Incestos Compartidos II
Luego de aquella noche en que María Luisa y Silvia
intercambiaran pareja con nosotros sus hermanos que resultábamos ser Javier (yo)
el esposo de Silvia y Rubén el esposo de María Luisa y que pasáramos gran parte
de aquella noche deleitándonos en los placeres de un incesto compartido, las
cosas por la mañana prometían cambiar el panorama que como nuevos matrimonios
habíamos contemplado. Poco después habló por teléfono Fernando quien vendría
acompañado de sus hermanas Laura y Ofelia, para ponerse de acuerdo con nosotros
en la hora que llegarían para pasar una velada divertida.
Incestos compartidos II
Luego de que estuviera yo con mi hermana María Luisa y mi
esposa Silvia con su hermano Rubén, compartiendo incestos dentro de nuestra
casa, nos hablaron Maricarmen y su hermano Luis para decirnos que el fin de
semana no podrían ir a Acapulco, ya que habían cambiado sus planes, su Tía
Patricia que vivía en los Ángeles, les había hablado de larga distancia porque
tanto su hermano Enrique como Mónica la esposa de él, se dedicaban a realizar
películas de sexo para adultos y que Alejandra y Carlos sus primos hijos de
Patricia, lo habían convencido para hacer algo distinto y había sido tanto el
éxito que habían obtenido con la primera parte de un nuevo filme erótico que
estaban por realizar la segunda parte, estaban contratando nuevos actores, por
lo que habían pospuesto el viaje a Acapulco para otra ocasión, y que en un
momento dado podríamos participar también nosotros en el filme si queríamos,
pues habría una buena paga, ellos querían contratar actores cuyas experiencias
en el incesto ya no fueran fingidas sino reales.
El filme se titularía "Incesto II, Magia y Tabú", y ya era
todo un hit esperado aún antes de empezar, la película se rodaría teniendo como
escenarios las playas Españolas y las de Cozumel en la República Mexicana.
Fue luego del desayuno que encontró mi hermana María Luisa un
nuevo recado por medio del correo electrónico en el que se comunicaba María la
hermana de Antonio para unirse ambos como nuevas amistades en nuestro grupo de
contactos, y había tenido la atención a su vez de mandarnos una foto en la que
ella estaba abrazando a su hermano, una foto normal, pero que dejaba apreciar el
tipo de personas que eran ellos. Mi hermana María Luisa respondió la atención
enviando una foto de ella conmigo, en la que estamos los dos en traje de baño,
ella con un diminuto bikini en el que se distinguían claramente sus lindas
formas, y luego de consultarme decidimos enviarles nuestro número telefónico
para poder comunicarnos.
No tardó María en ponerse en contacto con mi hermana María
Luisa a fin de platicar con más amplitud sobre el interés que su hermano Antonio
y ella tenían en conocernos, pues sentía que podían formar parte de nuestro
círculo de amigos por tener afinidad con nuestros gustos e inquietudes. Fue la
propia María la que insistió con Antonio, su hermano en que de esa forma podrían
platicar con más libertad con todos nosotros sobre temas más íntimos, sin tener
que relacionarse necesariamente de manera sexual, al menos así se anunciaban
María Luisa y Silvia en el foro filial en donde hacía apenas un par de días
estaban tratando de contactar con otras amistades. "Nos interesa conocer
hermanos y hermanas que hayan tenido experiencias de incesto entre sí,
pretendemos llevar una bonita amistad, mi cuñada y yo estamos casadas con
nuestros respectivos hermanos y queremos que nos escriban gentes afines a
nuestros gustos, nos interesa conocer su opinión sobre el tema del incesto el
cual deseamos llevar a la practica con nuestros hermanos. No dejen de
comunicarse, prometemos responder a la brevedad para conocernos" de esa misma
manera fue que María Luisa y yo habíamos conocido a Luis y a Maricarmen, así
como también a Fernando a Laura y a Ofelia, y aunque en realidad no habíamos
tenido aún ese tipo de experiencia entre nosotros ya como matrimonios, si
habíamos platicado sobre lo "padre" que sería hacerlo.
Ahora estaban por sumarse María y Antonio, quienes estaban en
la creencia de que solo se trataba de intercambiar opiniones, y tener pláticas
más o menos cachondas, más no de involucrarse ni sentimental, ni sexualmente,
aunque claro, esto se sobreentiende cuando no se da la química entre las parejas
a compartir. Aún así ellos vendrían pues habían sido invitados por María Luisa y
todos estuvimos de acuerdo.
A la semana siguiente, fecha en que tendríamos nuestra
reunión, fui a comprar algunas cosas para la comida y para nuestra reunión por
la noche, y por supuesto lo hice en la tienda de nuestra preferencia que está
dentro de nuestra colonia, la San Rafael, de la cual somos clientes muy asiduos,
Laura me atendió, pues Ofelia estaba ocupada acomodando algunas mercancías,
latería en los estantes, no pude abstraerme de fijarme que Fernando, el hermano
de ambas, la estaba mirando de manera morbosa mientras ella agachada, mostraba
buena parte de sus pechos a través de su amplio escote. Fernando lo hacía porque
sabía que no había otra clientela más que yo.
- ¿Cómo ves a mi hermanito?, le encanta estar viéndonos las
tetas y las nalgas.
- ¡Es que las tienen muy hermosas!, yo también hago lo mismo
con mi hermana cuando está en la cocina.
- ¡No cabe duda de que los hombres son más morbosos que
nosotras!, ¿qué te trae por aquí, Javier?
- Necesito llevar algunas cosas para la comida y para la
reunión que tenemos por la noche.
- ¿La de Poker de prendas?
- No estábamos pensando en algo distinto, mi hermana compró
un juego nuevo que se conoce como "Juego Sucio", pero que ella rebautizo con el
nombre de "Juego del Incesto", y substituyo las cartas para que solo entre
hermanos nos castiguemos hasta quedarnos desnudos, y luego ya sabes "hacer cosas
entre nosotros y que vean los demás"
- ¡Vale, pues sí que suena interesante!, Puro morbo cachondo,
como para quitarse las bragas y el sujetador desde ahorita, claro que ahí
estaremos los tres, y por el vino no se preocupen, nosotros lo llevamos.
Así quedamos en vernos como a eso de las 8:00, Me encanta
Laura, es como su hermana, sólo que considero que Ofelia es más bonita aún. Lo
que me gusta mucho de ambas es que sus labios tienen un hermoso tono carmín, que
los hace más antojables para besarlas. Son muy blancas y tienen sus pechos de
buen tamaño, calculo que las dos serán entre copas B y C y no sé si sea porque
regularmente anden ganosas las dos, pero la verdad es que las considero de una
libido estupenda. Otra diferencia que tienen con nosotros es que yo prefiero
decir pantaletas o tangas a lo que ellos dicen bragas, y al brassiere, sostén o
sujetador, aunque me parecen igual de cachondos esos nombres, y por lo que se
refiere a "concha" prefiero llamarla "vagina" o "genitales" y verga o pene a lo
que ellos dicen "polla" aunque a la hora de estar ya cogiendo, me tiene sin
cuidado como les digan. Ellos tres son de ascendencia española, sólo que los
papás los dejaron al frente de esa tienda porque atienden otros locales de
abarrotes en Querétaro, y por lo mismo se ven muy de vez en cuando.
El incesto en España está más difundido que aquí en México,
pero es cuestión de idiosincrasia, ya que aquí en México, se practica tanto o
más que en España, sólo que más a la callada, porque en muchas familias donde se
practica existe un hermetismo absoluto en torno al tema.
Mi hermana y yo los conocimos a ellos tres antes de casarnos,
ya habíamos salido, jugado y nos habíamos probado en lo que a sexo se refiere,
por lo que mis experiencias con Laura y con Ofelia, habían sido muy placenteras.
A los dos nos quieren mucho. ¿Y qué decir de Fernando? Él si que calza grande,
pues tiene un envidiable instrumento de calibre 22 de largo, por lo que a veces
entre ellas mismas peleaban su derecho al primer lugar, y mi hermana María Luisa
tampoco fue la excepción.
A eso de las 7:30 de la noche de ese viernes, María y Antonio
fueron los primeros en llegar, lucían sumamente nerviosos, de modo que los
invitamos a pasar, de cualquier forma, María Luisa y yo no podíamos
concentrarnos, bien, aún a pesar de que también nos sentíamos igual que ellos,
pues nos sudaban las manos, los pantalones que lucía María y la blusa tan ceñida
a su cuerpo dejaba apreciar claramente la ausencia del acostumbrado sostén por
debajo, que se notó luego de quitarse el suéter. Sí hacía mucho calor y María lo
dijo como excusándose en ello, pero hacía que mi mirada se paseara
nerviosamente, más aún al no conocer que tan celoso podría ser su hermano y
reclamarme que estuviera comiéndome literalmente los pechos de su hermana. Pero
María Luisa no se había quedado atrás, pues había consentido conmigo en utilizar
un escote fenomenal sin llevar tampoco pieza alguna por debajo, para recibir a
nuestros invitados. Lo que finalmente rompió el hielo entre nosotros fue cuando
Silvia mi esposa a la que presente como tal, salió con unos pantalones cortos y
muy deshilachados, con una especie de mascada que le cubría los senos, la cual
había sujetado a las presillas de sus pantalones con un par de nudos al frente.
Supuse que no llevaba pantaletas puestas e hicimos como si todo fuera normal
entre nosotros.
María Luisa les preguntó por Ofelia, a lo que María contestó
que la mujer de su hermano prefería conocernos en otra ocasión, igual que
Gloria, otra chica que es una de las novias de la esposa de Antonio (La otra se
llama Elena) y que les había parecido muy precipitado el haber llegado así como
así, pero que estarían al pendiente de nuestra próxima reunión y a las dos les
parecía sumamente interesante.
Llegó Rubén mi cuñado, que había salido de compras de último
momento junto con Fernando, ellas entraron muy abrazadas con su hermano. Laura y
Ofelia también causaron gran sensación, no por la ropa que llevaban puesta, la
cual lejos de mostrar parte de su anatomía, resultaba ser demasiado púdica,
pantalones no tan ajustados una, la otra un vestido no tan escotado, blusa
cerrada hasta el cuello la una, la otra medias oscuras, y en ambas se apreciaba
el uso del sostén. Luego de las presentaciones formales, y al calor de las
primeras bebidas, comenzaron nuestras pláticas. A diferencia del resto, Laura y
Ofelia entrelazaban los dedos de sus manos por encima del pantalón de Fernando,
por lo que estás caían directamente sobre su bulto, que ya presentaba cierta
erección. María y Antonio mostraron cierto rubor en sus caras. Siempre he creído
que los españoles son más abiertos que nosotros para demostrarse su amor.
Una tercera ronda de bebidas terminó por romper
definitivamente el hielo, las pláticas eran más abiertas y se hablaba de lo que
tenía que hablarse, y aunque habíamos hecho mención de empezar con el nuevo
juego, las cosas fueron tomando un rumbo inesperado cuando Laura y Ofelia
abrieron el tema.
- Nosotras siempre nos hemos entendido bien con Fernando,
todo sucedió cuando nuestros padres se fueron a Querétaro para abrir nuevas
tiendas, nos quedamos solos los tres y empezamos a darnos cuenta de que nos
gustaba estar juntos todo el tiempo. Sólo nos faltaba dar el paso definitivo y
en eso nos ayudó mucho nuestro hermano que siempre estaba espiándonos. –Fernando
se sonreía- Un día planeamos estar en la casa sin sujetador, cómo decimos "casi
en pelotas" solo con una faldita demasiado corta y sin bragas por debajo, por lo
que Fernando no pudo disimular lo que quería en realidad de nosotras, ni
nosotras de él.
- ¿Y qué hicieron? –preguntó entusiasmada María que se veía
más desinhibida, y se había animado a poner también su mano tímidamente sobre el
bulto de Antonio que también había adquirido mayor volumen.
- Le dijimos simplemente: Fernando, ¿tú crees que sea malo
desear acostarse con el hermano de una?, ¿Te gustaría que las dos juntas
practicáramos el incesto contigo?, Su pene estaba crecido como lo está ahora.
Cuando le pedimos que nos lo enseñara, de momento nos asustamos, nunca habíamos
visto una verga así de grande, pero eso facilito enormemente nuestra entrega
porque nos calentaba en exceso ver el arma que portaba.
- ¿Y quien fue la primera en tenerlo? –preguntó Antonio con
cierto morbo.
- Fui yo, -dijo Laura-, Ofelia no estaba aún plenamente
convencida de lo que estábamos haciendo, ella se animó días después, sin
embargo, si aceptó el meter su miembro dentro de su boca y que acariciáramos su
verga entre las dos.
- ¿Entonces cómo hermanas ustedes también han practicado el
incesto? –pregunto María
- ¡Bueno!, eso es relativo porque mi hermana no tiene miembro
como Fernando, de modo que nos tenemos que conformar con besarnos y tocar
nuestras partes, pero es suficiente para que las dos lleguemos a un buen
orgasmo. ¿Te gustaría ver el tamaño del miembro de nuestro hermano? –dijo
dirigiéndose a María
- Pero es que eso ya no entra dentro de lo que pensábamos
Antonio y yo.
- No necesitan hacer nada, solo ver. ¿O ustedes no practican
el incesto como nosotros?
- ¡Claro, si lo practicamos y es lo que más nos gusta hacer a
mi hermano y a mí!
Laura abrió el cierre del pantalón de su hermano, pero al no
ser suficiente, dado que el miembro crecido de Fernando se atoraba y no salía
con facilidad, optó por bajarle los pantalones y la trusa, para dejar al
descubierto el trozo de carne dura que tanto placer les brindaba. Del glande
escurrían algunas gotas de líquido seminal, y su prepucio recogido, dejaba al
descubierto la roja cabeza, brindándole a María una visión perturbadora, la cual
se reflejaba en su rostro.
- Si más adelante se animan y hay química entre nosotros,
podemos hacer muchas cosas, pero lo principal que buscamos aquí es realizar el
incesto con nuestros hermanos delante de otras personas que como nosotras,
también lo practiquen y gusten de ser vistas durante el coito.
Rubén que se había sentado a un lado de su hermana Silvia,
aprovechó el momento y sin importar que apenas se estuviera "entrando en
materia" con los nuevos invitados, no cesaba de besarla en la boca y de meter su
mano dentro de sus senos, haciendo a un lado las mascadas, para mostrar sus
pechos con los pezones ya erguidos.
- ¡Perdón! –Dijo mi esposa Silvia, sin inmutarse-, pero Rubén
que mi hermano y yo somos muy calientes y no nos medimos cuando ya estamos en
confianza.
Rubén acariciaba los pechos de su hermana, de lo cual no
perdía detalle Antonio, que finalmente se animó a meter su mano dentro del
escote de María.
- ¡Auch!, me estás pellizcando el pezón, Antonio –Laura y
Fernando sonrieron.
- ¡Perdón, también!, creo que el ambiente se está calentando
ya demasiado y con las copas…
- ¡Sí están de acuerdo! Nos podemos quitar lo de encima, ¿qué
dices María?, ¿te animas?
- Es que me da un poco de pena, apenas si nos conocemos y…
- ¡Estás con tu hermano!, Si luego quieren hacer algo, lo
hacen entre ustedes… a nosotras siempre nos gusta observar un buen incesto.
–añadió Silvia, mientras que Rubén le besaba con descaro sus pechos ya
totalmente descubiertos y ella correspondía acariciando su pene erecto fuera del
pantalón.
María no lo pensó mucho ya, veía el instrumento de Fernando
en toda su erección y a Laura y a Ofelia acariciándolo abiertamente. Laura se
deshizo de sus pantalones, quedando solo con la prenda que le cubría parte del
cuello, lo que más los asombró fue que no llevaba puestas las acostumbradas
bragas, por lo que podían observar a plenitud el pelambre espeso que cubría su
vagina.
- ¡Perdón!, pero si creo que estamos en confianza y como
llevamos ya dos días mi hermano y yo sin hacer nada por lo pesado del trabajo…
así que con el permiso de ustedes, ya ahora saben que aparte de disfrutar con
nuestra plática, también nos gusta pasar a los hechos.
Ofelia ayudó a su hermana quitándole la blusa, quedando con
un sujetador breve y delicado, que transparentaba sus pezones, ella misma se
acomodó sobre la verga de Fernando y se la introdujo, viendo de frente hacia
María que había perdido toda compostura deshaciéndose en ese momento de la parte
de arriba, y mostrando sus pechos con orgullo al grupo.
- ¡Esto es incesto, querida!, así nos gusta practicarlo entre
nosotros, como ves puedes hacerlo con tu hermano con toda confianza, a nosotros
nos encanta ver a otras parejas que sean hermanos también, besándose y
haciéndolo.
La verga de Fernando se hundió dentro de la vagina de Laura,
quien era auxiliada por Ofelia quitándole el sujetador para mostrar un par de
pechos deliciosos a la concurrencia. Ofelia también se despojó de la parte de
arriba, sus pechos también lucían suculentos, y con su boca jugueteaba los
pezones de su hermana, que continuaba hablando. Ofelia y ella no dejaban de ver
a María y a Antonio, lo cual denotaba que eso las hacía excitarse aún más. La
curiosidad las tenía atentas a lo que ellos hacían del mismo modo que María no
despegaba su vista del acoplamiento incestuoso que estaba presenciando junto con
su hermano.
- ¡Aaahhh!, dime querida, ¿te gusta venirte en la verga de tu
hermano, como yo lo hago?, ¿te gusta sentir como el semen recorre tu vagina
cuando se viene dentro de ti?
Aquello fue demasiado para Antonio, que ayudado ya sin
ninguna clase de pudor por su hermana, le bajó los pantalones para dejar al
descubierto el miembro filial, el cual llevó hasta su boca, ante el beneplácito
de todos los presentes, María atenta seguía con la vista clavada en la magnifica
visión. Su boca recorría el glande y el tronco desde la base, y chupaba el
miembro de Antonio como si se tratara de un manjar. A todos nos gustaba verlos.
- ¡Aaahhh!, qué rico se siente estar montada sobre una rica
verga incestuosa, me encanta coger con mi hermano, ¿lo sabían?, ¡Ufff!, no
quiero venirme todavía, quiero verte coger con tu hermano también querida, y que
te cojas al nuestro, ¿te gustaría hacerlo por mí? Me gusta tardarme así mucho,
lo disfruto, besando la boca de mi hermana y sus grandes tetas, ¡Qué delicia!
Y en verdad que lo gozaban en grande, María estaba demasiado
trastornada viendo como Rubén y Silvia, practicaban abiertamente el incesto, al
igual que lo estábamos haciendo María Luisa y yo. Ninguno de nosotros quería
perder detalle del juego del incesto, el cual se había dado antes de tiempo sin
haberlo premeditado. Ofelia se acercó a María y al sentirse bien recibida,
empezó a acariciar sus pechos, ayudándola a sentarse sobre el miembro de
Antonio, de la misma forma y posición que habían adoptado Laura y Fernando.
- ¡Te va a gustar mi hermana, María!, ¿has estado ya con otra
mujer?
- Si… -dijo con cierta timidez aún-, con mi cuñada y también
con su novia.
- ¡Entonces prueba a mi hermana!, también coge riquísimo, es
toda una incestuosa magistral como yo, ella les puede enseñar todo lo que
quieran, vean que culo tan delicioso tiene, ¡uuff!, me quiero venir, no, no
quiero todavía… disfruto mucho viéndolos a ustedes junto con mis amigos.
- ¡Aaahhh!, No creí que fuera tan placentero ver a otras
parejas haciendo lo mismo que hacemos mi hermano y yo – confesó María que ya se
había metido toda la verga de Antonio, Ofelia la hermana de Laura lo estaba
besando en la boca y acariciaba con delicia los pechos de María.
- ¡No se vengan rápido!, continuemos platicando, a mi me
gusta estar casi sin moverme con la verga de mi hermano Fernando adentro,
sintiendo como late dentro de mi vagina, no hago casi ningún movimiento para
hacer durar esta rica sensación de saber que estamos practicando el incesto, y
que su semen me está mojando y luego entonces me vengo. ¡Háganlo también ustedes
Silvia y María Luisa!, es lo máximo. –continuó Laura en tanto que Silvia y
Rubén, su hermano se sentaban junto a ellos, entonces Laura y Silvia comenzaron
a besarse en la boca, Silvia de frente a Rubén, se había también introducido el
miembro de su hermano, mostrando su lindo trasero a María y a Antonio, que veían
como ella se entretenía acariciando los pechos de Laura quien le devolvía las
mismas caricias a Silvia.
- ¿Por qué lo hacen entre cuatro? –preguntó María, se ve
delicioso así.
- Mi hermano Fernando y yo junto con Ofelia, nos planteamos
el organizar una orgía entre todos, una orgía de incesto, ¿no suena delicioso?
- ¡Pero nosotros apenas los conocemos a ustedes!
- Pero a todos nos gusta el incesto y te aseguro que hay
química entre todos, porque de otra manera, no habríamos llegado a este punto,
lo del juego estaba planeado, esto no, al menos no de esta manera, la verdad es
que nos gusta excitarnos viéndonos y solo nos falta experimentar el empezar a
tocarnos entre todos.
- Es verdad lo que dice Laura, María, nosotros también
habíamos pensado en hacer un baile, intercambiando a nuestros hermanos, para
terminar en la cama todos juntos, pero luego, hablaste tú y nos preguntaste si
solo se trataba de platicar, y te respondí que sí, en realidad así era, pero
creo que nos excitamos de más todos antes de tiempo ¿te está gustando esto como
a ti, Antonio? –intervino María Luisa.
- ¡Creo que si digo en este momento algo siento que me voy a
venir, no quiero pensar!
- No Antonio, no te vengas aún, espera unos minutos más, y
vas a ver que rico eyaculan tú y tu hermana. Disfruten su incesto, vívanlo,
gócenlo. –intervino Ofelia la hermana de Laura que ahora lamía los genitales de
María y de Antonio con suavidad y maestría, levantando largas hebras con los
líquidos seminales de Antonio entremezclados con su propia saliva y el néctar
que bajaba desde la vagina de María ocupada con el miembro de su hermano hasta
los labios de Ofelia.
- ¡Ufff!, ya es mucho, no aguanto más Fernando, méteme toda
la verga hasta adentro y dame tu semen, lléname con toda tu leche incestuosa de
hermano que tengas para mí, ¡Hazlo, por favor!, me estoy viniendo. ¡Ooohhh!,
María tú también eyacula en tu hermano, y tú Antonio dale tu leche a tu hermana
para que mi hermana también la saboreé con su lengua. Silvia, Rubén, quiero
verlos venirse junto conmigo, ¡Dale tu lengua, Silvia!, Javier y María Luisa,
eyaculen también, ¡Ooohhh!, que delicia, ¡Me vengo!, ¡Me vengo!, ¡Aaahhh!,
siento tu esperma delicioso dentro de mí, Fernando, que rico es incestar de esta
manera, siempre me imagine lo caliente que sería hacerlo así enfrente de varios
hermanos incestando al mismo tiempo todos.
- ¿Ya eyaculaste, Fernando? Porque no te he sentido.
- Estaba pensando en eyacular dentro de María si ella acepta
y que Antonio eyacule dentro de ti, ¿les gusta la idea?
María se volvió para ver a Antonio, el aprobó el cambio,
estuvo a punto de eyacular, cuando Fernando le empezó a hacer señas que le
quitaron la concentración de lo que estaba haciendo.
- ¿Me dejas probar? –María miró a su hermano Antonio
dulcemente a los ojos.
- Hazlo, necesitamos probar los dos, creo que será una buena
experiencia para ambos…
- ¡Yo ya me vine, pero continuó caliente!, creo que tengo
para rato. ¡Ven con mi hermano, María!, es todo tuyo.
María se acercó sin dejar de observar la magnífica verga de
Fernando, no quiso pensar en lo que pasaría, ni si su vagina podría alojarla
completamente. Se colocó de frente a él y tomándola con la mano, la acomodó en
la entrada de sus labios, estos se abrieron lentamente, dejando que primero
entrara la cabeza, luego fue introduciéndola lentamente, iba a más de la mitad,
cuando Fernando todo un maestro en el arte del amor, no pudo contenerse y
explotó, inundando su vagina con espesos chorros de esperma, esto la hizo
reaccionar antes de tiempo, pues ella también había aguantado demasiado y al
sentir el semen tibio acariciando sus paredes, tuvo un fantástico orgasmo que la
sacudió totalmente. Los dos estaban empapados en sudor.
Solo atino a girarse para observar como su hermano Antonio
estaba eyaculando en esos momentos, preso de los fascinantes pechos de Laura
sobre su cara, y que a su vez, ella también le estaba ofreciendo un caluroso
orgasmo.
La velada continúo así hasta las dos de la mañana, de regreso
María y Antonio, hicieron planes para el próximo encuentro en el que su Ofelia y
Gloria la novia de su mujer también querían participar, la idea de la orgía les
había conmovido a ellos.
Continuará…