta y me olvidé del asunto.

Una de las cosas que, como hombre, más me gusta de mi mujer es su enorme actividad sexual. No puedo decir que cada día pero sí que al menos cada par de días hacemos algo hacemos, o follamos, o cualquier otro tipo de juegos donde ambos disfrutamos de lo lindo. Nunca hemos tenido problemas de "monotonía" en nuestra relación pero de hacía unas semanas, que cuando follábamos y mi mujer estaba bien cachonda me decía que quería probar con otro hombre que no fuera yo. Quería follar con otro mientras yo me la cascaba o simplemente mirara. Cada vez me gustaba más esa idea.

Llevaba días pensando en la "nueva" fantasía que tenía mi mujer. Y digo nueva, porqué siempre nos complacíamos, en la medida de lo posible con nuestras fantasías eróticas, ya fuera, por ejemplo con sesiones de voyeurismo, mi mujer enseñaba sus encantos a desconocidos. Hacía unos meses, le dio por jugar con mi pene en sitios públicos, ya fuera tocándolo y poniéndolo duro, sobándome los huevos, incluso alguna pequeña mamada. Después de evaluar los pros y los contras de su nueva fantasía (mi mujer era un quesito y no quería "entrar" a un tercero a nuestra relación y que después de follar varias veces con este, yo fuera el cornudo de ese triángulo de sexo si ellos se vieran a espaldas mías), no encontraba la forma de obviar ese pequeño factor. Algo se me ocurriría…era cuestión de tiempo.

Hace cosa de cuatro meses, a mis suegros le dimos un par de noticias que cambiarían su futuro de una forma bastante obvia, por un lado sería el nuevo piso que se habían comprado mi cuñada Esther y su ya duradero novio, Juan (a Esther no le duraban los novios más de 3 meses y eso a veces era motivo de burla cuando quería meterme con ella) y por otro lado que iban a ser abuelos por nuestra parte, mi mujer estaba embarazada.

Actualmente, a mi mujer ya se le nota un buen barrigón de embarazada, un barrigón que junto con su moreno cuerpo, resultado de ir cada tarde a la piscina con las amigas, y a sus grandes pechos, unos pechos grandes, muy grandes que rozan la 115 (alabado embarazo), las aureolas de sus pezones siempre han sido grandes y rosaditos pero a causa del embarazo han pasado a ser bastante más oscuros, la verdad que le queda de maravilla con esa tonalidad de cuerpo. Este par de factores no han sido el único que ha cambiado de ella, otro que puedo añadir es que le ha aumentado el lívido, si antes ya era muy activa sexualmente, ahora es totalmente una mujer dependiente del sexo, me tiene seco, en ocasiones me cuesta mantener el ritmo puesto que si por ella fuera lo haríamos a todas horas.

Hace cosa de dos semanas, después de comer, mi cuñado se fue a su habitación, supongo que para hablar con sus colegas o mostrarse por webcam ante su novia o alguna de sus amigas, a esa edad ya se sabe. Alguna vez lo había pillado con la polla fuera, apuntando al techo y la webcam dirigida a su no aun desarrollado pene, que por qué no decirlo, era de unos 13 o 14 cm en erección (ambas veces que lo vi) y con bastante pelo en su base. Esa misma tarde, mis suegros acompañaron a mis cuñados, Esther i Juan a hacer reformas en su nuevo hogar por lo que nos quedamos mi mujer y yo solos en el sofá. Un sofá de esos típicos esquineros que ocupan una plaza entera. Pese al vestido de pre mamá veraniego, cortito por encima de las rodillas y abierto de los pechos que llevaba mi mujer, esta se quejó del calor que hacía en el comedor y de molestias que le provocaba el sujetador. Mientras fue al baño a quitárselo, encendí el aire acondicionado. De vuelta del baño, se le notaba a una milla de distancia de que no llevaba sujetador, a medida que andaba, sus pechos se movían de forma escandalosa de un lado hacia el otro. No tardamos en estar fresquitos gracias a ese bendito electrodoméstico, así que pasado un rato haciendo zapping en la TV, encontramos una película de acción algo mala, pero que me tendría entretenido hasta llegar la hora de irnos (siempre nos quedamos un par de horas pasada la sobremesa). Mientras estábamos viendo la TV, escuchamos a mi cuñado como encendía la ducha, supongo que aliviar el calentón, y siguiendo su particular protocolo, como ponía sus discos de Green Day, grupo que le encantaba desde que era más jovencito. Momento en que mi mujer aprovecho para meterme mano literalmente en mi entrepierna. No tardó ni diez segundos de que mi cuñado pusiera la música para ducharse que mi mujer ya me estaba acariciando los huevos, alargó la mano por debajo del pantalón corto que en ese momento llevaba, no le costó nada encontrar mis huevos depilados, siempre me ha gustado depilarme esa zona, se siente muy bien cuando te masturban o te practican sexo oral. Ella seguía con esos fantásticos masajes, poco a poca mi polla se ponía dura y eso le encantaba. Pasados varios minutos, ya no pudo resistirse y me bajó ligeramente el pantalón short que llevaba, pantalón cortito y deportivo con goma que es muy flexible y muy cómodo, e hizo asomar la cabeza de mi soldadito, se mojó los labios, bajó un poco más y apareció entero. Mi polla no es muy grande, al menos no más de lo que querría, mide alrededor de los 18cm y pero si que es gruesa, estando depilada por eso, parece más grande de lo que es. Agarró mi pené y se lo llevo directamente a la boca, sujetándolo por la base y metiéndoselo por completo, mientras con la otra mano seguía sobándome los huevos. Mientras esta hacía su trabajo, dirigí mi mano hacia la entrada de su vagina, no me costó nada por el vestido que llevaba, se lo levanté, aparté su tanga y le empecé a acariciar el clítoris, poco a poco fui bajando hasta que encontré la entrada de su conejito, estaba ardiendo y empapado, no tardé nada en meterle hasta tres dedos, estuve un buen rato hasta que noté que de golpe, mi mano estaba empapada de sus líquidos, mi mujer había tenido su primer orgasmo.

No sé el tiempo que estuvimos jugando, pero para mí fue relativamente muy corto. Estaba disfrutando inmensamente de esa fantástica comida que me estaba haciendo. Al rato, escuchamos pasos en la escalera, mi cuñado estaba bajando por las escaleras hacia el comedor, este tiene por costumbre apagar la música cuando se acaba de duchar, pero esta vez no lo hizo.

  • ¡Tranquilo niño que luego acabo contigo! – me dijo. Rápidamente me subió el pantalón dejándome con un calentón y una erección impresionante y yo aproveché para dejarle el tanga y el vestidito en su lugar.

En esos escasos segundos, mi cuñado ya estaba con nosotros en el comedor, solo llevaba unos bóxers ajustados que marcaban su pequeño paquete de quinceañero y, para mi sorpresa, llevaba todas las piernas y buena parte del pecho depilado.

  • ¿Que estáis viendo? – dijo
  • Una peli de acción – añadí
  • ¿Ah sí? ¿De qué va? – pues ni pajolera idea sobre de que iba, solo sabía de la película que estábamos montando momentos antes con mi niña.
  • Pues no sé, se pasan todo el rato haciendo anuncios – dije improvisando
  • ¿Os importa si me quedo con vosotros? Es que me acabo de duchar y arriba hace una calor de narices y aquí con el aire se está súper bien – Hombre, importar-me, sí que me importaba, pero ¿qué le iba a decir? ¿Que no se quedara? No podía argumentar nada..
  • Siéntate aquí – dijo mi mujer - ¿y los pelos en tu pecho? Ya no tienes… ¿te has depilado enano?
  • Si hermanita – Lucía, la chica con la que salgo, no le gustaba tanta mata de pelo y me vi en la obligación de depilármelo, aparte que me va bien para el Taekwondo porqué de esta manera no huelo tanto a la hora de sudar.
  • No te queda nada mal enano, pareces mas hombre – dejando una sonrisa picarona - siéntate aquí con nosotros, ¡machote!

Al sentarse mi cuñado, mi mujer que para entonces estaba tumbada, con la cabeza en mis piernas, se sentó normal, con los pies en el suelo para dejarle espacio a este. Izan se sentó junto a su hermana, quedando esta en medio de ambos dos. Al sentarse a su lado pudo apreciar como mi cuñado tenía los cuatro pelillos mal afeitados en lo alto de su pubis.

  • No te muevas – dijo mi gordi
  • ¿Dónde vas Natalia? – le dijo mi cuñado
  • Espera, ten paciencia, ahora vuelvo… - se levantó del sofá y desapareció tras la puerta
  • ¿Dónde va cuñado? - me dijo
  • Pues no sé, alguna se le habrá ocurrido… ¡qué miedo me da tu hermana a veces!
  • No se… - añadió

Esta fue al baño y en un momento volvió.

  • Mira, lo que te voy a hacer te va a hacer algo de daño, quiero quitarte esos cuatro pelillos feos que tienes encima de tu pubis, veras como Lucía lo va a agradecer.

De no estar embarazada se hubiera sentado a su lado, pero con el barrigón molestaba todo, por lo que mi mujer se sentó frente a mi cuñado de rodillas apoyando sus brazos en las piernas de este. Sacó unas pinzas y empezó a quitarle cada uno de sus diminutos pelillos que asomaban por encima de su pubis. Por cada extracción que le iba haciendo, mi cuñado soltaba un "¡me haces daño!" o el típico "¡¡Ah!!!"…expresión típica de dolor.

  • Vamos cuñado que no es para tanto, eres una maricona – le dije
  • ¡¡Ahh!!, es que duele – dijo mi cuñado
  • Ya verás lo bien que te queda, ¡aguanta un poco hombre!. Pensé que eras más valiente y no una simple maricona como dice tu cuñado. – le dijo mi mujer mientras acababa con esos pelillos.

A medida que le iba quitando cada uno de esos pelillos mi cuñado se iba quedando cada vez mas rasurado, aun así mi mujer le bajó un poco su bóxer para acabar con los que estaban justo debajo de su slip. Para su sorpresa, al hacerlo, se dio cuenta de que ya no tenía más, pensándose que se encontraría con la base peluda de su pene, pero no era así, esos cuatro pelillos eran los únicos que mi cuñado se había olvidado a la hora de rasurase. Este tenía toda la zona de la base de su miembro totalmente depilada. Hacía rato que me fijaba en el gradual cambio de tamaño del bulto que marcaba su calzoncillo, se iba notando la excitación que iba provocando el contoneo y los vaivenes de mi mujer en él, la definición del tronco de su miembro era ya muy notable.

Mi mujer giró la vista hacia donde yo me encontraba y espero mi respuesta gesticular para algo que quería hacer y yo iba a participar de algún modo pero no sabía cual aun así que afirmé ligeramente con la cabeza y después de mi gesto mi mujer miró a mi cuñado a los ojos y le dijo:

  • Vamos a ver si hay más pelillos de esos que te molestan – dicho esto, mi mujer le bajó rápidamente el boxer a su hermano dejando a la vista el mismo pene que yo había visto ya con anterioridad, pero esta vez estaba totalmente depilado y duro como una piedra.
  • ¡¡Vaya hermanito!!, si ya no quedan pelos por ahí. Ahora que…….esto de aquí - cogiéndole el miembro totalmente erecto de mi cuñado con su mano - ¿A qué se debe?

Mi cuñado totalmente avergonzado y rojo como un tomate no sabía que decir.

  • Es que llevas un buen rato tocándome por ahí, con las pinzas y eso y con el escote que llevas, te veo hasta los pezones, jolín hermana que uno no es de piedra. Lo siento, no lo he podido evitar.
  • ¡Qué tonto! ¿Qué vas a sentir? La última vez que te la vi, te medía menos de la mitad. Hay que ver cómo has crecido y cómo te ha crecido, jeje. ¿Has tenido relaciones con Lucía?
  • Bueno….a veces me masturba, pero si te refieres a si la he penetrado, pues no, aún soy virgen.
  • ¿Te gusta cómo te masturba Luci?
  • ¡¡Buf, mucho!!
  • ¿Qué edad tiene ella? No te la has follado, pero digo yo que al menos te la comerá ¿no?, te hará mamadas – mi mujer lo avasallaba a preguntas
  • 14 y no – dijo mi cuñado avergonzado
  • Tranquilo, dale tiempo – le dije – todo a su tiempo Izan – añadí.
  • ¿No te hace esto? – haciéndole una pequeña lamida encima de su glande - ¿o esto? – pegándole una buena mamada hasta casi comerle los huevos.
  • ¡Aaah, que gusto! – susurró en voz baja – No, no me hace eso….
  • Y dime, ¿te masturbas? – no podía creer el interrogatorio que le estaba haciendo con la polla de este en la mano y realizando un sube baja muy suave, la verdad era que me estaba excitando un montón.
  • A veces, en la ducha, o cuando los papas no están…(que mentiroso, yo lo había visto como se masturbaba ante la webcam, pero bueno, tampoco dije nada para ver como acababa el asunto).
  • Y dime, ¿cuánto hace de la última? – dijo mi mujer pajeaba la polla de su hermanito.
  • Pues no se…una semana quizá…a lo mejor mas, no recuerdo….

Mi mujer se levantó, desplazó cada uno de los tirantes de su vestido haciendo caer este por completo delante de la cara de asombro de mi cuñado…

  • Joder hermanita, ¡menudas tetas que tienes! – Decía mi cuñado mientras se masturbaba delante de mi mujer.
  • ¿Te gustan? – le dije – tu hermana desde que está embarazada aún las tiene más grandes que antes
  • ¿Qué si me gustan? joder son una pasada, son enormes. Lucía las tiene muchísimo más pequeñas, estas no me caben en mi mano.
  • ¿Tú crees? – le dije – ¿porqué no lo compruebas?

Mi cuñado no tardó ni un momento en levantarse y liberarse con los pies de sus boxers que su hermana le había dejado por encima de sus rodillas. Empezó amasando las tetas de mi mujer, acariciándolas, jugando con sus duros pezones para luego mordérselos. Mi esposa tenía cogido el pene de su hermano con su mano, que visiblemente tenía líquido pre seminal por encima de su glande. Esta giró su cabeza hacia donde yo me encontraba y dejándome ver cómo estaba disfrutando, dejándome ver esa cara de viciosa, esa cara de zorra que pone cuando disfruta más allá de sus límites. Pasados unos minutos en que ambos jugaban con el cuerpo del otro, mi niña se arrodillo ante su hermano, le cogió el pene tieso con una mano y se lo puso en la boca. Mi polla estaba avisando que quería salir de mis pantalones y eso hice, me levanté, y me quité los pantalones dejando ver un rabo de 18cm, depilado y venoso. Mi rabo quedó a la altura de la cabeza de mi mujer que le estaba practicando una felación impresionante a mi cuñado, se giró, y aunque pajeando a mi cuñado, me pegó un par de xupetones en la polla para continuar de nuevo con la felación a su hermano. Me senté en el sofá y opté por ver ese inverisímil espectáculo, no quise participar en el juego de mi mujer porque quería que cumpliera una de sus fantasías, estar con un hombre mientras yo me la cascaba, mi cuñado era ideal, sabía que con el no me pondría los cuernos porqué mi cuñado me tenía un respeto enorme y al fin y al cabo era un hombre y podía follar con su hermana a partir de ahora cuantas veces quisiera. Mientras se la iba mamando y pajeando con una mano, su otra mano buscaba el orificio trasero de su hermano…

  • Vas a ver…siéntate en el sofá – dijo mi esposa
  • ¿Qué vas a hacer hermana?
  • Hazme caso, siéntate en el sofá

Izan hizo caso a su hermana y se sentó en el sofá como si se sentara a ver la televisión, sentado normalmente….

  • No pero así no, echa el cuerpo hacia delante, muéstrame tu culo enano, muéstrame tu ojete – agregó
  • ¿Mi culo? ¿No me vas a hacer nada por ahí no?
  • Calla y hazle caso a tu hermana – dije yo mientras me seguía masturbando. La muy zorra quería chupársela a su hermano mientras le pajeaba el culo.

Mi cuñado, sumiso, aceptó la proposición de su hermana quedando con el agujero de su ano en frente de la cara de ella. Está escupió en el ano de mi cuñado insertando su dedo muy suavemente mientras no dejaba de masturbarle la polla.

  • ¡Ahhhh!, ¡Me duele! – dijo mi cuñado
  • Aguanta un poco, es solo al principio – dijo mi mujer

Pasados pocos minutos, la cara mi cuñado ya no eran de molestia, si no de placer. Mi mujer le metía completamente el dedo buscando su escondido punto G. Jugando con el ano de su hermano, siguió el trabajito oral que ya había empezado y que ella misma había interrumpido. Ahora era mi cuñado quien tenía una cara de placer fabulosa, era su primera mamada, según él, y ¡vaya mamada le estaba haciendo su hermanita! Mi cuñado no tardó en venirse soltando todo su blanco, espeso y viscoso líquido en la boca de mi mujer que no se apartó del falo de su hermano en ningún momento. Ese líquido blanco caía por los bordes de la boca de mi mujer, donde esta acabó por pasarse la lengua a sí misma y limpiando bien los restos que le habían caído de su boca hacia la base del pene de mí cuñado dejando la zona totalmente limpia. Después de esa descomunal corrida de mi cuñado que al parecer sí que había estado tantos días sin tocarse, su polla aún se mantenía erecta y eso era una señal para mi mujer para seguir el juego.

  • Te dije que luego me pondría contigo y voy a cumplir lo que he dicho – dijo mi mujer mientras miraba como me pajeaba

El morbo era tanto que no tardeé nada en correrme en su boca, abriendo la boca de par en par dejó que fuera yo el que le llenara su boca de leche dirigiendo los chorros de leche de mi polla. Mi mujer se acercó a mi oreja y en voz baja me soltó:

  • Gracias cielo por hacerme cumplir una de mis fantasías, la próxima te toca a ti, ¿de acuerdo mi amor?

Se levantó y mirándonos a ambos, mi cuñado desnudo completamente y con la polla de nuevo dura y yo con los pantalones bajados y una polla algo mas flácida que la de mi compañero dijo:

  • Mmmm, me acabo de tomar la leche de los niños a quien más quiero. No sabéis lo feliz que soy ahora mismo…. Pero no lo suficiente.

Se dirigió hacia su hermano y aprovechando la erección de este, se abrió sus labios mayores y se sentó literalmente encima de mi cuñado.

  • Lo siento hermanito, pero vas a ser desvirgada por la zorra de tu hermana

No tardaron en cambiar de posición por la incomodidad de la barriga de mi niña, así que mi cuñado se tumbó en el sofá y está empezó a cabalgarle el rabo de nuevo. Mientras mi mujer cabalgaba a este, mi cuñado se ponía las botas de nuevo con los pechos de mi niña, sobándolos como había hecho anteriormente. Mi mujer se tumbó hacia delante dejando ver su preciosidad de culo, al verla cómo se follaba literalmente a su hermano, mi pene volvía a coger otra vez su tamaño de guerra, empecé a jugar de nuevo con él motivado por la situación y al culo de mi mujer que por aquellos entonces lo tenía a mi entera disposición.

  • Mi amor, tu hermano no va a ser el único que pruebe el sexo anal hoy – le dije a mi niña cogiéndome la polla con una mano.

Me levanté, puse una rodilla en el sofá y dirigí mi polla contra la entrada del ano de mi mujer, rozándolo con mi falo, acaricié la vagina de mi mujer un buen rato para tomar sus líquidos como lubricante y de pasada toqué un poco la polla de Izan que no paraba de entrar y salir del coño de su hermana. Ese gesto me excitó mucho, me puso más de lo que estaba. Deslicé uno de mis dedos hasta la entrada del ano de mi mujer, no tardó en dilatarse lo suficiente para que mi polla pudiera entrar sin ningún problema, al principio solo la cabeza y después el resto. La verdad que el morbo era terrible, los tres follando en la casa de mis suegros sabiendo que si alguien subía nos pillaría por completo. El primero que se vino fue Izan llenándole del coño de mi mujer, al rato se corrió mi mujer con la polla se su hermano, yo estuve enculándole un buen rato mas, tanto que mi cuñado se apartó del trío y me dejó a mi mujer a mi entera disposición. Giré a esta y la puse con las piernas encima de mis hombros dejándome su ano a la altura correcta para que la penetrara sin dificultad. Mi cuñado, después de dos orgasmos, se quedo tumbado, extasiado observando el espectáculo. No tardamos en venirnos ambos quedándonos tumbados por completo.

Pasado un rato después de aquel relax, paramos el aire acondicionado y abrimos un poco las ventanas para que se renovara el aire saciado de sexo incestuoso. Pregunté a mi mujer si se quería duchar y me dijo que sí, pero que más tarde, que primero nos ducháramos nosotros, (ella siempre miraba por los que lo rodean), que ella tardaba algo más porque se tenía que secar el pelo, echarse las cremas, etc, así que Izan fue el primero en ducharse. Mientras mi cuñado se duchaba, mi mujer y yo estábamos aun desnudos en el sofá viendo la película que empezamos a ver hacía una hora aproximadamente, comentábamos lo sucedido y no pasó mucho que vimos aparecer a mi cuñado saliendo del baño completamente desnudo, su pene flácido se movía de un lado hacia otro al mismo ritmo que sus pasos.

  • ¡¡ Dios mío, qué calor tengo!! – dijo mi mujer – ¡¡Qué ganas tengo de ducharme!!
  • ¿Quieres pasar tu primera? – le dije – no me importa esperar un rato mas..
  • ¿En serio? Te lo agradezco cielo.

Dicho esto mi mujer se levantó y se fue hacia la ducha, por su entrepierna se deslizaban la mezcla de sus propios jugos, junto con los míos y los de mi cuñado. Me encontraba en el sofá, muy relajado cuando mi cuñado se sentó a mi lado.

  • ¿Estás bien? – le dije
  • Buahh, ¡¡mucho!! No sabía que mi propia hermana era tan zorra.
  • Un respeto a tu hermana, eh, no me gusta que hables así de ella – le dije con un tono serio.
  • Lo siento, quería decir que no sabía que era tan viciosa – rectificó con un pequeño aire de vergüenza
  • Así me gusta más. Tu hermana siempre ha sido activa sexualmente, pero desde el embarazo aun lo es más. Hacía unas semanas que quería cumplir esta fantasía, ser follada por otro hombre mientras yo mirara.
  • ¡Qué suerte tienes mamón! – me dijo – A mi me ha gustado mucho también.
  • Me alegro cuñado - le dije – haber si algún día me dejas probar a la tuya eh, ¿no lo ves justo? – añadí
  • Lo veo justo, claro, solo que si se deja, porqué no, podría ser divertido….

Ahí quedo nuestra conversación hasta que pasado un buen rato aparecía mi esposa totalmente limpia, desnuda y oliendo a un olor parecido a la vainilla. El agua de su pelo mojado caía por sus pechos, rodeando su barriga de embarazada esconderse por su entrepierna ¡dios mío que visión!

  • Venga cielo, te toca – me dijo

Dicho esto, me levanté, sudado como estaba y me metí directamente en el baño. Por un lado me sentía feliz por haber hecho cumplir otra fantasía a mi mujer y por el otro me sentía de lo más relajado. Me empecé a enjabonar por todo el cuerpo y cuando llegué a la zona de mi ano, empecé a acariciarlo y jugar con él, la sensación era muy placentera y eso se reflejó en mi pene que empezó a coger otra vez un tamaño considerable. Acabé con esa ducha y me fui de nuevo hacia el comedor. Al igual que mi cuñado, salí del baño totalmente desnudo, el contacto del aire acondicionado con mi cuerpo mojado me hizo alcanzar un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo erizando mi piel i endureciendo mis pezones. Al entrar al comedor, mis ojos se abrieron por completo cuando vi semejante escena. Mi mujer estaba abierta de piernas y mi cuñado tenía su cabeza en medio de estas y la verga de este volvía, de nuevo, a estar totalmente dura, no podía creérmelo, mi mujer era incansable y mi cuñado un oportunista.

  • ¿Me giro un momento y volvéis a estar enganchados de nuevo? – joder que vicio tenéis los dos.
  • Ahhh, cari – decía mi mujer gimiendo - no te enfades, sigo muy caliente y mi hermano se ha ofrecido a aliviarme esos calores.
  • Me podíais haber esperado, ¿no?
  • ¡Ven aquí! ¡Acércame tu polla!

Me dirigí hacia el sofá donde estaban ambos y me arrodille en este dejando mi polla justo en la altura de la boca de mi mujer. Esta se la metió por completo en la boca y empezó a masturbarlo. No tardó en tener otro orgasmo por el sexo oral que le hacía su hermano en esos momentos mientras iba masturbándose su polla. Quería cumplir otra de mis fantasías y eso hice, le quité la polla de la boca a mi mujer y me dirigí hacia la parte inferior del sofá donde mi cuñado seguía haciéndole el cunnilingus a su hermana, me arrodillé y aparte la mano de mi cuñado de su miembro y me apoderé de él. Le cogí la polla con una mano, no era muy grande, aunque realmente estaba como una piedra, me cabía entera en mi mano, era la primera vez que tenía en mis manos un rabo que no fuera la mío. Empecé a mastúrbalo como muchas otras veces había hecho con el mío….

  • ¿Qué haces cuñado?
  • ¿Acaso no te gusta? ¿quieres qué pare? – le dije
  • Claro que me gusta… no pares, sigue…
  • ¡Entonces calla y síguele comiendo el coño a tu hermana!
  • Ohh, siiii, haz caso a tu cuñado y sigue cabrón, ¡no pares! – dijo mi mujer

Ella estaba muy caliente, bueno, la verdad es que todos volvíamos a estar muy calientes de nuevo. Me metí el pene de mi cuñado en la boca y a medida que lo chupaba se lo iba masturbando, le iba pasando mi lengua por todo su tronco recreándome cada vez. Tenía gusto a limpio, el gusto no me desagradaba en absoluto, me podía haber pasado horas mamándolo, pero la alegría duró poco, de golpe, empecé a notar los espasmos de mi cuñado, este se iba a correr. Yo estaba muy caliente, pero no estaba dispuesto a que este se corriera en mi boca. Aparté su rabo de mi boca y empecé a masturbarlo cada vez mas fuerte mientras con la otra mano le iba masajeando los huevos, no pasaron ni cinco segundos que mi cuñado saco toda su leche. La corrida fue muy abundante y muy espesa, se notaba que hacía días que no se corría. Mi cuñado seguía pasándole la lengua a mi esposa por toda su raja mientras con la otra mano le metía un par de dedos, llevaba un buen ritmo, una buena sincronización, como si lo hubiera hecho toda la vida. Debido a ello, mi niña tardó en volver a tener otro orgasmo. Después de sacar los dedos mojados del coño de mi mujer, mi cuñado se los llevó a la boca chupando cada uno de ellos como si de un helado se tratara, se reincorporó en el sofá aun con toda su corrida esparcida tanto en el tronco como en la base de su pene. Para entonces yo ya estaba extasiado y aunque mi pene estaba duro, no me encontraba con fuerzas de hacer nada más. Mi mujer se reincorporó, viendo la corrida de su hermano.

  • Hermanito, por ser la primera vez, has dado totalmente la talla. No esperaba menos de ti cielo – Se recostó hacia él y le limpió con sus labios el resto de corrida que aun tenía por encima – me gusta comeros la leche a los dos hombres que más quiero en mi vida.
  • A mí también me ha gustado jugar contigo, he disfrutado muchísimo. Tu también ehh cuñado…
  • Jeje, sí, creo que ha sido un disfrute para todos.

Nos quedamos un buen rato hablando de todo lo que había pasado, estábamos desnudos y la brisa que pasaba de la calle era muy agradable, pasado un rato, mi mujer seguía con el coño empapado, se veía a millas el brillo de sus flujos rodeando su conejito, y los dos rabos de ambos estaban totalmente flácidos. No podíamos estar mejor cuando escuchamos subir a alguien por la escalera de casa. Nos volvimos locos, nos levantamos todos, cogimos todas nuestras cosas y subimos al piso superior. Mi cuñado, completamente desnudo, se metió en su cuarto y nosotros dos en el de mi cuñada.

  • ¿Hola? ¿Hay alguien? – la voz de mis suegra se escuchaba desde el final de la escalera en el piso inferior.

Nadie dijo nada, no se escuchó ningún movimiento, parecía como si no estuviéramos.

  • Cariño me he olvidado algo abajo en el comedor – dijo mi mujer una con cara de susto tétrica.
  • ¿El qué? – dije
  • Mi tanga.....


© David

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