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Fecha: 03-Jun-10 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Sexo con una desconocida

periks
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Ayude a una joven muchacha que estaba borracha a tener el mejor sexo de su vida. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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TURISMO SEXUAL

¡Joder, me dormido! - dije mientras me levante de un salto de la cama. Quedaban 15 minutos para que pase el tren que me lleva al trabajo y yo con pijama todavía. En un santiamén me vestí, me asee cogí mis bártulos y salí de casa. La estación del tren la tenía a 10 minutos andando. Emprendí mi marcha.

Vivo en un pueblo costero a una hora de Barcelona en tren. Mi casita blanca está ubicada en el centro del pueblo pero para ir a la estación tengo que cruzar todos los hoteles y discotecas. Durante los meses de invierno este paseo hacia el tren, es muy tranquilo, ya que los hoteles están cerrados pero a partir de primavera la cosa se anima. Los hoteles abren y el turismo llega. Esto conlleva que las discotecas abren todos los días de la semana. Debido a esta situación me encuentro, en los meses de abril hasta octubre gente saliendo de las discotecas por todas partes. En la playa siempre hay algún espontaneo beneficiándose del premio obtenido de noche fiestera. También me encuentro, esto es a diario, jóvenes borrachos cantando dirección a su hotel o durmiendo en los bancos, etc.

Mientras me acercaba a la estación pude comprobar que hoy no era un día distinto respecto a lo mencionado anteriormente pero sí que había menos gente, era lunes y supongo que solo los turistas salieron de fiesta.

A lo lejos divisé a una chica rubia sentada en un banco que hacia la intención de levantarse. ¡Qué pedo va! Pensé cuando la vi intentando levantarse del banco. Se sentó de nuevo y empezó a pedirme algo. Yo con las prisas la intenté ignorar pero la joven seguía hablándome pero no la entendía. Supongo que era inglés. La verdad es que no podía distinguir ni una sola palabra de lo que decía porque no podía coordinar ni dos palabras seguidas.

Fueron los gestos lo que me hizo comprender lo que me pedía. Me solicitaba un cigarro. Me paré y saqué el paquete de tabaco de la mochila. Mientras ella intento levantarse de nuevo para acercarse a mí. En el intento de levantarse, no perdí detalle del su magnífico cuerpo. Llevaba una camiseta de tirantes blanca con un gran escote que mostraban unas hermosas y firmes tetas. Apoyo sus manos en las rodillas para poderse levantar y con el mareo que llevaba abrió un poco las piernas dejando ver sus bragas de color blanco. No llevaba media con lo que mostraba unas piernas morenas y largas. Al fin, consiguió ponerse en pie y muy torpemente camino hacia mi lugar. Mis labios marcaron una leve sonrisa al ver ese espectáculo.

Perdí la noción del tiempo y escuche como el tren pasaba a mis espaldas. Ya no tenía prisa. El próximo tren pasaba media hora después y seguro que ya llegaba tarde al trabajo, así que me propuse divertirme un poco. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca para poder alcanzar el cigarro extendió la mano para cogerlo pero yo, para reírme un poco más, iba apartando mi mano lentamente para que no pudiera llegar. Ella, desafiando las leyes de la gravedad, intento arrebatarme el cigarro pero no pudo ya que lo escondí en la espalda. Perdió el equilibrio y se cayó encima de mí y perdió el conocimiento. Con el fin de que no se hiciera daño la sujeté por la cintura y por la axila. Mi brazo notó como tenía erecto los pezones. La levanté como puede y la acerqué al banco donde estaba antes sentada.

Un debate moral invadió mi pensamiento. La dejaba allí y me iba a la estación a esperar el tren o me quedaba con ella. Me fume el cigarrillo mientras debatía. La verdad es que hoy me esperaba mucho trabajo en la oficina y no podía faltar pero también me daba pena la inocente muchacha. ¿Qué debía hacer?

La chica llevaba la pulsera del hotel en la muñeca. Al leer el nombre del hotel me quede sorprendido. Siempre había deseado visitar sus instalaciones. Era el Hotel Costa Resort. Era un hotel lujoso de 5 estrellas que estaba a escasos 200 metros de donde estábamos. Fue entonces cuando decidí acompañarla al hotel. Luego ya llamaría al trabajo para avisar de mi demora.

Volví a cargar con el peso de la joven muchacha que todavía estaba inconsciente. Cuando llegué al hotel le conté lo sucedido al recepcionista. Solo hubo una respuesta por su parte. Una sonrisa picara salieron de sus labios y me dio la llave de la habitación. Le dije al recepcionista que yo no la podía llegar a su habitación, que debía irme a trabajar pero él me dijo que estaba solo y que no podía llevarla. Camino al ascensor mire el número de la habitación. Era la 804. Ya no podía más con esa muchacha. Abrí como pude la puerta y quede gratamente sorprendido con la lujosa habitación donde se hospedaba esa chica. No estaba sola. Había dos camas individuales enormes. La acerqué a una de las dos camas y la tumbé en una de ellas. Abrí puerta de la terraza y me quede asombrado de las impresionantes vistas que tenia. Desde todo lo alto del hotel se podía contemplar toda la playa y el pequeño puerto pesquero. Me fume un cigarrillo para contemplar la salida del sol. Me entraron ganar de orinar, entre al lavabo y seguir alucinando. El lavabo era muy grande. Tenía ducha con hidromasaje y un jacuzzi para dos personas. Orine y decidí que ya era la hora de irme.

Cuando estaba abriendo la puerta la chica se incorporó como pudo quedándose sentada en la cama. Intentó levantarse pero no podía, estaba muy mareada. Se puso la mano para taparse la boca como si tuviera ganas de vomitar y con la otra me pedía auxilio. Le cogí de la mano y por la cintura y la llevé al cuarto de baño pero cuando estábamos llegando a la taza, no aguanto más y vomito. Nunca había visto vomitar tanto. Fue tan escandaloso que nos manchamos los dos. No podía creérmelo. Ahora ya sí que no podía ir a trabajar.

Ella, mientras yo estaba aguantándola por la cintura, como pudo se acercó a la ducha de hidromasaje y se inclino su cuerpo para ponerlo en funcionamiento. La tuve que agarrarla con más fuerza ya que con el intento de accionar la ducha perdió otra vez el equilibrio y se apoyo en mi, poniendo su respingón y firme culo en toda mi miembro. Se reincorporó y entro en la ducha. A los pocos segundos de estar allí, empezó a sacarse la camiseta de tirantes poco a poco. Yo no le veía nada porque siempre me daba la espalda pero fue entonces cuando al descubrir que no llevaba sujetador y ver su morena y hermosa espalda cuando se despertó mi polla. Como podía, se aguantaba y en un momento de agudeza mental por su parte, empezó a bajarse la falda poco a poco. La dejó caer y delante de mi observada una fantástica joven mujer con unas bragas blancas que con el agua se estaba transparentado todo la raja del culo. Entonces ya mi polla se puso en su máxima expresión. Estaba alucinando. Qué buena estaba esa monada. Ya la veía más entera cuando, tapándose los pechos salió por su propio pie y se acostó en la cama y se quedó profundamente dormida con las bragas mojadas.

Llamé a la oficina y me excuse por mi ausencia, ya no tenía prisa en irme, así que puse mi ropa en el lavamanos y me dediqué a limpiarla.

A través del espejo veía a esa chica durmiendo profundamente en la cama. Ya no podía más estaba cachondo termine de limpiar la ropa, la tendí en la terraza y me senté al borde de la cama. Ella estaba boca abajo totalmente estirada. Poco a poco, para que no se despertará, le fui bajando las húmedas bragas que llevaba. No se movió ni un centímetro. Allí descubrí toda su concha. Qué hermoso coño poseía. Estaba todo rasurado. Me acerqué a olerlo. Que buen olor a sexo. Me saque los calzoncillos y empecé lentamente ha pajearme. Estaba disfrutando de lo lindo. Me apoye en la cama, y toque, sin querer, la planta del pie. Ella reaccionó dándose la vuelta y escondiendo el pie debajo la otra pierna. Con la acción-reacción hubo repercusión, dejó un poco abierto sus hermosas piernas. Contemplaba todo su cuerpo. Con polla en mano y masturbándome no perdí ni un centímetro de su cuerpo. Sus jóvenes pechos con sus respectivos pezones apuntando al techo. Su vientre firme. Toda su piel bronceada. OH!!! Dios que gozada!!!! Aceleré el movimiento. Que placer!!!! Uf!!!! Me acerqué de nuevo a sus labios vaginales y soplé brevemente. Se estremeció y se acurruco hacia un lado y un pequeño gemido salido de su boca. Ya no aguante más y me fui corriendo al baño y me corrí en abundancia.

Salí a la terraza de la habitación y un UAU!!!!! salió de mi boca. Encendí un cigarro. Calada a calada mi mente volvía a la realidad. Apagué el cigarro y me dirigí al baño. Lo limpié y mire fijamente el jacuzzi. Dudé en usarlo, me pregunté por qué no, ya que mi ropa seguía mojada, la rubia seguía durmiendo y ya no me esperaban en la oficina. Lo llené de agua y lo puse en marcha. Me metí y cerré los ojos. Me quedé dormido.

Desperté por un ruido, era la joven muchacha que estaba meando. Le mire a la cara y una sonrisa invadía su boca. Ella sin decir nada se acercó al jacuzzi, se sentó al borde y me dijo en un español anglosajón "GRACIAS CABALLERO POR TENER POLLA ASI". Miré mi polla y estaba todavía en su máxima expresión. Me puse un poco colorado pero de mi boca solo salió una carcajada. La cogí de la mano y la invité a entrar. Ella accedió al mismo y se sentó en el lugar opuesto al mío. Cerró los ojos. Estaba relajada. Yo no. Como iba estar relajado teniendo en cuenta que mi falo estaba apuntando directamente a la concha de una hermosa mujer.

Se movió en un intento de ponerse un poco más cómoda y con la mano toco mi polla. Sin mirarme, volvió a tocarlo pero ahora ya no era accidental el movimiento. La empezó a acariciar lentamente como si de un masaje se tratara. Yo cerré los ojos me dejé llevar. Subia y bajaba muy lentamente, me acariciaba los huevos y volvía a la polla. Así estuvo bastante tiempo. Se incorporo y me besó el capullo. Un, dos, tres, bajo y me beso los testículos. Que besos más ardientes daba. Me besaba el tronco. Subió de nuevo y se introdujo todo el cipote en la boca. Me empezó a hacer una lenta felación, se recreaba en juegos con la lengua, me chupaba la punta. Yo solo podía sacar de mi boca algún gemido de total placer.

Empezó a subir el ritmo cuando empezó a escuchar mis gemidos. Ahgggggg!!!! Si ¡!!!!!! Yesss!!!! Yess!!!! Cada vez iba más rápido. Qué locura de mujer. La hice parar. La puse de pie con las piernas abiertas y me acerqué a su sexo. ¡Qué bueno que está! Lamí los labios vaginales, el clítoris. Los gemidos eran cada vez más notorios pero los intentaba disimular. Le introduje la lengua. Ya no podía disimular. Sus gemidos eran muy fuertes y las piernas le empezaron temblar. El orgasmo llegó y un chillido fuerte lo acompaño. Se tuvo que apoyar en la pared. Que rico estaban sus jugos. Como pudo se sentó encima de mí y se pudo mi miembro en la concha sin ninguna dificultad. Empezó a cabalgar rápidamente, sus hermosos pechos botaban, su colorada cara mostraba el placer que estaba sintiendo y sus gemidos resonaban con el eco del lavabo. Sabía que estaba a punto de llegar y la cogí por la cintura para acompañarla en los movimientos y aceleré el ritmo. Empezó a chillar posesa de su orgasmo y mi excitación aumentó hasta correrme dentro de ella. Continuó cabalgando como pudo para poder alargar su orgasmo. Se acerco a mis labios y me dio un beso con lengua. Se tumbó a mi lado intentando recuperar la respiración y me pidió, con gestos, el cigarro que no le pude dar por la mañana.

Estuvimos sin hacer nada y con los ojos cerrado un buen rato. Al fin, se levanto, se envolvió con una toalla y se acercó al teléfono. Hizo una llamada y luego regreso. A los 10 minutos alguien llamó a la puerta. Era el servicio de habitación que traía el desayuno. Desayunamos, follamos una vez más en su cama. Me vestí, aunque la ropa todavía estaba un poco húmeda. Ella solo me dijo en inglés que "maybe tomorrow you at the same time" me besó, no necesité traducírmelo, sabía el significado y salí de la habitación. De camino a casa me di cuenta que ni nos habíamos presentado, ojala mañana tenga que buscar otra nueva excusa para no ir a trabajar porque valió la pena.



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