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Fecha: 01-Feb-10 « Anterior | Siguiente » en Gays

Mi vida en 50 palabras.

Kikox10
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Rober y Berto son dos amigos que se conocen en el colegio y se enamoran, pero Berto hara algo que nunca debio haber hecho... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Mi vida en 50 palabras.

Hola, bueno la verdad es que es la primera vez que voy a contar mi vida. Me llamo Roberto González y tengo 16 años. No he tenido una vida fácil y he sufrido bastante a causa de ello. Desde que tenía 13 años me di cuenta que me sentía atraído por algún que otro chico de mi colegio. Entonces me sentía culpable por no ser como los demás, ahora se que mis gustos sexuales no tienen por que diferenciarme de otras personas.

Hace un par de años, cuando estaba en segundo de la E.S.O. me separaron de mis amigos y me metieron en una clase donde no conocía a nadie. M e senté en una mesa que estaba situada al fondo de la clase esperando pasar desapercibido pero un chico alto y bastante guapo se sentó a mi lado. No hizo ningún gesto por su parte de presentarse pero al contrario yo si lo hice. Hola, me llamo Rober, le dije pero el me miró y me dijo con una cierta cara de asco, ¿Te crees que me importa tu puto nombre enano? Después de esta respuesta me quede con un sentimiento que no sabría contar.

Todos nos fuimos presentado delante de la clase para conocernos y el chico que tenia a mi lado, el tío borde, se llamaba Berto. Ese día fue de presentación, por tanto no hicimos nada. Me fui a mi casa algo fastidiado por lo que me había dicho Berto, la verdad es que no me había sentado muy bien esa reacción.

Al día siguiente al llegar a clase por la mañana solo me encontré a Berto sentado en su mesa y no salude por miedo a que me volviese a contestar mal. Deje la mochila en mi mesa y cuando me fui a acercar a la puerta noté como el chico me cogía de la muñeca, en ese momento pensel lo peor, pero todo lo contrario. Berto se disculpo conmigo por su comportamiento de ayer. Dijo que estaba un poco cabreado con el mundo por que había cortado con la novia y que lo pagó conmigo sin yo tener ninguna culpa. La verdad es que me gusto bastante ese gesto por su parte.

Poco a poco nos fuimos haciendo muy amigos, hablábamos de nuestras cosas, y toco comenzó cuando pasamos a tercero, con la suerte de que nos volvió o tocar juntos en la clase. Los primeros meses no me daba cuenta o no quería darme cuenta pero Berto me empezaba a gustar. Cuando fuimos cogiendo más confianza él me contaba sus experiencias con chicas y yo conseguía librarme de contárselas a él ya que no había tenido ninguna. Un viernes a última hora, cuando nadie prestaba atención a las explicaciones de la profesora, Berto me dijo que le contase de una vez mis experiencias, pero no tenia. ¿Qué puedo hacer? Pensaba, mientras me miraba. Me dije a mi mismo que ya tenía confianza suficiente como para contarle a uno de mis mejores amigos que no había tenido ningún acercamiento con ninguna chica ya que ni siquiera me atraían. Veras Berto…..dije con voz temblorosa mientras me miraba a la cara, no he tenido ninguna experiencia con chicas y si soy sincero tampoco me gustaría. Se quedo mirándome a la cara mientra yo la bajaba por la vergüenza. Él me dijo: tío, ya era hora que me lo contases ¿no? Que te lo haya tenido que sacar de esta forma no demuestra que confíes mucho en mi ¿eh?, dijo esto esbozando una sonrisa. Me quede de piedra al oír esto, sabia perfectamente a lo que se refería pero por puro instinto mentí.

No se ha que te refieres Berto, dije intentando librarme de sus risas, pues tío me refiero a que eres marica ¿no?, me dijo aun con la sonrisa en la cara, al final tuve que tragarme mi orgullo, no me gusta que la gente me llame marica ¿sabes?, dije con la voz un poco decaída. Tranquilo tío, no pasa nada, me molan los gays, sois gente legal, dicho esto la verdad es que me alegré. Anda mariquita, dame un abrazo, me dijo mientras me daba un beso en la frente del que nadie se dio cuenta. La clase terminó y todos cogimos nuestras cosas y nos fuimos a casa pero antes de eso Berto me dijo que confiase en él que no se lo contaría a nadie.

El fin de semana pasó volando y llegó el lunes, otra vez las clases de mates, lengua, física, etc. Pero lo bueno es que volvería a ver a mi colega. La clase antes del recreo, Berto y yo la pasamos hablando de el fin de semana, que habíamos echo, con quien se había enrollado y me pregunto que si había encontrado algún rollete por ahí, yo le conteste que no, y seguimos ablando. En el recreo me bajee con él al patio y estuvimos ablando mayormente sobre mi. Entonces, después de un rato charlando me pregunto que si me molaba alguien del cole y yo le dije que sí. No fue de esperar que en cuanto dije que sí me preguntó que quien era. Le dije tres o cuatro chicos que me gustaban pero en realidad le prefería a él antes que a nadie más. Soltó una risa cuando termine de decirle los nombres y me dijo que no perdía el tiempo.

En ese momento se acerco Laura, una compañera que estaba tremenda para los heteros claro, y saco dos papeles y nos dijo que iba a dar una pequeña fiesta para los amigos y que quería que asistiésemos. Me dejo un poco K.O. al decir "amigos" pues yo no la conocía de nada.

Berto me miró con una sonrisa y me pregunto si íbamos, le dije que no sabía pero en realidad me moría de ganas de ir, sobre todo con él. La fiesta era el sábado por la noche y mis padres me dejaban asistir ya que había sacado buenas notas. Había quedado con Berto en la esquina de mi casa, vivíamos cerca a si que no era problema pero pasaba el tiempo y el chico no se presento hasta 20 minutos mas tarde de lo que habíamos quedado. Yo estaba un poco cabreado pero el se disculpó y me dijo que había tenido una pequeña bronca con su padre. Cogimos su moto y nos fuimos a la fiesta, que se celebraba en la casa de Laura que por cierto era enorme. Nos bajamos de la moto y nos dispusimos a entrar con los dos pases que nos había entregado la chica. Una vez dentro de la casa se podía observar que: o Laura tenía muchos amigos o eso de los "amigos" era una escusa para que fuéramos todos. En cuanto pude me tome un calimocho, más bien uno detrás de otro hasta que me empecé a notar algo achispado. Pero lo peor es que seguí bebiendo hasta no saber ni que hacia, esa fue la razón por la que fui hasta el salón de la casa y agarre a Berto y le dije que nos fuésemos a una habitación que tenia que contarle una cosa. Cuando entramos en la habitación le dije que se sentase pero él se hecho a reír notando que estaba totalmente alcoholizado pero al final acabo accediendo a sentarse. Entonces comencé a hablar diciéndole que había una persona que me importaba mucho y la quería pero que esa persona no me quería a mí.

Acto seguido le dije: "esa persona eres tú, Berto", el se quedo mirándome fijamente. Cual fue mi sorpresa cuando si esperarlo me agarro del cuello y acerco sus labios a los míos y después de un apasionante beso me dijo: "Lo que me acabas de contar no es cierto, Rober….Sí que te quiero".

Dicho esto se levanto de la cama donde estábamos sentados y se fue cerrando la puerta. Al rato, me fui yo, pero la cosa esa noche no acabo ahí, unos capullos del colegio se habían metido dentro del armario de la habitación para grabar a las parejas de la fiesta metiéndose mano y nos habían grabado a Berto y a mí. El lunes el las clases, Berto estaba muchísimo más cariñoso conmigo de costumbre diciéndome cosas como "te quiero" o cosas parecidas. Durante un par de semanas nos besábamos en lugares donde nadie nos veía, no me creía lo que me estaba pasando, era como un cuento, pero en todos los cuentos esta la bruja o el malvado. Alex es uno de los tíos más chulos del colegio, ese día durante el recreo vi a Alex y sus colegas hablando con Berto. Cuando terminaron de hablar me acerque a Berto y le pregunté de que estaban ablando y él me dijo que de nada importante.

Al tocar el timbre de salida del colegio Berto salió lo más rápido que pudo y ni siquiera me esperó para irnos juntos. Cuando me iba en dirección a mi casa pensando que habría ocurrido para que saliese corriendo de esa manera me le encontré hablando con Alex. Entonces me señaló y todos sus colegas se empezaron a reír. Entonces me acerque para ver que pasaba y por que se reían. Fue una mala idea. Cuando llegué Berto me explicó que aquellos idiotas tenían un video donde nos besábamos. Berto me empezó a decir que no sabia por que lo había hecho pero que el no era un maricon, al contrario que yo, que había sido culpa del alcohol y que no me hiciese ilusiones que no tenia ninguna oportunidad. Yo no sabia lo que estaba diciendo, ese día el único que iba borracho era yo. Me dijo que no iba a permitir que por un idiota como yo colgasen ese video y que le jodiesen la vida. Entonces se dio la vuelta mientras a mi se me caía una lagrima. Uno de los colegas de Alex se empezó a reír diciendo mirar a la nena que esta llorando. Me sequé las lagrimas y me dispuse a irme cuando Alex me paro y me dijo que a donde me creía que iba. Berto me miraba con cara desconsolada mientras uno de los chicos le daba una barra de metal. Alex me dijo que me iban a dar una paliza para que aprendiese a no encapricharme de cosas que no podía tener. En ese momento me tiraron al suelo en frente de Berto y le dijeron que me pegase con la barra de metal. Él no pudo, por lo menos al principio, pero cuando le dijeron que como no me pegase a la de ya que colgarían el video para que nos viese todo el colegio. En ese instante note como un fuerte golpe me azotaba la espalda. No era el único que lloraba, a Berto se le caían lágrimas de culpa. M e empezó a pegar patadas, golpes co la barra de metal, yo estaba sangrando y de repente oí como Alex decía que era su turno y entre el y sus colegas terminaron la faena de pegarme. Después de unos minutos dijeron que parásemos porque si seguían así me llegarías a matar. Entonces Alex sacó una cinta de su bolsillo y la tiro al suelo aplastándola con el pie. Y me dijo que no había pecado sin pecador. No me podía casi ni mover del dolor, tenia tres costillas rotas y un brazo y una pierna también. Imaginaros la paliza que me dieron. Allí no quedaba nadie, solo yo tirado en el suelo, esperando que alguien me ayudase. Se había ido hasta Berto.

En ese momento apareció una vecina de mi bloque gritando mi nombre y acercándose a mí. Me pregunto que me había pasado, no pude ni responder. Llamó a una ambulancia que me llevó hasta el hospital pero en el camino caí en coma. A los tres días desperté con un montón de heridas y hematomas por todo el cuerpo y con mis padres mirándome y abrazándome. Estaban muy preocupados por lo que había pasado. Les tuve que contar la verdad, lo de Berto y lo de que en realidad me gustaba los chicos.

Mis padres reaccionaron de una forma inesperada por mi parte, pensé que se pondrían furiosos conmigo por que me gustasen los chicos, pero al contrario, me dijeron que no tenia nada de que avergonzarme, que era una elección como otra cualquiera y que ellos me apoyarían. Vinieron varios amigos a verme y me contaron las novedades del colegio. Nadie se había enterado de por que sucedió la pelea y me contaron que habían expulsado a Alex y a sus amigos y que Berto no había aparecido por el cole. Después de estar una semana ingresado me llego mi última visita. Mi "amigo" Berto. Me dijo que esos chavales le habían amenazado con colgar el video en Internet y que no podía permitirlo. A ese intento de disculpa yo dije por la gente no supiera que se gustaban casi me mata de una paliza, y él me dijo que lo sabia y que lo sentía mucho, pero me había hecho demasiado daño físicamente y psicológicamente como para perdonarle. No quise hablar con él y se fue me mi habitación. Cuando llegue a casa estuve un par de días en reposo y al tercero me llamo Merche, la madre de Berto, preguntando si sabía donde estaba su hijo, pues no había dormido en casa y estaba muy preocupada. Después de todo lo que Berto me hizo aun sentía algo por él. Sí, ya se que pensaras que estoy tonto o algo por el estilo, pero ¿nunca te ha pasado que quieres a una persona tanto que te sientes hasta impotente? Yo sí. En cuanto pude me puse en contacto con Berto pero no me cogía el teléfono hasta que ya de tanta llamadas lo acabo cogiendo. Sonó su voz al otro lado, lloroso y congestionado, le dije que todo el mundo estaba preocupado por él, pero su contestación fue que quien iba a estar preocupado por un monstruo como él, y yo le conteste que su familia, sus amigos yo. ¿Tú? Me preguntó, si yo, y no quiero que vuelvas a darme estos sustos ¿eh?, le dije. Llama a tu madre y ven a mi casa que tenemos que hablar ¿Vale?, Vale, oí al otro lado. En el momento que llegó estaba solo en casa. Estuvimos ablando un buen rato y lloramos bastante. Nos dimos un beso de "reconciliación" y me prometió que nunca volvería a hacer algo tan horrible y que en cuanto pudiera me presentaría a sus padres como novios…pero las cosas no son tan fáciles como parecen en las historias de hadas.

Continuara…

Este relato tiene una particularidad, si quieres decir que pasara con Berto y Rober, mándame un mail explicándome lo que quieres que ocurra y la continuación será del mail más original, mi mail es kikox_10@hotmail.es

Gracias!



© Kikox10

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