AGENCIA HACHE.
San Martín del Pinar, Agosto de 2009.
"Noche tumultuosa y repleta de acontecimientos, la vivida
esta madrugada por cuenta de una pareja de novios y diversas fuerzas del orden,
ambulancia móvil, médico de guardia, enfermeras del Centro de Salud, miembros de
la casa de socorro de la capital, diversas autoridades y cientos de vecinos de
San Martín"
Según nota de prensa, recibida en nuestra redacción esta
misma mañana, la policía local del municipio ha puesto a disposición judicial a
la pareja formada por los jóvenes Milagros M.H. y Emilio F.F., de 18 y 20 años
respectivamente, por acumulación de agravantes y diversas causas imputables de
delito, entre ellas: exhibicionismo, escándalo público y nocturnidad.
Algunos testigos relatan lo sucedido como algo espeluznante y
nunca antes vivido en el pueblo, en el valle, ni en toda la comarca; y que
ahora, tras este escandaloso hecho, trascenderá más allá de la provincia y
seguramente de nuestras fronteras.
Durante toda la noche, la centralita de la policía local ha
recibido innumerables llamadas concernientes al suceso, acaecido en el pinar de
la Fuentona, en donde, al parecer, a eso de la medianoche, una joven pareja de
novios se encontraba en su coche manteniendo relaciones sexuales. La noticia no
hubiera trascendido de ahí si no fuera porque dicha pareja, que practicaba el
sexo por primera vez, se encontró con un problema al que no supieron hacer
frente por sus propios medios, propiciado por una serie de circunstancias
adversas e inesperadas, que fueron desencadenándose consecutivamente.
Según parece, y siempre bajo la versión de diversos testigos
de los hechos, Milagros M., la chica, muy nerviosa ante el acontecimiento de
perder su virginidad, no se encontraba lo suficientemente dilatada para tal
menester, cuando Emilio F., su novio, se afanaba en penetrarla infructuosamente.
Por un capricho del destino, o quizás debido al peso de los dos cuerpos en pleno
intento de copulación, el coche, sin freno de mano puesto, y en ligera
pendiente, se desplazó unos metros durante el forcejeo, hasta detenerse
violentamente contra el pino más cercano, justo en el momento en el que el
miembro viril de Emilio se adentraba venturoso en el sexo estrecho de la joven,
que no pudo detener tan temible embestida. Los alaridos de ella se hicieron
notar en todo el pinar, corroborado por varias llamadas recibidas en el
cuartelillo y alguna incluso a esta propia redacción.
Momentos después, cuando ambos hubieron cobrado la serenidad,
y los dolores de ella fueron apaciguándose, al pretender el muchacho retirarse
cuanto antes del sexo desvirgado de su novia, comprobó horrorizado que alguna
fuerza desconocida se lo impedía. Creyendo que se trataba de una postura
forzada, o algo semejante, quiso restarle importancia, pero a fuerza de insistir
se dio cuenta que sus cuerpos habían quedado enganchados sin remedio.
Su situación tan extraordinaria y rocambolesca, lejos de
solucionarse con el tiempo, se agravaba cada vez más; en primera instancia, por
la postura de sus dos cuerpos unidos por sendos sexos, y además, por la duración
de la dilatación de Emilio que se hacía cada vez más dolorosa, pues su miembro
había quedado atrapado en un cepo humano, en este caso el de su adorada novia y
unidos quedaron irremediablemente como dos perros.
La primera llamada la recibió la farmacia de guardia del
pueblo, a través del teléfono móvil de la chica, que llorando y presa del
pánico, solicitaba ayuda ante tales circunstancias. La farmacéutica se puso en
contacto con la policía local, que se personó en el pinar cercano a las dos de
la madrugada, intentando certificar tan singular accidente.
Los dos agentes no daban crédito a lo que veían, y
contagiados de una risa nerviosa mutua, se vieron incapaces de solucionar el
entuerto por sí solos. Decidieron, pues, que ante tamaña contrariedad, lo más
sensato era contactar con un profesional, por lo que procedieron a solicitar
ayuda a facultativos de la Casa de Socorro de la capital, que acudieron al lugar
media hora después, provistos de material sanitario, comandados por un médico y
dos enfermeras, así como la ayuda de los servicios médicos del pueblo y una
ambulancia del centro de salud.
Los intentos de la pareja, desnudos, nerviosos y avergonzados
ante la eventualidad, más la presencia de todo aquel improvisado público, así
como el esfuerzo del médico por adentrarse en el pequeño vehículo accidentado
con la intención de separarles, provocó que los dolores de la chica aumentaran y
la situación se agravase Fue el doctor quién decidió que lo mejor era excarcelar
a los chicos del coche, con la ayuda de los bomberos municipales y una grúa,
trasladada ex profeso al lugar, así como solicitar la presencia de una UVI móvil
adaptada, con capacidad para transportarlos juntos hasta el hospital de la
ciudad en una camilla más ancha que la de una ambulancia convencional.
Tanto tumulto, tantos gritos, tantos profesionales personados
en el lugar, condujeron a un aviso de boca en boca por todo el pueblo, que
corrió como la pólvora, ocasionando que ningún vecino permaneciese en su casa
para personarse rápidamente en la Fuentona y comprobar de primera mano tan
impúdico incidente.
Distintas fuerzas del orden, venidas de la Comandancia
provincial, tuvieron que intervenir, poniendo orden entre algunos vecinos que
querían verlo desde más cerca, mientras otros, principalmente vecinas, buscaban
la manera de linchar a la pareja por escándalo público y por provocar la mayor
vergüenza conocida en un pueblo decente como es éste, tal y como así lo expresó
el alcalde y varios miembros del consistorio, acompañados en todo momento por el
prelado del obispado, decretando con urgencia un bando municipal en el que se
prohibirá tajantemente, a partir del día de la fecha, el uso del pinar de la
Fuentona, desde las diez de la noche, como aparcamiento improvisado de parejas,
intentando que tales hechos acontecidos en la noche de hoy, no se repitan jamás
y se intente por todos los medios que no trasciendan públicamente más allá del
municipio.
Lamentablemente, esta redacción se ha visto obligada a
transcribir la presente nota, en edición especial de su periódico local, y al
mismo tiempo ha tenido que atender a las diversas demandas de otros rotativos,
emisoras de radio y televisiones de índole provincial, así como la posibilidad
de vender la exclusiva a una famosa revista de tirada nacional.
En San Martín del Pinar… una noche del mes de agosto de 2009.