Crónica de una violación en una cárcel de hombres
Era un día mas pero no iba a terminar de la misma forma que los anteriores,
haciendo mi rutina de todos los días me dirigí hasta el cuarto de kinesiología
para limpiarlo y dejarlo ordenado para que cuando el profesional llegara
estuviera todo listo, ese era mi trabajo dentro de la penitenciaria, recorrí
largos y sucios pasillos hasta llegar, abrí la puerta sin sospechar
absolutamente nada, apenas entre y ante de encender la luz sentí como se
abalanzaban sobre mi varias personas, luego supe que eran cuatro, me estaban
esperando y me sujetaron de manos y pies, me arrastraron hasta el borde de una
mesa y allí, dándome unos golpes, me obligaron a doblar el cuerpo a la altura de
la cintura dejando mi pecho y mi cabeza apoyados sobre la tabla de la misma, mis
manos estaban agarradas por dos presos, uno de cada lado, mientras mis piernas
sujetadas por otros dos permanecían en el piso.
"Quédate quietito que ya viene el jefe, el quiere hablar con voz",
Conocía la voz de estos sujetos y sabia bien quien era su jefe, el apodado
"manguera", todos estábamos en el mismo pabellón y yo había tenido problemas con
ese grupo por no querer relacionarme con ellos, no quería esa relación no por
despreciarlos sino por no querer parecerme a ellos, gente acostumbrada a la vida
y a los vicios de las cárceles donde habían estado casi toda su vida, yo en
cambio era primerizo e iba a estar por poco tiempo, estaba casado y mi familia
me visitaba a menudo, en cada visita me dejaban comida y cosas para la higiene
algo que escaseaba dentro de esa unidad, estos sujetos pretendían que lo
compartiera con ellos a cambio de protección, además me pedían que mi familia
les hiciera tramites fuera de la prisión algo a lo que yo me negué, no iba a
permitir que mi familia se involucrara con ellos, evidentemente ahora estaba en
serio peligro al caer en sus manos y alejado de toda la protección posible,
seguramente tenían todo planeado ese día como para que nadie los moleste.
La puerta se abrió, alguien entro y luego la volvió a cerrar echándole un
cerrojo, sentí el vozarrón de manguera;
"A ver que tenemos aquí, míralo al blanquito, así que voz no querías saber
nada con nosotros, bueno, vamos a ver que decís después de la cogida que te voy
a pegar, hoy te voy a desvirgar y te voy hacer mi hembra, te voy a llenar el
culito con mi leche y a partir de ahora vas hacer todo lo que yo te diga,
muchachos sáquenle toda la ropa, para coger quiero que mis hembras estén
totalmente desnudas, me gusta acariciarles el cuerpito y apretarles las carnes
hasta dejarles mis huellas".
Mientras sus compinches se las arreglaban para quitarme la ropa sin soltarme
intente convencerlos de que estaban equivocados y que hablando podíamos
entendernos sin llegar a esto pero no había caso y Manguera también comenzó a
desnudarse;
"Por favor tratemos de llegar a un acuerdo es mejor para todos, yo tengo
familia, no me hagan nada pueden lastimarme y eso es terrible, ya es bastante
doloroso para la familia venir a verme a la prisión como para soportar también
algo así, no hay necesidad de esto, no seamos como animales".
Todo resultaba inútil, cuando me quise dar cuenta estaba totalmente desnudo,
dos de los sujetos seguían hincados en el piso sosteniéndome las piernas
mientras que los otros dos, una a cada lado, me sujetaban de los brazos, yo
seguía con las piernas sobre el piso y con el cuerpo doblado apoyando todo el
tórax sobre la cubierta de la mesa, Manguera se aproximo por atrás, sentía el
calor de su cuerpo desnudo cuando comenzó a frotarse contra el mío, podía sentir
sus manos manoseándome las nalgas y su pene, que comenzaba a pararse, moviéndose
entre los muslos de mis piernas, no podía creer lo que me estaba pasando, esas
historias de violaciones en las cárceles que uno tantas veces escucho estaba a
punto de sucederme a mi, ahí estaba en una posición mas que humillante y
totalmente desnudo exhibiendo ante todos mis partes más intimas y teniendo que
soportar que otro hombre estuviera tocándome y explorando mi cuerpo como si
fuera solamente un pedazo de carne, mientras tanto yo esperaba un milagro, que
sucediera algo que me sacara de esa situación, algo que al final no ocurrió.
Manguera salio de atrás de mi cuerpo y camino hasta ponerse adelante de la
mesa justo enfrente mío como para que yo, aun en mi incomoda posición,
levantando un poco la cabeza pudiera verlo;
"Le quiero mostrar el pedazo de carne que se va a comer así después se lo
puede contar a su mujer, quien te dice que les guste y algún día me los coja a
los dos juntos".
Sus compinches se reían mientras el sacudía enfrente mío su verga erecta,
ahora entendía el porque lo llamaban de esa forma, Manguera, nunca mejor puesto
ese apodo, es difícil describir aquello, nadie lo creería si no lo ve.
"Por favor todavía estamos a tiempo de arreglar esto de otra forma, Manguera
por Dios me vas a lastimar si pretendes meterme eso, dame una oportunidad, te lo
pido por mi familia".
"No tengas miedo mi bebita, te va a doler un poquito al principio pero
después vas a gozar y desde hoy en adelante vas a poder usar el culito y no vas
a sentir nada, hace de cuenta que es nuestra luna de miel, hoy te desvirgo y a
partir de mañana te voy a poder coger todos los días sin problemas, como marido
te voy a cumplir todas las noches, no sabes los polvos que te voy a echar, eso
si, de ves en cuando vas a tener que atender a mis amigos, me están ayudando
pero hoy a ellos no les toca porque cuando desvirgo a mi hembra ese día es para
mi solo".
Manguera le pidió a sus compinches que me sostenían de las piernas que me las
separaran, que me las abrieran bien, el se paro entre ellas, con una mano abrió
mis nalgas y con la otra, esto lo supuse porque no lo vi, tomo su verga y apoyo
su glande en mi orificio anal, un escalofrió me recorrió todo el cuerpo cuando
sentí ese bulto tibio apoyado en mi culo, la cabeza de ese tronco de carne
comenzó a empujar para poder meterse, fue abriendo los pliegues de piel que
cubrían el anillo del músculo de mi esfínter hasta que el dolor se volvió tan
intenso que le pedí que se detuviera;
"Por favor basta, me vas a matar, ya no aguanto el dolor, voy hacer las cosas
como ustedes quieran pero déjenme".
"Tranquilo mi bebita, relájate así no te va a doler tanto, es apenas un
dolorcito hasta que te lo rompa después ya no vas a sentir nada".
Era inútil, no iba a conseguir que pararan lo que estaban haciendo, ya no era
solo para doblegarme y conseguir lo que ellos querían que hiciera sino que a esa
altura ya estaban excitados sexualmente y esos animales cuando están así no se
detienen ante nada, manguera siguió con su "trabajo", su verga seguía pugnando
por entrar en mi culo, cada vez la apretaba con mas fuerza contra mi ano, en
algún momento pensé que al ser tan grande no iba a encontrar la manera de
meterla y a lo mejor por eso tenia que desistir de su intención, pero eso solo
estaba en mis deseos, el jamás desistiría de su intención de cogerme, a como sea
me la iba a meter aunque tuviera que partirme en dos.
Un pinchazo seguido de un dolor tan grande que me hizo saltar lagrimas y casi
clavar los dientes en la madera de la mesa donde tenia apoyada la cara marco el
instante en que la cabeza de ese reptil de carne doblego el músculo de mi
esfínter, lo desgarro y se abrió paso a través de mi agujero anal hacia el
interior de mi cuerpo.
"Por favor manguera para un instante, no aguanto mas",
Ese fue mi clamor entre lágrimas, la impotencia me enloquecía, ni siquiera
tenía los brazos libres como para apoyarlos en el cuerpo de el para tratar de
ponerle un poco de freno a esa brutal embestida, podía sentir como ese pedazo de
carne dura se iba metiendo adentro de mi culo que ya no tenia como oponérsele y
se abría a su paso.
"Ya esta, ya te desvirgue, tranquilo, ahora no te va a doler mas mi amor, ya
te lo rompí, ahora si te puedo coger tranquilo, no seas tonto, relájate y goza
sentí como entra mi verga en tu culito, humm, no sabes como te estoy gozando es
el mejor culo que he cogido últimamente".
Trate de alejar mi mente de lo que me estaba pasando, intente tener otros
pensamientos pero no podía, desde mi posición podía ver las paredes amarillentas
de ese cuarto de kinesiología, un amarillo tiznado de manchas negras como casi
todas las paredes de aquel presidio lo que le daba una mayor sordidez a todos
los ambientes, todos los días concurría a ese lugar como una manera de alejarme
del resto, ahora también estaba allí pero en otra situación, desnudo y apoyado
sobre esa mesa que tantas veces limpie estaba en las manos de otro preso que me
estaba cogiendo como si fuera un animal, y mientras manguera seguía sacudiéndome
por el culo me vino a la mente mi familia, que pensarían mi esposa y mi pequeña
hija si me vieran en esa posición, pensar que tantas veces le pedí a mi mujer
tener sexo anal y ella siempre se negó, me decía que le daba miedo, que eso
dolería mucho, si me viera ahora, el hombre que se lo pedía estaba recibiendo lo
mismo que quería hacer con ella, estaba empalado por una tremenda verga empuñada
por un hombre que terminaba de desvirgarlo.
Las embestidas que me pegaba manguera en algunos momentos eran tan intensas
que levantaban mi cuerpo tan arriba que mis piernas quedaban suspendidas en el
aire, ese reptil de carne que me habían metido se movía adentro mío y podía
sentir como palpitaba mientras se deslizaba por el interior de mi cuerpo, lo
sentía tan adentro que me daba la sensación de que algo me hurgaba en el
interior de mi estomago.
Estaba siendo sodomizado por ese hombre, estaba en sus manos y nada podía
hacer, solo esperar que acabara lo antes posible, mientras me cogia sus manos
manoseaban todo mi cuerpo, se frotaba contra mi y podía sentir su respiración en
mi nuca cuando se inclinaba sobre mi espalda, en algunos momentos sus testículos
golpeaban contra los míos produciéndome mas dolor del que ya de por si sentía,
sus compinches acompañaban lo que estaba pasando haciendo comentarios y riéndose
de cómo su jefe me estaba cogiendo y se decían que algún día ellos también me
cogerian.
No se cuanto tiempo llevaba esa bestia haciéndome el culo pero el dolor ya
era insoportable, me poseía como endemoniado, sentía como sacaba su verga y como
otra ves la volvía a meter, cuando la tenia metida totalmente adentro de mi culo
el se aquietaba y la hacia mover en círculos lo que hacia que mis intestinos,
lugar hasta donde había llegado esa lanza de carne y por donde se movía
libremente su cabeza, se me revolvieran para todos lados, cuando por la fiereza
de sus empujes me levantaba por el aire yo sentía que mi cuerpo no me
pertenecía, empalado por su verga y totalmente en sus manos sentía que yo era
parte de el, que le pertenecía, que los dos cuerpos ahora estaban pegados y eran
uno solo, quería borrar ese pensamiento de mi cabeza pero no podía, la violación
que estaba sufriendo me hacia tenerlos.
Con sus dos manos separo lo mas que pudo a mis nalgas, manguera se acomodo
entre ellas y empujo todo su cuerpo sobre el mío hundiendo de un golpe su lanza
de carne dura hasta lo mas profundo de mis entrañas, de ese mástil que me
empalaba en esos instantes comenzó a brotar chorros de semen que bañaban mis
intestinos como si me estuvieran aplicando una enema, ese hombre que terminaba
de gozar sexualmente con mi cuerpo ahora se vaciaba completamente adentro mío,
dio varios gemidos de satisfacción, había conseguido lo que quería, en esos
momentos sentí asco, sabia que esos líquidos habían sido producidos por
glándulas en el interior del cuerpo de ese hombre que me estaba violando y ahora
salían de adentro de el a través del conducto de su verga y se estaban
depositando en mi interior, eran parte de el y ahora se deslizaban lentamente
mojando las paredes de mis zonas mas intimas, allí parte de esos líquidos
terminarían absorbidos por mis intestinos y luego serian incorporados
definitivamente a mi sangre, esos restos quedarían para siempre adentro mío,
llevaría partes de ese hombre por el resto de mi vida dando vueltas por mi
cuerpo.
Después de acabar se echo sobre mi apoyando su pecho sobre mi espalda, con
sus manos me manoseaba por todo lados y sin sacar su pene de adentro de mi
cuerpo quedo un largo rato en esa posición gimiendo de satisfacción, podía
sentir como su verga seguía latiendo y largando semen mientras iba perdiendo la
erección.
Todo mi cuerpo temblaba, sentía en mi nuca la respiración de mi violador,
mientras tanto los cuatro hombres que me sujetaban comentaban entre risas como
su jefe me había desvirgado y el tremendo polvo que se había echado, después de
un rato largo que me pareció una eternidad manguera se fue incorporando y saco
su verga de adentro de mi culo, su carcajada sonó grotesca cuando les comento a
sus amigos lo que veía, les comentaba como había quedado el agujero de mi ano,
les decía que me lo había dejado totalmente roto y que ahora se parecía mas el
agujero de la concha de una mujer que al agujero del culo de un hombre, me
soltaron sabiendo que ya no tendría fuerzas como para intentar alguna reacción,
y era así, me quede tendido sobre esa mesa, no podía incorporarme porque el
dolor era tan intenso que cualquier movimiento lo empeoraba, cuando lo logre me
di cuenta de que casi no podía cerrar las piernas y que el dolor en el músculo
del ano era tan intenso que parecía que estaba partido en dos, de repente un
liquido gelatinoso y tibio comenzó a salir de adentro y se fue deslizando entre
mis muslos, era el semen que manguera había depositado en mi interior aunque
luego supe que adentro me había quedado mucho más, en ese estado me encontraron
los guardias que recorrían ese lugar, me llevaron al hospital donde estuve
internado varios días reponiéndome da las lesiones, el medico que me atendió,
acostumbrado a ver estas cosas, se reía de mi;
"Ya veo mi amigo que ha recibido por la puerta de atrás un visitante no
invitado, pero no se preocupe nadie se muere de esto, se repondrá bien y por
suerte usted es hombre y no hay peligro de que quede embarazado porque por la
cantidad de semen que le sacamos podía haber tenido mellizos, eso si, dígale a
su "marido" que va a tener que esperar un tiempo antes de volver a tener
relaciones"
Tuvieron que curarme el desgarro anal que había sufrido y también las
excoriaciones de las paredes internas del recto y las excoriaciones que tenia en
las paredes del tubo de mis intestinos, según el medico al ser un pene tan largo
el que me metieron este atravesó primero todo el largo del conducto del recto y
luego se metió varios centímetros adentro de la tripa de los intestinos, lugar
adonde además descargo todo su semen, yo sabia que manguera no me iba a dejar en
paz, a partir de ahora iba a querer que fuera su "hembra" en el pabellón, tenia
que pensar como evitar esa situación a cualquier costo.
Continuara.