LA INCREIBLE TÉCNICA DEL RULO
Bien
amigos (ABSTENERSE CHICAS) voy a contaros una técnica que encontré en los restos
de un viejo libro llamado Historias de mi puta mili. No recuerdo la editorial,
ni el autor, ni el año de publicación. En este libro, entre otras maravillas, se
relataba la curiosa técnica del rulo. Yo la voy a relatar para que la disfrutéis
como una rareza. Igual ya la conocéis, si es así, no sigáis leyendo pues la
lectura no os va a aportar mucho. Yo no hice la mili, pero cuando en un viejo
almacén encontré lo que quedaba del libro que la relataba, me hizo mucha gracia.
Más tarde en una conversación que tuve con una persona de confianza mayor que
yo, le comenté lo de la técnica del rulo y me dijo que si. Que era muy utilizada
en los campamentos y que a más de uno le vino genial para eliminar las tensiones
y el estrés acumulados.
Es bien sabido que las pulsiones sexuales cuando
son reprimidas, o simplemente no satisfechas, producen estados de bloqueo,
ansiedad, e irritabilidad que modifican sustancialmente el carácter del que las
sufre. Esto es válido tanto para hombres como para mujeres, si bien en el caso
de los hombres es más sangrante en el sentido de que fisiológicamente hay una
serie de glándulas que necesitan ejecutar sus funciones para que los estímulos
tanto internos como externos no los lleven a colapsarse con el consiguiente
malestar y sufrimiento del que lo padece. También es cierto que no hay una
receta que sea válida para todo el mundo. De manera que hay personas que pueden
aguantar semanas y hasta meses sin que la acción de eyacular les suponga un
problema. Sin embargo hay otros casos en que varios días o incluso una semana
pueden suponer el colapso absoluto. Ahí sería donde tendríamos esos cambios de
carácter y esa irritabilidad que haciendo una comparación que seguramente será
desafortunada, nos llevaría a aquella famosa novela del Doctor Jeckill y Mister
Hyde. También es verdad que no resultan lo mismo situaciones de abstinencia en
primavera o verano que en invierno u otoño. El frío, como fácilmente se
deducirá, adormece los instintos y ralentiza el funcionamiento de algunas
glándulas. Sin embargo el verano, el calor, el destape, los colores suponen todo
lo contrario. Además y creo que esto es importante, suele ocurrir que cuando
vives en pareja, en trío o como cada uno quiera organizarse, el tener el sexo
que te atraiga cerca, hace que los instintos se aceleren y si no encuentras la
manera de encauzar las pulsiones surgidas, bien por falta de tiempo, interés o
vete tú a saber por qué; esa situación como digo, te puede consumir por dentro y
ya tenemos otra vez el bloqueo y la irritabilidad. Creo que me estoy alargando
demasiado con el prólogo, si esto fuese así ruego que me lo hagáis saber para en
próximos relatos subsanar esta deficiencia. Con el rollo de prólogo que me está
saliendo, me viene a la memoria el siguiente caso: Una vez vi a una buena amiga
mía y no digo buena sólo porque fuese buena, sino que también porque estaba
buenísima, la saludé y le pregunté por su novio que era también muy amigo mío.
Me dijo, así de pronto, que estaba muy enfadada con él y que habían discutido.
Yo le pregunté qué había pasado y me dijo que los tíos siempre estamos pensando
en lo mismo y que ella no estaba dispuesta a ser el juguete sexual de ningún
tío. Yo pensé lo mal que lo debería estar pasando mi amigo con semejante bombón
tan cerca y sin poder saborearlo. Le dije, tengo confianza para ello, pues
podías haberle dado el gusto y habértelo dado tú de paso. He de decir que mi
amigo, el novio de mi amiga tiene un cuerpazo impresionante, practica boxeo mide
casi 190 cm e impresiona verlo. He de aclarar que la impresión que me produce
él, es diferente a la que me produce ella. Pues cuando le dije lo de que podía
haber aliviado las pulsiones de mi amigo me dijo con mucho genio ¡ que se haga
una paja!(pido perdón por la expresión pero es reproducción literal de lo que
ella me dijo). Yo al escuchar esa expresión, recordé lo de la técnica del rulo y
lo bien que le vendría a mi amigo en esos momentos. Lo llamé al móvil y quedé
con él al momento. Venía con la cara blanca, el gesto contraído y la mirada
perdida. ¡ Era Mister Hyde en persona!. Le comenté que había visto a su novia y
lo que me había dicho e inmediatamente pasé a comentarle lo de la técnica del
rulo. Bien, la llevó a la práctica esa noche y según me contó, se quedó como
Dios. (perdonádme la expresión). Creo que se tiró casi un mes sin darle la lata
a su novia, y ésta pilló un mosqueo de campeonato. Le hice jurar que no
desvelaría el secreto a su novia y que sólo lo revelaría cuando reconociera, que
alguien realmente lo necesitaba para mejorar su bloqueo mental.
Sin más entretenimiento, perdonad mis lapsus, paso
a detallar la técnica del rulo, pero siempre con la misma condición que le puse
a mi amigo. Sólo transmitid esta técnica en caso de fehaciente necesidad.
Dándoos las gracias por adelantado, empiezo la exposición:
- Hacerse con un rulo de cartón en el que se enrolla el papel
higiénico.
- Debes contemplar que el grosor del rulo se adapta más o menos al
grosor de tu verga en erección. Hay de diferentes tamaños como penes
hay en el mundo. No utilices uno pequeño, ni tampoco excesivamente
grande. Busca la marca que mejor se adapte a tus cualidades físicas.
- Respecto a la longitud, un rulo normal viene midiendo unos 10
cm. Por ahí irán las medidas, yo he encontrado uno que mide 14 cm
que me va de maravilla (perdón por ser tan concreto). Os diría la
marca, pero está terminantemente prohibido en esta página, hacer
publicidad. Así que os tocará buscar por vuestra cuenta. Ah!
seguramente vuestra compañera o compañero os dirá que porque ése y
no el otro. Recurrid a mentirijillas como, es que ese papel es mucho
más suave o aguanta mucho más, etc.
De todas formas, la longitud no es tan
importante, aunque si es interesante que el glande sobresalga un
poco por uno de los huecos del rulo.
- Al rulo y por la parte que queda hacia el glande, con unas
tijeritas, debéis hacerle unos cortes de 1 cm alrededor del rulo. Os
quedará como un castillito y los cortes serían las almenas.
- Abrid los cortes hacia afuera para que el filo no os roce en el
glande pues podríais produciros alguna irritación.
- Una vez hecho esto, con un secador le daréis una buena pasada al
rulo para que coja calor. Yo suelo untar el rulo por dentro con
vaselina y ésta a veces está muy condensada. Gracias al calor del
cartón aplicarla en el interior del rulo es pan comido. ATENCIÓN
untar bastante bien la zona rizada del rulo, es la que va a estar en
contacto con vuestro glande y no queremos que sufra una lesión.
- Algunos que conocen esta antigua técnica me han comentado que
ellos se ahorran lo del secador, utilizando lubricantes que se
aplican fácilmente. Aunque yo no lo he experimentado supongo que
igual estará bien. (Chicos si los lubricantes esos son muy caros,
recurrid a la vaselina y untarla sin miserias, mejor sobrao que
falto).
- No tengáis prisa. Tendréis las manos impregnadas de vaselina o
lubricante, acariciaros el pene y no lo vayáis a introducir en el
rulo hasta que no esté en condiciones de ocuparlo bien ocupado. Hay
quién ha metido la cosa diminuta y claro al final se ha llevado una
decepción. EVITAR eso.
- Cuando el juguete ha cogido esplendor, hay que coronarlo, que es
metedlo en el rulo. Comenzad a recorrerlo de delante para atrás con
ritmo y que se vaya acomodando a tacto lubricado del interior del
rulo.
- Aumentad el ritmo a discreción e id haciendo el recorrido cada
vez más largo.
- Si os va bien y llegáis al final del camino. Fijaos en el
volumen de la evacuación y si ha sido abundante, descuidaos por un
buen tiempo hasta que los depósitos vuelvan a llenarse.
- Si no os va bien, tampoco habéis perdido mucho, no es una
técnica cara. Y debéis reflexionar sobre, primero ¿habéis seguido
los pasos correctamente? o quizás,
¿ habéis cogido un rulo que no era el
adecuado?, recordad que el tamaño no es tan importante. ¡ Si la
tienes pequeña, coge un rulo más pequeño!
- No me quiero despedir sin recordar que donde se pone una buena
penetración, no se pone ni rulo ni San rulo. Gracias por vuestra
atención. Salud y suerte.
Opus 2010
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